PRÓXIMAS EXPOSICIONES EN LA SALA DE ARTE DEL COLEGIO
Carmelo Heredia y el Colectivo de Artistas Tegueste (CAT-98)
Con el sugerente título "Homenaje a la clase médica", el polifacético Carmelo Heredia Olmos --que empezó a pintar después de los ochenta años, ahora tiene casi ochenta y seis-- expondrá sus óleos en la Sala de Arte del Colegio, el Salón La Gomera, del 12 al 26 del presente mes. En cuanto al CAT-98, es un colectivo integrado por una serie de personas que se han unido para estudiar y aprender las distintas técnicas del arte de pintar, así como investigar los diferentes métodos de expresión artística. Esta exposición se celebrará, probablemente, el próximo mes de abril.
Redacción-JGY/EGC
Don Carmelo, que es el padre de la colegiada Elvira-Dácil Heredia, ha hecho de todo en la vida. Empezó a estudiar perito industrial, después opositó al Cuerpo Técnico de Señales Marítimas. Puso en funcionamiento el Faro de Orchilla, en El Hierro, aprendió solo varios oficios; carpintería, maquetista, delineación, electricidad, etc., hasta que descubrió que pintar no era tan difícil, además de poder plasmar mediante este arte sus ideas "me divierto y soy muy feliz haciéndolo". Con esta exposición, que dedica a la clase médica, quiere compensar a un colectivo que --según él-- le ha prestado grandes servicios y especial atención. Pero al margen de este sencillo "homenaje", es de justicia trazar algunas pinceladas de la vida de este perseverante e inquieto polifacético.
Allá por 1933, en su puesto del Faro de Orchilla, a don Carmelo le sobraba todo el tiempo del mundo, por ello señala que "bien pronto me percaté que en aquel terreno abrupto y hostil la solución era trabajar. Comencé a dar clase a los cuatro niños del auxiliar, luego fueron algunos hijos de pastores de la Dehesa. Estudié por correspondencia, consiguiendo el diploma, Delineante Proyectista. Hice un curso de electricidad y otro de radio y televisión, pero no disponía de electricidad para hacer las prácticas y decidí construir mi pequeño parque eólico (hace más de sesenta años), mi pequeña central eléctrica con una dinamo de un coche y una hélice de 180 centímetros de diámetro, que alcanzaba una endiablada velocidad. Su construcción y utilización me proporcionaron siempre grandes satisfacciones...".
"Más adelante, empecé haciendo pequeños trabajos de carpintería. En ese momento comienza una actividad inusitada, pues empiezan a llegar al faro peticiones de todos los sitios para arreglar relojes, sulfatadoras, máquinas de todas clases, extraer anzuelos, hacer la proa de un barco que estaba carcomida, construir una unión cardánica mediante las herramientas del taller del faro: terrajas, sierras, limas, pero nada de torno o fresa. Mi ´clientela´ continuaba en aumento por una razón muy sencilla, no cobraba a nadie. El faro se fue convirtiendo en una especia de hada buena, donde todo el mundo acudía. Tuve que hacer el proyecto y
realizar todo el trabajo y montaje de una planta eléctrica de 22 kilovatios de potencia, para dotar al pueblo del Pinar de energía. Nunca cobré nada, pero los beneficios que obtuve fueron inmensos, aprendí muchas cosas. Yo era el tuerto en la tierra de los ciegos".
"Hace tres años comencé una nueva andadura, hice un estudio para resolver el tema de la Playa de las Teresitas. Lo inscribí en el Registro de la Propiedad Intelectual, lo llevé al alcalde en su día, José-Emilio García, que lo alabó con entusiasmo y aceptó mis ideas. También se lo llevé a un periódico y su director me dijo que lo apoyaría porque veía que era bueno para la ciudad. El director mandó a mi estudio a la redactora jefe con un fotógrafo. El reportaje fue un alarde tipográfico de primera
página --con unos titulares impresionantes-- y dos páginas interiores completas. Decía: un jubilado de 81 años resuelve el problema de Las Teresitas, un grandioso parque lleno de árboles y flores, un importante centro comercial, un camuflaje perfecto para salvar la montaña".
"Han pasado cuatro años y todo parece dormido, fue entonces cuando además de los planos me vi en la necesidad de pintar doce cuadros acrílicos y al óleo para plasmar mis ideas. En ese momento descubrí otro nuevo camino: la pintura".
<Foto 1> La Restinga: Varadero viejo.
<Foto 2> Puente natural en costa de Echedo.
<Foto 3> Vista del Golfo desde Jinama.
EL COLECTIVO DE ARTISTAS TEGUESTE-98
Con toda probabilidad, la primera quincena de abril el CAT-98 realizará una exposición en la Sala de Arte del COMTF. Este colectivo según indica su presidente, Sebasró, "lo forman una serie de personas provinientes de distintos ambientes y profesiones que se han unido no sólo para estudiar y aprender las distintas técnicas del arte de pintar, sino también para investigar los diferentes métodos de expresión de este arte, bajo la dirección artística de Susy Palmero".
"Cada miembro del colectivo trata de juntar en el mismo lienzo lo que ve y lo que siente a fin de trasmitir a las personas que se acerquen a ver su obra, un sentimiento que les una por encima de cualquier individualismo o afán de protagonismo. La obra que se expone es una muestra de esta inquietud, por un lado se muestra el dominio de diferentes técnicas pictóricas y, por otro lado, con el lenguaje de los diferentes colores se da un mensaje de universalidad que rompe cualquier intento de poner barreras individualistas entre los humanos".
<Foto 4> Integrantes del CAT-98.
<Fotografía 5> Arquitectura tradicional representada en una de las obras del colectivo teguestero.