CATEDRA DE PEDIATRIA. FACULTAD DE MEDICINA DE CADIZ
Durante
este periodo se producen importantes modificaciones en el organismo, pues
aumenta su tamaño y varían su morfología y composición. Aparecen
los caracteres sexuales primarios y secundarios según una secuencia
predeterminada pero con variaciones cronológicas entre ambos sexos e influida
por factores de carácter étnico, ambiental, cultural y nutricional. Los
requerimientos nutricionales dependen del gasto necesario para mantener el
ritmo de crecimiento, de las variaciones en la composición corporal y del
consumo energético.
Durante
el estirón puberal se producen brotes de crecimiento que duran por término
medio unos 56 días seguidos de periodos de enlentecimiento o detención. La
curva de velocidad de crecimiento posee una rama ascendente de dos años de
duración y otra descendente de tres aproximadamente, con diferencias entre
ambos sexos, pues en la mujer, la fase de máxima aceleración, unos 8 cm/año,
tiene lugar unos 6 a 12 meses antes de la menárquia y coincide con un incremento de la grasa adicional
responsable del aumento de peso. En el varón es de unos 9 cm/año, sucede más
tardíamente, coincide con la fase de desaceleración de la mujer y el aumento
del peso se debe al mayor desarrollo de su masa muscular.
Las proporciones entre la masa magra de los varones y las mujeres es de 1,44/1 y entre los pesos de 1,25/1 y al final de la pubertad sus contenidos en tejido adiposo son el 12 y el 25 % de sus pesos. La relación masa magra/ masa grasa en la mujer antes de la pubertad es de 5/1, desciende a 3/1 al final y poseen el doble de tejido adiposo y solo el 66% del tejido magro de los varones. (1-4)
Componentes del gasto energético
El
gasto energético en reposo en ambiente termoneutro (GER) es la energía
consumida en las actividades mecánicas necesarias para mantener las funciones
vitales, la síntesis de constituyentes orgánicos y la temperatura corporal y
constituye entre el 50 y 70% del gasto total diario. Existe una gran
variabilidad individual, pues está principalmente determinado por la cantidad
de masa magra que es el tejido metabólicamente activo y una quinta parte la
consumen los músculos. Por ello, la mejor forma de comparar los GER
correspondientes a distintos sujetos es expresándolos en función de la
cantidad de masa magra que poseen, ya que las diferencias halladas entre ellos
no pueden ser atribuidas solo a la edad y al sexo, sino que incluso pueden
existir entre individuos con el mismo índice de Quetelet.
La
actividad física representa otro componente del gasto energético aunque de
una gran variabilidad, desde un mínimo de un 10% en los encamados hasta un
50% en los atletas, no obstante, en el límite de una actividad de ligera a
moderada el coeficiente de variación es de un 20%.
La
termogénesis postprandial representa el costo energético de la absorción,
digestión y utilización de los nutrientes. Una parte de la energía ingerida
se pierde en forma de calor y depende de la cantidad y composición de la dieta recibida. Los hidratos de carbono
y las grasas suponen un incremento adicional del gasto energético, pero este
es aun mayor cuando aumenta el aporte de proteínas. Otra parte de la energía
aportada es consumida en el crecimiento, cantidad que se incrementa en los
periodos de máxima velocidad. Durante la adolescencia
la energía consumida para este fin no debe sobrepasar el 3% del aporte
calórico total diario.
Otros factores que influyen sobre el gasto energético son: el sueño, durante el cual desciende un 10% por la relajación muscular y disminución de la actividad simpática; la fiebre produce una elevación de un 13% por cada grado superior a los 37ºC; la temperatura ambiental, pues cuando es superior a los 30ºC, se produce un incremento del 5% debido a la actividad de las glándulas sudoríparas. (1,2,5,6)
Requerimientos energéticos
Los
requerimientos energéticos diarios se estiman sumando el GER, el efecto térmico
de los alimentos y los necesarios para la actividad física.
