HOMENAJE A UN COMPAÑERO

 

Del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital de la Candelaria

 

Concepción Müller

 

El pasado 13 de noviembre se celebró en el hotel "La Quinta Park", en santa Ursula, una cena homenaje al doctor Juan-Pedro Martínez Calderero, ilustre anestesiólogo de esta capital, con motivo de su jubilación de la actividad profesional en el Hospital de la Candelaria. Desde que comenzó su actividad profesional en Zamora, como médico de Asistencia Pública Domiciliaria (APD), en 1964, ha seguido una larga trayectoria de dedicación sanitaria a múltiples pacientes, en diversos hospitales del territorio nacional.

Nacido en Tortuera, Guadalajara, en 1933, realizó los estudios primarios y el bachillerato en Zaragoza, siendo en la Universidad de esta ciudad donde comenzó la carrera, trasladándose posteriormente a la Facultad de Medicina de Salamanca donde finalizó la licenciatura en Medicina y Cirugía, en 1964. Como para muchos médicos de la época, su primer destino fue la medicina rural, ejerciendo como "médico de pueblo" en Zamora. Las milicias universitarias en Melilla lo alejaron de esa localidad, volviendo a su actividad médica en Castellón, Guinea, Zaragoza, Teruel y, finalmente, en santa Cruz de Tenerife.

En el Hospital Clínico de Zaragoza obtuvo el título de especialista en Anestesiología y Reanimación, cuando el actual sistema MIR se encontraba todavía en fase de gestación. En octubre de 1975, (hizo 25 años en el momento del homenaje) obtuvo en el concurso-oposición celebrado en Madrid la plaza en propiedad como médico adjunto de Anestesiología en el tinerfeño Hospital de La Candelaria, lugar donde ha permanecido hasta la fecha y que por motivos de edad se ha jubilado.

A los que fuimos residentes con él nos enseñó, además de las técnicas de la anestesia, la técnica del compañerismo, del buen humor y del trabajo sin descanso; guardia tras guardia durante muchos años. Ejemplo de cumplidor y dedicación al trabajo, siendo necesario destacar el aprecio y cariño que ha sabido despertar entre los compañeros --tanto anestesiólogos, como cirujanos, residentes-- y del resto del personal del hospital que ha tenido contacto con él, en particular enfermeras/os, auxiliares y celadores de los quirófanos de traumatología donde más tiempo ha pasado en los últimos años.

Juan, todos te debemos algo y estas líneas son un gracias muy grande, un no te olvidamos y un, ¡por favor!, no nos olvides.