Gonzalo
Cabrera Roca.
Unidad
de Respiratorio Infantil. Departamento de Pediatría.
Hospital Universitario Materno- Infantil. Las Palmas
de G. Canaria.
Avenida Marítima del Sur s.n.
35016 Las
Palmas de Gran Canaria.
Dirección: Gonzalo Cabrera Roca.
Bravo Murillo 17, portal 1-2ªA
35003 Las Palmas de G. Canaria.
Islas Canarias.
E-mail: piocabre@santandersupernet.com
Bronquiolitis-
Definición:
Siguiendo
los requisitos típicos(1), se trata de una enfermedad respiratoria
de inicio agudo, con sibilantes de
predominio espiratorio, con signos acompañantes de infección vírica como son
coriza, otitis, fiebre; la edad del paciente debe ser inferior 24 meses
(preferiblemente inferior a 12 meses); será el primer episodio.
Además
en la radiografía de tórax se detectan atrapamiento aéreo y atelectasias.
Etiología:
Los
virus, en especial el Virus Respiratorio Sincitial (VRS), seguido del
parainfluenza(2).
El
VRS tiene un claro predominio estacional, de noviembre a marzo (3,4)y
afecta a más de dos tercios de lactantes en el primer año de vida y a más del
95% a los 2 años de edad; desarrollan enfermedad de vías bajas aproximadamente
un 30 % de ellos, un 1% precisan ingreso hospitalario y algo menos del 0,1%
fallecen(5).Las epidemias de VRS originan incrementos importantes de
hospitalización por afectación respiratoria de vías bajas, incluyendo
bronquiolitis, bronquitis y neumonías(4).
El
parainfluenza produce epidemias en otoño y primavera, comúnmente antes y después
de las epidemias por VRS(2). En adelante al referirnos a la
bronquiolitis la consideraremos relacionada con el VRS.
Epidemiología:
En
USA más de 91000 niños son ingresados anualmente por infección de vías bajas
y se producen unas 4500 muertes(3). Dada la importancia de esas
cifras vamos a analizar una serie de características del huésped y del virus.
1.-Factores
del huésped: incidencia máxima en los 6 primeros meses de vida predominando en
niños por encima de las niñas(3,4). Además mayor gravedad en los
varones, pues proporcionalmente las hembras tienen mayores vías aéreas.
Existe
riesgo de enfermedad severa en prematuros, pacientes con broncodisplasia, también
llamada enfermedad pulmonar crónica
(EPC), inmunodeprimidos y cardiopatías con repercusión(5). Se
atribuye cierto efecto protector a la lactancia materna y se atribuye a las regurgitaciones con IgA que
impregnaría las vías respiratorias superiores impidiendo la adhesión del VRS.
2.-
Factores del virus: : se transmite
por contacto con fómites contaminados o persona a persona (gotas gruesas), pero
no por aerosolización de pequeñas
partículas; el contacto se hará a través de la conjuntiva o vía nasal pero
no por la mucosa oral(6).
Existen
dos subtipos del virus, denominados A y B, que suelen coexistir aunque
predominando uno sobre otro. Al ser el genoma viral linear y no segmentado no
sufre las mutaciones antigénicas que por ejemplo ocurren con el virus de la
gripe(7).
El
VRS presenta un patrón estacional relativamente
constante con epidemias que duran de 3 a 5 meses(3,4). Estas
epidemias ocurren característicamente desde fines de otoño,
abarcando los meses invernales, hasta el inicio de la
primavera. En países tropicales ocurren en la estación calurosa de las
lluvias; ello se atribuye al hacinamiento producido buscando refugio de las
mismas(3).Se describe un intervalo corto entre picos epidémicos
(7-12 meses) o e intervalos largos (13-15 meses). El pico epidémico corto se
asocia a incremento de ingresos por bronquiolitis y neumonías(3).
Anatomía Patológica:
Se
produce necrosis del epitelio bronquiolar, con desaparición de los cilios;
aparece infiltrado peribronquiolar de linfocitos, células plasmáticas y macrófagos(8).
