“Nuevos
usos de los corticoides en la Infancia”
Jurado
Ortiz A.,
García del Río M.,
y García Martín FJ.
Cátedra y Departamento de Pediatría.
Hospital Materno Infantil. Málaga
La formación de la corteza suprarrenal se
inicia entre la quinta y sexta semana de vida embrionaria a partir de la
proliferación de células procedentes del peritoneo dorsal, cuando estas células
son ya estructura independiente situada en retroperitoneo, células cromafines
procedentes de ganglios simpáticos paravertebrales y paraaórticos emigran al
interior del primitivo cortex constituyendo la médula suprarrenal.
A partir del nacimiento la corteza sufre una serie de modificaciones
diferenciándose pronto tres capas histológicamente distintas: glomerular,
fascicular y reticular. La corteza suprarrenal produce tres tipos de hormonas
cuyo núcleo común es el ciclopentanofenantreno: hormonas sexuales,
glucocorticoides y mineralocorticoides, todas ellas derivadas del colesterol que
puede proceder de la ingesta calórica o
ser sintetizado a partir del acetato y del coenzima A (Acetil CoA), el 80% se
obtiene de las lipoproteinas plasmáticas; la conversión del colesterol en los
diversos esteroides comporta la acción de una serie de enzimas que pertenecen
en su mayoría a la familia de las de la proteínas citocrómicas (1)
Los glucocorticoides (cortisol,
cortisona y corticosterona) que se denominan así
por su efecto sobre los hidratos de carbono al estimular la glucogénesis hepática
a partir de las proteínas tiene además una serie de accionbes sobre otros órganos
o sistemas. A nivel oseos estimulan la reabsorción de la matriz y la liberación
de calcio; en riñón aumentan el filtrado glomerular, favorecen la reabsorción
de sodio y la eliminación de potasio tambien aumentan la excreción renal de
calcio y disminuyen su absorción intestinal; actuan sinérgicamnte con algunas
catecolaminas contribuyendo
al mantenimiento del tono arteriolar y de la presión arteria; sobre el
sistema inmunitario tienen una acción básicamente depresora; tienen
propiedades antialérgicas y antiinflamatorias y sobre el sistema hematopoyético
inducen linfo y eosinopenia,
neutrofilía y policitemia. En la Tabla I se muestra la comparación entre
distintos corticoides.
La producción de cortisol
oscila entre 12-15 mg/m2/día que en situaciones de stress aumentan
entre dos y cuatro veces más. El 95% del cortisol va unido a proteínas, el 70%
a la transcortina y el resto, con menor afinidad, a albúmina y hematíes; sólo
la fracción que circula libre es biologicamente activa. La vida media del
cortisol es de 60-80 minutos y se metaboliza fundamentalmente en el hígado
pasando a cortisona, por la orina se puede eliminar en forma libre o como tetra
o dihidro colesterol u otros derivados, los metabolitos del cortisol se valoran
con la determinación de 17-hidroxiesteroides urinarios.
Desde 1.930 se conoce que la
secreción suprarrenal de cortisol está
regulada por un péptido de origen hipofisario: ACTH constituido por 39 aminoácidos
y que tiene una vida media de 7-12 minutos (el ACTH hipofisario es un producto
derivado de la proopiomelanorcortina (POMC), péptido de 241 aminoácidos cuyo
gen está localizado en el cromosoma dos, a partir de la POMC se generan varios
péptidos por procesamiento translacional: lipoproteinas, MSH (melanocyte
stimulating hormona), b endorfina y ACTH. La secreción de ACTH se
estimula por un péptido de origen múltiple (cerebro, hígado, pancreas, testículo,
placenta, pero esencialmente hipotalámico conocido por CRH (corticotropin
releasing hormona) estando localizado su único gen el cromosoma 8. Existen
otros factores que así mismo regulan la secreción de ACTH como arginina,
vasopresina o catecolaminas entre otros. El retrocontrol del eje CRH-ACTH-Cortisol
queda establecido por la acción por la acción inhibidora de los
glucocorticoides sobre la síntesis y secreción de CRH, ACTH y arginina
vasopresina.
