TUBERCULOSIS
INFANTIL: FORMAS DE PRESENTACION
INUSUAL
C. Oliva Hernández*, V. Velasco González**, A. Callejón Callejón*.
INTRODUCCION
Desde
épocas muy antiguas la Tuberculosis (TBC) ha supuesto un problema importante de
salud pública para la humanidad. Según datos de la Organización Mundial de la
Salud (OMS), un tercio de la población mundial está infectada. Anualmente
existen entre ocho y diez millones de nuevos casos de TBC en el mundo,
falleciendo aproximadamente tres millones de personas. En el momento actual
asistimos a un aumento en la incidencia de la enfermedad en el adulto, y por
consiguiente, a un incremento de la misma en la edad pediátrica (1).
Las
causas de este hecho no están del todo definidas, aunque parece tener relación
con el incremento de la drogadicción, de la infección por el virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH) (2), además de la inmigración. En España no
está aún controlada y por el momento no disponemos de estadísticas fiables
sobre su situación en nuestro país (3). La TBC pulmonar infantil presenta
dificultades especiales para su diagnóstico debido a varios factores. La
sintomatología es la mayor parte de las veces inespecífica e incluso
inexistente, la analítica general tampoco es concluyente y la radiología,
polimorfa y de difícil interpretación. A todo ello hay que añadir la
dificultad que existe en la edad pediátrica para obtener un diagnóstico de
certeza mediante el aislamiento del Mycobacterium tuberculosis (M.
tuberculosis).
DIAGNOSTICO
Debemos
tener en cuenta que es tan importante diagnosticar la infección como la
enfermedad tuberculosa. Ambos son pasos sucesivos en la agresión del M.
tuberculosis, comportando por lo tanto actitudes terapéuticas diferentes.
Siguiendo el sistema de clasificación propuesto por la American Thoracic
Society (ATS) (4) podemos clasificar la agresión del M. tuberculosis de dos
formas bien diferenciadas:
1-
TUBERCULOSIS-INFECCION: Se
trata de pacientes asintomáticos, con radiografía de tórax normal y únicamente,
con una prueba de tuberculina (PT)
positiva. No todo expuesto se infecta, y no todo infectado adquiere la
enfermedad.
2- TUBERCULOSIS-ENFERMEDAD: Se
caracteriza por presentar una PT positiva, a lo que se añade la presencia de
sintomatología clínica, o bien alteraciones radiológicas o anatomopatológicas
compatibles con la enfermedad tuberculosa.
PROCEDIMIENTOS
DIAGNOSTICOS
*
EPIDEMIOLOGICO O INDIRECTO:
Obliga al estudio del niño por tener contacto próximo con
familiares
o convivientes afectos de TBC activa. En otras ocasiones no ocurre así, siendo
de suma importancia encontrar el foco bacilífero, dado que detrás de un niño
tuberculoso casi siempre existe un adulto responsable de su enfermedad; e
incluso, en muchas ocasiones, la sintomatología del niño aparece antes que la
del adulto responsable del contagio (5,6).
·
SINTOMATOLOGIA CLINICA:
Las manifestaciones clínicas de la TBC no permiten diferenciarla con precisión
de otras enfermedades broncopulmonares. La mayoría de los niños con signos
radiológicos de TBC pulmonar están asintomáticos al diagnóstico. Los
pacientes con edad inferior al año presentan sintomatología con mayor
frecuencia. Habitualmente la tos es escasa, el niño no expectora y la población
bacilífera es de menor cuantía. Si existe sintomatología, esta es inespecífica,
pudiendo presentar fiebre, tos prolongada, anorexia, sudoración nocturna, pérdida
de peso, eritema nudoso, o síntomas secundarios a la afectación de la vía aérea
(7,8,20).
·
* ANALITICA GENERAL:
Tiene poco valor diagnóstico por ser inespecífica (10). Hemograma con aumento
discreto en la V.S.G., que en ocasiones utilizaremos para valorar la evolución
y respuesta al tratamiento.