Hay edema adventicial y submucoso e hipersecreción de moco, pero no se afectan
ni el tejido elástico ni el muscular(3,8); todo ello origina
obstrucción de pequeños bronquiolos con colapso o enfisema distal. Las
lesiones suelen ser parcheadas(8).
Fisiopatología- Patogenia:
Una
vez que se han producido tapones de moco y detritus celulares se produce
obstrucción total o parcial de la vía aérea con 3 posibilidades(3):
1.- Obstrucción valvular que permite sólo la
entrada de aire, resultando en atrapamiento
aéreo.
2.- Obstrucción valvular que permite sólo la
salida de aire, resultando en atelectasias
de formación rápida.
3.-Obstrucción total que impide el flujo de aire
con formación gradual de atelectasias.
La enfermedad por VRS se supone debida tanto a los efectos
citopáticos del VRS en la vía aérea como a la respuesta inflamatoria del huésped(9,10).
En muestras obtenidas por lavado broncoalveolar, en los primeros días
de la infección por VRS predominan los neutrófilos, probablemente estimulados
por citocinas liberadas por las células epiteliales(7); varios días
después predominan los macrófagos alveolares(10). Son escasos los
eosinófilos (10).
Sintomatología:
El
periodo de incubación dura de 4 a 5 días, luego el virus se replica en nasofarínge
y se disemina a vías inferiores(3).
Aproximadamente
un tercio de pacientes tienen síntomas de vías bajas, que se presentan
1-3 días después de aparecer los síntomas de vías altas; aparecen tos, febrícula
y luego dificultad respiratoria progresiva con aparición de sibilantes(3).
En la mayoría de los casos el paciente se recupera en 7-12 días pero
en los casos más severos progresan la tos y la dificultad respiratoria,
aparecen rechazo de la alimentación, taquipnea y en algunos casos cianosis y
crisis de apnea(3). Hay que saber que existen una serie de
circunstancias que facilitan la insuficiencia respiratoria en el lactante (Tabla
I).
Dada la presentación en brotes epidémicos que afectan a
aproximadamente un 70-98% de todos
los lactantes de la comunidad, es importante
saber que existen grupos de alto riesgo como son los lactantes con cardiopatía
congénita (con repercusión hemodinámica), pacientes con EPC, prematuros y
pacientes con trastornos neurológicos o metabólicos. Así mientras en
lactantes normales la mortalidad se estima inferior al 0,1%, puede llegar al 35%
en pacientes con cardiopatía cianótica(5).
En el primer mes de vida la clínica
puede ser atípica, con febrícula, irritabilidad, rechazo de la
alimentación y apnea central, confundiéndose
muchas veces con sepsis(3). Es importante saber que también padecen
la enfermedad los adultos, pero como afectación de vías altas y se
convierten en portadores de la enfermedad, pudiendo diseminarla a los
lactantes(3).
En la radiología de tórax se detectan atrapamiento aéreo,
engrosamiento peribronquial y a veces atelectasias laminares(3,4). Es
frecuente detectar hipoxemia(3).
El diagnóstico definitivo depende del laboratorio de Microbiología.
Se examinan las secreciones nasofaríngeas por inmunofluorescencia o
enzimainmunoanálisis y cultivo celular para la detección del virus(3).
Recidivas:
Se ha demostrado que tras una bronquiolitis por el VRS es frecuente la
recidiva de episodios de sibilantes, hasta en un 30-80% de los lactantes que
padecieron una bronquiolitis importante(9,11-14).La prevalencia de
estas recidivas va disminuyendo hacia los 3-5 años de edad, y diez años después
persiste en algunos pacientes labilidad bronquial por test de histamina o
postejercicio(13). No es fácil sin
embargo, determinar “a priori” que lactantes presentarán recurrencias(15).
¿Porqué lactantes tras bronquiolitis por VRS presentan recidivas
frecuentemente?. Existen varias posibles hipótesis(16), que
revisaremos someramente.
