ESTUDIO
DE LA MADURACION OSEA Y PREDICCION DE LA TALLA ADULTA
Sección de Endocrinología. Hospital de Basurto (Bilbao)
I.
MADURACION
OSEA.
Muy
frecuentemente hablamos de crecimiento y de maduración como formando parte de
una actividad común, pero aunque están muy relacionados,
son, de hecho, sucesos separados.
Durante
décadas los investigadores han buscado un indicador de la maduración del
individuo ya que la edad cronológica no es un indicativo del grado de maduración
de un niño.
Algunos
indicadores bien establecidos tienen muy poco valor clínico como la edad de la
menarquia, la edad dental, los
caracteres sexuales, pero el único indicador del desarrollo que es válido,
desde el nacimiento hasta la madurez, es la
edad ósea. Es un parámetro de gran importancia en el estudio de las alteraciones del crecimiento y además
es la base para el cálculo del pronóstico de talla final.
A.
Métodos
de evaluación:
Podemos
clasificar los diferentes métodos de valoración de la maduración ósea según
la
1)
técnica
utilizada
:
radiografía: la técnica habitualmente empleada
ecografía: Aunque se ha empleado en diferentes zonas anatómicas
(cabeza femoral), la única utilizada en la actualidad es la ecografía de
rodilla en el recién nacido descrita por Shunk
y cols[i],
siendo de gran utilidad en algunos casos de hipotiroidismo neonatal, ya que es
capaz de detectar pequeñas calcificaciones no visibles en la radiografía[ii].
2)
zona
anatómica empleada: hemicuerpo, mano, codo, hombro, rodilla, cadera,
pie.
De
todas ellas la más empleada es la mano por su fácil accesibilidad, escasa
radiación y la existencia de un amplio número de huesos en una pequeña zona
corporal.
3)
método
a) Planimétricos: utilizan el tamaño o superficie de
determinados huesos. Son indicativos de crecimiento pero no de maduración.
b). Atlas: se basan en la comparación de una radiografía problema con una
serie de radiografías estándares, tomadas de una muestra de la población
general y se le adscribe la edad ósea que corresponda al estándar más
parecido o a una edad intermedia entre dos estándares sucesivos.
Aunque
existen atlas para la rodilla, codo y pie, el más conocido y utilizado es el de
Greulich y Pyle[iii] para la mano y muñeca.
Hay
que tener en cuenta que la maduración ósea está influenciada por diferentes
factores: genéticos, ambientales, socioeconómicos etc. por lo que se
recomienda la adaptación de los estándares a cada población por lo que se han
publicado variantes del Atlas de maduración ósea de Greulich-Pyle[iv],[v].
En
el primero
4
, utiliza la comparación
en general de la mano, reflejando en la página contraria a la radiografía
ejemplo, los criterios que se han modificado desde el estándar anterior.
c). Numéricos: Describen
una serie de indicadores de maduración para cada núcleo de osificación, y se
les asigna una puntuación a cada uno de los estadios evolutivos según el sexo.
La suma de las puntuaciones nos dará la maduración ósea.
Para
valorar si una radiografía problema tiene una maduración ósea avanzada,
normal o retrasada en relación con la población general, la debemos de
comparar con los estándares de la población. Por ello cada método numérico
(del cual el más representativo es el de TW[vi])
tiene sus gráficas de referencia de la población general (bien sea
representada en percentiles o en desviaciones estándar). Así, podemos decir
que un niño tiene una maduración ósea correspondiente al P90 para su edad
cronológica o bien que tiene una maduración ósea que correspondería al P50
de una determinada edad (ésta puede ser menor o mayor que la cronológica).
Tanner
y cols describieron 3 métodos de maduración ósea, utilizando la mano y muñeca:
Carpo (emplea solamente los 7 núcleos del carpo), RUS (13 núcleos: Radio Cúbito y los huesos cortos de la
mano) y 20 huesos(los 7 del carpo más los 13 del RUS), siendo el RUS el más
empleado.
Se
han descrito patrones de maduración ósea de referencia para el método de TW
de las diferentes poblaciones
4
.