El patrón de actividad es pues el factor determinante más importante
pues influye sobre la composición corporal y a su vez los cambios que en esta
se producen como consecuencia del ejercicio, influirán también modificando
el GER.
Se
han utilizado diversos procedimientos para su cálculo y cuando se requiere su
valor con precisión debe determinarse por calorimetría indirecta, pero si
solo son precisas estimaciones generales, se han empleado diferentes
ecuaciones como las de Harris y Benedict
que aunque siguen siendo útiles, lo sobrestiman
entre un 7 a 24 %; la de la OMS que se basa solo en la edad y el peso
corporal y otras que utilizan el peso y talla y el grado de actividad física.
(Tabla I).
Las Raciones dietéticas recomendadas para la energía se calculan tras la estimación de las necesidades en reposo multiplicadas por un coeficiente correspondiente a una actividad medianamente moderada que es de 1,6 a 1,7 para el varón y de 1,5 a 1,6 para la mujer. (1,2,7-9)
Requerimientos proteicos
Las
proteínas participan en la síntesis
tisular y en otras funciones metabólicas especiales. Están en un continuo
proceso de síntesis y degradación cuyo ritmo es superior al aporte dietético
para el crecimiento y su mantenimiento, pero la reutilización de los aminoácidos
que entran en el pool de degradación titular impide el caer en deficiencias.
Durante este proceso metabólico se requiere un consumo de energía que es
suministrada por el ATP y GPT, por lo que debe existir una relación adecuada entre el aporte de energía y
el de proteínas para evitar que la utilización de estas como fuente energética
pueda comprometer el crecimiento. Por esta es la razón algunos autores
prefieren expresar las necesidades de proteínas en gramos por 100 kcal de
energía aportada en lugar de g/kg de peso.
Los
aminoácidos indispensables o esenciales son aquellos que el organismo no
puede sintetizar y por lo tanto han de ser aportados por la dieta: Leucina,
isoleucina, valina, triptófano, fenilalanina, metionina, treonina, lisina e
histidina. Existen otros que son condicionalmente indispensables como la
prolina, serina, arginina tirosina, cisteina, taurina y glicina, lo cual
sucede cuando se produce alguna alteración en el aporte o metabolización de
sus precursores. Otros por el contrario como el glutamato, alanina, aspartato
y glutamina en caso de estar ausentes, su participación en la síntesis
proteica puede ser suplida por los aminoácidos indispensables. No existen
datos sobre sus requerimientos en los adolescentes y se ha realizado una
extrapolación entre las cifras medias de los niños de 10 a 12 años de edad
y los adultos.
Las raciones dietéticas recomendadas para las proteínas se basan en pruebas de estudio de equilibrio nitrogenado que determinaron las necesidades de varones jóvenes de proteínas de referencia en 0.61 g/kg/día y después de añadir dos desviaciones estándar se estimó la RDA para el adulto en 0.75 g/kg/día. Se ha utilizado un método factorial para el cálculo de las recomendaciones en adolescentes que cubra sus necesidades con un coeficiente de variación de un 12,5 %. Estas son de 1g/kr desde los 11 a los 14 años para ambos sexos y de 0,9 y 0,8 g/kg día para varones y mujeres respectivamente entre los 15 a 18. Su valor biológico está en función de la calificación de sus aminoácidos y de su digestibilidad. El primero se calcula dividiendo los gramos de aminoácidos indispensables contenidos en la proteína en cuestión (triptófano, treonina, lisina y metionina más cistina) por los contenidos en la proteína de referencia. La digestibilidad depende del contenido en sustancias que puedan modificarla y corresponde al porcentaje de nitrógeno ingerido que no aparece en las heces. Su índice se establece por comparación con el de las proteínas de referencia. (1,2,5,10)
Requerimientos de carbohidratos