Las dos primeras atribuyen la responsabilidad de las recidivas al
propio VRS quien sería la causa de las posteriores recidivas. Las dos últimas
a circunstancias preexistentes que el VRS permite detectar; el VRS sería una
especie de marcador temprano:
1º.- Daño del epitelio bronquiolar con vulnerabilidad residual
posterior: es poco probable que las alteraciones producidas por el VRS puedan
prolongarse durante mucho tiempo(9). Lo más probable es que el virus
provoque aumentos transitorios de la reactividad bronquial, incluso en no atópicos,
y que el VRS dificulta el normal declinar de la hiperreactividad que ocurre con
la edad, puesto que los lactantes son relativamente hiperreactivos comparados
con los adultos(9). De hecho, recordemos que la mayoría de lactantes
sufren infección por VRS pero sólo algunos sibilantes recidivantes(3,9).
Estudios previos al padecimiento de la bronquiolitis han restado verosimilitud a
esta hipótesis (17, 18).En cualquier caso no es posible descartarla
absolutamente.
2º.- Inducción por VRS de un desequilibrio Th1/Th2: también es poco
probable pues la respuesta al VRS casi siempre es tipo Th1 con producción de
Interferón-g; se produce respuesta Th2 en pacientes de familias atópicas, lo cual
sugiere que el desequilibrio Th1/Th2, si está presente, puede existir
previamente a la infección por VRS(9).
3.- Afecta a pacientes que nacen con
disminución geométrica del tamaño de las vías aéreas. El VRS en cierto
sentido los “identifica”. Esa característica los hace padecer episodios
repetidos de obstrucción bronquial por la inflamación que originan las
infecciones víricas actuando en unos bronquios previamente estrechos (9,17,18).
4.-Los atópicos destinados a ser asmáticos son “ seleccionados”
por el VRS y continúan con sibilancias recurrentes. Ya desde los estudios
iniciales de seguimiento de pacientes con recidivas posteriores al VRS, se observó
que no era especialmente elevada la presencia pruebas cutáneas positivas o
de atopia(13,14). Es probable sin embargo que los atópicos,
en algunos casos, desarrollen enfermedad más severa por VRS.
Quizás
lo mas clarificador para valorar estas dos últimas hipótesis, resulte de datos
de estudios recientes, con estudios de función pulmonar previos al episodio de
bronquiolitis y que demuestran que hay 2
grupos lactantes especialmente sensibles a presentar obstrucción bronquial
repetitiva(17,18). Ver tabla II extraída de los datos de Martínez (17)
:
1º)
Lactantes con vías aéreas de diámetro disminuido, con función pulmonar
alterada ya desde el nacimiento, que son característicamente hijos de fumadoras
pero no asmáticas; no tienen antecedentes de atopia familiares ni personales
(rinitis o dermatitis atópica), ni IgE elevada ni test cutáneos positivos; que
mejoran hacia los 3 años; serian “lactantes con sibilancias precoces-
transitorias” (Tabla II- Grupo II) (17).
Con el crecimiento mejoran y dejan de tener sibilancias pero su función
pulmonar no se normaliza del todo; podrían estar predispuestos a presentar
enfermedad pulmonar obstructiva del adulto(17). Dado que la mayoría
son hijos de madres fumadoras, que no son asmáticas, se atribuye su patología
a una influencia del tabaco sobre el desarrollo pulmonar intraútero. No son por
tanto asmáticos.
2º)
“Lactantes con sibilantes persistentes”
(Tabla II- Grupo III)(17) que
suelen ser atópicos, hijos de madres asmáticas, con IgE elevada (a los 9 meses
de edad), y test cutáneos positivos; continúan con sintomatología más allá
del 3º año, tienen una función pulmonar normal al nacer pero se deterioran
con el tiempo. Este grupo de sibilancias precoces y tardías tiene antecedentes
familiares y/o personales de atopia (dermatitis y rinitis). Nacen con función
pulmonar normal, pero a los 6 años de edad ya tienen alteraciones de la función
pulmonar, que son más importantes
que las de los pacientes con sibilancias precoces (que recordemos tienen siempre
cierto deterioro de función pulmonar). Son pacientes con asma severa con inicio
ya en la temprana infancia. En la tabla III adaptada de Pérez Yarza(19)
podemos ver las diferencias entre estos dos grupos de lactantes, incluyendo la
influencia en ellos de las
infecciones respiratorias.