En la época neonatal las
indicaciones de los corticoides son múltiples aunque su uso está siempre
limitado a sus efectos secundarios graves y a sus complicaciones potenciales
asociadas y frecuentes en esta edad, entre los más importantes: hiperglucemia; aumento de
la presión arterial, efecto secundario frecuente pero transitorio pero que
puede tardar algún tiempo en normalizarse(2).; alteraciones en el eje
hipotalamo-hipofisario-suprarrenal supeditado a dosis y duración del
tratamiento; el crecimiento físico se compromete con el tratamiento con
dexametasona y se asocia a una disminución del factor de crecimiento insulínico
1 (IGF-1) y a su proteína transportadora; en experimentación animal se ha
descrito retraso en la alveolarización; y aumento de lesiones periventriculares
en los recien nacidos de muy bajo peso que se trataron con dexametasona para
profilaxis de displasia broncopulmonar (DBP).
Como hemos comentado son múltiples las
indicaciones de los corticoides, aunque en muchas su uso es casi testimonial y
en otras aún se discuten sus riesgos/beneficios, entre las más iportantes
podemos valorar:
Hipoglucemia; hipercalcemia;
crisis tireotoxicas; patologia suprarrenal; sepsis y meningitis; toxoplasmosis
congenita, si existe evidencia de proceso inflamatorio; enterocolitis
necrotizante, el efecto de los corticoides en esta patología puede deberse,
entre otras cosas, a la aceleración del desarrollo de la barrera intestinal y a
la regulación de la respuesta inflamatoria (está demostrado que el PAF desempeña
un papel muy importante como mediador inflamatorio en la lesión intestinal y
la dexametasona sería beneficiosa al reducir la actividad de la
acetiltransferasa que sintetiza PAF(3); edema cerebral si es secundario a
tumores o abscesos, no se recomienda en el edema cerebral secundario a asfixia
perinatal ya que no reduce el daño causado por isquemia focal;
enfermedades hematológicas como enfermedad hemolitica, neutropenias,
trombocitopenias o leucosis; enfermedad injerto contra el huesped;
miocarditis; en el síndrome de hipotensión grave refractario del gran
prematuro actualmente se valora el tratamiento con corticoides (hidrocortisona)
ya que existen estudios que señalan que los recién nacidos de madres que
recibieron tratamiento prenatalmente con corticoides padecían menos hipotensión
que aquellos cuyas madres no lo habían recibido y existen trabajos que
demuestran mejoría de dicha hipotensión con el tratamiento corticoideo junto a
otros que indican que el tratamiento con dopamina o corticoides tienen la misma
efectividad (4); traqueobronquitis necrotizante; y extubacion, la dexametasona,
reduce las reintubaciones, pero debido a sus efectos secundarios, documentados y
potenciales, parece razonable restringir su uso a situaciones de riesgo
importante de edema postextubación, en casos de intubaciones repetidas, traumáticas
o prolongadas.
Pero quisiera considerar más detenidamente la DBP en su aspecto
preventivo considerando como un paso importante en neonatología el uso de
corticoides prenatales para
acelerar la maduración pulmonar en el recién nacido pretérmino (5), en el
servicio de obstetricia de nuestro hospital se emplea ante la amenaza de parto
prematuro entre las 26 y 34 semanas de gestación betametasona una dosis de 24
mg repitiendo, si es preciso, cada semana 12 mg hasta el momento del parto, en
la actualidad están en discusión estas dosis sucesivas.
