MANTENIMIENTO DEL NIÑO POSIBLE
DONANTE DE
ORGANOS
Dr.
J. Iglesias Berengue
Jefe
de Servicio UCI Pediátrica.
HUMI
Vall d´Hebrón
Se estima que menos del 50 % de los pacientes diagnosticados de Muerte
Cerebral llegan a ser donantes de órganos por problemas relacionados con la
donación o con el mantenimiento del donante.
En nuestro país existe un grupo de pacientes que todavía fallecen en
lista de espera para ser trasplantados, pese a disponer de la tasa más elevada
de donaciones que el resto de países de nuestro entorno. Ello indica la
necesidad de aumentar la eficiencia en la obtención del consentimiento de donación y por otra
parte de mantener en las mejores condiciones posibles a los posibles donantes
para que la donación tenga lugar con éxito.
Los médicos al cargo de pacientes pediátricos
posibles donantes de órganos, deben prepararse para tratar una serie de
problemas fisiopatológicos que incluyen problemas hemodinámicos,
respiratorios, metabólicos, endocrinos y de sostén de los órganos
trasplantables, durante el período que transcurre desde el diagnóstico de
muerte cerebral hasta la extracción de los órganos en quirófano.
Este período de tiempo suele representar unas 6- 24 horas.
Este tiempo es el empleado en localizar a los receptores en caso de
donación multiorgánica y en el desplazamiento de los equipos extractores hasta
el hospital donde se realiza la extracción. En una serie de donantes adultos,
solo el 18 % de los órganos pudieron ser extraídos en menos de 3 horas después
de la comprobación del diagnóstico de MC. Un 53 % de las extracciones pudo
realizarse entre 3-7 horas del diagnóstico y el resto precisó hasta un total
de 24 horas. En una serie de donantes pediátricos, la media del tiempo
requerido fue de unas 10 horas.
1.
CUIDADOS GENERALES
El personal de enfermeria requerido para el mantenimiento de un paciente
donante pediátrico oscila entre 1:1 a 2:1 de enfermera / paciente.
En este período es importante el evitar las úlceras de decúbito y el
mantenimiento de la esterilidad de todos los procedimientos invasivos para
disminuir el riesgo de infección. Los ojos deben ser tratados con pomadas
antibióticas, la vía aérea cuidada asepticamente con aspiraciones cuidadosas
y la sonda nasogástrica mantenida abierta o vaciado el estómago
cuidadosamente. La sonda urinaria debe mantenerse estéril y adecuadamente
colocada para monitorizar el débito urinario cada hora. También deben
monitorizarse estrechamente los electrolitos plasmáticos, la glucemia, el
hematocrito y los gases en sangre de forma seriada.
2.
MANEJO HEMODINAMICO
La inestabilidad hemodinámica es el trastorno más frecuente entre los
donantes de edad pediátrica debido a la pérdida de control regulador central (neurohumoral)
del tono vasomotor, de las variaciones de la volemia ( relacionadas con la
diabetes insípida , por pérdidas no cuantificadas, etc.), por exceso de
cetecolaminas miocárdicas regionales o circulantes y por la disfunción miocárdica
secundaria al insulto inicial.
Ya que la viabilidad de los órganos a trasplantar depende del
mantenimiento de una adecuada perfusión sistémica es de la mayor importancia
el control hemodinámico en esta situación. Los órganos, especialmente el rinón,
son muy sensibles a la disminución de su perfusión, en adultos se asegura la
presencia de necrosis tubular o fallo del injerto cuando este ha sido mantenido
con tensiones arteriales sistólicas menores a 90 mm Hg. Por ello se requiere
una monitorización generalmente invasiva de los parámetros de precarga cardíaca
y del mantenimiento de la presión sistólica. En niños menores de 6 años de
edad, la presión arterial sistólica debe ser superior a 75 mmHg. En los
adolescentes con las cifras similares a las de los adultos (> 90 mmHg ). Se
considerará incluso alcanzar dosis de vasopresores elevadas si la presión de
llenado ventricular izquierdo no tolera la infusión de líquidos adicionales
por riesgo de aparición de edema pulmonar.
La valoración de la volemia en estos pacientes puede ser dificil por la
depleción de volumen en curso, por la diuresis excesiva y la pérdida del tono
vasomotor. Debe procurar evitarse la administración de drogas vasoconstrictoras
sin antes haber tratado el déficit de volumen circulante con soluciones
cristaloides o coloides según la valoración de la presión venosa central, oncótica
y su respuesta al enfrentamiento con líquidos.
La disfunción del miocardio es frecuente en el donante pediátrico, por
el insulto desencadenante del proceso ( p.ej. una encefalopatía hipoxico-isquémica
con cardiomiopatía anóxica) como en los ahogados y en anóxicos. También por
el insulto secundario al enclavamiento del tronco cerebral en los que se ha
demostrado una disminución en la densidad de receptores
beta adrenérgicos cardíacos con un deterioro de la contractilidad miocárdica.
