XXIX CONGRESO NACIONAL DE PEDIATRIA
Tenerife, 14-17 de junio del 2000.
MESA
REDONDA
“SEXO,
DROGAS, ROCK AND ROLL Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN”
Dr.
Josep Cornellà i Canals
Presidente
de la Sociedad Española de Medicina del Adolescente de la AEP
Unitat
d’Atenció als Adolescents i Joves
Institut
Català de la Salut. C.E. Güell
GIRONA
Cuando se habla de atender adolescentes en la consulta de pediatría,
aparecen dificultades. El adolescente plantea unos problemas espinosos,
diferentes a los que el pediatra ya sabe enfrentarse, y que pueden producir
turbación. Pero, en el fondo, se trata de acabar la tarea de ser guía en el
crecimiento y desarrollo de la persona humana, desde el momento de su concepción
hasta la llegada a su madurez bio-psico-social. Esta debe ser la irrenunciable
tarea del pediatra.
El desarrollo de la atención a la salud integral del adolescente desde
la pediatría puede ser un importante reto para la pediatría española del
siglo XXI, como el desarrollo de la neonatologia ha representado un hito
importante en el siglo que termina. Aceptar atender adolescentes en la consulta
significa, entre otras cosas, adaptarse a un lenguaje y a un vocabulario. Y
aprender a valorar los factores y las conductas de riesgo. Entre estas, que duda
cabe, está la experimentación y el consumo de substancias tóxicas, un
problema que va en aumento. Un problema que exige una actualización constante
de los conocimientos del pediatra. Pero que a la vez supone una actividad más
de tipo preventivo, con las cuales tanto nos hemos familiarizado los médicos de
niños.
Por ello, el objetivo último de esta comunicación es animar a los
pediatras de atención primaria para que atiendan también a sus pacientes
adolescentes y, con respecto al tema de la experimentación con drogas, ejerzan
dos funciones que ya les son muy familiares, por tratarse de dos actividades muy
básicas de la atención pediátrica:
1.- La prevención primaria,
entendida como la intervención comunitaria en forma de educación sanitaria que
pueda evitar el consumo de substancias tóxicas. Esta prevención primaria deberá
tener como base el refuerzo de los factores de protección.
2.- La prevención secundaria,
entendida como detección precoz del uso de substancias, para así poder
intervenir acerca del adolescente y de su entorno. Supone una aproximación de
nuestros servicios de salud pública al lugar donde se encuentra el adolescente
y ofrecerle una adecuada atención.
En esta comunicación se aportan los elementos básicos para entender al adolescente que consume tóxicos, las líneas de actuación del pediatra, y una aproximación a las diferentes substancias que consumen los adolescentes.
1.- LO PRIMERO: SABER ENTREVISTAR
La anamnesis constituye, como siempre, el pilar fundamental de todo
acto médico. La entrevista dirigida al adolescente tiene unas peculiaridades y
requiere unas condiciones especiales que hacen que se convierta, muy a menudo,
en el primer acto terapéutico.
Para entrevistar al adolescente conviene saber escuchar y observar
mucho, siendo a vez muy cautos a la hora de emitir juicios de valor, sin ninguna
prisa por tomar apuntes, sin sentir necesidad por usar la palabra. Para
entrevistar al adolescente conviene establecer, antes que nada, una buena relación,
exponiendo, con claridad y sin miedos, los conceptos de confidencialidad,
utilizando un lenguaje correcto e inteligible, y rehuyendo el papel de “padre
sustituto”.
La entrevista al adolescente debe partir de preguntas abiertas,
utilizando respuestas “en espejo”, ofreciendo breves resúmenes
sintetizadores del aluvión de material aportado, y ofreciendo siempre el apoyo
y la comprensión de los problemas. Suele ser muy útil hablar sobre terceras
personas y utilizar ejemplos.
Pero la entrevista no debe ser un interrogatorio. Dentro del tema que
nos ocupa (las drogas), se puede llevar la conversación, de forma tranquila y
distendida, hacia preguntas tales como:
-
¿Cómo te va la vida? ¿Estudias o trabajas?
-
¿Cómo te van los estudios? ¿O el trabajo?
-
Chico, la vida está cada vez más cara. ¿Cómo
te financias? ¿De donde obtienes el dinero? ¿Cómo lo gastas?