Todos estos datos apuntan a una susceptibilidad individual previa (ya
sea por alteraciones geométricas de la vía aérea o, por tendencia a la atopia-
desviación inmune Th2) como decisiva en determinar no sólo la propensión a
presentar sibilancias con el VRS, sino también a desarrollar episodios
repetidos de obstrucción bronquial posteriormente(9,17-20).
Hay bastantes evidencias por tanto, que hacen pensar que el VRS por sí
mismo no es un factor de riesgo para el asma y que la relación entre
bronquiolitis por VRS y asma no es necesariamente de causa – efecto(9,17,18).
En cualquier caso es difícil identificar a los sujetos predispuestos a
desarrollar asma.
Se ha propuesto por Martínez(20) un algoritmo para intentar
definir el riesgo de asma (Tabla IV).
En
resumen, sin confiar en separaciones tajantes y nítidas, que pocas veces se dan
en la realidad, ante lactantes con sibilancias repetidas, podemos pensar ya sea
en asma severa, atópica de inicio temprano, o en lactantes con
alteraciones geométricas de las vías aéreas. Probablemente tenemos diferentes
condiciones, causas y patogenia pero un
camino final común caracterizado por obstrucción aérea recurrente.
Tratamiento:
Existen varias posibilidades: 1) Etiológico con antivirales como la
Ribavirina; 2) dadas las analogías existentes con el broncoespasmo, se ha
intentado tratamiento sintomático con broncodilatadores, adrenalina y
corticoides.
1)Ribavirina: es un análogo sintético de guanosina e inosina que
interfiere la expresión del RNA mensajero e inhibe la síntesis proteica viral.
Inicialmente suscitó gran entusiasmo con mejorías en saturación de oxígeno y
disminución de escalas de severidad, pero no de otros parámetros; esto tanto
en niños previamente sanos como pacientes con factores de riesgo. Revisiones
posteriores han modificado su uso, por resultados menos favorables, y las nuevas
normas de la Academia Americana de Pediatría han substituido la primitiva
expresión “debería utilizarse” por “puede considerarse su uso”
restringiendo su uso a lactantes de riesgo como prematuridad, broncodisplasia,
etc.(21).
2) Sintomático: a los pacientes ingresados se harán aporte de líquidos
y oxigenoterapia para mantener una saturación de oxígeno de más de 92-93%. Se
hará prueba de administración de broncodilatadores, puesto que en algunos
estudios han mejorado la oximetría y los escores de trabajo respiratorio(3,22);
se continuará o no este tratamiento según la respuesta individual de cada
paciente; se ha informado superioridad de la adrenalina sobre los beta-2 y se
atribuye a su efecto alfa añadido(22).
Desde luego muchos pacientes mejoran, pero
muchos no presentan respuesta y algunos incluso se deterioran. Tampoco ha podido demostrarse utilidad
de los corticoides inhalados o intravenosos ni en el momento agudo ni en la
prevención de las recaídas posteriores(3).
3) Otras modalidades de tratamiento no definitivamente establecidas
son: aplicación de presión positiva en la vía aérea, ventilación con mezcla
helio- oxígeno y aporte de surfactante en pacientes intubados.
Profilaxis:
2)
Profilaxis activa: Pese a la importancia del
VRS no se ha podido desarrollar una vacuna efectiva y segura; al contrario con
una vacuna inactivada se produjeron
casos más graves en los vacunados. Se siguen realizando intentos dirigidos
sobre todo hacia la glicoproteína
F (de fusión) del VRS, por ser muy similar entre los subtipos A y B del virus,
ser estable y ser válida antigénicamente(3,7).
2) Profilaxis pasiva: Se han efectuado ensayos con inmunoglobulinas con títulos elevados
de anticuerpos neutralizantes del VRS por vía intravenosa (VRS-IGIV). En el
estudio PREVENT (23) se demostraron en los pacientes disminución de
un 41% en las hospitalizaciones y disminución de la duración de estas, si se
produjeron.
