AVANCES
Y RETOS EN NEONATOLOGIA
J.M.
Pérez González
Dpto.
de Pediatría
Facultad
de Medicina
Universidad
de Zaragoza
La Neonatología como contenido básico de la
Pediatría Clínica, ha experimentado, fundamentalmente en las cuatro últimas
décadas, un profundo y vertiginoso desarrollo en los países
industrializados. Este desarrollo tiene como indicador más cuantificable, el
progresivo descenso de las tasas de mortalidad perinatal y neonatal, cuyo
impacto se traduce asimismo en la reducción de la mortalidad infantil (1).
Avery (2) compara este desarrollo con la
estructura de un árbol que incluye tres niveles: 1). Raíces u orígenes de
la Neonatología; 2) Tronco del árbol; y 3) Ramas del mismo, expresión del
desarrollo progresivo de la Neonatología. Las raíces están representadas
por la obstetricia, pediatría y fisiología. De ellas, surgió la necesidad
de una atención especializada a diversos grupos de recién nacidos con
situaciones vitales críticas. Esta atención especializada se ha desarrollado
en las cada vez más complejas Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales,
constituyentes del tronco del árbol. Las ramas del mismo, significan el
crecimiento y expansión de la actual neonatología, que incluyen de forma más
sobresaliente:
· Identificación prenatal y perinatal de los
recién nacidos de alto riesgo.
· Cuidado especializado: cardiopulmonar,
nutricional, infecciones perinatales/neonatales, mantenimiento del medio
interno, cuidados protectores del desarrollo del sistema nervioso central y
cirugía correctora.
· Planificación de los cuidados que siguen
al alta médica de los recién nacidos sometidos a cuidados intensivos
neonatales.
· Principios de bioética imprescindibles en
el manejo clínico de esta población tan vulnerable.
· Regionalización de la asistencia neonatal,
al objeto de racionalizar los costes/beneficios de la misma, así como
optimizar los resultados.
El adecuamiento de esta compleja estructura,
requiere de distintas interacciones, no solo con otras disciplinas médicas.
En este sentido, un entendimiento con la administración y poder legislativo
son aspectos nucleares que permitirán definir los objetivos y limitaciones de
este quehacer médico.
Identificación
de las Poblaciones de Riesgo
Uno de los mayores logros de la neonatología,
ha sido la identificación de poblaciones de riesgo establecido este
prenatalmente. Un recién nacido de alto riesgo puede ser definido como aquel
neonato, que en relación con factores desfavorables preconcepcionales,
maternos, gestacionales, obstétricos y neonatales, presenta un riesgo estadísticamente
calculable de enfermar/morir en relación con los mismos. Esta focalización
de problemas, permite su identificación precoz, así como el establecimiento
de las medidas terapéuticas disponibles en sui entorno (3, 4). Los avances
científicos y tecnológicos permiten cada vez, una precisión diagnóstica
desde etapas precoces del desarrollo embriofetal. En esta vertiente cobran
especial significación las técnicas de diagnóstico por imagen y diagnóstico
molecular (5).
Cuidado
especializado del recién nacido enfermo
El ejemplo más representativo de este tipo de
asistencia lo constituyen los logros conseguidos con el recién nacido de muy
bajo peso al nacimiento y extremo bajo peso al nacimiento (<
1500-1000g./<1000g respectivamente), cuya inmadurez genera morbilidad de órganos
y aparatos de importancia vital, expresada fundamentalmente por desórdenes
cardiovasculares, sistema nervioso central (hemorragias ventriculares e
infarto periventricular), digestivo (enterocolitis necrosante) , desórdenes
homeoestáticos y metabólicos, los cuales limitan el aporte y aprovechamiento
de nutrientes, necesidades que paradójicamente, son muy elevadas en estos
recién nacidos. El cada vez
mejor conocimiento de las bases científicas de estos problemas, conjuntamente
con una mejor disponibilidad tecnológica, han permitido incrementar la
supervivencia de estos recién nacidos a tasas superiores al 85%, si bien su
morbilidad neurológica sigue siendo alta (6, 7).