·
PRUEBA DE LA TUBERCULINA (PT):
Sigue constituyendo hoy en día un pilar fundamental en el diagnóstico de la
TBC infantil. Con ella se pone de manifiesto una respuesta inmunológica mediada
por células. Esta respuesta se detecta mediante una induración visible
y palpable. Los antígenos empleados en la prueba son una mezcla de antígenos
extraídos del bacilo tuberculoso. Para la realización de la PT o
intradermorreacción de Mantoux deben utilizarse 2 Unidades de Tuberculina (UT)
de PPD RT-23 ó 5 UT de PPD-CT-68; ambas dosis bioequivalentes a 5 UT de PPD-S,
definido por la OMS como la tuberculina estándar internacional. La dosis
recomendada en España es la de 2 UT de PPD RT-23 con Tween 80 por 0,1 ml.
Cualquier otro tipo de Tuberculina o dosis deben desaconsejarse. La PT debe
practicarse según la técnica de Mantoux, que consiste en la administración de
la tuberculina por vía intradérmica, en la cara anterior del antebrazo, lejos
de las venas y en piel libre de lesiones. Se utilizará una jeringuilla graduada
en décimas de cc, con una aguja corta y biselada. La dosis se administra
intracutanéamente, comprobándose que ha sido correcta dicha administración
por la aparición de una ampolla pálida que persite algún tiempo después de
la inyección. La lectura se realizará a las 48-72 horas, siendo útil el
intervalo entre el 2º y 5º día. Se mide en milímetros los límites de la
induración que presenta según el diámetro transversal al eje longitudinal del
antebrazo. Se considera positiva toda induración
igual o mayor a 5 mm. de diámetro (3,7,9,10). Su negatividad nunca
excluye el diagnóstico de infección o enfermedad tuberculosa. Aproximadamente
un 10% de niños sanos con patología documentada mediante cultivo no reaccionan
inicialmente a la prueba (7). La PT puede tener falsos positivos y falsos
negativos que debemos tener en cuenta (Tabla I).
*
TECNICAS DE IMAGEN
I.RADIOGRAFIA
DE TORAX ANTEROPOSTERIOR Y LATERAL
Es
imprescindible su realización. La apariencia radiológica de la enfermedad varía
ampliamente dependiendo de varios factores: la edad del niño, su estado inmunológico
y la agresividad del patógeno que lo agreda. No hay ningún signo radiológico
patognomónico de tuberculosis.
u
TBC PRIMARIA: Presenta
cuatro patrones radiológicos diferentes que pueden manifestarse de forma
aislada o en combinación: Patrón adenopático, afectación parenquimatosa,
derrame pleural y patrón miliar. No debemos olvidar que un 15% de los pacientes
con TBC primaria demostrada presenta radiografía
de tórax normal (11).
1A) PATRON ADENOPATICO:
El aumento adenopático con o sin afectación parenquimatosa asociada es muy
sugestivo de etiología tuberculosa. Se encuentra en más del 90% de los
casos (12). Su localización suele ser hiliar o mediastínica, con mayor
frecuencia unilateral. En menores de tres años este es el patrón radiológico
más frecuente.
1B) AFECTACIÓN PARENQUIMATOSA:
La lesión parenquimatosa inicial es el Chancro Primario que asociado a la
linfangitis y la adenopatía, constituyen el complejo primario tuberculoso, al
que radiológicamente se llama Complejo Primario de Ranke. El complejo primario
se puede localizar en cualquier parte del pulmón, y no es habitual hallarlo con
todos sus componentes. Siempre que estemos ante una infiltración neumónica
asociada con adenopatías, debemos sospechar la etiología tuberculosa. La
atelectasia y el enfisema también pueden estar presentes, representando en
mayor o menor medida el compromiso de la vía aérea.
1C) DERRAME PLEURAL:
Es una secuela tardía de la infección primaria, manifestada de tres a siete
meses tras la exposición (11). Los derrames primarios suelen ser unilaterales y
ecograficamente suelen presentar septos producidos por el exudado tuberculoso.
El derrame pleural fue el patrón radiológico más característico de la TBC
pulmonar primaria en el adolescente, en la reciente serie publicada por Alvarez
y colaboradores (23). Suelen resolverse de forma espontánea o bien regresar rápidamente
bajo tratamiento.