En
la tabla I. vienen reflejados algunos
de los diferentes métodos de evaluación de la maduración ósea, la zona anatómica
utilizada, y la edad a la cual son más útiles.
Entre
todos ellos destacar que a) el método
FELS se basa en el umbral al cual los indicadores de maduración están
presentes en el 50% de la población de referencia. b) índice metacarpiano (IMC): es la relación entre la
longitud media y la anchura media de los metacarpianos segundo al quinto;
medidos en su punto medio. Así como la maduración ósea de la mano y muñeca
es útil como un índice del desarrollo del resto del esqueleto, es razonable
pensar que el IMC podría ser utilizado como un índice de las proporciones de
los otros huesos largos del cuerpo. Aunque hemos situado como otro método el c)
CASAS (Computer Aided
Skeletal Age Scores),
realmente se trata del método TW pero utilizando una lectura de la Rx mediante
ordenador.
A
pesar de que tanto el atlas de Greulich-Pyle como el TW son dos métodos muy
antiguos, siguen siendo los más utilizados en la clínica, pero hay una época
en la que no son válidos, como es el primer año de vida, ya que al nacimiento
no existe ningún núcleo de osificación en la radiografía de la mano y éstos
van apareciendo a lo largo del primer año. Por ello, se han publicado diferentes trabajos que proponen métodos
para la evaluación de la maduración ósea no solamente en el recién nacido
sino en los primeros años de vida.
Nosotros
proponemos el método SHS[vii]
basado en una Rx lateral de pie y tobillo izquierdo. Es un método numérico y
valora cinco núcleos de osificación (calcáneo, cuboides, tercera cuña, y las
epífisis distales de tibia y peroné) a los que se les da una determinada
puntuación dependiendo de los criterios madurativos que cumplan. La suma de
todos ellos nos dará la maduración ósea, que la compararemos con los estándares
de la población general
B.
Problemas que interfieren en la evaluación de la maduración ósea.
Cuando
valoramos la maduración ósea de un niño, nos vamos a encontrar con una serie
de problemas que van a interferir, pudiendo dar lugar a grandes diferencias de
evaluación. Entre estos problemas destacamos:
1.
Técnica de la Radiografía: la posición de la mano del paciente, la
oblicuidad en el momento de realizar la Rx,
la calidad de la radiografía
2.
Método utilizado:
ATLAS: los estándares de comparación van a intervalos de medio año o 1
año, y en algunas edades el atlas de Greulich-Pyle tiene intervalos -entre dos
estándares consecutivos- de más de un año, además, no estamos valorando la
maduración ósea, sino comparando con la maduración que presentan la media de
la población a esa determinada edad cronológica.
NUMERICOS (TW): Peso
diferente de los núcleos de osificación, siendo el de algunos de ellos tan
grande, que la asignación de un estadio de diferencia, por ejemplo del
radio,(por la visualización o no de alguna carilla articular) nos puede dar una
diferencia en algunas edades de hasta un año. En radiografías en las que o
bien por su calidad o porque se encuentran varios de los núcleos en estadios más
o menos intermedios, las diferencias poco importantes en cada uno de los núcleos
se van a magnificar al sumarse con las diferencias de los otros.
Sin
embargo hay varios trabajos en los cuales no encuentran diferencias
significativas entre diferentes observadores entre el Atlas y el método numérico
de Tanner y cols[viii].
Un
error habitual es considerar que la edad ósea es una característica mensurable
como la talla, el peso, la glucemia etc. y, cuando asignamos una determinada
edad ósea, estamos valorando la maduración ósea, que es un proceso en
continua evolución, en un momento puntual.
Hay
que resaltar que la mayoría de los métodos de valoración de la maduración ósea
existentes, han utilizando para su elaboración, radiografías de niños
normales sanos. Clínicamente muchos individuos tienen una maduración que cae
fuera de los límites de estos métodos y por lo tanto, sus resultados deben ser
interpretados con suma prudencia.