Planificación
de los cuidados que siguen al alta
Los niños que han sido dados de alta de las
unidades de cuidados intensivos neonatales, están expuestos a múltiples
riesgos como son: retraso del crecimiento postnatal, alteraciones de la
nutrición, enfermedad pulmonar crónica, lesiones neurológicas y
sensoriales, así como dificultades en las interrelaciones con la familia.
Por estas razones, el informe a su alta ha de
ser concreto, ya que en gran medida la morbilidad tardía se relaciona con la
morbilidad perinatal/neonatal y procedimientos terapéuticos utilizados. Un
adecuado seguimiento y evaluación lineal, permitirá la detección precoz de
los diferentes problemas y la consiguiente derivación del paciente para que
reciba las terapias apropiadas (8).
Principios
de Bioética
La asistencia en las unidades de cuidados
intensivos neonatales de niños con malformaciones congénitas, asfixia
perinatal grave y recién nacidos con inmadurez extrema, plantea continuamente
problemas ético-legales en torno a la idoneidad, o no, de determinados
procedimientos clínicos de soporte vital. Esta situación, cada vez más
frecuente, ha justificado en gran medida la necesidad de los Comités de Etica
Asistencial, en los cuales se analizan las tomas de decisiones que afectan
tanto a la vida en un momento determinado, como a la calidad de la misma en el
futuro.
Los principios básicos de bioética, autonomía,
beneficencia, y justicia, a menudo son difíciles de precisar, y, no es
infrecuente una colisión de intereses médico-familiares sociales. La toma de
decisiones por los Comités de Etica no es vinculante sino consultiva y
asesora, con resoluciones sustentadas en la experiencia propia del Centro y
bibliografía propia del caso (2, 9).
Regionalización
de la asistencia neonatal
La complejidad y elevado coste de las Unidades
de Cuidados Intensivos Neonatales, justifican la necesidad de su concentración
(regionalización) en centros terciarios, donde es posible disponer de
(10):
· Personal médico cualificado
· Personal de enfermería adecuadamente
entrenado
· Instalaciones adecuadas
· Metodología diagnóstica completa y
actualizada
· Máximas posibilidades terapéuticas tanto
en la vertiente médica como quirúrgica
· Mantenimiento máximo posible de las
relaciones madre-hijo, con participación activa de aquella, a fin de
potenciar la unidad familiar.
Esta planificación, ha de adaptarse al modelo
de organización sanitaria establecido en cada país o región, en relación
con los recursos disponibles. Desde un punto de vista funcional, se requiere
de una red escalonada de centros, de nivel I, de nivel II y Centro de
referencia o de nivel terciario, con un sistema de transporte materno-fetal y
neonatal rápido y eficaz. Esta eficiencia generará resultados
trascendentales en la morbilidad y mortalidad perinatal/neonatal (11).
Los resultados del desarrollo científico y
estructural que anteriomente hemos resumido, están protagonizados por el
descenso progresivo de las tasas de mortalidad perinatal/neonatal. En los países
desarrollados, con datos referidos a 1994, la mortalidad perinatal es inferior
al 8 por mil y la neonatal global (precoz más tardía) de un 4 por mil recién
nacidos vivos. La repercusión en la mortalidad infantil, hace descender a
esta a niveles inferiores al 8 por mil. Estos datos contrastan con
mortalidades infantiles próximas al 200/mil en algunas áreas no
desarrolladas del planeta. Estas diferencias se reflejan asimismo, de forma trágica,
en el fallecimiento de 500.000 gestantes al año en estas áreas geográficas
deprimidas, frente a 4000 fallecimiento al año en los países desarrollados.
En nuestro país, pueden servir de referencia,
los cambios experimentados en las tasas de mortalidad perinatal y neonatal
entre la década de 1980 y los recogidos en 1995 por la Sección de Medicina
Perinatal de la Asociación Ginecológica Española y por la Sociedad Española
de Neonatología (13, 14). Durante la década de los 80, la tasa de mortalidad
perinatal descendió de un 9.3 por mil nacidos (comienzo de la década) a un
7.3 por mil nacidos en 1989. La tasa de mortalidad neonatal media observada en
este periodo fue de un 5.4 por mil recién nacidos vivos, frente a un 3.6 por
mil en 1995.
