NUTRICION EN LA ADOLESCENCIA

  

M.CASANOVA BELLIDO, M.CASANOVA ROMAN

  CATEDRA DE PEDIATRIA. FACULTAD DE MEDICINA DE CADIZ

 

La Academia Americana de Pediatría define la adolescencia como el “ proceso físico social que comienza entre los diez y quince años de edad con la aparición de los caracteres sexuales secundarios y termina alrededor de los veinte, cuando cesa el crecimiento somático y la maduración psicosocial.”

Durante este periodo se producen importantes modificaciones en el organismo, pues aumenta su tamaño y varían su morfología y composición. Aparecen  los caracteres sexuales primarios y secundarios según una secuencia predeterminada pero con variaciones cronológicas entre ambos sexos e influida por factores de carácter étnico, ambiental, cultural y nutricional. Los requerimientos nutricionales dependen del gasto necesario para mantener el ritmo de crecimiento, de las variaciones en la composición corporal y del consumo energético.

Durante el estirón puberal se producen brotes de crecimiento que duran por término medio unos 56 días seguidos de periodos de enlentecimiento o detención. La curva de velocidad de crecimiento posee una rama ascendente de dos años de duración y otra descendente de tres aproximadamente, con diferencias entre ambos sexos, pues en la mujer, la fase de máxima aceleración, unos 8 cm/año, tiene lugar unos 6 a 12 meses antes de la menárquia  y coincide con un incremento de la grasa adicional responsable del aumento de peso. En el varón es de unos 9 cm/año, sucede más tardíamente, coincide con la fase de desaceleración de la mujer y el aumento del peso se debe al mayor desarrollo de su masa muscular.

Las proporciones entre la masa magra de los varones y las mujeres es de 1,44/1 y entre los pesos de 1,25/1 y al final de la pubertad sus contenidos en tejido adiposo son el 12 y el 25 % de sus pesos. La relación masa magra/ masa grasa en la mujer antes de la pubertad es de 5/1, desciende a 3/1 al final y poseen el doble de tejido adiposo y solo el 66% del tejido magro de los varones. (1-4)

Componentes del gasto energético

El gasto energético en reposo en ambiente termoneutro (GER) es la energía consumida en las actividades mecánicas necesarias para mantener las funciones vitales, la síntesis de constituyentes orgánicos y la temperatura corporal y constituye entre el 50 y 70% del gasto total diario. Existe una gran variabilidad individual, pues está principalmente determinado por la cantidad de masa magra que es el tejido metabólicamente activo y una quinta parte la consumen los músculos. Por ello, la mejor forma de comparar los GER correspondientes a distintos sujetos es expresándolos en función de la cantidad de masa magra que poseen, ya que las diferencias halladas entre ellos no pueden ser atribuidas solo a la edad y al sexo, sino que incluso pueden existir entre individuos con el mismo índice de Quetelet.

La actividad física representa otro componente del gasto energético aunque de una gran variabilidad, desde un mínimo de un 10% en los encamados hasta un 50% en los atletas, no obstante, en el límite de una actividad de ligera a moderada el coeficiente de variación es de un 20%.

La termogénesis postprandial representa el costo energético de la absorción, digestión y utilización de los nutrientes. Una parte de la energía ingerida se pierde en forma de calor y depende de la cantidad  y composición de la dieta recibida. Los hidratos de carbono y las grasas suponen un incremento adicional del gasto energético, pero este es aun mayor cuando aumenta el aporte de proteínas. Otra parte de la energía aportada es consumida en el crecimiento, cantidad que se incrementa en los periodos de máxima velocidad. Durante la adolescencia  la energía consumida para este fin no debe sobrepasar el 3% del aporte calórico total diario.

 Otros factores que influyen sobre el gasto energético son: el sueño, durante el cual desciende un 10% por la relajación muscular y disminución de la actividad simpática; la fiebre produce una elevación de un 13% por cada grado superior a los 37ºC; la temperatura ambiental, pues cuando es superior a los 30ºC, se produce un incremento del 5% debido a la actividad de las glándulas sudoríparas. (1,2,5,6)

Requerimientos energéticos  

Los requerimientos energéticos diarios se estiman sumando el GER, el efecto térmico de los alimentos y los necesarios para la actividad física.  El patrón de actividad es pues el factor determinante más importante pues influye sobre la composición corporal y a su vez los cambios que en esta se producen como consecuencia del ejercicio, influirán también modificando el GER.

