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JOVENES Y ALCOHOL, UN COCTEL
PELIGROSO
Recientemente se ha hablado
mucho de los riesgos del consumo de alcohol entre la población
joven de nuestro país, pero resulta paradójico
que nos alarmemos ante este hecho social en un país donde
se fomenta, a veces institucionalmente, el consumo de ésta
droga aceptada socialmente. Pero si nos centramos en cómo
afecta a la población joven, realmente nos estamos enfrentando
ante un grave problema social que se manifestará, mas
bien tarde que temprano y que terminará padeciendo toda
la sociedad.
Ante este problema real, las
autoridades sanitarias tenemos que reaccionar antes de que un
gran número de jóvenes se vean inmersos en la exclusión
social, y con graves problemas de salud, como consecuencia del
consumo abusivo de esta droga. Por esto tenemos la obligación
de aumentar la percepción del riesgo que supone el consumo
de alcohol sin moderación. Debemos desarrollar políticas
preventivas al menos dos años antes de la edad media de
inicio en el consumo (13,6 años).
Para desarrollar de manera
efectiva estas políticas preventivas se tendrían
que aplicar, fundamentalmente, en los dos ámbitos de convivencia
de esta población. Me refiero a la escuela, en donde se
tienen que implicar a los distintos equipos profesionales que
participan en la educación; y en la familia, a la que
por otra parte se tendría que apoyar con programas formativos
y de consulta. Además, éste esfuerzo preventivo
se tendría que extender a las organizaciones juveniles
y comunidades locales. Finalmente, las distintas administraciones
deberían esforzarse en hacer aplicar las distintas normativas
que limitan el acceso de la población juvenil al alcohol,
o por qué no ir más lejos; retrasar la edad legal
de acceso al consumo de alcohol.
Por otra parte, desde el Colegio
Oficial de Médicos de esta provincia, consideramos imprescindible
ampliar las limitaciones existentes a la publicidad directa e
indirecta dirigida a los menores. En este sentido, debe considerarse
prioritario intensificar las medidas dirigidas a preservar a
los menores de la exposición a la promoción y esponsorización
del alcohol, especialmente en lo referente a acontecimientos
de carácter deportivo y cultural.
Los medios de comunicación
deben jugar un papel primordial en la lucha contra el consumo
de alcohol en la juventud. Tienen la responsabilidad de desarrollar
su función social buscando siempre el interés público.
Las leyes sobre publicidad y las prohibiciones que estas normativas
fijan sobre los contenidos y los anuncios de tabaco y alcohol,
deben aplicarse rigurosamente en el medio televisivo, radiofónico,
el escrito, la publicidad exterior y las acciones promocionales
en Internet, que en la actualidad no están sometidos a
ninguna restricción. La protección constitucional
de los derechos de la infancia debe impregnar cualquier trabajo
periodístico sobre el alcohol y otras drogodependencias.
Desde las instituciones se
debe potenciar políticas y recursos para la promoción
de ocio saludable, sin olvidar la prevención, e implicando
a la industria del ocio en el desarrollo de actuaciones alternativas
al consumo de alcohol. Es importante que esta lucha no se limite
únicamente a la aplicación de medidas restrictivas,
sino a la elaboración de normativas con la participación
de todos los sectores implicados.
Con estas medidas expuestas
someramente, no sólo evitaremos que nuestros jóvenes
se conviertan en potenciales alcohólicos, sino que evitaremos
los accidentes de tráfico como consecuencia de la conducción
bajo los efectos del alcohol.
Por todo esto, los profesionales
sanitarios debemos implicarnos desde la prevención, en
reducir las nefastas consecuencias del consumo de esta droga
por nuestros jóvenes. Atendiendo a ésta convicción,
estamos dispuestos a participar en esas políticas preventivas,
brindando nuestra colaboración a todos aquellos colectivos
que nos demanden nuestra participación desinteresada.
Rodrigo Martín Hernández
Presidente del Colegio Oficial de Médicos de S/C de Tenerife |