A
pesar de las dificultades que plantean los diferentes métodos existentes
(calidad de la Rx, modificaciones mínimas de la proyección, variabilidad intra
e interobservador, errores en la lectura de los sistemas computerizados, población
en la que se basa el método etc.) la valoración de la
edad ósea es imprescindible en la practica clínica, ya que de
momento representa el único sistema de “echar una ojeada” en el grado de
los cambios madurativos que se producen a lo largo del periodo de crecimiento.
Como
he dicho al inicio, la EDAD OSEA es un parámetro de gran importancia en el
estudio de las alteraciones del crecimiento, pero además es uno de los datos más
utilizados en la mayoría de los métodos para el cálculo del pronóstico de
talla final.
II.
PREDICCION DE TALLA ADULTA.
Para
poder considerar que un método de predicción es bueno, éste debería cumplir
los siguientes criterios:
1.- tener una precisión razonable en un amplio rango de edades,
2.- que el error de predicción sea pequeño, y si fuera posible
3.- que fuera válido no solamente para los casos de crecimiento normal,
sino también en las diferentes patologías.
Aunque
los 3 métodos más conocidos y utilizados en la actualidad son: el método de Bayley-Pinneau
(BP)[ix],
Roche-Wainer-Thissen (RWT)[x],
y Tanner-Whitehouse (TW), así como las modificaciones de éste último:
el TW-Mark I y II[xi]
existen otros, entre los que podemos destacar:
1.- La Talla Relativa (TR) también denominada Talla Proyectada: Se basa en
el hecho conocido de que los niños tienen tendencia a seguir su “propio canal
genético de crecimiento” y asume
que el SDS (Standard Deviation Score) de la talla final será el mismo que el
SDS actual[xii].
2.- El Indice de Talla Potencial (ITP), que teóricamente mejoraría los datos
obtenidos con la TR, y que asume que la SDS de la talla final es la misma que la
SDS de la talla actual para la edad ósea.
3.- Métodos de Walker[xiii] (W1,
W2 y W3) que utilizan la altura y la edad cronológica (W1)
y la velocidad de crecimiento el último año (W2)
y la edad del pico máximo de velocidad puberal (W3).
4.- Método de Ebri- carpal[xiv]:
Utiliza ecuaciones de regresión múltiple, empleando los siguientes parámetros:
el índice carpiano, la talla, y la
talla media de los padres.
5.- HAPO (Height Adjusted
for Pubertal Onset)[xv]:
Se basa en el modelo de curva de crecimiento ICP, que divide el crecimiento
matemáticamente en 3 componentes que se suman y en parte se superponen: Infancy-
Childhood- Puberty. Basado en éste, se han publicado modificaciones del mismo
como: a) ICP-N se basa en
3 parámetros: 1) edad 2)
talla estimadas según el modelo ICP al inicio del estirón puberal y 3) talla
paterna. b) FLGC (Fitted Longitudinal Growth
Curve) es un programa
de ordenador, basado también en el modelo ICP de Karlberg.
6.-
Bayley - Pinneau9
(BP). Por
todos conocidos, y que se basa en el porcentaje de la talla adulta que ha
alcanzado a una determinada edad ósea.
7.-
Roche-Wainer-Thissen (RWT)10
. Publicado en 1975, los autores estudiaron una serie
de variables potencialmente predictoras, que pudieran ser útiles en ecuaciones
de predicción. Utilizan los siguientes parámetros: Longitud, Peso, talla media
de los padres, y edad ósea según el método de Greulich-Pyle. Pero los propios
autores consideran que en los casos en que no se disponga de la talla de los
padres se puede utilizar la de la población adulta general sin que signifique pérdida
de precisión. Asimismo consideran que se puede prescindir de la edad ósea o de
la talla paterna sin que afecte a la precisión del método.
8.-
Tanner-Whitehouse (TW-Mark I y II)11
. Se basa también en ecuaciones de regresión. Fue
publicada por primera vez en 1975. En 1983 hicieron una revisión de las mismas
incluyendo en la muestra, niños con tallas muy bajas y niños con tallas muy
altas (Mark I). Además introdujeron nuevas variables: Incrementos de la talla y
de la maduración ósea en el último año (Mark II).