-
¿Qué opinas sobre el tabaco?
-
¿Fumas?
-
¿Poco o mucho? ¿Cuántos días te dura un
paquete?
-
En el grupo donde te mueves, ¿como está el
tema del “ful”?
-
¿”Ful” o “maria”?
-
¿Lo has probado? ¿Sueles consumirlo cuando
estás solo o cuando estás con el grupo?
-
¿Qué cantidad soléis consumir? ¿Y como lo
preparáis?
-
¿Y los chupitos? ¿Y los cubatas?
-
En tu grupo, ¿acostumbráis a consumir
alcohol durante la semana o solamente durante el fin de semana?
-
¿Qué opinión tenéis respecto al alcohol?
-
¿Crees que te beneficia en algo?
-
¿Vas a discotecas o salas de baile?
-
¿Qué consumes?
-
¿Has probado algún tipo de pastillas?
-
¿Crees que existe alguna relación entre las
pastillas y la música?
-
¿Qué tipo de pastillas has probado?
-
Y de la farlopa, ¿qué opinas?
-
¿La has probado?
-
Y no hemos hablado aun sobre los “tripis”.
¿Los has probado?
-
Y cuando sales de marcha, ¿a que hora te
permiten regresar? Y, ¿a que hora regresas?
-
Y si no es mucho preguntar, ¿en que estado
regresas?
-
¿Has viajado alguna vez con alguien que
conducía borracho, fumado, o colocado?
-
Y, ¿qué ocurrió?
-
¿Tienes vehículo a motor? ¿De que tipo? ¿Lo
utilizas mucho?
-
¿Qué opinas sobre los controles de
alcoholemia en la carretera?
La anamnesis a los padres puede complementar los datos aportados por el
adolescente. Hay que prepararla bien, evitando que el adolescente se pueda
sentir molesto, ya que hay que mantener su privacidad y su derecho a la
intimidad. Es muy interesante observar la interacción familiar. Y es muy
importante mantenerse neutral, siempre como consejero, nunca aceptando el papel
de juez Las preguntas que acostumbro a plantear a los padres son del siguiente
tipo:
-
¿Cómo le van los estudios? ¿O el trabajo?
-
¿Cuál es su ritmo de vida?
-
¿Gasta mucho?
-
¿Ha observado algún cambio importante
durante las últimas semanas?
-
¿Sale con amigos? ¿Tiene pareja?
-
¿Suele explicar lo que hace?
-
¿Es creíble lo que explica?
-
Cuando llega a casa tarde, después de una
salida, ¿lo ven? ¿Cómo lo ven? ¿Hablan con él?
-
¿Tiene vehículo a motor?
-
¿O va con vehículos de otras personas? ¿Las
conocen?
-
¿Le han llegado multas?
-
....
2.- DROGAS: LAS ETAPAS DE UN PROCESO
El consumo de substancias tóxicas constituye uno de los “pasos al
acto” más típicos de la adolescencia. El sentimiento de invulnerabilidad y
la necesidad de probarlo todo por si mismo le hacen vulnerable a probar las
substancias psicoactivas.
McDonald considera cinco etapas clásicas en el proceso de inicio,
consumo y adicción a las drogas (tabla 1). Las posibilidades de recuperación
son mayores cuanto antes se intervenga en esta sucesión de etapas.
Conviene familiarizarse también con unos conceptos que se utilizan al
hablar del consumo de substancias tóxicas. De acuerdo con la Asociación Médica
Americana, podemos entender así los siguientes conceptos:
Abuso:
es todo uso de droga que causa daño físico, psicológico, económico, legal o
social al individuo que la usa o a otros afectados por su comportamiento.
Intoxicación:
supone los cambios en el funcionamiento fisiológico, psicológico, afectivo,
cognoscitivo, o de todos ellos, como consecuencia del consumo excesivo.
Adicción:
trastorno crónico que se caracteriza por el uso compulsivo de una substancia,
con el consecuente daño físico, psicológico o social, y la continuación del
uso a pesar del daño.
Dependencia psicológica: es el estado emocional de necesidad urgente de la substancia, ya sea
por su efecto positivo o para evitar el efecto negativo asociado a su ausencia.
