¡EN QUÉ DIFIERE UN MIR DE UN MESTO?

 

Cecilio Hernández Álvarez-Sotomayor (*)

 

Para la Administración pública un médico especialista sin título oficial (Mesto) es aquel licenciado en Medicina antes de 1995, que haya ejercido como especialista contratado por la administración pública un mínimo de seis a siete años y medio --según la especialidad-- y que demuestre haber realizado una formación similar a la llevada a cabo bajo el sistema Mir. Parece de sentido común que el que cumple tales condiciones es un especialista "por la fuerza normativa de los hechos", según las certeras palabras de Herrero de Miñón (ver El País del día 1 de mayo pasado). Así lo han entendido el Ministerio de Sanidad, la Comisión Nacional de Especialidades, los consejeros de Sanidad de todas las Comunidades Autónomas (tras el acuerdo alcanzado en el Consejo Interterritorial de Salud), la Organización Médica Colegial y, sobre todo, nuestros pacientes. Sólo los médicos en formación por la vía Mir están en contra, fundamentalmente por tres grandes motivos que a continuación queremos analizar.

Primero, los médicos Mir han aprobado un examen de acceso a la especialidad y los Mestos no. El estudiante que tras un gran esfuerzo aprueba un examen de acceso a la especialidad difícilmente entiende que otro --que no haya superado la prueba-- acceda a las mismas posibilidades de especialización. Pero es que el Mesto no es un estudiante en un nivel superior de formación, es un profesional que ha ejercido de especialista en la Sanidad pública española. Tendría que ser la labor profesional de años la que debería ser valorada y comparada.

Segundo, los Mestos no han recibido la misma formación que los Mir. La dificultad en llevar a cabo la formación reglada es una de las reivindicaciones históricas de los Mir. Son varios los hospitales acreditados que han sido denunciados por no cumplir los criterios formativos establecidos y, en general, los Mir se quejan de entrar en plantilla como "mano de obra barata". De hecho la "laboralización" de los residentes (o resistentes) está incidiendo desfavorablemente en la formación permanente y en la investigación de todos los profesionales hospitalarios, como señalaba recientemente Jesús Villar, director de la Unidad de Investigación del Hospital de la Candelaria (El País, día 3 de mayo 1999). Aún así, nadie pone en cuestión la profesionalidad de los Mir desde el primer año hasta el último, ni tampoco la asistencia prestada por su hospital o centro de salud. El aprender trabajando ("learning working") es en la actualidad prácticamente el modo en el que adquiere experiencia todo especialista. El actual sistema sanitario de salud cuenta con el suficiente prestigio internacional como para poder avalar la formación de los Mir y en consecuencia también la de los Mestos. El decreto, que se pretende aprobar, recoge la necesidad de que las posibles lagunas de formación que puedan existir en los mestos se lleven a cabo en los dos años siguientes.

Tercero, los Mestos optan por los mismos puestos de trabajo. Es el menos explícito de los argumentos, pero es el "leit motiv" de la protesta de los Mir en formación. Los especialistas que han acabado su periodo Mir, que han compartido a lo largo de los años la formación o los mismos pacientes que los Mestos, son más abiertos a solucionar definitivamente el problema. Los más jóvenes, preocupados por sus puestos de trabajo, esconden su feroz corporativismo con apelaciones genéticas que rozan la alarma social ("van contra el sistema Mir", "bajan la calidad de la asistencia pública", etc.) o directamente el insulto ("son taxistas sin carnet de conducir", "títulos regalados", etc.).

A pesar de que el desempleo es prácticamente inexistente entre los especialistas, a pesar de que la Administración sanitaria establece claras diferencias en los concursos públicos a favor de los especialistas Mir con respecto a especialistas no-Mir (los que han accedido a la especialidad antes de 1984, los que se han especializado en el extranjero, etc.), y a pesar de la reserva de ley que para la regulación de las profesiones tituladas establece el artículo 36 de la Constitución española, los Mir en formación quieren echar a sus colegas Mestos al desierto profesional, si no a la cárcel. Malthuse no podría tener sus mejores seguidores.

 

Guerra a muerte contra el intrusismo Mesto. Ley contra el Mestisismo

 

A modo de broma

 

Artículo Primero: El intrusismo es el más grande de los males asistenciales. La especie más intrusa de médico es el Mesto: él representa la mala asistencia. Contra el Mesto no se tienen razones, se tiene el presidio.

Artículo segundo: todo acto médico realizado por un Mesto es un atentado a la salud pública. Se será más duro con el Mesto internista que con el psiquiatra, y aún más duro con el Mesto traumatólogo. Lo que hay de mal profesional en el ser Mesto crece en la medida en que uno se aproxima a la ciencia. El perseguidor de los malos profesionales es, por consiguiente, el Mir.

Artículo tercero: el servicio sanitario o centro de salud en los que el Mesto ha llevado a cabo su formación serán arrasados y, como lugares infames de la asistencia pública, constituirán el oprobio del sistema sanitario para la posteridad. En ellos se criarán ratas para la experimentación.

Artículo curato: considerar la experiencia asistencial equivalente a la formación Mir es una incitación pública al intrusismo. Todo desprecio a la formación Mir, toda alabanza a la experiencia laboral y profesional, será considerado como apología a la mala praxis.

Artículo quinto: asistir a una sesión clínica dada por un Mesto le hace a un médico quedar expulsado; con ello se excomulga a sí mismo de la sociedad científica. El Mesto es nuestro chandala, se lo proscribirá, se lo hará morir de hambre, se lo echará a toda especie de desierto profesional.

Artículo sexto: a la formación de los Mestos se le llamará con el nombre que merece, execrable formación "mestisa". Los conceptos "Mesto",. "aprender trabajando", "años de experiencia laboral", etc., serán empleados como insultos, como divisas para los malos profesionales.

Artículo sétimo: el resto se sigue de aquí.

 

(*) Médico-psiquiatra (Mesto).