La mayor parte de los carbohidratos de la dieta provienen de los alimentos de origen vegetal a excepción de la lactosa que se encuentra en la leche y sus derivados. Las plantas son las principales fuentes de almidones y las frutas y los vegetales contienen cantidades variables de mono y disacáridos. El azúcar de mesa deriva fundamentalmente de la caña y remolacha, el jarabe de maíz procede de la hidrólisis del almidón vegetal de su grano, y el procesamiento enzimático adicional de dextrinas hacia azúcares simples da origen a jarabes ricos en fructosa. No existe una ración dietética recomendada para los carbohidratos, no obstante el National Research Council recomienda que más de la mitad de los requerimientos energéticos lo sean en forma de hidratos de carbono complejos. Las fibras solubles como pectinas, gomas, mucílagos y ciertas hemicelulosas poseen un efecto significativo sobre los niveles de colesterol sérico, pero las insolubles como las celulosas y algunas semicelulosas carecen de dicho efecto. No se conoce con exactitud la cantidad de fibra que debe tomar diariamente el adolescente. (1,5,8,9)
Requerimientos de lípidos
Las
grasas de la alimentación contribuyen en gran manera a la digestibilidad y
palatilidad de los alimentos y son fundamentalmente triglicéridos. Su
principal función es el aporte energético y la de los denominados ácidos
grasos esenciales es la de ser un importante constituyente de las membranas
celulares. Se recomienda un límite máximo de aporte de grasas de 3 a 3,5 g/kg/día
y no sobrepasar el 30 a 35% del aporte calórico total. Los ácidos grasos
saturados no deben ser más del 10% y los monoinsaturados
hasta un 15% aunque en nuestro medio se podría admitir un 18%. En
cuanto al colesterol se aconseja no sobrepasar los 300 mg al día.
No existen RDA para los ácidos grasos esenciales aunque se estima que la necesidad de ácido linoléico es del 1 a 2% del total de la energía ingerida y en su conjunto la familia omega 6 debe aportar entre un 7 al 10 % de las calorías totales no sobrepasando esta última cantidad. (1,2,5,11-13)
Minerales y vitaminas
Durante
los últimos años las RDA han sido la referencia para las cantidades que era
necesario aportar de minerales y vitaminas y constituían las ingestas que
cubren las necesidades del 98% de los individuos de una población sana. Desde
1.997 se han desarrollado las DRIs (Dietary Reference Intakes) que establecen
unos márgenes de seguridad que eviten los riesgos de carencia y de enfermedad
crónica y unos límites superiores que carezcan de efectos adversos para la
salud.
En
la adolescencia es necesario que exista un balance positivo de calcio para
poder alcanzar el pico máximo de masa ósea, pues aunque finalice el
crecimiento el proceso de mineralización puede durar tres o cuatro años más.
(14) Los valores de ingesta adecuada (AI) se han calculado según las
cantidades que proporcionen la máxima retención y eviten el riesgo de
osteoporosis en la edad adulta y se han establecido en 1.300 mg/día entre los
9 y 18 años. El nivel máximo tolerable (UL) es de 2.500 mg/día para los
menores de 18 años. Para el fósforo entre los 9 y 18 años la AI es de 1.300
mg/día, la RDA 1.250 y el nivel máximo tolerable (UL) de 4.000. El
requerimiento promedio estimado (EAR) de magnesio es entre los 9 a 12 años de
200 mg/día para ambos sexos y entre los 14 y 18 de 340 mg para los varones y
300 mg para las mujeres. La RDA es de 240mg/día para el primer grupo y en el
segundo de 410 para los varones y 360 para las mujeres. El UL es de 350 mg/día
para todos entre 9 a 18 años.
Para
el fluor la AI se ha basado en las cantidades con las que no se presentan
caries dentales, 2 mg/día entre 9 y 13 años y 3,2 mg/día entre los 14 y los
18.años. El UL se fija en 10 mg para ambos grupos de edad. (Tablas II y III)
La
RDA para el hierro es entre los 11 a 18 años de 12 mg/ día para los varones
y de 15 mg para las mujeres y para el zinc de 15 y 12 mg respectivamente. Las
RDA para el yodo para el grupo de edad comprendido entre 11 y 18 años están
fijadas en 150 Fg/día
para ambos sexos y las de selenio entre los 11 y 14 años de 40 Fg
día para los varones y de 50 para las mujeres y hasta los 18 años en 50
para ambos sexos.