Dependencia física:
es el estado de adaptación fisiológica a la substancia, habitualmente
caracterizado por el desarrollo de tolerancia a los efectos de la droga y a la
aparición de un síndrome de abstinencia cuando no se dispone de la substancia.
3.- EL PORQUE DE LAS DROGAS
Mucho se ha investigado sobre las motivaciones que llevan al consumo de
substancias tóxicas y se ha llegado a la conclusión de que las causas son múltiples
y, a menudo, se sobreponen entre ellas. Destacaríamos:
-
La curiosidad
-
El consumo por parte de los padres
-
El consumo por parte de los amigos y compañeros
-
La busca de mayor aceptación social
-
La baja autoestima
-
La busca de cambios afectivos y perceptivos.
-
La posibilidad de vencer la timidez
-
El alivio de una situación estresante
-
El desafío a la autoridad
-
Un ritual para la aceptación en el grupo.
-
Una forma de combatir el aburrimiento
-
Un facilitador de una relación sexual
-
Una respuesta a los mensajes publicitarios.
Pero existe, además, un tema que nos preocupa: la asociación entre el “trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad” ya la vulnerabilidad al consumo de substancias psicoactivas. Nos encontramos con que muchos maestros (e, incluso, muchos pediatras) ignoran la existencia de este trastorno. Al llegar la etapa de la adolescencia, la impulsividad y la sensación de fracaso personal (más allá del fracaso académico) pueden llevar al consumo de substancias. A menudo repetimos a los padres que el hecho de tomar una medicación específica para este trastorno (el metilfenidato, que no deja de ser una substancia psicoactiva) disminuye el riesgo de drogadicción en la adolescencia y juventud.
4.- EL PEDIATRA ANTE EL ADOLESCENTE QUE CONSUME
DROGAS
Una pregunta frecuente que se hace el profesional de la pediatría es
hasta que punto puede hacerse cargo de la asistencia al adolescente que consume
substancias tóxicas. Un aspecto importante es el autoconocimiento que el
pediatra debe tener sobre sus posibilidades reales de ofrecer este apoyo que
suele sobrepasar los límites de lo que consideramos estrictamente médico y
necesita un apoyo en el entorno sociofamiliar del adolescente.
Existen unos factores que indican una posible evolución tórpida y
aconsejan la consulta con un profesional especializado en el tema. Estos
factores son (Silber):
-
El inicio del consumo de drogas durante la niñez
o en la adolescencia inicial.
-
Pertenencia a un grupo que se identifica con
el uso o venta de drogas.
-
Falta de apoyo por parte de los padres.
-
Apología del uso de la droga o falta de
motivación para abandonar el uso de substancias.
-
Fracaso escolar, abandono del trabajo,
sintomatología psiquiátrica.
-
Por lo que se refiere al tipo de droga, el uso
de alucinógenos o de drogas por vía endovenosa.
-
Uso cotidiano de substancias.
-
Importancia del papel de las drogas: dispuesto
a sacrificar relaciones para seguir consumiendo substancias.
-
Tendencia a negar o a ignorar la
sintomatologia dependiente de las drogas.
Tiene interés práctico conocer cuales son los criterios para tratar
al adolescente desde los servicios de atención primaria, realizar una
interconsulta con un profesional especializado, o referir ya a un Programa específico,
que puede incluir la internación. (tabla 2)
5.- EL TABACO, EL PELIGRO DESCONOCIDO
Un reciente informe de la Oficina de Estadísticas de las Comunidades
Europeas (EUROSTAT) asegura que entre un 50 % y un 80 % de los jóvenes de 15 años
de la Unión Europea ya han probado el tabaco. El número de fumadores se
incrementó entre los adolescentes de más edad durante 1998. Ya que la nicotina
tiene un elevado potencial adictivo, la mayor parte de los jóvenes fumadores
continuaran siéndolo hasta que alcancen la madurez.
¿Por qué comienzan a fumar los adolescentes? Sabemos que la influencia y la presión del grupo de amigos va en aumento desde los 10 a los 14 años y que después decrece. La necesidad de potenciar la autoimagen tiene más importancia a los 11 que a los 13 años. Hay que considerar también la importancia de la imagen de aquellos adolescentes varones con un retraso constitucional del crecimiento y de la pubertad: un cigarrillo en las manos puede dar una sensación de seguridad ante el grupo. Se ha relacionado el inicio a los 11 años con la conducta de seguir fumando a los 15. Se conoce bien el efecto del ejemplo de los padres.