La enfermedad pulmonar crónica
(EPC) del RN continúa siendo un problema clínico importante, ya que la mayor
incidencia de RNMBP hace que aumenten los episodios de dicha patología. También
es cierto que el mejor manejo del pretérmino, tanto prenatalmente (esteroides
prenatales…) aunque la profilaxis y mejor manejo de la DBP hace que este
cuadro haya modificado su gravedad y suela ser más leve. Uno de estos
tratamientos es la administración de esteroides postnatales que poseen una
serie de mecanismos de acción favorables. Así, además de su potente acción
antiinflamatoria, aumentan la síntesis de surfactante, estabilizan las
membranas celulares y lisosómicas, inhiben síntesis de prostaglandinas y
leucotrienos, disminuyen el flujo de los PMN al pulmón e impiden la agregación
de ellos en la microcirculación pulmonar, aumentan la actividad beta adrenérgica,
inducen broncodilatación, aumentan en el suero la concentración de retinol,
reducen la producción de elastasa, de factor de necrosis tumoral e
interleuquinas, disminuyen la permeabilidad vascular, reducen el edema pulmonar,
pueden aumentar la síntesis de los fermentos antioxidantes, inducir el cierre
del ductus y aumentar la diuresis; así mismo, pueden reducir la síntesis de
colágena, aunque para algunos esto puede ser estimulante o desalentador,
dependiendo de que dicha síntesis se relacione con fibrosis o con desarrollo
pulmonar normal. En la Tabla II se indican algunos de los mediadores de la
inflamación, sus funciones, cómo se encuentran en la DBP y la acción de los
esteroides sobre ellos.
Se podría indicar que el
entusiasmo actual en el uso de corticoides para evitar o tratar la DBP debería
ser frenado hasta que se tengan verdaderos conocimientos de los
riesgos/beneficios, y su indicación debería quedar reducida a los RN con alto
riesgo de DBP con respirador y oxígeno; o siguiendo a Bancalari (6):. Hay
evidencia suficiente de que la administración sistémica de esteroides en RN,
que son dependientes del ventilador o de oxígeno, facilita la interrupción de
la ventilación mecánica y posiblemente reduce la duración de la terapia con
oxígeno y la incidencia de enfermedad pulmonar crónica severa. Un efecto
similar puede ser obtenido cuando se administra en el primer día de vida a RN
con severa dificultad respiratoria, que requiere ventilación mecánica, pero
los datos son menos concluyentes. No hay evidencia clara de que esta terapéutica
reduzca la estancia hospitalaria ni la mortalidad. La administración sistémica
de esteroides se asocia frecuentemente con efectos secundarios agudos y
ocasionalmente tardíos. La terapéutica con esteroides no mejora la evolución
neurológica a largo plazo y hay alguna evidencia sugiriendo que puede empeorar
con este tratamiento. Por esto el uso de esteroides en el RN pretérmino debería
considerarse todavía experimental y deberían indicarse con un conocimiento
claro de sus efectos secundarios. La administración de los esteroides
inhalados, necesitan mas estudios relativos al método de administración,
eficacia y efectos secundarios antes de que ellos puedan recomendarse como terapéutica
de rutina para impedir o tratar la enfermedad del pulmón crónico.
Es complicado conocer los
posibles efectos del tratamiento con corticoides postnatales a largo plazo ya
que los estudios realizados critican básicamente al resultado en de la DBP y no
al seguimiento de estos recién nacidos siendo necesarios estudios más amplios
a este respecto.
Desde el punto de vista de las
enfermedades infecciosas hay pruebas de que el daño cerebral en la meningitis
bacteriana depende de la activación de la respuesta inflamatoria del huésped
por algunos productos bacterianos, que actúan sobre los monocitos, macrófagos
cerebrales, células endoteliales y otras células de estirpe monocitaria,
induciendo la secreción de citoquinas como la interleuquina I (IL I) y el
factor de necrosis tumoral alfa (TNFa). Estas
citoquinas producen alteraciones del endotelio capilar y del metabolismo del ácido
araquidónico dando lugar a la secreción de prostanoides y leucotrienos.
Todos estos fenómenos conducen a un aumento de permeabilidad de la
barrera hematoencefálica: edema cerebral vasogénico y citotóxico: incremento de la
presión intracraneal: reducción
de la presión de perfusión cerebral, isquemia e hipoxia cerebral: alteraciones
(aumento al principio y disminución cuando avanza el cuadro) y pérdida de la
autorregulación del flujo cerebral (FC): y descenso de la glucosa y del pH y
elevación del lactato en LCR. La administración de antibióticos bactericidas
puede exacerbar la respuesta inflamatoria.
