EL TRASPLANTE HEPÁTICO: UN ORGULLO PARA CANARIAS

 

Arturo Soriano Benítez de Lugo (*)

 

Desde que en abril de 1996 comenzamos [ver ACTA MÉDICA nº 23, mayo de 1996], en el Hospital de la Candelaria, el programa de trasplante hepático hasta diciembre de 1997, momento en el que escribo estas líneas, hemos realizado 26 de estas intervenciones. Creo obligado, como responsable del programa, transmitir al colectivo médico de la comunidad los resultados obtenidos, nuestra experiencia, con vistas a que con conocimientos de causa toda la profesión médica pueda transmitir a sus posibles enfermos esta posibilidad, afortunadamente real, de tratamiento.

En primer lugar, me gustaría hablar de las indicaciones de trasplante en nuestro medio. La causa más frecuente de trasplante ha sido -en general- la cirrosis de origen no biliar, es decir: la cirrosis post-hepática, la cripto-genética y la alcohólica. En estos casos realizamos el trasplante, básicamente en las cirrosis descompensada, cuando la supervivencia natural de la enfermedad conduciría irremediablemente a la muerte. La forma más práctica y útil y la más empleada para sentar la indicación se basa en la clasificación de CHILD-PUGH que considera la alteración de los siguientes parámetros: albúmina, bilirrubina, tiempo de protrombina, la presencia de encefalopatía y ascitis, generalmente refractaria al tratamiento, clasificándolos en grado A (5-6 puntos), grado B (7-9 puntos) y grado C (más de 10 puntos).

Todos nuestros enfermos de este grupo, pertenecían al grado B o al grado C, excepto dos enfermos que teniendo un grado A fueron diagnosticados de hepatocarcinoma pequeño sobre el hígado cirrótico. El siguiente grupo de enfermos trasplantados pertenecen al grupo de enfermedades Colestásicas, como la cirrosis biliar primaria en las cuales la indicación del trasplante es la ictericia superior a 6 mg/dl y presencia de prurito, enfermedad ósea, disfunción hepática, y otros criterios de cirrosis. El tercer grupo pertenece a los tumores hepáticos -indicación en general muy restrictiva- pues aparte de los casos que asientan sobre hígado cirrótico de pequeño tamaño, solamente trasplantamos tumores de mayor tamaño en ciertos tipos histológicos de poca agresividad.

 

El cuarto grupo

En cuanto al cuarto grupo de enfermos trasplantados, lo han sido por enfermedades metabólicas como la Hemocromatosis y el déficit de alfa 1-antitriptinasa. Por último, hasta la fecha no hemos trasplantado a ningún candidato con insuficiencia hepática aguda, si bien nos han sido referidos varios enfermos con esta grave alteración que no han llegado a trasplantarse. La edad máxima de trasplante ha sido de 64 años, si bien consideramos que enfermos con edad superior podrían ser trasplantados si su biología lo permitiese.

Nuestros primeros trasplantados fueron enfermos que habían sido estudiados -en su mayoría- por el grupo de digestólogos del Hospital de la Candelaria. Sin embargo, a partir del décimo trasplante la mayoría de los enfermos fueron estudiados y remitidos por digestólogos e internistas de fuera de nuestro Hospital, principalmente de los centros hospitalarios de Las Palmas, lo que refleja la colaboración creciente de toda la profesión médica de la comunidad canaria con el programa de trasplante. La remisión de enfermos se realiza generalmente a los digestólogos de nuestro Hospital, quienes realizan un trabajo admirable en la selección y preparación de candidatos a trasplante.

Nuestros resultados globales son totalmente equiparables a los de otros grupos nacionales, europeos y americanos. Podemos decir con orgullo que la supervivencia actuarial al año del trasplante de nuestros enfermos es superior al 80%, cifras que equiparan a nuestro grupo con los datos obtenidos el registro europeo de trasplantes, centro al que remitimos todos nuestros resultados.

 

Complicaciones

Las complicaciones más importantes en estos enfermos tienen lugar mayoritariamente en los 30 primeros días tras el trasplante, como son las hemorragias, el rechazo y las derivadas de las anastomosis vasculares y biliares. Afortunadamente, sólo hemos tenido un caso de trombosis de la arteria hepática. La medicación actual contra el rechazo ha sido capaz de controlar todos los casos en que se ha presentado. En nuestro protocolo empleamos la inmunosupresión a base de corticoides, ciclosporina neoral y la azatriopina. En algunas ocasiones hemos sustituido la ciclosporina por el tacrolimus (FK-506) y en otras hemos usado el micofenolato mofetil.

Otras complicaciones importantes en nuestros enfermos son las infecciones y, entre ellas, destacan: las bacterianas, víricas y -en raras ocasiones- las micóticas. En general, el seguimiento a largo plazo de estos enfermos exige un gran esfuerzo, principalmente de los digestólogos, no sólo de nuestro Hospital, sino los de toda la comunidad canaria. Por suerte, contamos con unos excelentes profesionales que con su minuciosa labor contribuyen a mantener los rigurosos controles que estos enfermos necesitan.

Una de las grandes satisfacciones que tenemos todos los componentes del equipo es el comprobar que el trasplante a supuesto para la mayoría de ellos una mejora radical en su calidad y expectativa de vida. ¡Además, que alegría produce ver que algunos de ellos se han incorporado a su trabajo habitual! Estoy seguro que todos son conscientes, en cada segundo de su vida, de que ésta se la deben a unos señores maravillosos que les han donado su nuevo hígado.

 

 

(*) Jefe de Servicio de Cirugía y Unidad de Trasplante Hepático del Complejo Hospitalario Ntra. Sra. Hospital de Candelaria