Para la prevención primaria, es importante conocer los factores de
riesgo, que son bastante comunes al consumo de otros tóxicos.
Se ha comprobado que a menor rendimiento escolar corresponde una iniciación
precoz. Existen otros factores de predicción, así como de progresión en el hábito
(tabla 3)
Como médicos de adolescentes nos interesa la prevención secundaria,
la detección precoz de los adolescentes que se inician en el consumo de tabaco
y el acceso efectivo hasta ellos para poder hacer intervenciones concretas.
Ya que la adicción a la nicotina aparece a los 2 años de haber iniciado
el hábito tabáquico, los casos de adolescentes que se inician en el tabaquismo
podrían dejarlo si se les ofrece la oportuna ayuda.
En nuestra experiencia personal, el desplazamiento de la consulta a los
propios Centros de Enseñanza Secundaria (ESO, bachillerato y ciclos formativos)
ha brindado oportunidades a los adolescentes que querían dejar el hábito tabáquico
y no encontraban ni la forma ni el momento de acudir al Centro de Salud.
6.- EL ALCOHOL, DROGA DEL FIN DE SEMANA
El consumo regular de alcohol comienza cada vez a una edad más
temprana, según el informe de la Oficina de Estadísticas de las Comunidades
Europeas (EUROSTAT). Cerca del 20 % de los jóvenes españoles de 15 años ya se
han emborrachado al menos en dos ocasiones.
Entre sus efectos perjudiciales destacan los problemas psicosociales y
emocionales, el alto riesgo de accidentes, y las dificultades en el desarrollo,
en el aprendizaje, y en el área emocional. Pero además, el consumo de alcohol
disminuye el nivel de alerta por lo que se refiere a la prevención de otros
factores de riesgo. Por ejemplo, bajo la influencia del alcohol puede
“descuidarse” la utilización del preservativo en una relación sexual.
7.- LA MARIHUANA Y SUS DERIVADOS: LA DROGA
INFRAVALORADA.
Para muchos adolescentes, los derivados del cannabis no pertenecen al
grupo de substancias adictivas. El consumo de marihuana o de haixís no
representa, para ellos, ninguna situación de riesgo. Además, el cultivo doméstico
de la planta ha dotado a su consumo de un halo de “naturalidad” que lo
normaliza. Es difícil, en esta situación, convencer al adolescente de la
toxicidad que tienen los derivados del cannabis y de las consecuencias de la
cada día más frecuente adicción.
En unas interesantes aportaciones al I Congreso Virtual de Psiquiatría,
Luís Nuñez llega a unas importantes conclusiones que conviene tener bien
presentes. La posibilidad de transmitir estos conceptos a nuestros adolescentes
ya constituye un arte que requiere estrategia, paciencia y saber comunicar. Los
conceptos básicos son:
-
El delta-9-tetrahidrocannabinol (THC),
metabolito más activo del cannabis, posee un efecto tan activo como otras
drogas por lo que se refiere a las alteraciones en la percepción, semejantes a
los efectos que producen las drogas alucinógenas o psicomiméticas.
-
Se han descubierto dos tipos de receptores
para el THC en las zonas cerebrales relacionadas con la memoria, los aspectos
cognitivos y la coordinación motora. Estas funciones serian las más afectadas
por el consumo de THC.
-
La tolerancia al THC es rápida.
-
Existe un síndrome de abstinencia que puede
aparecer a las pocas horas y puede durar hasta dos días. Los síntomas son
cansancio, diarrea, insomnio, irritabilidad, sudoración, salivación, nauseas,
aumento de la temperatura corporal, anorexia, pérdida de peso y temblor. El
insomnio suele durar más días y suele ser la causa que lleva de nuevo al
consumo de la droga.
-
El uso crónico o, en ocasiones, el uso
aislado en sujetos sensibles, inexpertos o predispuestos, produce episodios
breves de ansiedad, pánico, disforia o depresión, despersonalización,
conductas bizarras y delirios o alucinaciones. Se habla de “reacción aguda de
pánico”.
-
Se ha descrito un estado psicótico con síntomas
esquizofrénicos y maníacos con una duración de semanas o meses, en personas
vulnerables.