El análisis pormenorizado de las causas de
muerte perinatal, muestra como más frecuente a la asfixia perinatal (24.4% de
todas las muertes) seguida de las anomalías congénitas en su conjunto, que
representan el 19% de todas las muertes. Este último grupo, por razones
obvias es el menos reductible.
El análisis estadístico de estos resultados,
permite definir áreas de máximo interés para la investigación y
necesidades clínico-asistenciales, en orden a mejorar los resultados.
Como resumen podríamos señalar que los
avances en neonatología, fundamentalmente en la última mitad del presente
siglo, están protagonizados por:
· Mejoría de las condiciones socio-económicas
de la sociedad en general.
· Racionalidad en la utilización de recursos
disponibles.
· Desarrollo científico y tecnológico de la
pediatría en general y de la perinatología/neonatología en particular.
· Disponibilidad universalizada del punto
anterior, por cualquier grupo organizado en este entorno, a través del
moderno desarrollo de la informática y documentación.
· Control de la calidad de la actividad clínica,
basada en la experiencia de los centros de referencia y en la documentación
bibliográfica depurada.
En este último punto, la "neonatología
basada en las evidencias" o lo que es lo mismo, en los resultados,
permite identificar y diferenciar lo eficaz de lo fútil (15).
RETOS
EN NEONATOLOGÍA
La Neonatología al igual que cualquier otrea
área de la medicina clínica, tiene retos trascendentales que pueden
agruparse en dos grandes vertientes: 1) Los derivados de condiciones sociales,
económicas y políticas de los diferentes países; y 2) Los relacionados con
el desarrollo de su propio contenido.
Retos
socioeconómicos
Aunque son los más elementales, probablemente
son los de más difícil solución. Anteriormente exponíamos, de forma
general, las tasas de mortalidad infantil y de gestantes en los denominados países
desarrollados y los en vías de desarrollo. Los resultados muestran
claramente, que necesidades elementales, que incluyen medidas simples para la
supervivencia, están ausentes en la mayor parte de la población mundial. El
problema, naturalmente no es de orígen médico. Su solución es compleja,
aunque en términos básicos de justicia ha de ser abordada.
Retos
en el desarrollo de la neonatología
Los más próximos podrían esquematizarse en
los siguientes puntos interrelacionados:
· Potenciación y desarrollo de la medicina
preventiva.
· Nuevas posibilidades diagnósticas y terapéuticas.
· Formación y enseñanza continuada en
neonatología. Investigación.
· Bioética y Neonatología.
Potenciación
y desarrollo de la medicina preventiva
El viejo aforismo "prevenir es mejor que
curar", no ha perdido vigencia. Los avances en el conocimiento des los
factores causales de diferentes desórdenes prenatales/neonatales y su
epidemiología, ha generado la posibilidad de evitar su aparición. Los
ejemplos son numerosos, como es la erradicación de la embriofetopatía por el
virus de la rubeola, mediante vacunación universal de la población infantil,
o la disminución de la incidencia del mielomeningocele, mediante la
administración de ácido fólico a la gestante (16). No obstante, a pesar de
la evidencia de la eficacia de medidas preventivas, los objetivos a conseguir
han de ser más ambiciosos.
Es bien conocida la grave
morbilidad/mortalidad del recién nacido pretérmino. Se conocen los factores
etiológicos que la determinan al menos en dos tercios de los casos. A pesar
de todo ello, asistimos a un incremento de su incidencia en los últimos años
(13, 14). Otro ejemplo paralelo, lo constituyen los denominados retrasos de
crecimiento intrauterino "desproporcionados". Al igual que en el
ejemplo anterior, están precisados los factores etiológicos,
morbilidad/mortalidad precoz, y más recientemente la morbilidad a largo término
representada por la hipertensión arterial, miocardiopatía isquémica e
intolerancia a la glucosa. Todo ello, sin que se establezcan medidas
universalizadas en la prevención de este desorden (17).
