LA ATENCIÓN PRIMARIA, OLVIDADA POR "NUESTRA" SANIDAD PÚBLICA

 

 

Carlos Díaz García (*)

 

La situación actual de la atención primaria en el Servicio Canario de Salud (SCS) no es como nos lo quieren vender desde la Consejería de Sanidad y la Dirección del SCS. Las noticias que parten de ellos es que se está invirtiendo más que antes, pero es una inversión muy delimitada a unas infraestructuras, en nuevos edificios o reformas, para ayudar casualmente a los ayuntamientos amigos y nada más. Por cierto, hay Centros de Salud nuevos --recién inaugurados-- que se han quedado pequeños, apreciándose así la capacidad de nuestros directivos para ver el futuro.

No ha aumentado la plantilla de los médicos y no sólo eso sino que se restringen, cada vez más, los presupuestos para las sustituciones de los actuales contratados. Con ello, se está logrando una sanidad cada vez más masificada, con unas consultas en las que el mínimo de citados es mayor de 40 pacientes, con listas de espera de varios días, fracaso de la medicina preventiva, etc.

Y por su fuera poco, esas sustituciones se realizan con unos contratos miseria, en contra de cualquier razonamiento y sólo con la mira en el ahorro máximo sin valorar la degradación que ello produce. Al médico se le contrata por unas tres o cuatro horas para realizar la tarea normal de siete, además en las épocas de vacaciones (verano y en las fiestas navideñas pasadas) han tenido que ver pacientes de dos o tres médicos en esas mismas horas. Y para ver esa miseria a donde puede llegar, estos sustitutos tienen que recorrer --la mayoría de las veces-- entre 80 a 100 kilómetros para ir al centro de salud que les han designado.

La valoración, por decir algo, de la hora de trabajo está alrededor de 1000 pesetas "brutas" la horas, por lo que con 3.000 ó 4.000 pesetas tienen que pagarse el desplazamiento y trabajar unas horas a toda marcha, viendo los pacientes peor que cuando los ambulatorios estaban al máximo de consultas. Estos contratos, tan cicateros, obligan al que está en la lista de contrataciones aceptarlo, so pena de ser excluido de dicha lista. Por ello, el médico no puede rechazarlos y tiene que soportar esta situación a la espera que en el futuro tenga algún contrato más digno, que dicho sea de paso casi nunca llega.

Este es el futuro de los médicos que actualmente no tienen contratos de interinidades y que tienen muy difícil conseguir un mínimo de años trabajados para poder presentarse a cualquier hipotética oferta de empleo público. Esta es la Sanidad que los actuales directivos, el señor Julio Bonis y el señor Román Rodríguez, nos están vendiendo como una gran hazaña de sus grandes mentes privilegiadas. ¿Existe algún límite en sus capacidades para degradar, aún más, al médico y consecuentemente a la Medicina que se realiza en Canarias? ¿Hasta cuándo podemos aguantar y no salirnos de ese pozo que, cada vez, se hace más profundo ?

Los ciudadanos tienen que saber que esta no es la Sanidad que los canarios deseamos y, por tanto, hay que exigir un mayor presupuesto económico justo donde más nos afecta, que es en la consulta diaria con nuestro médico, tanto generalista, de familia o pediatra.

 

La "decadente" atención primaria

De otra parte, la situación actual de la Medicina en primaria está entrando en una decadencia progresiva motivada por las directrices actuales del SCS. El planteamiento economicista del actual director, Román Rodríguez, y su grupo gestor, va dirigido a disminuir al máximo las prestaciones de los profesionales que están en los centros de salud y ambulatorios, bloqueando toda iniciativa que implique una mejora de los servicios al ciudadano. Como resultado de ello, los centros de salud se han convertido en meros consultorios, donde el trabajo en equipo --tan valorado en otros tiempos-- por los que ahora están en la gestión no les interesa y, cada vez más, sufrimos una masificación y acumulación de consultas entre los 60 y 80 pacientes al día, tanto en medicina general como en pediatría.

Para plegarse a las peticiones electoralistas, quieren aumentar al máximo el horario de los centros de salud con el mismo personal, rompiendo el equipo de profesionales existente que ya de por sí está muy mermado. No se plantean el aumento de plantilla, aunque reconocen que es necesaria por el gran volumen de enfermos que están citados en las consultas. Y en la época de vacaciones, formación y por bajas laborales, estos centros se quedan sin médicos ni Ats, ya que no son sustituidos siguiendo las directrices de apretar al máximo al profesional; a costa de sobrecargar el trabajo diario, disminuir el tiempo por enfermo, aumentar la lista de espera hasta una semana, no poder estudiar mejor los casos complicados, no realizar trabajo en equipo ni poder formarte más. En definitiva, disminuir la calidad asistencial en base a criterios ahorrativos.

Además, en aquellos casos en que efectúan sustituciones del personal, lo máximo que contratan son tres o cuatro horas, para que realice el trabajo de dos médicos, tal y como se dijo anteriormente. Esta decadencia va a más, llegando a situaciones que creíamos superadas. Estamos otra vez en el tercermundismo de ver salas de espera abarrotadas, esperando durante horas para ser valorado por su médico, urgencias colapsadas en los centros de salud y en los hospitales.

Este es el resultado de la labor tan "eficiente" de nuestros gestores de la Sanidad canaria, y --por las nuevas programaciones que tienen pensado realizar-- va a empeorar, aún más, la situación actual, llevándonos al caos y al hundimiento planificado de la atención primaria. ¿Hasta cuándo seguiremos padeciendo la ineficacia de estos gestores?, que a la hora de valorar sus resultados tanto se vanaglorian. La Sanidad canaria no puede continuar abandonada por más tiempo, sufriéndolo la población en el día a día; en la atención primaria, que es donde se deberían resolver la mayoría de las enfermedades y realizar la tan marginada medicina preventiva.

 

(*) Secretario general del Sindicato Profesional de Médicos de Tenerife-CESM

 

<Foto> Carlos Díaz García.