-
El uso crónico de cannabis se ha asociado con
un estado de desmotivación, apatía, deterioro del rendimiento académico y
cambios en la conducta
-
No existe, de momento, el “porro terapéutico”.
La única indicación terapéutica que ha sido aprobada es en el caso de la
anorexia y la pérdida de peso asociada al SIDA. Las informaciones sesgadas de
estas noticias científicas han llevado a afirmar, en algunos ambientes, que el
cannabis tendría un efecto terapéutico en la infección por VIH.
8.- LAS PASTILLAS, LA DROGA BARATA
Las pastillas que contienen derivados de anfetaminas y otros productos
son una alternativa económica a la cocaína y se suelen asociar a determinados
ambientes de discoteca. Su uso crónico se asocia a pérdida de peso, agitación
y paranoia. La intoxicación aguda puede llevar a cuadros de irritabilidad,
insomnio, temblor, diaforesis y cuadros psicóticos. La deshidratación puede
tener graves consecuencias.
9.- Y LAS OTRAS DROGAS....
No
podemos terminar esta lista sin mencionar las otras substancias tóxicas que
suelen consumir nuestros adolescentes. La cocaína, a pesar de su elevado
precio, suele estar presente en muchas “fiestas” que se organizan por
motivos diversos. Los alucinógenos (LSD, tripi) merecen bastante respeto debido
a la posibilidad de un “mal viaje”, pero así y todo no deben ser olvidados.
Hemos encontrado casos de muchachas que inhalaban “speed” para disminuir su
peso corporal. Y van entrando en nuestro mercado los hongos alucinógenos y el
peyote. Nuestro deber será estar bien informados sobre estas sustancias que están
al alcance de los adolescentes.
10.- POSIBILIDADES DE PREVENCIÓN
10.1.- Factores protectores.
Hasta este momento hemos puesto énfasis en el tema del riesgo. Pero en nuestra sociedad pluricultural es más importante fijarnos en el desarrollo de los factores protectores. Sabemos que las sustancias tóxicas van a seguir estando presentes en nuestra sociedad, al alcance de nuestros adolescentes, en las salas de fiesta, o a través de sofisticados sistemas de compraventa por correo. Por lo tanto, la estrategia preventiva debe basarse en aumentar los factores de protección frente al riesgo. Estos elementos de protección (descritos en la tabla 4) deberían integrar los planes de estudio de los escolares, antes de llegar a la etapa de la adolescencia.
10.2.- Unidades de Atención al Adolescente.
Aceptamos que el adolescente debe ser atendido por su médico de atención primaria y, desde la pediatría, volvemos a insistir en la especial capacitación que el pediatra tiene para atender adolescentes hasta, por lo menos, los 18 años de edad. Desde esta premisa, proponemos la existencia de unas Unidades de Atención al Adolescente, como apoyo a los sistemas de Atención Primaria, que puedan atender y orientar los casos de “adolescentes difíciles”. Estas Unidades de Atención al Adolescente funcionarían como las especialidades, a nivel extrahospitalario, en centros de referencia.
Insisto en el ámbito extrahospitalario para facilitar el acceso del adolescente y evitar el “olor” de hospital. E insisto en la necesidad de crear estas unidades específicas para evitar derivar a los Programas de Drogadicción a cualquier adolescente que haya experimentado con substancias. En estas Unidades se podrían resolver gran parte de las consultas que se refieren a adolescentes experimentadores.
10.3.- Consultas abiertas en los Centros de Enseñanza
Secundaria.
Teniendo en cuenta las barreras que el adolescente encuentra para llegar al Centro de Salud, proponemos desplazar nuestra Consulta a los propios Centros donde se encuentra habitualmente el adolescente. Nuestra propuesta consiste en estar disponibles durante dos horas semanales en cada Instituto, en un despacho, sin llevar material de exploración ni recetas, garantizando la confidencialidad, para atender aquellas consultas que los alumnos puedan realizar sobre los problemas de salud integral que les preocupen. El modelo está adaptado y “traducido” de las “High School Clinics” de Norteamérica, y supone un acercamiento al adolescente que duda en acudir a nuestro centro.
10.4.- Nuestra experiencia personal.
