SALUD PUBLICA INFANTIL.
ESPACIO SOCIO-SANITARIO
Ignacio Gómez de Terreros
Dentro de los objetivos prioritarios de la Pediatría Social se encuentra el referido a los cuidados de la salud infantil en el ámbito socio-sanitario. Nos vamos a introducir en el mismo a través de nuestras reflexiones en relación al denominado “espacio socio-sanitario. Sistema formal e informal de atención a la salud durante la infancia”, con el que hemos titulado la presente mesa redonda.
BASES CONCEPTUALES:
El denominado espacio sociosanitario, incluye
a todas aquellas personas que
necesitan prestaciones tanto sanitarias como sociales de manera simultánea y en
las que además cobran especial relieve los cuidados y la atención informal (los no prestados por los profesionales). Grupos
que necesitan a la vez atención de salud y ayuda para desenvolverse en la vida
cotidiana y en los que la familia asume la mayor parte de su cuidado. Espacio
difícil de cubrir y que incluso en los sistemas públicos de bienestar más
avanzados no se han encontrado formas adecuadas de ocuparse de sus ciudadanos más
vulnerables.
La definición de "usuario sociosanitario” ha de basarse en las necesidades de ayuda y no pensando en las estructuras existentes. En este sentido también, la edad no debe ser un determinante en la definición, sino la complejidad, el grado de dependencia y la prevalencia.
Sin
duda, el mayor nivel socioeconómico, cultural y de bienestar; la indudable
sensibilización de la población en los temas relacionados con la salud y el
incremento de la información sanitaria han conllevado un cambio profundo tanto
en la demanda social, como en la
implicación de la sociedad en la consecución del objetivo "Salud y
Calidad de vida".
Ante ello, existe acuerdo general en concebir a la salud como un estado positivo, dinámico y multidimensional, no siendo sólo la ausencia de enfermedad lo que está en juego. Hoy muchos prefieren conceptos de salud que se relacionen con la situación del individuo y que le permitan enfrentarse con las exigencias de la vida en los ámbitos físicos, mental y social y consecuentemente lograr una adecuada expectativa de vida, función y bienestar. Es decir, considerada no sólo en términos asistenciales o reparadores de la enfermedad, sino también como la capacidad de desarrollar los potenciales personales y la respuesta positiva a los retos del ambiente.
Un estilo de vida sana, un ambiente
sano y cuidados sanitarios reorientados, en el amplio concepto de cuidados
sanitarios primarios, basados en la comunidad, constituyen demandas y
estrategias actuales (1). Circunstancias éstas que han condicionado un nuevo
marco de estructuras y funciones dentro de la asistencia sanitaria, en el que el
Sistema Informal adquiere especial protagonismo.
SALUD
PUBLICA. SALUD PUBLICA INFANTIL.
En la moderna función de la salud
publica, se abarca tanto la
comprensión y aplicación de los nuevos conocimientos, como la reafirmación de
los viejos principios de prevención, protección y promoción. Sus actividades-
asistenciales, docentes y de investigación- deben ser practicas y relevantes incluyendo los conocimientos y experiencias de muchos
profesionales y ciencias.
Dentro de este contexto, la Salud Publica supera un enfoque meramente
sanitario para enmarcarse como área
multidisciplinaria en la que la influencia
de la estructura social, del medio ambiente y del
sistema de cuidado en la salud de la población son destacados,
maximizandose la implicación de
todos los que tienen la responsabilidad de tomar decisiones con posibles
repercusiones en el área de la salud: Instituciones, organizaciones, sectores
de la economía, producción y servicios tanto públicos como privados.
Ello pone de manifiesto la necesidad de una armonización precisa dentro
de la globalidad de la salud, en lo que respecta a las peculiaridades propias de
la infancia, surgiendo la denominada Salud
Publica Infantil en la que se unen los amplios aspectos de la salud y las
funciones de la salud publica, con las necesidades especiales de los niños.
Termino con el que Kohler(1) denomina a la actual Pediatría Social y que
constituye una nueva base para los profesionales de la Salud.
Kohler señala como en tiempos con
tendencia a la superespecialización y la fragmentación de las ciencias y las
profesiones en la que la Pediatría no está al margen, aún manteniendo su
unidad, la Salud Publica Infantil se manifiesta como un contrabalance, con su
enfoque intersectorial, multidisciplinario en la globalidad de la Salud. Afirma
que si “pretendemos igualar la Salud Publica Infantil con la Pediatría, nos
quedaremos siempre en la periferia de la medicina, cuando deberíamos estar en
el centro de la salud del niño. No debe verse simplemente como otro intento
para crear otra especialidad para los profesionales con una formación
particular”(1).