La administración de
catecolaminas es frecuentemente necesaria para el mantenimiento de la perfusión
de los tejidos y órganos en el donante, a pesar de haber asegurado una volemia
normal. La Dopamina es la droga de elección en los donantes dada la acción a
dosis bajas dopaminérgicas (1- 3microgramos /Kg/ min) sobre la circulación
esplácnica. Incluso si es necesario aumentar las dosis , hasta que no se
superan las dosis de 10 mcg /kg /min., el miocardio no parece afectarse para ser
trasplantado. Pero dosis superiores pueden conducir a necrosis tubular renal en
el postoperatorio inmediato. La vasoconstrición debe evitarse pues tanto la
adrenalina como noradrenalina a dosis que producen vasoconstricción pueden
poner en riesgo los órganos a trasplantar. Por ello en esta situación es
preferible la administración de Dobutamina.
La incidencia de asistolia o bradicardia en el período de mantenimiento
del donante es superior a la observada en el adulto, así como la presencia de
arritmias que requieren tratamiento médico. Las bradiarritmias del período de
enclavamiento responden mal a la administración de Atropina pues no produce
efecto cronotrópico. El soporte con catecolaminas no excluye la donación cardíaca
aunque precisa efectuarse un ECG, un Ecocardiograma y enzimas para tomar la
decisión definitiva.
En la fase precoz de la herniación cerebral puede constatarse hipertensión
arterial, que se puede asociar a microinfartos miocárdicos. Los agentes
bloqueantes adrenérgicos son efectivos en controlar estos efectos neurogénicos.
Tanto el esmolol como el labetalol son capaces, administrados en infusión contínua
debido a su acción de corta duración
, de dominar esta sintomatología.
3. MANEJO RESPIRATORIO
El fallo respiratorio suele presentarse en enfermos en situación de
muerte cerebral. Las causas son variadas e incluyen el trauma inicial, la
aspiración de contenido gástrico, el edema pulmonar de origen neurogénico o
el exceso de líquidos para el mantenimiento hemodinámico.
Sin embargo la produción de CO2 disminuye debido a al menor metabolismo
cerebral después del enclavamiento del tronco cerebral, por la hipotermia, por
la disminución del tono muscular y por la disminución del metabolismo glucídico,
que conducen a un menor consumo de oxígeno y de la necesidad de ventilación.
El método ventilatorio utilizado va dirigido a mantener el donante
normocárbico y oxigenado con Saturación
de Hemoglobina superior a 95 %, lo que se consigue mediante la aplicación de
una PEEP moderada, suplementos de oxigeno (no superior a 0.6 de FiO2 ) y una
ventilación relacionada a la
producción de CO2.
La necesidad de usar una PEEP muy elevada, la concentración de oxígeno
superior a 0.6 y con una diferencia alveoloarterial superior a 400 mmHg, deben
de orientar la exclusión del pulmón para su donación.
En resumen el objetivo del mantenimiento del estado hemodinámico y
respiratorio en el donante es el mantener un óptimo transporte de oxígeno a
los tejidos y órganos que deben ser trasplantados.
4.
CONTROL DE LA HOMEOSTASIS
Los líquidos de mantenimiento deben contener glucosa y electrolitos pero
deben controlarse a menudo, debido a la posible hiperglucemia secundaria a la
disminución del consumo de glucosa y oxígeno.
El control del balance hídrico es de suma importancia ya que un exceso
de volemia puede conducir a sobredistensión de las cámaras cardíacas,
mientras que su defecto favorece la presentación del fallo renal.
Además de la reposición de la volemia, debe controlarse la reposición
de los electrolitos perdidos, siendo frecuentes en esta situación las
alteraciones del sodio, potasio, magnésio, calcio y fósfato.
Hipernatremia. Es muy frecuente en los donantes pediátricos, sobre todo
en los pacientes afectos de trauma craneal tratados con restricción hídrica
prolongada y con tratamientos diuréticos para disminuir el volumen
intracraneal. Si se alcanzan concentraciones superiores a 160 mEq/L de sodio en
plasma, este hecho se asocia con mayor frecuencia de disfunción primaria del
injerto en el trasplante hepático.
La causa más frecuente de hipernatremia es la restricción de líquidos
como terapia de secado en los procesos neurológicos graves que en ocasiones
conduce al cuadro de muerte cerebral. Generalmente se acompaña de diabetes insípida
neurogénica que conduce a poliuria y pérdida de agua libre. El tratamiento
consiste en tratar el proceso etiológico con liberación de la administración
de líquidos con poco contenido en sodio y Pitresina o Desmopresina para tratar
la diabetes insípida.