Inconvenientes son coste,
incomodidad de administración (una vez al mes, vía intravenosa y administración
en varias horas); a veces debe administrarse diuréticos por sobrecarga de
volumen y posibilidad de interferir inmunidad con otras vacunas por
ser una inmunoglobulina policlonal.
Recientemente
se ha autorizado el uso de un preparado de anticuerpos monoclonales anti-VRS (palivizumab)
dirigido contra la glicoproteína F
del VRS para su administración intramuscular, tras demostrarse que reduce un
55% el riesgo de hospitalización en pacientes pediátricos de alto riesgo(24).
En el subgrupo de prematuros se redujo la incidencia de hospitalización en un
78% y en el de EPC un 39%. Sin embargo no se encontraron diferencias en la
duración de la hospitalización entre los tratados o no con Palivizumab. Sólo
se detectaron efectos adversos en pacientes con cardiopatía congénita cianótica
relacionadas con procedimientos quirúrgicos. Se administra una vez al mes a
dosis de 15 mg/kg. Se usa en períodos epidémicos. Como inconveniente tiene un
altísimo coste. Ver indicaciones en Tabla
V(25).
Otras
alternativas potenciales son la administración de IgA anti-VRS por administración
tópica intranasal (3) y la inmunización anti-VRS de la embarazada (7).
Conclusiones:
La
bronquiolitis por VRS es una causa importante de morbilidad e incluso mortalidad
con epidemias anuales; son de difícil erradicación puesto que actualmente no
existen vacunas disponibles efectivas y seguras.
La
fisiopatología todavía no es totalmente conocida pero parecen combinarse factores del huésped
(susceptibilidad genética, alteración geométrica de vías aéreas, atopia,
liberación de citocinas,...), y factores ambientales como tabaquismo, exposición
temprana y continuada a alergenos. Posiblemente los factores previos del
huésped, más que el daño causado por el VRS, constituyen el factor más
importante en las recaídas posteriores de los sujetos sin asma.
Respecto
a los lactantes enfermos el tratamiento es sintomático. Para los grupos de alto
riesgo existen medidas profilácticas como son la administración de anticuerpos
monoclonales; sin embargo no son generalizables al resto de la población. En
caso de necesidad, y en grupos seleccionados, existe la posibilidad de
tratamiento específico antiviral con Ribavirina.
Bibliografia.
1.
Mc Connochie KM. Bronchiolitis. What´s in a name. Am J Dis Child
1983,137:11-14.
2.
Glezen WP, Denny FW. Epidemiology of acute lover respiratory diseases in
children. N Engl J Med 1973;288:498-505.
3.
La Via WV,
Marks MI, Stutman HR. Respiratory syncytial virus puzzle. Clinical features,
pathophysiology, treatment and prevention. J Pediatr 1992;121: 503-510.
4.
Cabrera
Roca G, Domínguez Ortega F, Lafarga Capuz B, Calvo Rosales J. Estudio clínico-
epidemiológico de la infección por virus respiratorio
sincitial en el lactante. An Esp Pediat 1997; 46: 576-580.
5.
Wang EE, Law BJ, Stephans D. Pediatric Investigators Collaborative
Network on Infections in Canada (PICNIC): Prospective study of risk factors and
outcomes in patients hospitalized with respiratory syncytial virus lower
respirtory tract disease. J Pediatr 1995;126:212-219.
6.
Hall CB, Douglas RG. Modes of transmission of respiratory syncytial
virus. J Pediatr 1981;99:100-104.
7.
Prober CG, Sullender WM. Advances in prevention of respiratory syncytial
virus infections. J Pediatr 1999;135:546-558.
8.
Aherne W,Bird T, Courts SDM et al. Pathological changes in virus
infections of the respiratory tract in children. J Clin Pathol 1970; 23: 7-28.
9.
Welliver RC. Inmunologic mechanisms of virus-induced wheezing and asthma.
J Pediatr 1999; 135: S14-S20.
10.
Hornsleth A, Klug B,Nir M et al. Severity of
respiratory syncytial virus disease related to type and genotype of virus and to
cytokine values in nasopharyngeal secretions. Pediatr Infect Dis J 1998; 17:114-121.