La ideología de salud para todos, la salud pública
y la salud infantil van a interaccionar y, por tanto, a contribuir en la formación
de lo que se denomina la salud pública infantil, cuya tarea es colocar la salud
para los niños y su familia en su contexto político, económico y social. La
salud pública infantil, implica, por tanto, un concepto muy amplio que saca a
los profesionales de la estrechez de las instituciones especializadas y los
lleva a la comunidad, concienciándolos
del contexto social en que viven los niños, con el fin de conseguir una mejor
compresión de los problemas sanitarios y también de la necesidad de
promocionar un auténtico funcionamiento coordinado.(1)
Como razones importantes para que la salud y el bienestar de los niños/as,
sean de especial importancia en la SALUD PUBLICA se exponen:
·
Los niños
componen una parte substancial de la población del país. En Europa alrededor
del 20% y en los países en vías de desarrollo el 50%.
·
Los niños
representan un grupo vulnerable de la sociedad y su salud y bienestar reflejan
la voluntad y capacidad de la sociedad para cuidar a sus ciudadanos.
·
Los niños
no tienen poder político y no son representado por grupos de presión, formales
o informales capaces de influir en la política de la salud.
·
Los
cimientos de los conocimientos, actitudes y comportamientos del adulto en los
asuntos de la salud y también frecuentemente en el estatus mismo de la salud,
son asumidos (colocados y cimentados) en los años de aprendizaje de la niñez y
juventud.
·
En cuanto a
derechos ya la OMS en su constitución
identificaba "la importancia básica del desarrollo sano del niño"
y la "capacidad del niño en vivir armoniosamente en un ambiente total en vías
de cambio". Por su parte la
Convención de los Derechos del Niño de 1989 de NU resalta" el derecho del
niño al disfrute del mas alto aconsejable nivel de salud" ( articulo
24:1). En nuestro entorno europeo en su estrategia
“salud para todos” queda
explicitado, que lo que esta en
juego con el logro de sus objetivos, es nada menos que
el futuro de los niños de Europa. Su salud y bienestar
condicionará el futuro de la sociedad que la genera y alberga.
Entre las 38 metas que se marca,
dedica la 7 a la salud infantil.
La Salud Publica
Infantil deberá, pues, estar en
condiciones de enfrentarse a una amplia gama de asuntos sanitarios infantiles:
Política
publica sana para niños y adolescentes.
-
Soporte para grupos vulnerables.
-
Educación para la salud.
-
Promoción de Centros de relevancia para la investigación y vigilancia
de la salud de los niños y adolescentes.
Este nuevo enfoque, insistimos, introduce a los profesionales en el
contexto social en el que viven los niños, con el fin de conseguir una mejor
compresión de los problemas socio-sanitarios y realza la necesidad de
promocionar un autentico
funcionamiento del equipo interprofesional e interdisciplinario.
Esto significa que la practica diaria de los médicos, las tareas de
cuidados de las enfermeras y profesionales de otras disciplinas y el trabajo de
la salud publica infantil, se verán como complementarios y no como entidades
que luchan entre si, para la estimación profesional, reconocimiento publico y
político y soporte financiero.
SALUD PUBLICA INFANTIL. ÁREAS
PRIORITARIAS
Entre las áreas prioritarias de estudio y acción de la Salud Publica
Infantil encontramos:
·
Formación profesional en
“Salud Pública Infantil”. Entendida como educación multiprofesional . Promocionar esta clase
de formación pre y postgraduada,
implicando en ello a Universidades y Escuelas de Salud Publica, que en la
actualidad excepcionalmente dedican formación especial de salud publica
orientada al niño.
·
Investigación. Interdisciplinaria, objetiva, rigurosa y con sentido critico. Practica
y relevante. Sin duda la clarificación de fenómenos relacionados con la salud
infantil, permitirá a nuestros responsables socio-sanitarios ser consciente de
los requerimientos y
practicabilidad de las medidas políticas.
El desarrollo de indicadores de salud apropiado para el uso entre los niños. Investigación sobre los denominados grupos vulnerables (patologías crónicas, abuso infantil, inmigrantes......), familia, adolescencia, salud mental, accidentes etc. son entre otros muchos demandas actuales de investigación socio-sanitaria.
·
Observatorio de la Infancia.
