1898

 

Víctor M. García Nieto

El año de 1898 marca el final del gran imperio español forjado a partir de su supremacía política y militar, especialmente durante los siglos XVI y XVII. La independencia progresiva de las distintas naciones que lo integraban y el caos político favorecido por la prolongada división interna fraguada por la irreductible discrepancia entre tradicionalistas y progresistas en la España ochocentista, ayudó a ese fin, que culmina con la pérdida de Cuba y Filipinas. El desastre político y cultural nacional produjo una sensación de pesimismo especialmente en la juventud de aquella época que desencadenó un espíritu de protesta, rebeldía y crítica hacia el país que habían heredado de sus mayores. El llamamiento a la humildad nacional y el callado trabajo sin vocinglería, surge como la lógica reacción al exceso de optimismo que llevó a tantos españoles a luchar contra enemigos mas poderosos o mas "motivados", convencidos por la estulticia oficial de que bastaría con presentarse ante ellos para aniquilarlos.Esa reacción crítica ante una grave crisis nacional fue un sentimiento colectivo de algunos españoles ilustres que ha dado en llamarse "generación del 98". Hombres dispares en sensibilidad y en cultura, nacidos en distintas regiones, iban a agruparse o a ser agrupados, bajo el denominador común de la pérdida de los restos del imperio colonial. Antonio Machado, refiriéndose a la generación del 98, escribía: "Estos jóvenes son, acaso, la primera generación española que no sestea ya a la sombra de la Iglesia, si os place mejor, a la sombra de la sombra de la Iglesia. Son españoles españolísimos, que despiertan más o menos malhumorados al grito de: ¡sálvese quien pueda¡" y Laín Entralgo añade: "Algunos españoles esclarecidos sintieron al menos la impresión de vacío, de flacidez, que traía a sus almas su propia situación histórica de españoles. Esa impresión, que será expresada con distintos nombres, es la "abulia" que Ganivet diagnostica; el "marasmo" que angustia a Unamuno; la "depresión enorme de la vida" que Azorin advierte; la visión de una España "vieja y tahúr, zaragatera y triste", que asquea a Machado; el inconsciente y alegre "suicidio lento" que con tan enorme tristeza delata Menéndez y Pelayo".Aquel movimiento creó una idea revalorizada de España, a cambio de la España política e histórica que criticó, acertando a crear un notable interés por las cosas vivas del país: la tierra, el carácter, el hombre, el arte.La pobreza científica, especialmente académica, de nuestro país es reflejada por el propio Cajal cuando compara la situación de la universidad madrileña con la que comprobó en Cambridge con motivo de ser investido como Doctor Honoris Causa en Ciencias: "Que pena, otra vez, recordar el panorama de nuestros estudiantes aislados, de nuestros profesores encastillados en sus cátedras como lechuzas en campanario, desconociéndose entre sí y ajenos por completo a los nobles anhelos de una colaboración orgánica, como si no formaran parte de un mismo cuerpo ni conspiraran al mismo fin". Pero aquella corriente de opinión contribuyó también a transformar la ciencia española. Gregorio Marañón escribe: "La que existía (la ciencia) con carácter precario y localista adquiere, al impulso de una nueva crítica rigurosa, sentido estricto y universal; pero además, nace una ciencia nueva entre nosotros, la Biología, representada por la formidable labor histológica de Cajal. Yo reprocho a los comentaristas de la generación del 98 el que, absortos en el interés de su aspecto literario, olviden lo más importante: su influencia científica". Como consecuencia de ese inicio de seriedad y rigurosidad en la ciencia, se pondrían las bases para que comenzara la labor de numerosos científicos, fraguada en muchos casos alrededor de la Residencia de Estudiantes de Madrid.Aquel año de 1898, Henry Koplick describió las manchas de la mucosa de la boca patognomónicas del sarampión, Rubner y Heubner empezaron a medir la producción de energía de los recién nacidos mediante el empleo de un calorímetro y Ronald Ross comprendió el ciclo vital de los parásitos de la malaria. Aquel año de 1898, Pierre y Marie Curie presentaron en la Academia Francesa de las Ciencias sus descubrimientos sobre la radiactividad y Robert Koldewey inició la excavación de las ruinas de la bíblica Babilonia. Aquel año de 1898, Benito Pérez Galdós escribió varios libros de sus Episodios Nacionales, "Zumalacarregui" y "Mendizabal", y Angel Ganivet publicó el "Idearium español". Aquel año de 1898, Jean Sibelius compuso su primera Sinfonía, Isaac Albéniz escribió su obra "La Vega" y Enrique Granados estrenó su ópera "María del Carmen". Aquel año de 1898, se fundó el Colegio de Médicos de Canarias.