1D) PATRON MILIAR:
La imagen miliar es un patrón intersticial correspondiente a una diseminación
hematógena pulmonar. Presenta nódulos finos, menores de dos milímetros, de márgenes
bien definidos, uniformes en tamaño y distribución, sin tendencia a confluir,
y diseminados de forma homogénea y bilateral. Aún estando presente ya la
sintomatología clínica, la radiografía de tórax puede ser normal. La
manifestación radiológica más temprana (dos primeras semanas), puede ser la
hiperinsuflación. El nódulo miliar puede no ser visible en la radiografía
hasta seis semanas después.
v TBC PRIMARIA PROGRESIVA:
Actualmente es infrecuente. Suele ocurrir en niños menores de un año y en
estados de severa inmunodepresión. Se trata de un curso maligno de la
enfermedad, con cavitación del complejo primario en corto período de tiempo.
w TBC POST-PRIMARIA O DE REACTIVACION:
Suele presentarse en adolescentes. Se caracteriza por su localización
preferente en lóbulos superiores, ausencia de adenopatías y su propensión a
la formación de cavernas.
x
TBC E INFECCION POR VIH:
Hay que tener presente que el paciente con infección VIH con frecuencia es anérgico
a la PT, siendo ésta negativa en muchas ocasiones. A esto se asocia que pueden
tener una TBC con radiografía de tórax normal (7) lo que dificulta aún más
el diagnóstico.
ü
EVOLUCION RADIOLOGICA EN LA TBC
PULMONAR
El
pronóstico y la respuesta al tratamiento no se pueden valorar decisivamente por
la evolución radiológica, puesto que la regresión de las lesiones puede ser
muy lenta. En los primeros tres meses de terapia puede haber un incremento paradójico
de las lesiones sin que ello suponga un fracaso terapéutico (9). A lo largo de
la evolución de la enfermedad es necesario comparar los estudios radiológicos
actuales con los previos. La radiología nos aporta más información evolutiva
que pronóstica. La evolución de la neumonía tuberculosa es diferente al de
otras neumonías bacterianas agudas: regresa lentamente y desde la perifería
hasta el hilio. La patología pleural generalmente cura sin secuelas, aunque
puede quedar una ligera obliteración del ángulo costo-frénico o un
engrosamiento pleural que puede posteriormente calcificarse. El patrón miliar
tarda en desaparecer de dos a seis meses. No suelen quedar secuelas radiológicas.
La Sociedad Americana del Tórax recomienda la evaluación radiológica para
controlar la respuesta al tratamiento a los dos o tres meses de iniciada la
terapéutica.
II. TAC DE TORAX: El
TAC con técnica helical, así como, con cortes finos de alta resolución,
proporciona muy buena información en TBC pulmonar y afectación mediastínica,
siendo muy útil para valorar adenopatías (14,23). La sensibilidad del TAC es
muy superior a la radiología de tórax. Publicaciones recientes estiman una
sensibilidad del 72% con el estudio radiológico convencional del tórax,
demostrando que la información aportada por el TAC es de gran valor (15). Otros
autores coinciden no sólo en la utilidad del mismo para valoración adenopática,
sino también para el descubrimiento de lesiones parenquimatosas pulmonares
silentes en la radiografía de tórax convencional (16). En casos de derrame
pleural es útil para visualizar las lesiones parenquimatosas ocultas tras el
derrrame. El TAC de alta resolución es muy sensible en la detección precoz del
nódulo miliar, menor de dos milímetros. También es de utilidad para
diagnosticar complicaciones: empiema, abscesos, cavitación y en estadíos crónicos
y residuales.
