Dr. Juan Antonio Saavedra de la Torre (*)
La historia de la Otorrinolaringología (ORL) en Santa Cruz de Tenerife está aún por escribir, como lo está también la historia de la medicina insular. El oficio médico requiere cada día de un mayor esfuerzo por parte del especialista, con el objetivo de mantener actualizada su formación y familiarizarse con las innovaciones que la tecnología nos proporciona cada mañana. En este cambiante escenario, dominado por un frenético ritmo de trabajo, no resulta fácil detenerse a reflexionar sobre un pasado tan cercano en el tiempo como lejano en el conocimiento. Quizás resulte una excusa, pero probablemente sea éste el motivo por el que hemos olvidado --nosotros los primeros-- rescatar la reciente historia, obra y milagros, de quienes nos precedieron en el oficio de la medicina.
La celebración en Canarias del Congreso Nacional de ORL supone una magnífica oportunidad para iniciar el pago de esta deuda pendiente. Primero, como homenaje a los compañeros que introdujeron la especialidad de ORL en el Archipiélago. Y segundo, y no menos importante, como reconocimiento al humanismo que inspiró sus vidas; humanismo del que prescindimos actualmente con excesiva frecuencia, y sin el cual la ciencia médica resulta del todo imposible.
A través de estas líneas quisiera aportar mi pequeña colaboración en el acercamiento a esta historia pendiente de escribir, y sobre la que no conocemos más que unos pocos episodios, llegados hasta nosotros gracias al empeño de algún estudioso compañero. Tal es el caso del doctor Víctor García Nieto, excelente pediatra de nuestro Hospital, que en la revista ACTA MÉDICA publicó el pasado año una magnífica serie de artículos sobre la Historia de la Medicina en Canarias.
Uno de aquellos trabajos hacía referencia, a su vez, a uno de los primeros artículos médicos escritos en Canarias y publicado en la revista especializada de ámbito nacional El Siglo Médico, probablemente, la más leída en España en la segunda mitad del XIX. A pesar de tratarse de lo que entonces se consideraba un caso de pediatría, que requirió de intervención quirúrgica, en su descripción encontramos las primeras referencias publicadas sobre la ORL en la Isla, lejos aún de existir como especialidad. Era, si me permiten la licencia, lo que denominaríamos la "prehistoria" de la ORL en Santa Cruz de Tenerife.
Bajo el título "Accidentes graves observados después de una traqueotomía motivada por el croup", el doctor Víctor Pérez González, palmero de nacimiento y portuense de adopción, relataba en el año 1862 su intervención en el caso de una niña de nueve años, a requerimiento de su compañero el doctor Ramón Crusat.
"Atacada hacía cinco días de una angina pultácea -narraba Pérez González-, en aquel momento presentaba ya todos los caracteres del croup... Tuve al día siguiente, treinta y seis horas después de mi llegada, que recurrir al extremo de practicar la traqueotomía, en momentos en que ya la asfixia estaba muy pronunciada... Después de practicada la operación y colocada la cánula, la respiración se estableció libremente y todo marchó bien hasta el quinto día, en que al darle un poco de agua y leche, noté que salía parte de este líquido por la cánula y entre ésta y la herida, y que esto había sido acompañado de un acceso de tos convulsiva. Desde este momento no tuve tranquilidad, y mayor fue mi inquietud al ver que el mismo fenómeno se reprodujo cuando quiso volver a tragar algo, y que la cantidad que salía por la herida era cada vez más considerable y más intensos sus efectos..."
El doctor Pérez González, autor de este trabajo, había estudiado su carrera en la Facultad de París y se había doctorado en La Sorbona. Conocía perfectamente el idioma francés, y estaba al día de las mejores publicaciones especializadas de la época editadas en el país galo. Nada de ello le sirvió para afrontar este caso, como él mismo reconocía en su artículo: "Ninguno de los libros que teníamos a nuestra disposición, entre los que figuraban trabajos especiales; ninguna de las publicaciones periódicas nos decían una sola palabra de esta particularidad".
El empeño y la firme resolución de aquella niña anónima acabó salvándole la vida, después de 45 días, al cabo de los cuales la herida había cicatrizado, aunque la ingestión de alimentos continuaría produciéndole accesos de tos varios meses después. Con toda probabilidad, aquel extraño accidente no fue otra cosa que una fístula traqueoesofágica secundaria que, afortunadamente, tuvo una evolución favorable.
El interés de este episodio no reside de forma exclusiva en que se trata de uno de los primeros artículos canarios aparecido en una revista especializada nacional. He querido referirme a él de forma expresa por su valor ilustrativo, como definición de los antecedentes de la ORL en Santa Cruz de Tenerife. Al no existir como especialidad, durante el pasado siglo y comienzos del XX las patologías más complicadas estuvieron en manos de los cirujanos generales, que suplían con dosis de destreza y buena fe la carencia de conocimientos específicos y medios técnicos.
Cuando las condiciones económicas del paciente no permitían su desplazamiento a la Península, resultaba frecuente resignarse a la espera de una curación espontánea.