En meningitis experimentales en conejos, se ha demostrado que una dosis
de ceftriaxona aumenta, por lisis bacteriana, la concentración de lipopolisacárido
(LPS) y TFNa en el líquido cefalorraquídeo. Esto se asocia con un incremento del número de células,
disminución de glucosa y concentraciones más elevadas de proteínas y lactato
(7).
Los corticoides ejercen
presuntamente su efecto beneficioso bloqueando la producción de citocinas por
los monocitos y macrófagos. Además
inhibe a la fosfolipasa A2, disminuyendo la producción de
prostanoides y leucotrienos. Tambien reduciría el edema cerebral, la hipertensión
endocraneal y la respuesta inflamatoria meníngea.
Diversos estudios publicados
desde 1988 demuestran al menos tendencias favorables en el curso y evolución de
las meningitis bacterianas en niños tratados con corticoides en comparación
con los tratados con placebo o no tratados: disminución de la incidencia de
sordera neurosensorial en casos de meningitis por H. Influenzae
tipo b (8). Posteriormente se demostró que el tratamiento con
dexametasona reduce la frecuencia de secuelas neurológicas (9) .
La primera dosis del esteroide se administró 15-20 minutos antes del
antibiótico. Los índices de inflamación meníngea, la presión de
perfusión cerebral, y la concentración de TNFa y factor de activación plaquetaria fueron menores
en los tratados con dexametasona 12 horas después de comenzar el tratamiento y
su estado clínico a las 24 horas tambien fue mejor. Recomendando por tanto el
Comité de enfermedades infecciosas de la Academia Americana de Pediatría el
uso de dexametasona para el tratamiento de las meningitis bacterianas por
Haemophilus influenzae tipo b (10).
En las meningitis por N. Meningitidis
y por Streptococcus pneumoniae es más difícil obtener conclusiones. El
escaso número de casos incluidos no permite ningún análisis, aunque
en algunos de ellos puede observarse una tendencia favorable en los
pacientes que reciben dexametasona (11-14), ante esta situación de controversia
parece razonable seguir las recomendaciones actuales de la
Academia Americana de Pediatría(15):
1.
Se
recomienda la dexametasona para el tratamiento de los lactantes y los niños con
meningitis por H. Influenzae tipo b.
2.
Si se
utiliza dexametasona se la debe administrar tan pronto como sea posible, de
preferencia en el momento de la primera dosis de antibioticoterapia o poco antes
de ella. Cuando el tratamiento con
dexametasona se inicia cuatro horas o más después del comienzo de la
antibioticoterapia parenteral es improbable que sea eficaz.
Algunos expertos consideran que un intervalo de más de una a dos horas
impide una posible eficacia.
3.
El régimen
de dexametasona recomendado consiste en 0,6 mg/kg/día divididos en cuatro
dosis, administradas por vía intravenosa, durante los dos primeros días de la
antibioticoterapia. También es
apropiado un régimen de 0,8 mg/kg/día divididos en dos dosis.
4.
Debe
considerarse la dexametasona para el tratamiento de los lactantes y los niños
con meningitis neumocócica o meningocócica.
Sin embargo, su eficacia contra estas infecciones no está comprobada y
algunos expertos no recomiendan su uso.
5.
Si se
administra dexametasona a pacientes con meningitis neumocócica debe
considerarse la repetición de la punción lumbar después de 24 a 48 horas para
evaluar la respuesta al tratamiento.
6.
No debe
utilizarse dexametasona en casos de meningitis no bacteriana sospechada o
comprobada. Si la dexametasona había
comenzado a administrarse antes de efectuar el diagnóstico de meningitis no
bacteriana, debe suspenderse.
7.
La
meningitis “parcialmente tratada” con cultivos negativos no constituye una
indicación para seguir con el tratamiento con dexametasona.