A través del cual exista una vigilancia continua, sistemática y completa de la
salud y bienestar de los niños y adolescentes, comparativa con los países de
nuestro entorno. Evaluación critica de nuevos
problemas, actividades y resultados, que permita actualizar, adaptar o
introducir programas, garantizando y favoreciendo
la rentabilidad de los recursos.
Los informes SIAS 1-1997 Y SIAS 2-1999 (Salud, Infancia, Adolescencia y Sociedad) emitidos por la Sección de Pediatría Social de la Asociación Española de Pediatría, pretende cumplir dicho objetivo
·
Sistemas de atención Formal e informal
y sus interrelaciones en el marco del denominado espacio socio-sanitario motivo
de reflexión en nuestra mesa.
El importante papel sobre la salud y bienestar infantil de la familia y los grupos de acción comunitario no ofrece duda. La familia en este contexto adquiere especial protagonismo, en tanto que es fuente socializadora por excelencia que se constituye en agente primario de atención a la salud. Se puede afirmar que la familia tiene una trascendencia tal, que de ella va a depender el modelo de sociedad. En el llamado núcleo familiar (padre, madre, hijos) se van a aportar al niño los necesarios estímulos, "con continuidad en el tiempo" que afecta a todas las esferas de la vida (hábitos elementales, alimentación, estímulos psicológicos, cuidados, protección, educación etc.), conduciéndole al óptimo desarrollo físico y mental, así como a la formación de su personalidad, estilo de vida sano y competencia social, todo bajo la influencia del contexto extrafamiliar y socio ambiental en el que esta función educativa-socializadora debe verse complementada y en el que el medio escolar adquiere especial protagonismo.
LA
FAMILIA
La familia y sus conductas modelan la salud de los niños por las interacciones que se originan en las relaciones entre padres e hijos. La difícil función de "ser padre" demanda apoyo, máxime si se ve enfrentada a situaciones de vulnerabilidad o riesgo a través de condicionantes individuales patológicos, estructuras familiares débiles o estructuras socioculturales negativas, exigiendo soporte de la comunidad (institucionales o no institucionales) y respuestas solidarias. La sociedad debe exigir que se potencie a la familia, porque así es la misma sociedad la que se potencia y fortalece (3).
LA COMUNIDAD.
ASOCIACIONES DE AYUDA MUTUA. VOLUNTARIADO
Una comunidad participante tiene que ser una
comunidad informada y en su consecución juegan especial papel los profesionales
, instituciones y medios de difusión. La educación para la salud constituye,
hoy en día, una actividad básica de todo profesional sanitario y no sanitario
involucrado, cuya finalidad es lograr una cultura sanitaria idónea, lo cual
conlleva la modificación de los hábitos
de las personas y colectividades en lo que atañe a la salud física, psíquica
y social. Por otro lado, se busca la responsabilización de cada persona en su
propia salud. En este sentido debemos hablar de equipo de profesionales
relacionados con la salud preocupados por el binomio niño-familia. (2)
Comunidades adecuadamente informadas en las que van a surgir grupos de ayuda en acción, constituidos por voluntarios de todo tipo, incluyendo trabajadores profesionales de los diversos sectores relacionados con la infancia. Acciones comunitarias, que es importante considerar, por su indudable impacto potencial sobre la salud infantil.
El nacimiento de las asociaciones de ayuda mutua y el voluntariado social
en la actual concepción, que en nuestro campo reciben la denominación de
" acción social en materia de salud"
o bien el de "sistema cuasi-formal
de atención a la salud", ha representado claramente un elemento
fundamental de apoyo para los profesionales, los padres y, por supuesto, para
los niños (4).
Como participes activos de la vida de sus comunidades, contribuyen a
mejorar la calidad de vida dentro de las mismas y a crear espacios donde la
sociedad sea mas justa y solidaria sin renunciar, por ello, al estado de
bienestar.
No cabe duda que el ecosistema actual infantil y los estilos educativos
familiares son totalmente distinto a los de hace unos años. Ante ello es
imprescindible reflexionar sobre el marco en el que se desenvuelve en la
actualidad el niño y su familia y de qué manera ésta va a desarrollar su
papel fundamental y prioritario de atención al niño. Una estrecha relación
entre los sistemas formal, cuasi-formal e informal se hace obligado en los
momentos actuales ante los retos y demandas sociales en aquello que hace
referencia a la consecución de salud y bienestar. Difícilmente se podrán
afrontar y llevar a buen fin dichos retos si los tres sistemas no van
coordinados.