Prensa especializada
De aquel período "prehistórico" de la ORL se conservan numerosas referencias bibliográficas posteriores, como las transcripciones aparecidas en la Revista Médica de Canarias en el año 1896 sobre "Tratamiento de la laringoestenosis crónica", "Diagnóstico y tratamiento de las mastoiditis", "El asa laríngea" o "Concepto actual de los neoplasmas".
Buena parte de estos artículos eran traducciones realizadas por el doctor Veremundo Cabrera, cirujano del Hospital Civil de Santa Cruz, auténtica figura en el campo de las intervenciones vinculadas a la ORL, y autor de los "Apuntes clínicos para el estudio de la seroterapia" y "De la traqueotomía seguida de la insuflación directa como tratamiento de la asfixia aguda y de los accidentes graves de la anestesia", publicados en la misma revista. La habilidad y conocimientos de este brillante cirujano queda avalada por la estadística recogida en la publicación Operatoria Quirúrgica, donde contabiliza desde el año 1904 a 1907 la práctica de 347 intervenciones cinco de ellas traqueotomías-- con un índice de mortalidad de 1,41%. Todo un éxito, para la época.
Mientras esto ocurría en las Islas, en la Península comenzaba una nueva era para la ORL, que a finales del siglo XIX empieza a practicarse como especialidad. Según explica Herrera Casado en su tesis doctoral sobre el "Nacimiento y desarrollo de la ORL en España" (1988), desde el año 1875 a 1936 el número de especialistas alcanza en el país la cifra de 293 profesionales, de los cuales 45 se forman fuera de nuestras fronteras, principalmente en Francia y Alemania.
Es también en 1875 cuando comienza la producción editorial especializada en ORL, con la traducción de Antelo del "Tratado de laringoscopia y rinoscopia" de Moure, al que seguirían numerosos trabajos y publicaciones periódicas. En 1896 se celebra en Madrid el primer Congreso Español de Otorrinolaringología, y en 1911 se constituye en Cataluña la primera Sociedad de ORL.
De aquella época es necesario destacar la figura de dos experimentados otorrinolaringólogos que el destino vincularía de una u otra forma, décadas más tarde, al inicio de la ORL moderna en Santa Cruz de Tenerife. Por un lado, el doctor Luciano Barajas y Gallego (1864-1920), discípulo del primer otorrinolaringólogo español, el doctor Rafael Ariza y Espejo (1826-1887); y fundador de la Clínica Ntra. Sra. del Carmen, en Madrid, el primer centro asistencial privado de ORL del país. Él fue quien inició al brillante doctor Antonio García Tapia (1875-1950), considerado sin duda alguna como el definitivo impulsor de la ORL moderna en España, con quien la especialidad adquirió proyección y relevancia internacional.
Por otro lado, la figura del doctor Adolfo Hinojar, primer presidente de la Sociedad Española de ORL, fundada en 1949, bajo cuyo mandato se discutió por primera vez la implantación del título de especialista, y la repercusión que sobre la medicina privada tendría el recién creado Seguro Obligatorio de Enfermedad.
Al hijo del primero, el doctor Fernando Barajas Vilches, y a un discípulo del segundo, el doctor Juan Vidal Torres, debemos el nacimiento y desarrollo de la ORL moderna en nuestra provincia y, probablemente, en todo el Archipiélago. De forma unánime se les reconoce hoy como los primeros médicos que ejercieron la especialidad propiamente dicha.
Fernando Barajas Vilches llegó a Tenerife en el año 1926, animado por su compañero de estudios el doctor Capote, consciente de las carencias que entonces presentaba la ORL en nuestra tierra. Nacido en Madrid, tuvo que completar su formación bajo la dirección de su hermano José María, debido al prematuro fallecimiento de su padre.
La primera clínica de ORL
En 1929 fundó la primera clínica de ORL de la provincia, en el número 5 de la céntrica calle Pérez de Rosas, donde muy pronto se ganó el reconocimiento y afecto de la sociedad, no sólo por su dominio de la ciencia, sino también por su enorme humanidad. Fue otorrinolaringólogo municipal hasta el año 1936, en que fue apartado del cargo por su afiliación al Partido Socialista. A pesar de ello, continuó proyectando a diario sus ideas socialmente progresistas, ofreciendo tratamiento gratuito en su clínica a quienes no podían costearse una sanidad privada. Fallecido en el año 1955, su ejemplo tuvo continuidad en sus hijos Fernando (también fallecido) y Juan José Barajas Prat; y su entrañable recuerdo sigue vivo en la memoria colectiva de nuestra población.