Se han utilizado diversos procedimientos para su cálculo y cuando se requiere su valor con precisión debe determinarse por calorimetría indirecta, pero si solo son precisas estimaciones generales, se han empleado diferentes ecuaciones como las de Harris y Benedict  que aunque siguen siendo útiles, lo sobrestiman  entre un 7 a 24 %; la de la OMS que se basa solo en la edad y el peso corporal y otras que utilizan el peso y talla y el grado de actividad física. (Tabla I).

Las Raciones dietéticas recomendadas para la energía se calculan tras la estimación de las necesidades en reposo multiplicadas por un coeficiente correspondiente a una actividad medianamente moderada que es de 1,6 a 1,7 para el varón y de 1,5 a 1,6 para la mujer. (1,2,7-9)

Requerimientos proteicos

Las proteínas  participan en la síntesis tisular y en otras funciones metabólicas especiales. Están en un continuo proceso de síntesis y degradación cuyo ritmo es superior al aporte dietético para el crecimiento y su mantenimiento, pero la reutilización de los aminoácidos que entran en el pool de degradación titular impide el caer en deficiencias. Durante este proceso metabólico se requiere un consumo de energía que es suministrada por el ATP y GPT, por lo que debe  existir una relación adecuada entre el aporte de energía y el de proteínas para evitar que la utilización de estas como fuente energética pueda comprometer el crecimiento. Por esta es la razón algunos autores prefieren expresar las necesidades de proteínas en gramos por 100 kcal de energía aportada en lugar de g/kg de peso.

Los aminoácidos indispensables o esenciales son aquellos que el organismo no puede sintetizar y por lo tanto han de ser aportados por la dieta: Leucina, isoleucina, valina, triptófano, fenilalanina, metionina, treonina, lisina e histidina. Existen otros que son condicionalmente indispensables como la prolina, serina, arginina tirosina, cisteina, taurina y glicina, lo cual sucede cuando se produce alguna alteración en el aporte o metabolización de sus precursores. Otros por el contrario como el glutamato, alanina, aspartato y glutamina en caso de estar ausentes, su participación en la síntesis proteica puede ser suplida por los aminoácidos indispensables. No existen datos sobre sus requerimientos en los adolescentes y se ha realizado una extrapolación entre las cifras medias de los niños de 10 a 12 años de edad y los adultos. 

Las raciones dietéticas recomendadas para las proteínas se basan en pruebas de estudio de equilibrio nitrogenado que determinaron las necesidades de varones jóvenes de proteínas de referencia en 0.61 g/kg/día y después de añadir dos desviaciones estándar se estimó la RDA para el adulto en 0.75 g/kg/día. Se ha utilizado un método factorial para el cálculo de las recomendaciones en adolescentes que cubra sus necesidades con un coeficiente de variación de un 12,5 %. Estas son de 1g/kr desde los 11 a los 14 años para ambos sexos y  de 0,9 y 0,8 g/kg día para varones y mujeres respectivamente entre los 15 a 18. Su valor biológico está en función de la calificación de sus aminoácidos y de su digestibilidad. El primero se calcula dividiendo los gramos de aminoácidos indispensables contenidos en la proteína en cuestión (triptófano, treonina, lisina y metionina más cistina) por los contenidos en la proteína de referencia. La digestibilidad depende del contenido en sustancias que puedan modificarla y corresponde al porcentaje de nitrógeno ingerido que no aparece en las heces. Su índice se establece por comparación con el de las proteínas de referencia. (1,2,5,10)

Requerimientos de carbohidratos  

La mayor parte de los carbohidratos de la dieta provienen de los alimentos de origen vegetal a excepción de la lactosa que se encuentra en la leche y sus derivados. Las plantas son las principales fuentes de almidones y las frutas y los vegetales contienen cantidades variables de mono y disacáridos. El azúcar de mesa deriva fundamentalmente de la caña y remolacha, el jarabe de maíz procede de la hidrólisis del almidón vegetal de su grano, y el procesamiento enzimático adicional de dextrinas hacia azúcares simples da origen a jarabes ricos en fructosa. No existe una ración dietética recomendada para los carbohidratos, no obstante el National Research Council recomienda que más de la mitad de los requerimientos energéticos lo sean en forma de hidratos de carbono complejos. Las fibras solubles como pectinas, gomas, mucílagos y ciertas hemicelulosas poseen un efecto significativo sobre los niveles de colesterol sérico, pero las insolubles como las celulosas y algunas semicelulosas carecen de dicho efecto. No se conoce con exactitud la cantidad de fibra que debe tomar diariamente el adolescente. (1,5,8,9)

Requerimientos de lípidos

Las grasas de la alimentación contribuyen en gran manera a la digestibilidad y palatilidad de los alimentos y son fundamentalmente triglicéridos. Su principal función es el aporte energético y la de los denominados ácidos grasos esenciales es la de ser un importante constituyente de las membranas celulares. Se recomienda un límite máximo de aporte de grasas de 3 a 3,5 g/kg/día y no sobrepasar el 30 a 35% del aporte calórico total. Los ácidos grasos saturados no deben ser más del 10% y los monoinsaturados  hasta un 15% aunque en nuestro medio se podría admitir un 18%. En cuanto al colesterol se aconseja no sobrepasar los 300 mg al día.