Se
han publicado diferentes estudios comparando los métodos existentes, aplicándolos
a niños normales y a niños con diferentes patologías[xvi],[xvii].
En
resumen, podemos deducir de los
diferentes estudios publicados sobre comparación de los métodos de predicción
de talla final que los 3 más conocidos: B-P, Tanner y RWT, que son lo
suficientemente precisos -cuando estudiamos grupos de niños normales- y que el
más antiguo y sencillo de llevar a cabo (BP), no es mucho peor que las nuevas
ecuaciones que requieren la recogida de mucha más información.
Durante
la infancia, la correlación entre la talla actual y la talla final, aumenta
progresivamente hasta aproximadamente los 9 años en las niñas y los 11 en los
niños, siendo en este momento la correlación del 0,8. Posteriormente disminuye
los siguientes 2-3 años para aumentar de nuevo la correlación existente en las
últimas etapas de la pubertad. Esto ha hecho que muchos autores atribuyan al
estirón puberal parte de los
errores de predicción de los diferentes métodos. Para mejorar el pronostico,
sería necesario poder conocer el tiempo y la intensidad del estirón puberal.
La
edad ósea durante la infancia no es predictivo del momento en que va a
iniciarse la pubertad siendo sorprendentemente débil la correlación existente
entre el retraso de maduración ósea en la edad prepuberal y el desarrollo de
la pubertad (incluido el estirón puberal)[xviii],
estos datos hicieron que se pensara de nuevo en el empleo de métodos que no
tienen en cuenta la edad ósea, como el método descrito por Karlberg y cols15
que consideran que su modelo de gráficas de crecimiento ICP (Infancy-Childhood-Puberty),
podía ser utilizado para la predicción de la talla final en los adolescentes.
Pero
en la clínica, la predicción de talla no se hace habitualmente para grupos de
niños sanos sin afectación del crecimiento, sino que, habitualmente, interesa
conocer la predicción de la talla final, en aquellos niños que no siguen un
patrón de crecimiento normal, y/o para valorar la mayor o menor eficacia sobre
el crecimiento, de un determinado tratamiento.
Se
ha intentado adaptar los métodos de predicción ya existentes mediante factores
de corrección para cada patología y así mismo se han propuesto métodos específicos
para cada uno de los procesos.
Entre
las alteraciones endocrinológicas en las que el pronostico de talla final es un
procedimiento de estudio muy utilizado en la clínica destaca el SINDROME DE
TURNER: Naeraa y cols en 1990[xix]
publica un estudio comparativo, apreciándose que los métodos que no emplean la
edad ósea, son los que mejor predicción tienen, por lo que el método
aconsejado para la predicción de la talla final en el síndrome de Turner sería
la Talla Relativa o Proyectada, empleando para hallar la SDS las curvas de
crecimiento específicas para este síndrome12
. Hay que tener en cuenta que la talla en el síndrome de Turner
está muy influenciada por la talla de los padres, existiendo variaciones
raciales, por lo que se deberían de utilizar las gráficas de crecimiento para
el síndrome de Turner correspondientes a cada país.
En
la TALLA ALTA CONSTITUCIONAL: se han realizado bastantes estudios
comparativos entre los diferentes métodos existentes y podemos llegar a la
conclusión que cualquiera de los 3 clásicos (BP, RWT y Tanner Mark II) son
precisos aunque el único que ha introducido niños con tallas altas en la
muestra en la que se basan para las ecuaciones matemáticas ha sido el de Tanner
Mark II, que es el método con el que la mayoría de los autores, encuentran
mayor precisión[xx].
Teniendo
en cuenta que la predicción de la talla final es básica en estos casos para
tomar la decisión de si tratar o no tratarlos, por lo tanto cada caso ha de ser
individualizado y valorar con el propio paciente los amplios límites de
confianza de los pronósticos y no utilizar una cifra concreta sino los rangos
posibles de error y valorando varios métodos de predicción.
Otra
patología en la que empleamos mucho el pronóstico de talla es en la PUBERTAD
PRECOZ, desde el trabajo de Zachman y cols17
, en el que compara los 3 métodos más conocidos y tras los
resultados tan llamativos -con errores de predicción de hasta 40 cm- es
aceptado universalmente que el único método aplicable en esta patología es el
de BP, aunque tampoco es un método excelente.