En el año 1929 llegó a la Isla el otro artífice de la historia de la ORL tinerfeña, el doctor Juan Vidal Torres, que afortunadamente aún sigue entre nosotros, y cuyo testimonio personal me ha resultado valiosísimo a la hora de componer estas líneas. El doctor Vidal Torres nació en Santa Cruz de La Palma, y se formó en Madrid bajo la tutela del doctor Hinojar, como ya he citado. A él debemos en gran medida la creación y desarrollo de los Servicios de ORL en la red pública de hospitales de la Isla. Fue fundador del primer Servicio de ORL del Hospital Civil de Tenerife y del Hospitalito de Niños, y fomentó su funcionamiento en el Hospital del Tórax y en la Junta de Obras del Puerto.
Años más tarde se convertiría en uno de los primeros especialistas de la Seguridad Social, conocida entonces como Seguro Obligatorio de Enfermedad, y también uno de los primeros en llevar a cabo intervenciones quirúrgicas en el primer hospital abierto por la Seguridad Social, la Residencia "Ntra. Sra. de La Candelaria".
A comienzos de los setenta, con la inauguración del Hospital Universitario y la creación de la Facultad de Medicina, tuvo bajo su responsabilidad la puesta en marcha de los estudios universitarios y del servicio de ORL vinculado.
De estos dos precursores de la ORL en Santa Cruz de Tenerife, Barajas y Vidal, encontramos numerosas publicaciones científicas recogidas en la Revista Médica de Canarias, como expresión de su concienzuda dedicación profesional. Llama poderosamente la atención la comunicación presentada por el doctor Juan Vidal Torres, y discutida por ambos, en las I Jornadas Médicas de Canarias del año 1932, "A propósito de más de 300 amigdalectomías practicadas con el procedimiento de Sluder-Ballenguer". Con este trabajo se convertía en el primer médico que aportaba experiencia sobre el nuevo método de extracción de amígdalas.
A modo de conclusión
En definitiva, se podría concluir de forma bastante aproximada que el nacimiento y desarrollo de la ORL, tal y como hoy la conocemos, se produjo en Santa Cruz de Tenerife entre la década de los veinte con la aparición de los citados doctores-- y la de los setenta --con el establecimiento de la Cátedra en la Facultad de La Laguna--. Parece claro que durante ese período ocurrieron los acontecimientos más importantes que definieron su historia.
Sería injusto no referirme a otros tantos compañeros que en el transcurso de esos años aportaron su sabiduría a la misma causa, entre los que no puedo dejar de nombrar al doctor Fernando Reig Valentín, que en 1937 se incorporó al servicio de ORL del Hospital Civil, consiguiendo tres años después la especialidad de Odontología, que también ejerciera en el Hospital Militar.
Reig Valentín es un ejemplo de la formación integral de muchos médicos de su época, cuya preparación en cirugía general se vio incrementada por el comienzo de la Guerra Civil y la marcha al frente peninsular de los cirujanos principales. Esta circunstancia le permitió desarrollar una intensa actividad quirúrgica en el Hospital Militar tinerfeño, a pesar de su juventud. Sus conocimientos en cirugía, odontología y ORL le condujeron a realizar con notable éxito un buen número de operaciones que hoy día entrarían en el campo de la cirugía maxilofacial o plástica.
Apreciado por sus compañeros, colaboró habitualmente en operaciones de especial dificultad o riesgo, y realizó junto a otro ilustre especialista, el doctor Fernando Barajas Prat, las primeras laringectomías supraglóticas practicadas en Canarias.
A éste último, hijo de Barajas Vilches, debemos la creación del Servicio de ORL de la Clínica de San Juan de Dios, y la introducción de las nuevas técnicas quirúrgicas funcionales del oído y de tratamiento oncológico de laringe. Precisamente, en 1972 fue el organizador del VIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de ORL, el primero que se celebró en Canarias.
También son importantes las aportaciones del doctor Ladeveze Pestano, que en 1944 se incorpora al Servicio de ORL de la Seguridad Social; la del doctor Serrano Salagaray, que en 1946 accede a idéntico servicio en el Hospital Militar; o del doctor Trueba de Diego, el primer especialista en ORL que en 1948 se establece en la isla de La Palma.
En la Orotava, recordamos al Dr D. Juan del Castillo y posteriormente al malogrado D.Francisco Perez Delgado que ejerce durante varios años la plaza asignada de la Seguridad Social.
Más recientemente, en 1957, aparece la figura del doctor Jesús Martín Hernández, quien se haría cargo con posterioridad de la Jefatura del Servicio de ORL del Hospital "Ntra. Sra. de La Candelaria", centro pionero de la Seguridad Social en establecer una organización jerarquizada.
Por último, el doctor Daniel López Aguado, que en 1971 se convirtió en el primer catedrático de OTL de la Facultad de Medicina de La Laguna, donde hoy continúa formando a los especialistas del futuro.
Ésta es sólo una aproximación de urgencia a la historia de la ORL en Santa Cruz de Tenerife, cuyo diagnóstico y tratamiento requieren, sin duda alguna, de una exploración mucho más profunda y un pulso literario tan certero como el del mejor de los cirujanos.
(*) Médico cirujano ORL. Titular del Servicio de ORL del Hospital Nuestra Señora de La Candelaria
<Pie de Foto> Dr. Saavedra.