*
EXAMEN BACTERIOLÓGICO: El diagnóstico de certeza de TBC lo proporciona la
identificación del organismo causal mediante cultivo. Tiene el gran
inconveniente de la tardanza en obtener los resultados, que pueden demorarse de
dos a ocho semanas por los métodos convencionales (3). Los medios de cultivo más
empleados son los medios de Löwenstein-Jenssen y Middlebrook, no pudiendo
considerarse negativos hasta transcurridos seis meses de la siembra (10). Por la
dificultad que tiene el niño para expectorar, el procedimiento usado
habitualmente en pediatría es el cultivo de jugo gástrico, recogido en ayunas,
por las mañanas, durante tres días
consecutivos. La rentabilidad de esta técnica oscila entre el 30% y el 50%
(17). Otros métodos de cultivo como los radiométricos (BACTEC) pueden
conseguir identificaciones en siete días (18) y técnicas especiales para su
detección en hemocultivos. Técnicas de reciente incorporación como la reacción
en cadena de la polimerasa (PCR) y la huella genómica (RFLP), parecen
prometedoras (10).
*
DIAGNOSTICO ANATOMOPATOLÓGICO: En muestras biópsicas de las zonas afectas.
Demuestra la existencia de granulomas tuberculosos, caseificantes. La biopsia ha
de estudiarse sistemáticamente por el anatomopatólogo y microbiólogo para técnicas
de cultivo (9).
*
OTRAS TECNICAS DIAGNOSTICAS
ØLa
determinación de la Adenosina-Desaminasa (ADA) en líquido pleural y en otras
serosas es eficaz. La presencia de niveles de ADA en líquido pleural superior a
43U/l es sugestivo de TBC, si bien pueden corresponder a falsos positivos por
derrames metaneumónicos, empiemas, artritis reumatoide,
lupus, linfomas y mesoteliomas (9).
ØEl
cociente Lisozima-líquido /Lisozima-suero mayor de 1,2 tiene excelente
sensibilidad y especificidad a favor de tuberculosis.
*
TEST SEROLOGICOS:
Valoran
la cantidad de anticuerpos que se ligan a un determinado antígeno
seleccionado previamente. El más utilizado es la cuantificación del nivel de
anticuerpos IgG frente al antígeno A 60 del M. Tuberculosis, mediante ELISA,
(19).
*
FIBROBRONCOSCOPIA: Es importante para confirmar alteración
endobronquial, obtener muestras biológicas para estudio (broncoaspirado (BAS)
y/o lavado broncoalveolar (BAL)) y decidir la adicción terapéutica esteroidea,
especialmente ante patología endobronquial, así como la respuesta al mismo
(20). Algunas publicaciones recientes defienden que el aspirado gástrico en
ayunas, durante tres días consecutivos, es
más eficaz que el BAL dirigido para el cultivo del M.tuberculosis (21).
TUBERCULOSIS
INFANTIL EN NUESTRO MEDIO
Hemos
revisado los pacientes diagnosticados y tratados de TBC infantil en nuestro
Hospital desde Enero de 1.988 hasta Marzo del 2.000, analizando sus principales
características (Tabla II). De los 120 niños referidos queremos comunicar dos
de ellos que han tenido una forma de presentación inusual.
CASO
1:
Varón de 19 meses de edad. Consultó por cuadro respiratorio crónico,
recurrente, diagnosticado como “Asma del lactante”, con mala evolución a
pesar del tratamiento prolongado con b2-adrenérgicos
y corticoides inhalados, necesitando de varios ingresos hospitalarios por
cuadros severos de dificultad respiratoria. Se practicó estudio exhaustivo
mostrando Rx de torax normal, PT negativa e imágenes en TAC torácico
sugestivas de TBC en vértice pulmonar derecho, confirmando el aislamiento del
M. Tuberculosis complex en dos muestras biológicas de jugo gástrico.
CASO
2:
Paciente mujer de cuatro años de edad, con antecedentes personales de Sd. de
Turner, aorta bicúspide, celiaquía y epilepsia en tratamiento con ácido
valproico. Ingresó en nuestro Hospital por cuadro de una semana de evolución
consistente en hipertermia de hasta 40º C, accesos de tos húmeda con
expectoración verdosa, sin mejoría al tratamiento ambulatorio con cefaclor
oral. En la Rx de torax se objetiva imagen condensativa redondeada, parahiliar
derecha, con PT negativa y aislamiento del M. Tuberculosis complex en el cultivo
del broncoaspirado obtenido por fibrobroncoscopia.(Tabla III).