No existen RDA para los ácidos grasos esenciales aunque se estima que la necesidad de ácido linoléico es del 1 a 2% del total de la energía ingerida y en su conjunto la familia omega 6 debe aportar entre un 7 al 10 % de las calorías totales no sobrepasando esta última cantidad. (1,2,5,11-13)        

Minerales y vitaminas

Durante los últimos años las RDA han sido la referencia para las cantidades que era necesario aportar de minerales y vitaminas y constituían las ingestas que cubren las necesidades del 98% de los individuos de una población sana. Desde 1.997 se han desarrollado las DRIs (Dietary Reference Intakes) que establecen unos márgenes de seguridad que eviten los riesgos de carencia y de enfermedad crónica y unos límites superiores que carezcan de efectos adversos para la salud. 

En la adolescencia es necesario que exista un balance positivo de calcio para poder alcanzar el pico máximo de masa ósea, pues aunque finalice el crecimiento el proceso de mineralización puede durar tres o cuatro años más. (14) Los valores de ingesta adecuada (AI) se han calculado según las cantidades que proporcionen la máxima retención y eviten el riesgo de osteoporosis en la edad adulta y se han establecido en 1.300 mg/día entre los 9 y 18 años. El nivel máximo tolerable (UL) es de 2.500 mg/día para los menores de 18 años. Para el fósforo entre los 9 y 18 años la AI es de 1.300 mg/día, la RDA 1.250 y el nivel máximo tolerable (UL) de 4.000. El requerimiento promedio estimado (EAR) de magnesio es entre los 9 a 12 años de 200 mg/día para ambos sexos y entre los 14 y 18 de 340 mg para los varones y 300 mg para las mujeres. La RDA es de 240mg/día para el primer grupo y en el segundo de 410 para los varones y 360 para las mujeres. El UL es de 350 mg/día para todos entre 9 a 18 años.

Para el fluor la AI se ha basado en las cantidades con las que no se presentan caries dentales, 2 mg/día entre 9 y 13 años y 3,2 mg/día entre los 14 y los 18.años. El UL se fija en 10 mg para ambos grupos de edad. (Tablas II y III)  

La RDA para el hierro es entre los 11 a 18 años de 12 mg/ día para los varones y de 15 mg para las mujeres y para el zinc de 15 y 12 mg respectivamente. Las RDA para el yodo para el grupo de edad comprendido entre 11 y 18 años están fijadas en 150 Fg/día para ambos sexos y las de selenio entre los 11 y 14 años de 40  Fg día para los varones y de 50 para las mujeres y hasta los 18 años en 50  para ambos sexos.

Las vitaminas hidrosolubles desempeñan funciones importantes en el metabolismo intermediario de los principios inmediatos por lo que sus  necesidades dependen en parte del aporte en energético y de la actividad metabólica para la formación de tejidos. Las liposolubles desempeñan funciones específicas salvo la vitamina E que actúa fundamentalmente como antioxidante.

Para las vitaminas liposolubles se mantienen las RDA y para la vitamina D se establece la AI en 5 Fg/día (200UI de Vit D) para los grupos de varones y mujeres entre 11 a 18 años. Las UL quedan establecidas en 50 Fg/día para ambos sexos entre los 9 a 18 años. Para las vitaminas hidrosolubles se mantienen las RDA pero se establecen Ul para la Niacina de 20 mg/día entre los 9 y 13 años y de 30 entre los 14 y 18; para la Vit B6 de 60 y 80 mg respectivamente, para el ácido fólico de 600  Fg/día entre los 9 a 13 años y de 800 entre los 14 a 18. Para la colina se establece en 2 y 3 g/ día para cada uno de los grupos. (1,5,8,14-16) (Tabla IV)

 Factores de riesgo nutricional  

 Entre los factores de riesgo nutricional de los adolescentes hay que considerar en el incremento de sus necesidades producido por sus cambios biológicos, para los que requieren importantes cantidades de macro y micronutrientes, que están en relación con su estadío de desarrollo.