8.
La decisión
de utilizar dexametasona en pacientes con presunta meningitis bacteriana no debe
basarse en la gravedad de la enfermedad.
9.
Actualmente
no existe ningún dato que pueda utilizarse como base para recomendar el uso de
dexametasona para el tratamiento de la meningitis bacteriana en lactantes
menores de seis semanas o de la meningitis en pacientes con anomalías congénitas
o adquiridas del sistema nervioso central, con un dispositivo protésico o sin
él.
La efectividad de la terapia
con corticoides en el shock séptico es controvertida, en la actualidad se
experimenta un resurgir de los planteamientos del uso de hidrocortisona en el
shock meningocócico con disminución de la mortalidad (16). En casos de
insuficiencia suprarrenal aguda en el contexto de shock séptico puede
contemplarse el uso de hidrocortisona para la terapia de la misma, utilizándose
un bolo endovenoso inicial de 1-2 mg/kg/dosis, seguido de 1-2 mg/kg/día
dividida cada 6-8 horas
La terapia auxiliar con
corticoides en el tratamiento de la tuberculosis es controvertida. Los corticoides están indicados en los niños con meningitis
tuberculosa en los que la dexametasona disminuye la mortalidad y el deterioro
neurológico en el largo plazo (17,18). Sin embargo, los corticoides no
afectaron significativamente la presión intracraneal, el grado de hidrocefalia
ni la incidencia de infarto de los ganglios basales. Tampoco se observaron diferencias significativas en la
incidencia de deficit motor, ceguera o sordera (19).
También pueden considerarse los corticosteroides en niños con
derrame pleurales y pericárdico (aceleran la reabsorción del líquido), en
enfermedad miliar grave (mitigan el bloqueo alveolocapilar) y en enfermedad
endobronquial (para aliviar la obstrucción y la atelectasia).
Los corticoides sólo deben administrarse en asociación con un
tratamiento antituberculoso apropiado. La
mayoría de los expertos consideran apropiado 1 a 2 mg/kg/día de prednisona o
su equivalente durante seis a ocho semanas (20).
El tratamiento con corticoides
es eficaz en la neumonía por pneumocystis carinii (NPC) moderada a grave,
disminuyendo además la mortalidad y con relativamente pocas complicaciones.
En pacientes con NPC sin
intubar, con frecuencia respiratoria en descanso superior a 30/m, con gradiente de oxígeno alveolo-arterial mayor de 30 mm Hg,
una PaO2 menor
de 75 mm Hg con el 35% de oxígeno, pero mayor de 60 mm Hg con el 100 % de oxígeno
a los que se había añadido metilprednisolona en las primeras 36 y 72 horas,
respectivamente, era significativamente menos probable que sufrieran
insuficiencia respiratoria y que sobrevivieran que aquellos que recibieron el
placebo (21,22). El beneficio clínico sólo se demostró en pacientes con
enfermedad moderada a grave.
A pesar de la considerable
variación en el diseño de los estudios, de la población examinada y pauta de
esteroides utilizada, los National Institutes of Health (NIH) elaboraran un
documento de consenso sobre la utilización de los corticoides como tratamiento
coadyuvante en la NPC relacionada con el SIDA (23) recomendando administrar
esteroides a todos los pacientes con más de 13 años infectados por el VIH y
con una NPC documentada o sospechada de al menos gravedad moderada (definida
como Pa O2 < 70 mm Hg o un gradiente alveoloarterial
> 35 mm Hg) administrando tratamiento esteroideo simultáneamente con la
administración de los fármacos antimicrobianos, comenzando con una dosis de 40
mg de prednisona, dos veces al día, por vía oral durante 5 días, seguida de
40 mg, una vez al día por vía oral durante otros 5 días y, por último, 20 mg
una vez al día durante 11 días, por vía oral.
En el caso de que necesitemos tratamiento parenteral, puede utilizarse
metilprednisolona por vía intravenosa al 75 % de las dosis anteriormente
citadas. Para los NIH no existen datos suficientes que permitan sacar
conclusiones útiles sobre el beneficio del tratamiento con corticoides en los
pacientes en que han fracasado las pautas estándar o en aquellos que presentan
NPC leve.