En
ambos casos se inició tratamiento con la pauta corta de seis meses de duración
con Isoniacida, Rifampicina y Pirazinamida durante los dos primeros meses,
seguido de Isoniacida y Rifampicina los cuatro meses restantes. La evolución de
ambos pacientes fue satisfactoria. En ambos niños, se negativizaron los
cultivos y la PT continuó siendo permanentemente negativa, una vez finalizado
el tratamiento.
PRUEBA
DE LA TUBERCULINA (PT): CONSIDERACIONES Y DISCUSION
La
PT ha demostrado ser de gran valor en el diagnóstico de la infección y
enfermedad tuberculosa. Se postula que la infección
tuberculosa da lugar a una respuesta inmunológica mediada por células,
que en el plazo de tres a diez semanas se manifiesta
por la positividad de la PT (7,9). En la actualidad la relación de esta prueba
con el estado inmunológico del paciente no está totalmente
aclarada. Nuestros conocimientos sobre la inmunidad en la TBC son todavía
muy limitados. Todas las funciones inmunológicas dependen de los linfocitos.
Tres tipos de ellos juegan un importante papel:
èCélulas
B:
que intervienen en la formación de Anticuerpos.
èCélulas
T:
que producen linfokinas y se asocian con la inmunidad celular. Las células
implicadas con la inmunidad protectora en la TBC son los linfocitos T helper (Th).
èCélulas
"nulas":
que poseen propiedades naturales "destructivas".
El
efecto positivo de las células Th puede ser contrarrestado por los monocitos
supresores y por los linfocitos supresores (Ts). En la TBC ambos tipos de células
T pueden ser producidas al mismo tiempo (22). AL principio es más importante la
actividad de los Th, pero en enfermedades graves o en presencia de abundante
carga bacilar se observa una transición a favor de los linfocitos Ts.
Hemos
revisado la literatura médica en lo referente al hallazgo de pacientes pediátricos
con diagnóstico de certeza de TBC pulmonar por aislamiento del M. Tuberculosis,
asociados a PT reiteradamente negativas, incluso una vez finalizado el
tratamiento, y sin causa aparente para ello (TBC pulmonar tuberculín-negativa).
Es conocido que las formas graves de TBC se asocian frecuentemente con PT
inicialmente negativas (9,10,25). También existen referencias publicadas de que
hasta un 10% de niños sanos, con enfermedad documentada mediante cultivo, no
reaccionan "inicialmente" a la PT (7). I. Sánchez Albisua y cols.
demuestran en una serie de 173 pacientes con TBC confirmada mediante el
aislamiento de M. tuberculosis, que seis de ellos (3,46%) presentaron Mantoux
negativo, correspondiendo cuatro de ellos a formas severas de la enfermedad, y
los restantes a un lactante de seis meses con forma ganglionar y a un
adolescente de once años con TBC pleural (6). Alvarez Martín y cols.
documentan en una serie de 83 adolescentes diagnosticados de TBC pulmonar
primaria, 7 casos (8,4%) con Mantoux negativo (23). Ibe-M y cols. efectúan un
análisis de la PT en niños menores de cuatro años diagnosticados de TBC,
comunicando, de un total de 60 pacientes, 7 con Mantoux negativo (11,6%),
correspondiendo a dos TBC miliares y dos TBC meníngeas, datos que concuerdan
con lo referido en la literatura (9,10)), sin embargo, tres
de ellos presentaban complejo primario (24). En ninguna de estas cuatro
referencias (6,7,23,24) se pone de manifiesto si a lo largo de la evolución y
tratamiento de la TBC, se produce,
posteriormente, un viraje de la PT.
Steiner P y cols. efectuaron un trabajo que responde a nuestras
preguntas. Estudiaron 200 pacientes de edades comprendidas entre el primer mes y
los 14 años de vida, diagnosticados de TBC por el aislamiento del M.
tuberculosis en cultivos, asociados a PT
persistentemente negativas (25). Todos los pacientes fueron testados con 5 UT
PPD-S. Se repitieron tests en los negativos con
5 UT PPD-S, 250 UT PPD y Antígenos micobacterianos no tuberculosos PPD-A/B/G.
Un grupo de 28 pacientes (14%) presentó inicialmente PT negativas con 5 UT PPD-S.
