HIPÓLITO DURÁN SACRISTÁN, presidente de la Real Academia Nacional de Medicina

 

El profesor Hipólito Durán, catedrático de Patología Quirúrgica y presidente de la Real Academia Nacional de Medicina, ha visitado Tenerife para pronunciar una lección magistral en el Colegio Oficial de Médicos, titulada: "Médicos y enfermos". El motivo: la festividad patronal de la clase médica, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, y la celebración del Primer Centenario de la fundación del Colegio. La corporación médica provincial aprovecha la presente ocasión para agasajar a tan importante personalidad del campo médico y humanístico.

Jerónimo Glez. Yanes

 

El doctor Durán Sacristán estudió la carrera de Medicina en la Universidad de Valladolid, su tierra natal, lugar al que más tarde regresaría como catedrático de Cirugía, desempeñando también el cargo de Rector. Al preguntársele si tiene familiares médicos manifiesta "ya lo creo, tengo cuatro hijos médicos, otro fisioterapeuta, un hermano médico con dos hijos médicos, tres hijos políticos médicos y varios primos y sobrinos del oficio". En la actualidad, es catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid.

Don Hipólito Durán es autor de un importante tratado de Patología y Clínica Quirúrgica, en tres volúmenes, que comprenden toda la Cirugía sin exclusión alguna y que ha escrito con los profesores Arcelus, García-Sancho, Fernando González Hermoso (catedrático de Cirugía en la Universidad de La Laguna), Álvarez Fernández-Represa, Ferrández y Méndez, "todos ellos vinculados conmigo de manera intima en la universidad y en la vida profesional", señala. También, ha publicado más de 200 trabajos en revistas de todo tipo, tanto nacionales como extranjeras. Del mismo modo, señala "he dirigido muchas tesis y tesinas que me han llenado todo el tiempo imaginable".

 

Profesor Durán, ¿por qué estudió Medicina?

"Mi vocación por la Medicina fue inspirada por mi padrino y tío Germán Durán, médico rural con el que pasaba mucho tiempo durante mi infancia y adolescencia, pudiendo admirar su sabiduría, humanidad y su manera de tratar a los pacientes".

 

¿Cuál es su especialidad y dónde la realizó?

"Soy catedrático de Cirugía General, primero en la Universidad de Valladolid y después en la Universidad Complutense de Madrid, en la que continuo como profesor emérito. Mi formación como cirujano fue al lado de mi maestro el profesor Rafael Vara López, ya fallecido, que fue uno de los cirujanos más eminentes que ha tenido España. A él le debo prácticamente mi pasión por la Cirugía y por la universidad. Otros estudios en el extranjero han contribuido a mi formación, pero lo sustancial fue mi aprendizaje a su lado".

 

¿Qué opinión le merece la celebración del primer centenario (1898-1998) de la constitución de los Colegios de Médicos?

"La celebración del centenario (1898-1998) de la fundación del Colegio de Médicos es un gesto muy noble porque contribuye a subrayar la significación de una Institución encargada de vigilar, organizar y apoyar a los médicos en el ejercicio de su profesión. Además, tiene funciones fundamentales en los problemas deontológicos y colabora en promover y fomentar la calidad de la medicina de maneras muy diversas".

 

¿Cómo ha sido la evolución humanística de los médicos desde aquella fecha hasta ahora?

"Los médicos desde Hipócrates han tenido conciencia de que la Ética Médica se basaba en el conocimiento de las obras de la naturaleza hechas por Dios, y que el médico conocía y podía poner orden. Así el médico se ocupaba del orden natural y, a la par, apoyaba al enfermo en sus problemas espirituales y morales como consejero y amigo. Durante más de 25 siglos ha sido así: el médico conocedor del orden y del desorden natural era el mejor cualificado para ejercer un criterio de Beneficencia en el paciente. De entonces acá, han cambiado las cosas y desde los años 70 del presente siglo el enfermo es soberano para tomar decisiones y aceptar o rehusar el consejo médico. De ahí que el criterio de Beneficencia haya dado paso al de autonomía y la relación médico-enfermo es diferente. De otra parte, el progreso de los medios de investigación y tratamiento no facilita el contacto médico-enfermo, y por ello existe riesgo de retroceder en la evolución humanística de la Medicina. Es fácil estar más atento a las imágenes elocuentes de un escáner o una RNM que a los problemas ´personales´ del paciente".

 

¿Cuáles son los principales retos que tiene la Real Academia Nacional de Medicina?

"El principal, mantener en el grado más alto posible los niveles científicos, asistenciales y formativos para todos los sanitarios españoles, cosa que se viene haciendo satisfactoriamente. También, colaborar con la Justicia en peritajes, informes y preguntas que recibimos de la autoridad judicial. Otro reto -aún no conseguido del todo- es colaborar con las autoridades en todo lo referente a la Sanidad, porque para ello fueron creadas las Academias que hoy forman el Instituto de España desde hace más de dos siglos y medio. Por otro lado, trabajamos mucho en la elaboración de un diccionario de términos médicos y en mantener las relaciones internacionales con las Academias de la Unión Europea y con las que configuran la asociación ALANAM (Academias Latino-Americanas de Medicina). Además, estamos abiertos a todas las relaciones con instituciones sanitarias con las que colaboramos, en la medida que nos es posible".

Don Hipólito, ¿cuáles son sus aficiones, deportes favoritos que practica, lecturas...?

"El ejercicio pleno de la Cirugía y la docencia de la misma han sido para mí el quehacer total y pleno del que he obtenido muy poco tiempo libre. En él, la principal inclinación ha sido viajar con ocasión de congresos y reuniones internacionales que siempre me han enriquecido y me han gustado".

"En cuanto al plano deportivo, no he sido mas que un aficionado al tenis; que he jugado ocasionalmente y sin perseverancia, siempre por falta de tiempo y otro tanto puedo decir de la natación. Respecto a lecturas, éstas han sido las referentes a temas relacionados con la universidad, enseñanza, investigación, sociedad, biología, ética y lecturas biográficas e históricas, siempre con tiempo recortado por la ocupación de los temas de mi oficio".