En el Salón La Gomera, del Colegio Oficial de Médicos tinerfeño
EXPOSICIÓN HOMENAJE A LA CLASE MÉDICA DE CARMELO HEREDIA OLMOS
Alfonso Morales y Morales (*)
Hace algunas fechas asistimos en el Colegio Oficial de Médicos provincial, con motivo de sus celebraciones del Centenario, a una exposición del entrañable amigo Carmelo Heredia Olmos, quien nos confesaba tras las palabras de presentación del oficiante de la reunión, componente de su Junta Directiva y de la Comisión del Centenario, que tan brillantemente viene celebrando distintos actos; esta muestra que nos brinda Carmelo Heredia ¡todo un joven de ochenta y muchos años!, que nos sorprende con una serie de paisajes y bodegones y sin sinfín de simpáticas anécdotas de cómo pintar a estas alturas de la vida y de sus peripecias con los médicos y su particular salud...
Escuchándole no pudimos por menos que evocar una reunión celebrada en Barcelona durante la visita a los Laboratorios Cusí, cuando aún vivían algunos de sus fundadores, ya mayores, Rafael y Carlos Cusí, aunque su creador había sido Joaquím Cusí i Fortunet, sita en la calle Ample de Figueras; sólo que nosotros nos referimos a la sede que conocimos en Masnou, en la comarca del Maresme, cerca de Barcelona, donde todavía está instalado dicho museo que permite contemplar la trayectoria de una industria a través de todo un siglo.
Y viene ello a cuenta porque en esa ocasión los hermanos Cusí nos entregaron algo que nos viene acompañando a lo largo de estos 42 últimos años, su "lección de optimismo" de la que se nos dijo en tal ocasión, figuraba enmarcada en el despacho del general MacArthur, entre los retratos de Washington y Lincoln. "Juventud": "La juventud no es una época de la vida. Es un estado de la mente. Es una demostración de la voluntad, una cualidad de la imaginación, el vigor de las emociones, el predominio del valor sobre la timidez, el deseo de aventuras en contraste con el deseo de comodidad".
"Nadie es viejo por sólo haber vivido un cierto número de años. Se envejece solamente cuando se abandonan los ideales. Los años arrugan la piel, renunciar a los ideales arruga el alma. La inquietud, la duda, la falta de confianza, el temor a la desesperanza... son los rápidos equivalentes de los largos, largos años que inclinan la cabeza y encaminan el espíritu hacia su ocaso".
"Que se tengan 70 ó 16, hay siempre en todo corazón humano el amor a lo maravilloso, la dulce admiración por las estrellas, el rutilante brillo de cosas y pensamientos, el intrépido desafío a los acontecimientos, el inagotable infantil apetito del ¿qué viene después?
Y muchas más cosas que desfilaron por nuestra imaginación en tarde tan singular en que rodeaban al admirado amigo, muchos familiares, médicos y paisanos de la Isla del "Meridiano Cero", que querían contemplar en las pinturas de un joven y entusiasta autodidacta de ochenta y muchos años, lugares de su Isla de El Hierro, pertenecientes a Valverde, Frontera, La Restinga, El Pinar o Sabinosa, que todos pudimos admirar; montañas de distintos colores, el mar, la costa, en distintas tonalidades que resuman belleza y en las que el artista ha puesto toda su ilusión y amor del mundo, impregnándolos de sensibilidad y vigor, dentro de un universo extraño y secreto, en el que se ha desbordado --entendemos-- el realismo, con una gran sencillez y una audacia inconsciente, para arrancar el misterio de la Naturaleza y poderlo ofrecer en un lirismo cálido, apasionado, que llena de forma inevitable el espíritu del espectador.
Carmelo Heredia, aunque tarde, ha comenzado con fuerza y con amor; amor --repito-- hacia la Naturaleza y hacia la pintura que realiza, en esta ocasión dedicada a la Isla de El Hierro, que tan bien conoce y ha pateado --palmo a palmo--, con la que procura irse formando y mejorando. Y ello no se consigue nunca si uno no está enamorado de lo que realiza y lo hace porque le gusta y lo necesita su espíritu; Platón, en "El Banquete", lo expresa mejor que nadie: "Estando en contacto, con los pies como con todo el ser, con lo que entre las cosas tiernas es la que más tierna de todas, el amor, es necesariamente de una delicadeza sin parangón".
(*) Doctor en Farmacia.