Nuevas
posibilidades dianósticas y terapéuticas
El actual desarrollo de la biología molecular
y su aplicación clínica, abre nuevas fronteras tanto diagnósticas como
terapéuticas en perinatología. La fracción de mortalidad/morbilidad
neonatal más irreductible, va ligada a mutaciones genéticas cada vez mejor
precisadas.
Actualmente, tanto en Norteamérica como en
Europa, un amplio número de ensayos terapéuticos de reposición génica están
en marcha. Casi todos ellos se proyectan sobre enfermedades genéticas
letales, pero inevitablemente, estos procedimientos se extenderán a desórdenes
semiletales y a cualquier enfermedad neonatal genéticamente determinada.
Diferentes problemas, tanto de tipo ético como en la utilización eficaz de
vectores génicos (biológicos o bioquímicos), permanecen sin resolver (18).
Formación
y enseñanza continuada en neonatología. Investigación.
La preparación en medicina neonatal ha
evolucionadao a partir de un mejor conocimiento de la fisiología y biología
del crecimiento y desarrollo, posibilitando cuidados cada vez más
"dirigidos" del recién nacido críticamente enfermo.
La formación de neonatólogos debe partir de
una residencia pediátrica superada y posterior adiestramiento en la
subespecialidad, con programas de preparación en medicina neonatal/perinatal,
que permitirán una posterior acreditación en neonatología. Durante este
periodo se desarrollarán requisitos clínicos mínimos, identificación de
embarazos de alto riesgo, cuidado y vigilancia de recién nacidos de lato
riesgo y diagnóstico y tratamiento de recién nacidos en estado crítico.
Asimismo, deben adquirir destrezas en técnicas básicas de laboratorio,
participación en conferencias multidisciplinares dirigidas al cuidado de
pacientes y correcta utilización de la bibliografía científica y clínica
actual. Una carrera basada en cuidados clínicos, debe distinguirse claramente
de una carrera académica clínica. Esta
significa además, enseñanza, investigación y otras actividades académicas
(19).
La investigación clínica representa un
enlace entre las ciencias básicas y el cuidado del paciente. Esta investigación
debe de realizarse dentro del mismo nivel de rigor que la investigación básica.
La investigación clínica, aunque necesaria, plantea dilemas éticos no fáciles
de solucionar. El Grupo de Trabajo de la Asociación Británica de Pediatría,
recomienda cuatro premisas básicas en investigación clínica (9):
1.
La investigación que afecta al niño debe ser
importante para el beneficio de todos los niños y estará sustentada por
normas éticas.
2.
El proyecto de investigación no puede ser
realizado en otras edades.
3.
El grado de beneficio debe superar ampliamente
al grado de riesgo.
4.
En todo proyecto de investigación, será
imprescindible el informe consentido de la familia.
Bioética
y Neonatología
Todo lo anterior, por la naturaleza intrínseca
de la perinatología-neonatología presenta frecuentemente dilemas ético-legales.
La atención al recién nacido ha cambiado en
gran manera en los últimos años, incluídos los problemas médicos que se
presentan. Decidir que es lo "justo y adecuado" en cada momento, ha
de tener un soporte científico cuantificable. Este puede ser: 1) Esperar
hasta tener certeza, según los datos y resultados que se van obteniendo; 2) Método
estadístico, que define numéricamente los resultados en distintas categorías
de recién nacidos enfermos y 3) Método individualizado, el cual sugiere
emprender la atención médica en cualquier recién nacido con posibilidades
de supervivencia. Esta actuación se haría antes de recopilar toda la
información al respecto.
En cualquier caso, los dilemas ético-legales
son cambiantes en el tiempo, siendo los elementos de actuación definitorios básicos
el "evitar la imposición de una carga desproporcionada", y,
respetar la "dignidad y valía del niño como persona" (20).
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