Las
vitaminas hidrosolubles desempeñan funciones importantes en el metabolismo
intermediario de los principios inmediatos por lo que sus
necesidades dependen en parte del aporte en energético y de la
actividad metabólica para la formación de tejidos. Las liposolubles desempeñan
funciones específicas salvo la vitamina E que actúa fundamentalmente como
antioxidante.
Para
las vitaminas liposolubles se mantienen las RDA y para la vitamina D se
establece la AI en 5 Fg/día
(200UI de Vit D) para los grupos de varones y mujeres entre 11 a 18 años. Las
UL quedan establecidas en 50 Fg/día
para ambos sexos entre los 9 a 18 años. Para las vitaminas hidrosolubles se
mantienen las RDA pero se establecen Ul para la Niacina de 20 mg/día entre
los 9 y 13 años y de 30 entre los 14 y 18; para la Vit B6 de 60 y
80 mg respectivamente, para el ácido fólico de 600
Fg/día
entre los 9 a 13 años y de 800 entre los 14 a 18. Para la colina se establece
en 2 y 3 g/ día para cada uno de los grupos. (1,5,8,14-16) (Tabla
IV)
Factores de riesgo nutricional
Entre
los factores de riesgo nutricional de los adolescentes hay que considerar en
el incremento de sus necesidades producido por sus cambios biológicos, para
los que requieren importantes cantidades de macro y micronutrientes, que están
en relación con su estadío de desarrollo.
Otros
son de carácter sociocultural, como el aumento del poder adquisitivo, la
omisión de alguna comida generalmente el desayuno, la proliferación de
establecimientos de fast food que repercute sobre el incremento de su consumo,
el aumento del consumo de snack y bebidas refrescantes, las dietas erráticas
y caprichosas, la dieta familiar inadecuada y la realización de un mayor número
de comidas fuera de la casa por motivos de estudio o laborales.
Existen
otras situaciones que también constituyen un factor de riesgo nutricional
como la enfermedad crónica, embarazo, actividad deportiva, medicación crónica
y abuso de drogas.
En el momento actual se aprecia en este grupo de edad un aumento del consumo de proteínas, grasas saturadas, colesterol, hidratos de carbonos refinados y sal. Por el contrario este es bajo en hidratos de carbonos complejos, fibras, frutas y vegetales. (17-19)
Alimentación del adolescente sano
Por ello es necesario realizar las correcciones en los componentes de la dieta de modo que esta contenga un 12% de proteínas de las que las dos terceras partes serán de origen animal y un tercio vegetal; un 30 a 35 % de grasas, no sobrepasando el 10% en saturados y se puede permitir hasta un 15 a 18% de monoinsaturados; los hidratos de carbono fundamentalmente complejos deben aportar mas del 50 % del total de la energía y por debajo del 8 al 10 % de azucares refinados. Otras recomendaciones son el hacer tres o más comidas al día, controlar la cantidad de sal y evitar el alcohol.
En
el año 1.992 el departamento de agricultura en Estados Unidos publicó una guía
que divide los diversos tipos de alimentos en grupos según su composición y
lo estructura en forma de pirámide en cuya base de ubican los que pueden
consumirse en mas cantidad y en el vértice aquellos cuya ingesta no es
recomendable y por lo tanto debe ser suprimida o limitada. Basándose en esta
división se reparte la dieta en el número de porciones recomendadas de cada
uno de ellos.