Hipopotasemia. Es habitual en el donante cuando las pérdidas de potasio
por orina no son corregidas de forma precoz y puede precipitar la aparición de
arritmias cardíacas severas con cifras inferiores a 3 mEq/L, en plasma.
Hipocalcemia. Es habitual en el donante con mayor disminución del calcio
total en relación con el calcio iónico.Suele ir asociada a sobrecarga de
volumen y hemodilución. Es de obligada monitorización pues su deficit conduce
a bajo gasto cardíaco e hipotensión. Su corrección se asocia con disminución
de las necesidades de catecolaminas exógenas para el mantenimiento y mejora la
prefusion tisular y el gasto cardíaco.
Hipomagnesemia. Suele acompañar a la hipopotasemia, por perdidas de magnésio
en orina secundarias a diuréticos, insuficiencia renal, drenaje de contenido
gastointestinal y administración de adrenalina. Generalmente la causa más
importante es la ausencia de nutrición enteral sin la corrección adecuada en
la perfusión diaria. No presenta síntomas hasta que su concentración plasmática
no cae debajo de 1.5mg/dL
En
ocasiones los síntomas van asociados a la hipocalcemia de la cual es dificil
separar la clínica.
Las manifestaciones más frecuentes son neurológicas con debilidad
neuromuscular y en ocasiones tetania con o sin hipocalcemia. Las manifestaciones
cardiovasculares más frecuentes son las arritmias cardíacas con prolongación
del PR y del QT, con onda T aplanada. También puede asociarse a
taquidisrritmias ventriculares y aumenta la toxicidad por digital. El
tratamiento debe ser con Magnesio ev en perfusión, p.ej. Sulmetin ( una ampolla
contiene1,5 gr de sulfato de magnesio heptahidratado en 10 ml, es decir 12mEq)
que no debe ser utilizado en bolus para evitar su toxicidad. Los requerimientos
diarios son de 0.3-0.4 mEq/kg. intravenoso. Tiene un umbral renal de 2.0 mg/dL.,
por lo que si se administra en exceso es eliminado por la orina, mientras que en
insuficiencia renal puede conducir
a toxicidad por hipermagnesiemia.
Hipofosfatemia. Suele tener tres causas: reducción de la ingesta o
administración ev, aumento de las pérdidas por orina y desplazamiento del
espacio extracelular al intracelular. Los problemas se exacerban con la diuresis
osmótica, hemofiltracion sin correccion parenteral suficiente, acidosis y
disminución del umbral renal de reabsorción de fosfatos.
El tratamiento debe ser anticipatorio evitando las pérdidas excesivas.
Las concentraciones plasmáticas menores de 1mg/dL deben tratarse con la
administración de monofosfato sódico o potásico (1ml contiene 1mEq) en función
del ionograma, a la velocidad de 0.1-0.25mmol por kg .ev.cada 4-12 horas. Si
coinciden diversos trastornos iónicos pueden corregirse con una perfusión
hecha según necesidad, evitando la formación de cristalización.
5.
CONTROL DE LA TEMPERATURA
Un 53% de los donantes pediatricos presentan hipotermia severa, pues los
niños son más sensibles que los adultos en mantener la estabilidad térmica,
que se produce como resultado de la falta del control hipotalámico en muerte
cerebral. Debe recordarse que la exploración de diagnóstico de muerte cerbral
debe hacerse en estado de normotermia (35-36ºC rectal ) y debe obtenerse
mediante la aplicación de calor radiante, mantas térmicas o perfusiones y
gases inspirados calientes. La hipotermia extrema es muy perniciosa pues
facilita la aparición de infección por alteración funcional de los neutrófilos
y conduce a hipoxia tisular por desviación de la curva de saturación de la
Hemoglobina hacia la izquierda.
6.
CONTROL HORMONAL
La pérdida del funcionamiento del eje hipotalamohipofisario conduce a la
diabetes insípida en más del 50% de los pacientes con diagnóstico de muerte
cerebral. Si esta situación no se controla mediante la reposición de la
diuresis horaria, se suele producir una pérdida extraordinaria de agua corporal
y menor de electrolitos que se comprueba en plasma con hipernatremia ( Na >
150 meq/l), disminución de la volemia y con poliuria de baja osmolaridad en
orina.
El tratamiento consiste en la administración de vasopresina en infusión
contínua a dosis progresiva desde 0.5mU/kg /hora hasta alcanzar una diuresis de
2-3 ml /kg /hora, precisandose en
ocasiones unas dosis de 2-4 mU/kg/hora. Este tratamiento tiene la ventaja de un
rápido efecto y eliminación pudiendo en ocasiones desencadenar hipertensión
arterial o un exceso de efecto y pasar a SIADH. Este preparado no es disponible
en la actualidad. Otra alternativa
es el uso de la Desmopresina por vía endovenosa que tiene las mismas ventajas o
por vía nasal pero su efecto prolongado puede hacer dificil el control de los
pacientes. El manejo de estos sin tratamiento de hormonas y tratando el deficit
de agua con administración de líquidos es muy dificil y conduce facilmente a
cuadros de deshidratación o de hiperhidratación ambos con trastornos iónicos.