De estos 28, 17 padecían enfermedad TBC severa y 11 presentaban formas no
graves. De los 17 afectos de TBC
grave, 7 positivizaron su PT al emplear 250 UT de PPD. De los 11 pacientes que
presentaban forma no grave de TBC y tuvieron reacciones negativas con 5UT PPD-S,
250 UT de PPD, así como a antígenos micobacterianos no tuberculosos, PPD-A/B/G,
en dos de ellos hallaron causa para la negatividad persistente de la PT, pero en
los 9 restantes, no se pudo lograr. Al finalizar el tratamiento, de los 200
pacientes con enfermedad TBC con aislamiento en cultivos de M. Tuberculosis, un
5,5% permaneció con PT persistentemente negativa. Su conclusión es que un
pequeño número de niños sin formas graves de TBC pueden tener
persistentemente PT negativa sin ninguna causa aparente para ello. En estos
casos recomiendan continuar la búsqueda diagnóstica mediante test de
transformación linfocítica, cultivos o biopsia.
En
nuestra serie, con un total de 120 pacientes diagnosticados de TBC, hemos
encontrado los siguientes hallazgos:
_
La radiología de tórax, a lo largo de los doce años y tres meses de
seguimiento, ha presentado cambios. En los primeros cinco años de seguimiento
(1.988-1992) el patrón adenopático fue el más frecuente. En los cinco años
siguientes (1.993-1.997) se igualan en frecuencia los patrones: adenopático y
condensativo parenquimatoso. En los últimos dos años y nueve meses
(1.997-2.000) la condensación pulmonar pasa a ser el patrón radiológico
predominante (Figura 1).
_ La PT fue positiva en 114 niños (95%). Seis presentaron reacciones inicialmente negativas (5%). De estos 6, tres se positivizaron a lo largo del tratamiento (meningitis, derrame pleural y linfadenitis tuberculosa). Los tres restantes han permanecido persistentemente tuberculín-negativos: Uno de ellos (de reciente diagnóstico) es una lactante de cuatro meses VIH positivo. Los dos restantes, con aislamiento del M. tuberculosis complex en muestras biológicas, han permanecido persistentemente tuberculin-negativos tras completar la quimioterapia antituberculosa, sin causa justificada para ello.
De nuestros resultados queremos resaltar los siguientes datos:
4 En los primeros cinco años revisados las PT fueron positivas en un 100% de los casos.
4 Desde Enero de 1993 hasta Junio de 1997 encontramos un 4.76% de PT que siendo inicialmente negativas se positivizaron a lo largo del tratamiento.
4 En la última etapa, la PT ha sido positiva en un 88% de los casos. El 12% restante se mantuvo tuberculin-negativo de manera persistente. (Figura 2)
CONCLUSIONES
1.-Con
frecuencia se necesita un alto índice de sospecha para diagnosticar la TBC
pulmonar en la infancia.
2.-No
debemos abandonar la búsqueda de esta patología, si lo creemos indicado, ante
el hallazgo de un Mantoux negativo o ante una radiografía de tórax normal. En
ocasiones tendremos que recurrir al TAC de tórax para demostrar adenopatías
hiliares o mediastínicas, así como lesiones parenquimatosas silentes en la
radiología de toráx convencional.
3.-Destacar
el importante papel que juega el pediatra en la detección de nuevos casos de
TBC.
4.-Y
por último hacemos la siguiente reflexión:
¿Será la tuberculina actualmente utilizada, el test inmunológico correcto para el M. tuberculosis de nuestros días?.
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|
|
No
vacunados con BCG |
5
mm o más |
|
||
|
|
Vacunados
con BCG |
15
mm o más, o presencia de vesiculación o necrosis |
|
||
|
|
Contactos
con enfermo bacilífero |
5
mm o más (no se tendrá en consideración el antecedente de vacunación
BCG) |
|
||
|
|
Enfermo
de Sida * |
Cualquier
tamaño de induración |
|
||
Causas de PT falsas positivas** |
Causas
de PT falsas negativas |
||||
|
|
Las
relacionadas con el individuo explorado |
Causas
relacionadas con la técnica de la PT |
|||
|
Transfusión
de sangre (concentrado de linfocitos o factor de transferencia ) de
donantes reactores positivos. |
Infecciones:
-Bacterianas:
TB reciente (anergia prealérgica), masiva o diseminada. Pleuritis
tuberculosa, fiebre tifoidea, brucelosis, tos ferina, lepra. -Víricas.