El primer grupo está constituido por el pan, cereales, arroz y pastas. Estos aportan hidratos de carbono complejos y fibra y unos 3 g de proteínas por cada porción siendo muy bajo su contenido en grasas. De este grupo se recomienda aportar entre 6 a 8 porciones. El segundo está formado por los vegetales y el tercero por las frutas. Ambos aportan hidratos de carbono, fibra, vitaminas sobre todo C, hierro, calcio y potasio y escasas cantidades de proteínas y de grasa. Se aconsejan de 3 a 5 porciones de vegetales y entre 2 y 4 de frutas. El cuarto grupo incluye a la leche y sus derivados. Son alimentos ricos en principios inmediatos, vitaminas y minerales fundamentalmente calcio y fósforo. Se aconsejan de 2 a 3 porciones, En el grupo quinto se incluyen la carne, pescado, pollería, huevos, legumbres y nueces. Constituye una buena fuente de aporte de proteínas, hierro y complejo B. El huevo contiene vitaminas liposolubles y la yema aporta 300 mg de colesterol. De este grupo se recomiendan entre 2 y 3 porciones. ( 17-21)
Bibliografía
1.
-Ballabriga A, Carrascosa A. Nutrición en la infancia y en la adolescencia.
Madrid: Ediciones Ergon S.A; 1.998
2.
-Mahan L K, Arlin M T. Krause Nutrición y dietoterápia. 8th. ed.
México: Nueva Editorial Interamericana; 1.995
3.
-Tanner J M, Whitehouse R H. Clinical longitudinal standards for height,
weight, height velocity and stages of puberty. Arch Dis Child 1.976; 51: 170-9
4.
-Hernandez Rodriguez M. Pubertad. En: Hernandez Rodriguez M. Ed. Pediatría. 2nd.ed.
Madrid: Díaz de Santos; 1.994. p. 58-71
5.
-Food and Nutrition Board. National Research Council. Recommended Dietary
Allowances (RDA).10th.ed. Washington: National Academy Press; 1.989
6.
- Daniels S R, Khoury P R, Morrison J A. The utility of body mass index as a
mesure of body fatness in childrens and adolescents: Diferences by Race and
Gender. Pediatrics 1.997; 99: 804-7
7.
-Harris J A, Benedict F G. A
biometric study of basal metabolism in man. Washington
DC: Carnegie Institución; 1.919
8.
-Bousoño Garcia C. Requerimientos nutricionales en la infancia y en la
adolescencia. Pediatrika 1.999; Supl 1: 38-3
9.
-Hernandez M. Requerimientos nutricionales en la infancia y en la
adolescencia. Pediatr
Integral 1.995; 1: 141-9
10.
-Laidlaw A S, Kopple J D. Newer concepts of the indispensable aminoacids. Am J
Clin Nutr 1.987; 46: 593-6
11.
-Ballabriga A. Lipids in childhood nutrition: importance of fats in food
composition. En: Ballabriga A, ed.
Feeding from toddlers to adolescense. Wokshop series Nestle Nutrition 37. Philadelphia; Lippincot Raven;
1.996. p. 63-91
12.
- American Academy of Pediatric. Comité on nutrition. Prudent lifestile for children: Dietary fat and colesterol. Pediatrics
1.986; 78: 521-5
13.
-Ballabriga A. Estilo de vida, medio ambiente y enfermedades en la infancia. An
Esp Pediatr 1.990; 33 Supl 42: 1-19
14.
-Gunnes M, Lehmann E H. Dietary calcium, saturated fat, fiber and vitamin C as
predictors of forearm cortical and trabecular bone mineral density in healthy
children and adolescents. Acta Paediatr 1.995; 84: 388-2
15.
-Dietary Reference Intakes (DRIs) for calcium, phosphorus, magnesium, vitamin
D and fluoride. Food and Nutrition Board. National Academy of sciences.
Washington DC: National Academy Press; 1.997
16.
-Dietary Reference Intakes ( DRIs) for Thiamin, Riboflavin, Niacin, Vitamin B6,
Folate, Vitamin B 12, Pantotenic Acid,
Biotin and Choline. Food and Nutrition Board. National Academy of
Sciences. Washington DC: National Academy Press; 1.998
17.
-Tojo R, Leis R, Pavon P. Necesidades nutricionales en la adolescencia.
Factores de riesgo. An Esp Pediatr 1.992; 36: Supl 49: 80-5
18.
-Galan Muñoz F, Martinez Valverde A. Valoración del consumo de principios
inmediatos y distribución de calorías durante
el día en una población de adolescentes de Málaga. Rev Esp Pediatr 1.991;
47: 503-8
19.