11. Rooney
JC, Wiliams HE. The relationship between proved viral bronchiolitis and
subsequent wheezing. J Pediatr 1971;79:744-747.
12. Noble
V, Murray M,Webb MSC, Alexander J, Swarbrick AS, Milner AD. Respiratory status
and allergy nine to 10 years after acute bronchiolitis. Arch Dis Child
1997;76:315-319.
13. Pullan
C, Hey E. Wheezing, asthma and pulmonary dysfunction 10 years after infection
with respiratory syncytial virus in infancy. BMJ 1982;284:1665-9.
14. Hall
CB, Hall W, Gala CL, MaGill FB, Leddy JP. Long-term prospective study in
children after respiratory syncytial virus infection. J Pediatr 1984;105:358-64.
15. Ehlenfeld
DR, Cameron K, Welliver RC . La eosinofilia en la bronquiolitis por el virus
sincitial respiratorio predice la hiperreactividad de las vías respiratorias en
la infancia. Pediatrics (ed. Esp.) 2000; 49:23-27.
16. Weber
MW, Milligan P, Giadom B, et al. Respiratory illness after severe respiratory
syncytial virus disease in infancy in The Gambia. J Pediatr 1999;135: 683-688.
17. Martínez.
FD, Wright AL,Taussig L et al. Astma and wheezing in the first six years of life.
N Engl J Med 1995; 132: 133-138.
18. Young
S, O´Keeffe PT, Arnott J, Landau LI. Lung function, airway responsiveness and
respiratory symptoms before and after bronchiolitis. Arch Dis Child
1995;72:16-24.
19. González
P Yarza E. El niño silbante y el niños asmático. En:
Sanchis y Casan P ( eds). Avances en asma. Barcelona. Prous Science;
1999:53-61.
20. Martínez
FD. Recognizing early asthma. Allergy 1999; 54:S4,
24-28.
21. Wald
ER, Dashefsky B. Ribavirin. Red Book Committee recommmendations
questioned.Pediatrics 1994;672:673.
22.
Sánchez I, De Koster J, Powell RE, Wolstein R and Chernick V. Effecto of
racemic epinephrine and salbutamol on clinical score and pulmonary mechanics in
infants with bronchiolitis. J Pediatr 1993;122:145-151.
23. The
PREVENT Study Group. Reduction of respiratory syncytial virus hospitalization
among premature infantsand infants with bronchopulmonary dysplasia using
respiratory syncytial virus inmune globulin prophylaxis. Pediatrics
1997;99:93-9.
24. The
IMpact Study Group . Reduction of respiratory syncytial virus hospitalizations
among premature infants and infants with bronchopulmonary dysplasia using
respiratory syncytial virus monoclonal antibody prophylaxis. Pediatrics
1998;102:531-7.
25. Committee
on Infectious Diseases y Committee on Fetus and Newborn. Prevención de las
infecciones por el virus respiratorio sincitial: indicaciones para el uso de
palivizumab y actualización sobre el empleo de la IGIV-VRS. Pediatrics (ed.
Esp.) 1998;46: 325- 330.
TABLA I- Predisposición del lactante a la insuficiencia respiratoria
Predisposición
del lactante a la insuficiencia respiratoria
|
|
Escaso calibre de las vías aéreas (radio pequeño = resistencia
elevada) |
|
Exceso de glándulas mucosas (Indice de Reid elevado) y escasa
ventilación colateral (poros de Khon y canales de Lambert poco
desarrollados). |
|
Superficie alveolar/ Superficie corporal 10/1 cuando en el adulto es
27/1 (polipnea fisiológica del lactante). |
|
Postura en decúbito y períodos largos en sueño REM (hipotonía
intercostales con mayor dificultad respiratoria) |
|
Morfología tórax (circular en el lactante, elíptico en adulto),
diafragma y costillas horizontalizadas = mayor trabajo respiratorio. |
|
Disminución colágeno y elastina
y mayor compliance del tórax (propensión al colapso vías aéreas). |
|
Hipereactividad bronquial relativa del lactante |
Tabla II.
