En el Primer Centenario del Colegio de Médicos de Tenerife
APERTURA DEL XXXII CURSO DE ACTIVIDADES CULTURALES
Dr. Alfonso Morales y Morales (*)
Desde los prolegómenos del inicio del acto en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de la provincia, el pasado viernes día 30, luminoso y engalanado, al que iban llegando los numerosos colegiados, entre los que destacaban algunos de los que por imperativos de edad recibían la distinción de "Colegiados Honoríficos" del presente año, acompañados de sus distinguidas esposas, entre los que contamos con viejos y queridos amigos con los que compartimos años de ejercicio durante la etapa de alguno de ellos en Icod y La Guancha; casos de José Antonio Pavés Curbelo, especialista en Obstetricia y Ginecología, y Gerardo González y González, de Medicina General, a quien tocóle hacer la sustitución del entrañable y querido amigo Federico Villalobos Gutiérrez durante su etapa de enfermedad. Y el amigo de la infancia José Luis Melián Martín, pediatra de Tacoronte durante muchísimos años, pero que durante su primera infancia y juventud, muchas travesuras juntos hicimos en aquel Tacoronte entrañable y bucólico de la década de los cuarenta. Durante los veranos en la calle del Durazno, que recorríamos de punta a punta, con incursiones a las fincas de los amigos y las propias de sus padres, a las que más de una vez nos acercamos con los peones y medianeros de entonces, a los que conocíamos y queríamos como algo muy nuestro.
También estaban otros a los que conocimos y tratamos por distintos motivos, profesionales, de cursos de perfeccionamiento por presentaciones de amigos comunes, tales son los casos de Eduardo Estévez Ferrero, médico de Vilaflor y después de Granadilla en la época en que ejercía de farmacéutico por aquellos lares mi buen amigo José Ignacio Martín García, para quien desde estas columnas deseamos un pronto y total restablecimiento, ahora ejerciente en Puerto de la Cruz; y tuvimos oportunidad de saludar y charlar con Fernando Planelles Espejo, Celestino González de Chávez Pérez y Germán González Carrillo, entre los que a bote pronto nos vienen a la imaginación. Luego, los padres y familiares de los que recibían las credenciales y a los que se tomaba el "Juramento Hipocrático", entre los que también saludamos a amigos entrañables con los que hemos compartido, en algunos casos, estudios de bachillerato y posteriormente "pensión" en la Península durante la primera etapa de estudios universitarios; tal es el caso de Luis Sosa Tolosa, que luego en la entrega de credenciales y a sugerencia del presidente, Rodrigo Martín, subiera al estrado a entregársela a su hijo, produciéndonos una honda y profunda emoción.
Más sigamos con el acto en sí, que contara en primer término con la salutación del presidente, en la que hiciera un somero balance de las actividades, proyectos en marcha y la ilusión que hay puesta en lo que se tiene en cartera para realizar en breve plazo: ascensor, tan demandado por un gran grupo de colegiados, ampliación de dependencias, al dejar libres las que venían ocupando los Estomatólogos y que ahora tienen sede propia, en vías de inauguración.
El querido amigo Juan B. Fierro Fernández sería el encargado de presentar al conferenciante, otro entrañable y viejo amigo, Luis Cola Benítez, escritor de muchos quilates e investigador de la "Historia de Canarias", del que hiciera una bella semblanza que a continuación agradecería el amigo Luis; quien con la galanura y simpatía que le caracteriza disertó sobre "Santa Cruz: Apuntes históricos sobre la enfermedad y la supervivencia", que fue seguida con creciente interés por todos los que nos dimos cita en el bello "Salón Tenerife" del citado Colegio, dando un repaso a todas y cada una de las "calamidades" que había padecido Santa Cruz a través de estos cinco de historia, en que se ha ganado a pulso la admiración de todos y que gracias a su abnegación, sacrificios y lealtad, amén de defender con heroísmo lo suyo, por lo que hoy ostenta en su blasón: "Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Tenerife"; recibiendo una muy calurosa salva de aplausos al final de su magnífica disertación.
Y como ya indicamos al principio de la crónica, muchos amigos recibieron entre los aplausos del público que llenaba el recinto sus distinciones y credenciales, al final de lo cual hiciera su aparición la "Tuna de Medicina", que con sus cantos y alegría puso la nota de color y simpatía a tan agradable velada. Con la inauguración de la exposición de fotografías del Centenario y entrega de galardones a los premiados, concluyó una noche imborrable, en la que no faltó un rato de charla en torno a un buen vaso de vino, en la Terraza.
(*) Doctor en Farmacia y académico numerario de la Real Academia de Medicina de Santa Cruz de Tenerife