En neumología se ha propuesto el tratamiento con
corticoides en las complicaciones respiratorias de la fibrosis quistica (FQ) con
especial atención a la función pulmonar y a la presencia de efectos
secundarios adversos, la prednisolona oral a dosis 1-2 mg en días alternos
parece disminuir la incidencia de exarcebaciones pulmonares en pacientes con FQ
siendo necesario valorar más cuidadosa y ampliamente la relación
riesgo-beneficio por la presencia de efectos secundarios especialmente
alteraciones en el metabolismo de la glucosa, cataratas y retraso del
crecimiento (24)
En el crup si se administran tanto budesonida nebulizada a dosis de 2 mg
como dexametasona oral o parenteral a dosis de 0.6 mg/k. hay alivio del score clínico
al disminuir la permeabilidad del endotelio disminuye el edema de la mucosa
y estabiliza la membrana lisosómica aminorando la reacción
inflamatoria, se necesita menos tratamiento complementario y disminuye el tiempo
de estancia hospitalaria (25).
Y para terminar comentar la bronquiolitis, enfermedad que tantas controversias plantea sobre todo en su terapeútica
por ejemplo con los broncodilatadores o
corticoides sí o no, pues parece que en este caso hay unanimidad en que no esta
indicados ni inhalados ni sistémicos, por sí solos no mejoran ni oxigenación
ni tiempo de resolución de la clínica en la fase aguda ni en el seguimiento hasta un año despues de la
hospitalización (26), se ha demostrado, además, en experimentación animal que
favorecen la diseminación y replicación del virus la duración de la infección
por virus sincicial respiratorio (27).
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|
|
Potencia Antinflamatoria |
Acción Glucocorticoide |
Acción Mineralocorticoide |
Dosis Equivalente |
Duración de Acción |
|
HIDROCORTISONA |
1 |
1 |
2 |
20 |
C |
|
CORTISONA |
1 |
0.8 |
2 |
25 |
C |
|
PREDNISONA |
4 |
4 |
1 |
5 |
I |
|
PREDNISOLONA |
4 |
4 |
1 |
5 |
I |
|
METILPREDNISOLONA |
5 |
5 |
0 |
4 |
I |
|
BETAMETASONA |
25 |
25 |
0 |
0.6 |
L |
|
DEXAMETASONA |
25 |
30 |
0 |
0.75 |
L |
|
FLUDROCORTISONA |
- |
10 |
5 |
- |
I |
C=
Corta (8-12 horas); I= Intermedia
(12-36 horas); L= Larga (36-54
horas)
MEDIADORES
INFLAMATORIOS
|
MEDIADORES
CELULARES |
Función |
En DBP |
Efecto del Esteroide |
|
Leucocitos |
Libera Mediadores |
|
¯ |
|
Macrófagos |
Libera Mediadores |
|
¯ |
|
MEDIADORES
SOLUBLES |
Función |
En DBP |
Efecto del Esteroide |
|
Elastasa |
Degrada Elastina |
|
¯ |
|
Inhibidores a1 Proteinasa |
Inhibe Actividad Elastasa |
¯ |
n/c |
|
Fibronectina |
Atrae Fibroblastos |
|
¯ |
|
Factor de Necrosis Tumoral |
Inhiben Expresión Proteína
A y B del Surfactante |
|
¯ |
|
Interleucina 1b |
Citocina Proinflamatoria |
|
- |
|
Interleucina 2 |
Activa Células T |
|
¯ |
|
Interleucina 6 |
Citocina Inflamatoria |
|
¯ |
|
Interleucina 8 |
Citocina Inflamatoria |
|
¯ |
|
Lactoferrina |
Defensiva |
¯ |
- |
|
Lisozima |
Defensiva |
¯ |
- |
|
Inhibidor de la Proteasa del Moco |
Desconocida |
|