Asma y sibilantes a los 6 años de edad.
Adaptado
de Martínez et al(17).
|
Grupo y porcentaje del total |
Sibilantes 0-3 años |
Sibilantes 6 años |
Tabaco materno |
Atopia familiar o personal. |
Función pulmonar al nacer |
Función pulmonar con 6 años |
|
I.- Nunca sibilancias 51,5% |
|
|
|
|
|
|
|
II. Sibilancias precoces (3 primeros años)19,9% |
Si |
No |
Si |
No |
Deterioro
leve a moderado |
Deterioro
leve a moderado |
|
III. Sibilancias persistentes 13,7% (precoces y tardías) |
Si |
Si |
|
Si |
Ligero
deterioro o normal |
Deterioro
importante |
|
IV Sibilancias tardías 15% (> 3 años) |
No |
Si. |
|
Si |
Normal |
Leve
disminución |
Tabla III.
Características de los lactantes con episodios repetidos de obstrucción
bronquial.
Adaptado
de González Pérez-Yarza(19).
|
|
Alteraciones geométricas vías aéreas (sibilantes
precoces- transitorios) |
Asma de inicio precoz sibilantes persistentes
(sibilantes precoces y tardíos). |
|
Infección
viral (Empeoramiento) |
++++ |
++ |
|
Tabaco
materno (exposición intraútero) |
+++ |
+ |
|
Exposición
a alergénos |
- |
+++ |
|
Función
pulmonar alterada inicial |
++++ |
Normal
o ligero deterioro |
|
Reactividad
inicial de la vía aérea |
- |
++ |
|
Atopia/alergia |
+ |
++++ |
|
Asma
familiar |
- |
++++ |
|
Pronóstico
corto plazo |
Síntomas
durante la edad preescolar. Anomalías menores en adulto joven |
Síntomas
persistentes |
|
Pronóstico
a largo plazo |
Enfermedad
pulmonar obstructiva crónica (¿). |
No
asociado a enfermedad pulmonar obstructiva |
Tabla IV.
Algoritmo para definir el riesgo de Asma(20).
Niños con 1 de los 2 primeros criterios mayores
y cualquier otro criterio mayor (cualquiera de los otros 3) y niños
con uno de los dos primeros criterios mayores y dos criterios menores se
consideran de alto riesgo para sibilancias posteriores.
|
CRITERIOS MAYORES |
CRITERIOS MENORES |
|
1. HOSPITALIZACIÓN POR BRONQUIOLITIS/ SIBILANCIAS SEVERAS |
1. Rinorrea sin relación con resfriados. |
|
2. AL MENOS 3 EPISODIOS DE SIBILANCIAS EN LOS ÚLTIMOS 6 MESES. |
2. Sibilancias sin relación con resfriados. |
|
3. Historia familiar de asma. |
3. Eosinofilia ( ³
5%) |
|
4. Dermatitis atópica. |
4. Sexo masculino. |
TABLA V.
Recomendaciones para el uso de Palivizumab.
Adaptado(25).
|
Recomendaciones para el uso de
Palivizumab |
|
1.
Considerar para lactantes y niños menores de 2 años con Enfermedad
Pulmonar Crónica (EPC) que han precisado tratamiento para la misma en un
plazo de 6 meses antes de la estación anticipada de infecciones VRS. |
|
2.
Niños nacidos sin EPC pero
con 32 semanas de gestación o menos (los nacidos con 28 semanas de
gestación o menos hasta los 12 meses de edad; los nacidos entre 29 y 32
semanas hasta los 6 meses). |
|
3.
Entre 32 y 35 semanas de gestación considerar riesgos adicionales a sólo
considerar la edad gestacional. |
|
4.
No indicada en Cardiopatías congénitas (de hecho contraindicada en
cardiopatías cianóticas) ni
inmunocomprometidos (pero puede usarse en inmunodeficiencias graves). |
|
5.
No interfiere con las vacunas. |
|
6.
Debe emplearse la profilaxis, al inicio de la estación VRS y terminarla
al final de la misma. |