En
el RETRASO DE CRECIMIENTO Y PUBERTAD: Los resultados, cuando se comparan
los diferentes métodos existentes, son muy discrepantes y teóricamente
cualquiera de los métodos puede ser de ayuda, siempre que tengamos en cuenta NO
sobrestimar su valor, ya que todos los métodos tienen un intervalo de confianza
muy amplio.
En
OTROS SÍNDROMES como las displasias óseas o el síndrome de Down (cada
vez s más frecuente en la consulta de endocrinología infantil), parece que lo
más adecuado es emplear la talla proyectada. En éstos, al igual que ocurre en
el síndrome de Turner, y especialmente en las displasias óseas, la maduración
ósea es de muy dudoso valor, por lo que lo más lógico sería utilizar los métodos
que prescinden de ésta y que además empleen valores de crecimiento específicos
para cada uno de los procesos.
Se
han publicado gráficas de crecimiento para:
S. Down, Acondroplasia, Pseudoacondroplasia, Displasia diastrófica,
Displasia espondiloepifisaria congénita, Hipocondroplasia, etc.
En resumen,
podemos decir que el método de predicción de elección será simplemente aquel
que fue desarrollado a partir de un grupo de niños que crecieron de una manera
lo más similar posible al individuo o población en estudio, y que el pronóstico
de la talla final es útil cuando lo aplicamos a grupos, pero es de una gran
imprecisión cuando lo utilizamos en individuos aislados.
|
Tabla I. Algunos métodos de evaluación de la maduración ósea. |
||||
|
Zona
anatómica |
Autor
(año) |
Técnica |
Método |
Edad
útil |
|
Mano |
Greulich-Pyle
(1959) |
Rx |
Atlas |
0-18
años (poco 0-1 a.) |
|
|
Tanner-Whitehouse
(1962,1975,1983) |
Rx |
Numérico |
1-18
años (poco 0-2
a.) |
|
|
Roche
y cols (Método Fels) (1988) |
Rx |
Numérico |
0-18
años (poco 0-1
a.) |
|
|
Tanner-Gibbons Método
CASAS (1994) |
Rx |
Numérico+ Pc-video-cámara |
0-18
años (poco 0-2
a.) |
|
|
Sinclair
y cols (1960) |
Rx |
Indice
Metacarpiano |
2-11
años |
|
Codo |
Sauvegrain
y cols (1962) |
Rx |
Atlas |
Adolescencia |
|
Rodilla |
Pyle-Hoerr
(1955) |
Rx |
Atlas |
0-18
años |
|
|
R-W-T (1975) |
Rx |
Numérico
+ PC |
0-5
años |
|
|
Shunk
y cols (1987) |
Ecografía |
Planimétrico |
Recién
nacido |
|
Tobillo
y Pie |
Hoerr-Pyle
(1962) |
Rx |
Atlas |
0-5
años |
|
|
Erasmie-Ringertz (1980) |
Rx |
Numérico
+ planimétrico |
0-1
años |
|
|
SHS (1988) |
Rx |
Numérico |
0-2
años |
|
|
Argemi-Badia (1997) |
Rx |
Planimétrico+
PC |
Recién
nacido |
BIBLIOGRAFIA
[i]
Schunk K, Kraus W, Boor R. “The
sonographic examination of the distal femoral epiphysis as a method of
determining maturity of the newborn”.
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[xvii] Zachmann M, Sobradillo B, Frank M, Frisch H, Prader A. “Bayley-Pinneau,
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Preece MA, Cox LA. Estimation of biological
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[xix] Naeraa RW, Eiken M, Legarth EG, Nielsen J. “Prediction of final height in Turner’s syndrome. A comparative
study”. Acta Paediatr. Scand. 1990;
79: 776-783.
[xx] Joss EE, Temperli R, Mullis PE. “Adult height in constitutionally tall stature: accuracy of five different height prediction methods”. Arch. Dis. Child. 1992; 67:1357- 1362.