Otros son de carácter sociocultural, como el aumento del poder adquisitivo, la omisión de alguna comida generalmente el desayuno, la proliferación de establecimientos de fast food que repercute sobre el incremento de su consumo, el aumento del consumo de snack y bebidas refrescantes, las dietas erráticas y caprichosas, la dieta familiar inadecuada y la realización de un mayor número de comidas fuera de la casa por motivos de estudio o laborales.

Existen otras situaciones que también constituyen un factor de riesgo nutricional como la enfermedad crónica, embarazo, actividad deportiva, medicación crónica y abuso de drogas.

En el momento actual se aprecia en este grupo de edad un aumento del consumo de proteínas, grasas saturadas, colesterol, hidratos de carbonos refinados y sal. Por el contrario este es bajo en hidratos de carbonos complejos, fibras, frutas y vegetales. (17-19)

Alimentación del adolescente sano

Por ello es necesario realizar las correcciones  en los componentes de la dieta de modo que esta contenga un 12% de proteínas de las que las dos terceras partes serán de origen animal y un tercio vegetal; un 30 a 35 % de grasas, no sobrepasando el 10% en saturados y se puede permitir hasta un 15 a 18% de monoinsaturados; los hidratos de carbono fundamentalmente complejos deben aportar mas del 50 % del total de la energía y por debajo del 8 al 10 % de azucares refinados. Otras recomendaciones son el hacer tres o más comidas al día, controlar la cantidad de sal y evitar el alcohol.

En el año 1.992 el departamento de agricultura en Estados Unidos publicó una guía que divide los diversos tipos de alimentos en grupos según su composición y lo estructura en forma de pirámide en cuya base de ubican los que pueden consumirse en mas cantidad y en el vértice aquellos cuya ingesta no es recomendable y por lo tanto debe ser suprimida o limitada. Basándose en esta división se reparte la dieta en el número de porciones recomendadas de cada uno de ellos.

El primer grupo está constituido por el pan, cereales, arroz y pastas. Estos aportan hidratos de carbono complejos y fibra y unos 3 g de proteínas por cada porción siendo muy bajo su contenido en grasas. De este grupo se recomienda aportar entre 6 a 8 porciones. El segundo  está formado por los vegetales y el tercero por las frutas. Ambos aportan hidratos de carbono, fibra, vitaminas sobre todo C, hierro, calcio y potasio y escasas cantidades de proteínas y de grasa. Se aconsejan de 3 a 5 porciones de vegetales y entre 2 y 4 de frutas. El cuarto grupo incluye a la leche y sus derivados. Son alimentos ricos en principios inmediatos, vitaminas y minerales fundamentalmente calcio y fósforo. Se aconsejan de 2 a 3 porciones, En el grupo quinto se incluyen la carne, pescado, pollería, huevos, legumbres y nueces. Constituye una buena fuente de aporte de proteínas, hierro y complejo B. El huevo contiene vitaminas liposolubles y la yema aporta 300 mg de colesterol. De este grupo se recomiendan entre 2 y 3 porciones. ( 17-21)

Bibliografía

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2. -Mahan L K, Arlin M T. Krause Nutrición y dietoterápia. 8th. ed. México: Nueva Editorial Interamericana; 1.995

3. -Tanner J M, Whitehouse R H. Clinical longitudinal standards for height, weight, height velocity and stages of puberty. Arch Dis Child 1.976; 51: 170-9

4. -Hernandez Rodriguez M. Pubertad. En: Hernandez Rodriguez M. Ed. Pediatría. 2nd.ed. Madrid: Díaz de Santos; 1.994. p. 58-71

5. -Food and Nutrition Board. National Research Council. Recommended Dietary Allowances (RDA).10th.ed. Washington: National Academy Press; 1.989

6. - Daniels S R, Khoury P R, Morrison J A. The utility of body mass index as a mesure of body fatness in childrens and adolescents: Diferences by Race and Gender. Pediatrics 1.997; 99: 804-7

7. -Harris  J A, Benedict F G. A biometric study of basal metabolism in man. Washington DC: Carnegie Institución; 1.919

8. -Bousoño Garcia C. Requerimientos nutricionales en la infancia y en la adolescencia. Pediatrika 1.999; Supl 1: 38-3

9. -Hernandez M. Requerimientos nutricionales en la infancia y en la adolescencia. Pediatr Integral 1.995; 1: 141-9

10. -Laidlaw A S, Kopple J D. Newer concepts of the indispensable aminoacids. Am J Clin Nutr 1.987; 46: 593-6

11. -Ballabriga A. Lipids in childhood nutrition: importance of fats in food composition. En: Ballabriga A, ed. Feeding from toddlers to adolescense. Wokshop series Nestle Nutrition 37. Philadelphia; Lippincot Raven; 1.996. p. 63-91