La importancia del análisis del sistema informal y cuasi-informal se
justifica por la tendencia al crecimiento absoluto y proporcional de los grupos
de población dependientes que son los principales beneficiarios del sistema
(ancianos, discapacitados, enfermos crónicos y niños). Ello se une a una
tendencia decreciente de la disponibilidad de cuidadores y cambio en la
estructura de la red informal (5).
Por otro lado, existe la tendencia a
reformar los servicios sanitarios, poniendo énfasis en las responsabilidades de
la comunidad y en la problemática derivada del aumento de gasto sanitario. Ante
ello es importante tener claro los marcos de relación entre el sistema informal
y los servicios sanitarios y en consecuencia el papel que los servicios
sanitarios y sociales otorgan a los cuidados informales.
SALUD Y
ATENCION SOCIAL. UN PROBLEMA SIN RESOLVER
Titulo que enmarcaba las XIV Jornadas
de Salud Publica y Administración Sanitaria organizada por la Escuela Andaluza
de Salud Publica en Granada (1999). Personalmente, tenemos la convicción de que
nuestros actuales objetivos de atención integral a la Salud, en su amplio
contexto bio-psico-social, solo son factibles con la consecución de una
estrecha interrelación entre los sistemas formal, cuasi-formal (voluntariado,
grupos de ayuda mutua, etc) e informal, sin duda reto al que nos enfrentamos y
con el que nos introducimos en el presente milenio.
Cada vez mas nos
encontramos con necesidades cuya
problemática se situa en los limites entre lo sanitario y lo social, entre los
niveles especializados y primario, entre los que compete a los sistemas formales
y los que asumen los informales. Reflexión que nos lleva al
mencionado termino sociosanitario, acuñado
para designar los problemas y las intervenciones dirigidas a la ciudadanía que
necesita a la vez atención de salud y ayuda personal para poder realizar las
actividades de la vida diaria; y, por tanto, también dicha reflexión nos
conduce a analizar la demanda de servicios sociosanitarios que favorezca el paso
de un modelo de competencias fragmentadas hacia un modelo de responsabilidad
compartida.
Son múltiples las iniciativas y
experiencias desarrolladas tanto en España como en los países de nuestro
entorno. Desde ambiciosos cambios legislativos (leyes de protección a
colectivos vulnerables; planes de salud o atención social; convenios entre
administraciones), hasta programas y servicios desarrollados en el ámbito local
(servicios integrados de prevención de deficiencias y minusvalías en la
infancia; programas de apoyo a cuidadores, también denominados “programas de
respiro”; grupos de pares; asociaciones de autoayuda; voluntariado etc.). No
obstante, todos somos conscientes de que queda mucho por hacer, especialmente en
el ámbito de la coordinación, para rentabilizar al máximo los recursos
existentes.
Pero reducir el problema a los aspectos puramente
organizativos, de coordinación entre los servicios sanitarios y sociales,
soslayan el fondo del problema. La actual fragmentación organizativa y
financiera de competencias y recursos constituye una barrera, a veces
insalvable, tanto a los intentos de cooperación e integración como a la
incorporación de innovaciones.
Como ya hemos
indicado, en este comienzo de siglo nos enfrentamos a la demanda social de someter a examen la atención
sociosanitaria, la cual ya surgió desde sus inicios como estructura ambigua.
Preguntarse sobre sus logros , en términos de coste-beneficio, y por sus
posibilidades de futuro cómo alternativa asistencial y analizar
las creencia y valores que
sustentan el modelo, la tecnología, los perfiles profesionales, la cartera de
servicios, la clientela y los mecanismos de gestión que lo caracterizan son
tareas a profundizar en las que los profesionales de la salud infantil y los
pediatras no podemos quedar al margen.
Urge analizar sistemas e instrumentos de gestión que
hagan más permeables las fronteras entre el estado y la empresa privada,
el sector sanitario y la atención social, las administraciones central, autonómica
y local, los profesionales y los cuidadores informales o las organizaciones de
voluntariado y autoayuda, valorando diferentes
modelos de responsabilidad compartida, que permita al máximo la rentabilización
de recurso y optimización de resultados.
Los progresivos avances en el ámbito sociosanitario de los que hemos
sido testigo, el actual espíritu de solidaridad dentro del ámbito comunitario
y las importantes innovaciones tecnológicas que ofrece
múltiples opciones en la mejora del bienestar de las personas , nos
lleva a ser optimista y nos estimula para seguir trabajando y continuar con la
consecución progresiva de objetivos y al enfrentamiento de nuevos problemas que
sin duda surgirán.
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