Hormonas tiroideas. Las concentraciones plasmáticas de triiodotironina
(T3) son bajas en la mayoría de los pacientes diagnósticados de muerte
cerebral, en el contexto de la situación del síndrome eutiroideo del paciente
crítico. Keogh, ha encontrado
hasta un 81% de los pacientes en muerte cerebral con cifras bajas de T3 con
normalidad de las de TSH y T4. No existe sin embargo evidencia que el estado
hemodinámico ni la función del organo posteriormente trasplantado mejore con
el tratamiento empírico con tiroxina.
Por ello no se tratan los pacientes en muerte cerebral con tiroxina ,
aunque existen algunos que responden al cuadro de inestabilidad hemodinámica
a la administración de tiroxina en shock refractario.
Otras
hormonas de la hipofisis anterior que incluyen
la ACTH, la Prolactina, la Hormona
de crecimiento y gonadotrofinas no están severamente deplecionadas en la mayoría
de los pacientes en muerte cerebral.
Una valoración de los donantes en edad pediátrica pone de manifiesto
que la mitad de los pacientes precisaron la administración de insulina durante
el procedimiento de mantenimiento para la donación por hiperglucemias con
glucosuria.
7.
TRATAMIENTO ANTIBIOTICO
Un tratamiento antibiótico generalmente es prescrito en el paciente
grave que acaba como donante y este debe prolongarse
durante todo el procedimiento del mantenimiento en función de los
cultivos recibidos o bien seguirán con la administración de una cefalosporina
de 2ª generación. La presencia de un cultivo hemático en este período no
debe ser considerado como excluyente como donante excepto que se presente en el
curso de un síndrome de sepsis con disfunción orgánica.
Se considerarán como contraindicación absoluta los enfermos en muerte
cerebral con la presencia de infección activa por virus de la inmunodeficiencia
humana y /o de la hepatitis B.
Los derivados hemáticos serán juiciosamente administrados dado que
deben realizarse las serologías necesarias para conocer el estado del donante
respecto a las infecciones víricas más frecuentes (CMV, virus Herpes, Epstein-Barr,
etc) para el tratamiento y manejo del trasplantado. El hematocrito del donante
debe mantenerse entre 25-35 % para mantener el transporte de oxígeno adecuado.
Si se presenta con coagulopatía debe intentar diagnósticarse y corregirse
durante el procedimiento.
En el quirófano durante la extracción uni o multiorgánica,
el manejo debe ser muy
cuidadoso por el compromiso fisiopatológico que acompaña la situación de
muerte cerebral. Tan solo el transporte del donante al quirófano puede conducir
a su inestabilidad hemodinámica, por lo que el equipo anestésico debe
adelantarse al trastorno circulatorio aumentando la volemia y la frecuencia cardíaca
y así disminuir los reflejos espinales del inicio de la intervención de la extracción como respuesta de un reflejo de arco
espinal o estímulo suprarrenal. Es
frecuente un período transitorio de hipertensión arterial previa a la
hipotensión por caida de las
resistencias vasculares en el momento de la gran incisión necesaria para la
extracción multiorgánica.
ENFOQUE
DE LA FAMILIA
La muerte cerebral suele presentarse en el contexto de un accidente súbito
que conduce a una catástrofe cerebral por trauma o isquemia cerebral global.
Después de una reanimación avanzada suele
seguir una evaluación y estabilización del niño que no se recupera del
estado de coma lo que conduce a un shock emocional de la familia.
En esta primera entrevista que el médico suele realizar con uno o dos
familiares que acompañan el paciente, el pediatra además de interesarse por
las condiciones del suceso debe recabar información de la situación familiar e
iniciar un soporte emocional. Siempre que sea posible las relaciones con los
familiares deben realizarse en un despacho tranquilo, no cerca de la cama del
paciente y debe involucrar al
profesional más senior disponible y apoyarse en algún trabajador social o
acompañante con autoridad psicológica sobre la familia.
Una vez el diagnóstico de muerte cerebral se confirma mediante
los protocolos del hospital y normativa legal vigente, los familiares
deben ser informados de forma
clara, separando los aspectos médicos y legales. Solo entonces debe hablarse de
posible donación de órganos para trasplante. Posiblemente los padres ya habrán
tenido alguna conversación entre ellos al respecto e incluso puede que ya hayan
tomado una decisión. Si esta fuera positiva a la donación y el mecanismo de
producción fuese accidental con lo que el juez y forense deben autorizar la
donación.
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