-Moreiras D, Carbajal A. Determinantes socioculturales del comportamiento
alimentario del adolescente. An Esp Pediatr 1.992; 36 Supl 49: 102-5
20.
-Bueno Lozano G, Perez Gonzalez J M, Bueno M. Alimentación del adolescente.
En: Bueno M, Sarria A, Perez Gonzalez J M, editores. Nutrición en Pediatría.
Madrid: Ediciones Ergon S A; 1.999. p. 201-6
21.
-Food Guide Pyramid. Washington D C: U S Departamento of agriculture. Home and
Garden Bulletin 1.992: 249-2
|
Tabla 1. Métodos
para predecir el gasto de energía en reposo |
|
HARRIS Y BENEDICT |
|
Varones:
66,5 +13,75P+5,0 A-6,78E |
|
Mujeres:
665,1 + 9,56P+1,85A-4,68E |
|
WHO |
|
Varones
3-10 años: 2,27P+495 |
|
Varones
10-18 años: 17,50P+651 |
|
Mujeres
3-10 años:
22,50P+499 |
|
Mujeres
10-18 años: 12,20P+746 |
E=Edad
años. A= Altura cm. P0 peso kg
|
Tabla
2. DRIs Minerales |
|
|||||||||||||||||||
|
Edad (a) |
Ca (mg/d) |
P (mg/d) |
Mg (mg/d) |
F (mg/d) |
Cu (mg/d) |
Mn (mg/d) |
Cr (mg/d) |
Mo (mg/d) |
|
|||||||||||
|
9-13 |
1.055** |
200** |
2.0* |
1,0-2,0* |
2,0-3,0* |
50-200* |
50-150* |
|
||||||||||||
|
|
14-18 |
1.300* |
1.055** |
340* V |
3.2* V |
1,5-2,5* |
2,0-5,0* |
50-200* |
75-250* |
|||||||||||
|
|
300* M |
2,9* M |
||||||||||||||||||
|
|
*Ingesta adecuada (AI) **Requerimiento
promedio estimado (EAR) |
|
||||||||||||||||||
M (Mujeres) V (Varones)
|
Tabla 3.
DRIs Minerales y vitaminas. Nivel máximo tolerable (UL) |
|||||||||||||||||
|
Edad (a) |
Vit B1 (mg/d) |
Vit B6 (mg/d) |
Folato
(mg/d) |
Colina
(g/d) |
Ca
(g/d) |
P (g/d) |
Mg (mg/d) |
Vit D (mg/d) |
F (mg/d) |
||||||||
|
9-13 |
20 |
60 |
600 |
2.0 |
2,5 |
4,0 |
350 |
50 |
10 |
||||||||
|
14-18 |
30 |
100 |
800 |
3.0 |
2,5 |
4,0 |
350 |
50 |
10 |
||||||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
||||||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
||||||||
|
Tabla 4.
DRIs Vitaminas |
||||||||||
|
Edad (a) |
B1 (mg/d) |
B2 (mg/d) |
Niacina (mg/d) |
B6 (mg/d) |
Folato (mg/d) |
B12 (mg/d) |
Pantoténico (mg/d) |
Biotina (mg/d) |
Colina (mg/d) |
D (mg/d) |
|
VARONES |
||||||||||
|
9-13 |
0,9 |
0,9 |
12 |
1.0 |
300 |
1,8 |
4* |
20* |
375* |
5* |
|
14-18 |
1,2 |
1,3 |
16 |
1,3 |
400 |
2,4 |
5* |
25* |
550* |
5* |
|
MUJERES |
||||||||||
|
9-13 |
0,9 |
0,9 |
12 |
1,0 |
300 |
1,8 |
4* |
20* |
375* |
5* |
|
14-18 |
1,0 |
1,0 |
12 |
1,2 |
400 |
2,4 |
5* |
25* |
400* |
5* |
|
*Ingesta
adecuada (AI) |
||||||||||