12. - American Academy of Pediatric. Comité on nutrition. Prudent lifestile  for children: Dietary fat and colesterol. Pediatrics 1.986; 78: 521-5

13. -Ballabriga A. Estilo de vida, medio ambiente y enfermedades en la infancia. An Esp Pediatr 1.990; 33 Supl 42: 1-19

14. -Gunnes M, Lehmann E H. Dietary calcium, saturated fat, fiber and vitamin C as predictors of forearm cortical and trabecular bone mineral density in healthy  children and adolescents. Acta Paediatr 1.995; 84: 388-2

15. -Dietary Reference Intakes (DRIs) for calcium, phosphorus, magnesium, vitamin D and fluoride. Food and Nutrition Board. National Academy of sciences. Washington DC: National Academy Press; 1.997

16. -Dietary Reference Intakes ( DRIs) for Thiamin, Riboflavin, Niacin, Vitamin B6, Folate, Vitamin B 12, Pantotenic Acid,  Biotin and Choline. Food and Nutrition Board. National Academy of Sciences. Washington DC: National Academy Press; 1.998

17. -Tojo R, Leis R, Pavon P. Necesidades nutricionales en la adolescencia. Factores de riesgo. An Esp Pediatr 1.992; 36: Supl 49: 80-5

18. -Galan Muñoz F, Martinez Valverde A. Valoración del consumo de principios inmediatos y distribución de calorías  durante el día en una población de adolescentes de Málaga. Rev Esp Pediatr 1.991; 47: 503-8

19. -Moreiras D, Carbajal A. Determinantes socioculturales del comportamiento alimentario del adolescente. An Esp Pediatr 1.992; 36 Supl 49: 102-5

20. -Bueno Lozano G, Perez Gonzalez J M, Bueno M. Alimentación del adolescente. En: Bueno M, Sarria A, Perez Gonzalez J M, editores. Nutrición en Pediatría. Madrid: Ediciones Ergon S A; 1.999. p. 201-6

21. -Food Guide Pyramid. Washington D C: U S Departamento of agriculture. Home and Garden Bulletin 1.992: 249-2

 

 


 

 

Tabla 1. Métodos para predecir el gasto de energía en reposo

HARRIS Y BENEDICT

Varones:   66,5 +13,75P+5,0  A-6,78E

 Mujeres: 665,1 +  9,56P+1,85A-4,68E

 

WHO

Varones   3-10 años:    2,27P+495

Varones 10-18 años:  17,50P+651

Mujeres    3-10 años:  22,50P+499

Mujeres  10-18 años:  12,20P+746

E=Edad años. A= Altura cm. P0 peso kg

 


Tabla 2. DRIs Minerales

 

Edad (a)

Ca (mg/d)

P (mg/d)

Mg (mg/d)

F (mg/d)

Cu (mg/d)

Mn (mg/d)

Cr (mg/d)

Mo (mg/d)

 

  9-13

 

1.055**

200**

2.0*

1,0-2,0*

2,0-3,0*

50-200*

50-150*

 

 

14-18

1.300*

 1.055**

   340* V

    3.2* V

1,5-2,5*

    2,0-5,0*

50-200*

75-250*

 

    300*  M

     2,9*  M

 

  *Ingesta adecuada (AI)

**Requerimiento promedio estimado (EAR)

 

                                         

               M (Mujeres) V (Varones)

 


 

 

 

 

Tabla 3. DRIs Minerales y vitaminas. Nivel máximo tolerable (UL)

Edad (a)

Vit B1 (mg/d)

Vit B6 (mg/d)

Folato (mg/d)

Colina (g/d)

Ca (g/d)

P (g/d)

Mg (mg/d)

Vit D (mg/d)

F (mg/d)

  9-13

20

 60

600

2.0

2,5

4,0

350

50

10

14-18

30

100

800

3.0

2,5

4,0

350

50

10

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                   

Tabla 4. DRIs Vitaminas

Edad (a)

B1

(mg/d)

B2

(mg/d)

Niacina

(mg/d)

B6

(mg/d)

Folato

(mg/d)

B12

(mg/d)

Pantoténico

(mg/d)

Biotina

(mg/d)

Colina

(mg/d)

D

(mg/d)

VARONES

  9-13

0,9

0,9

12

1.0

300

1,8

4*

20*

375*

5*

14-18

1,2

1,3

16

1,3

400

2,4

5*

25*

550*

5*

MUJERES

  9-13

0,9

0,9

12

1,0

300

1,8

4*

20*

375*

5*

14-18

1,0

1,0

12

1,2

400

2,4

5*

25*

400*

5*

*Ingesta adecuada (AI)

 

 

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