VIH, sarampión, parotiditis, varicela. -Fúngicas:
Blastomicosis. |
Tuberculina
empleada: almacenamiento inadecuado (exposición a la luz y calor),
adsorción (agitar el frasco antes de extraer la dosis e inyectar
inmediatamente), desnaturalización (usar antes de la fecha de caducidad) |
|||
|
Hematoma
local. |
Vacunaciones
con virus vivos en los dos meses previos: sarampión, parotiditis y
varicela. |
Método
de administración: usar dosis diferente de 0,1 ml, perdida de líquido al
retirar la aguja, rotura de la vesícula cutánea, inyección subcutánea
o próxima a zona inflamada que imposibilitan el depósito de la
tuberculina en el punto de inyección. |
|||
|
Infección
del punto de inyección. |
Alteraciones
metabólicas: insuficiencia renal crónica. |
Lectura
del resultado: inexperiencia, error en la lectura o en su registro. |
|||
|
Sensibilidad
a los componentes de la tuberculina o mala preparación de la misma
(provoca reacciones precoces y de menor duración) |
Desnutrición
proteica grave. |
|
|||
|
|
Enfermedades
del sistema linfático: linfomas, leucemia linfocítica. |
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Sarcoidosis |
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Corticoterapia
y tratamientos inmunosupresores |
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Situaciones
de estrés: cirugía, quematuras graves, enfermedades emntales, etc. |
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Edades
extremas de la vida (de 0 a 3 meses y a partir de 60-65 años) |
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*
Es difícil establecer un límite exacto. Cuanto mayor es la induración y
cuanto más tiempo ha transcurrido desde la vacunación, mayor probabilidad de
que la positividad de la prueba sea por infección tuberculosa.
**Además
de la PT inespecíficas o debidas a infección no tuberculosa( micobacterias atípicas
y vacunación BCG).
Tabla
II. TBC
infantil en nuestro medio.
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Datos |
Enero 88-Dic. 92 (5 años) |
Enero 93-Junio 97 (4.5 años) |
Julio 97-Marzo 2.000 (2 años-9 meses) |
Total (12 años-3 meses) |
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Nº
casos |
32 |
63 |
25 |
120 |
|
Edad |
6 |
6 |
5,6 |
5,8 |
|
Sexo:
Varones
Mujeres |
16 16 |
34 29 |
14 11 |
64 56 |
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Domicilio |
S/C- Sur |
S/C |
Sur |
S/C-Sur |
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Procedencia:
C.
Salud
Urgencias |
60% 40% |
82,5 12,6% |
84% 12% |
75.5% 21.5% |
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Fuente
de contagio |
Familiar 75% |
Familiar 66,5% |
Familiar 72% |
Familiar 71.1% |
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Clínica |
Fiebre, tos anorexia, asintomáticos |
Idem |
idem |
idem |
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Radiografía
de tórax: Adenopatías
Condensación Caverna Derrame |
76% 26% 7% 2,3% |
48% 40% 2% 5% |
36% 48% - 12% |
53.3% 38% 0.8% 6.4% |
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Mantoux:-Positivo
-Negativo |
32 0 |
60 3 (-)
ð
3 (+) |
22 3 * |
117 3 |
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Cultivo
Positivo |
8% |
9,5% |
8% |
8.5% |
|
Ac
IgG anti M. tuberculosis AG A 60 (Normal:<150U). |
- |
18% |
16% |
17% |
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Tratamiento:
cumplimiento |
95% |
90,5% |
96% |
93.8% |
*
los dos casos clínicos referidos y un paciente de 4 meses , VIH positivo, de
reciente diágnóstico.
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SEXO |
Varón |
Mujer |
|
EDAD |
19 meses |
4 años |