Desde el mes de noviembre del año 1998 venimos desarrollando un “Programa de atención a adolescentes y jóvenes”, en el Institut Català de la Salut de Girona. Compaginamos la consulta especializada con la atención en siete Centros de Enseñanza Secundaria. La experiencia es altamente satisfactoria y creemos que se deben incrementar los esfuerzos para conseguir una atención plena al adolescente que presenta una situación de riesgo.
TABLA
1
ETAPAS EN LA ADICCIÓN (McDonald, 1984)
Etapa 0: Curiosidad.
Una autoestima baja fuerza el deseo de ser aceptado por sus compañeros. La
curiosidad normal, añadida al sentimiento de inmortalidad, le puede llevar a
consumir una sustancia tóxica que cambie su temperamento. Si le sienta bien y
no tiene consecuencias desagradables, puede pasar a la etapa1
Etapa 1:
Aprendizaje. El adolescente está aprendiendo el uso de las drogas, pero se
limita a consumirlas en reuniones de grupo, especialmente durante los fines de
semana. Continua el consumo debido a las intensas presiones de los compañeros
de grupo. El posible malestar por las relaciones perturbadas con la familia o
la escuela encuentra un alivio con el consumo de drogas.
Etapa 2: Búsqueda.
El adolescente busca los efectos de la droga y adquiere sus propios
suministros. Se convierte en consumidor habitual durante los fines de semana y
consumidor diario en ocasiones. Se producen cambios en su comportamiento, baja
el rendimiento académico y abandona los interese extraescolares.
Etapa 3: Preocupación.
El adolescente está ensimismado y concentrado en los cambios de sus propios
estados anímicos y se ha hecho dependiente. Necesita las drogas para mantener
el bienestar. Para ello no le importa robar, hacer novillos en el colegio, o
mentir. Puede empezar a traficar con drogas para conseguir el dinero necesario
para su propio consumo.
Etapa 4: Destrucción.
El adolescente tiene ya una dependencia crónica de la substancia y sufre, a
menudo, un síndrome cerebral orgánico. Las drogas ya no le producen euforia.
Sus compañeros les llaman “zombies” o “colgados”.
TABLA
2
CRITERIOS PARA EL TRATAMIENTO O LA REFERENCIA DEL ADOLESCENTE QUE CONSUME DROGAS
(Academia Americana de Pediatría, )
Profesional con conocimientos sobre el uso y abuso de substancias
Uso de drogas intermitente, experimental o no inusual para la edad y el
grupo
Psicopatologia no significativa, reacción de ajuste
Desarrollo adecuado de las actividades académicas y sociales.
Progreso adecuado en el desarrollo de las tareas
Ausencia de conducta antisocial.
Falta de experiencia del profesional de atención primaria
Abuso significativo de drogas
Alteraciones psicopatológicas
Falta de desarrollo de las actividades académicas y sociales
TERCER NIVEL: PROGRAMA
ESPECÍFICO, INTERNAMIENTO.
Abuso compulsivo de drogas
Anormal desarrollo de las actividades educativas y sociales.
Peligro inminente para la salud mental o física del paciente
Conducta antisocial persistente
Fracaso del tratamiento ambulatorio
Alteraciones psicopatológicas que requieran control de conducta o
medicación.
TABLA 3
FACTORES DE PREDICCIÓN
SINTOMAS
DEPRESIVOS
RECHAZO HACIA LA ESCUELA
BAJO RENDIMIENTO ESCOLAR
ABSENTISMO ESCOLAR
PADRES FUMADORES
AMIGOS FUMADORES
PROFESORES FUMADORES.
FACTORES
DE PROGRESIÓN
CREENCIAS SOBRE EFECTOS BENEFICIOSOS DEL FUMAR
SENTIMIENTOS DEPRESIVOS
RECHAZO HACIA LA ESCUELA
(G D Comerci y D I McDonald, 1990)
RECURSOS Y OPORTUNIDADES ACCESIBLES
ATENCIÓN EN SITUACIONES DE ESTRÉS SOCIAL
FUERTES INTERRELACIONES: FAMILIA, ESCUELA, COMUNIDAD
MEDIOS DE COMUNICACIÓN ORIENTADOS HACIA HÁBITOS SALUDABLES
MODELOS DE CONDUCTA POSITIVA (LÍDERES, ÍDOLOS)
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
Comerci G.D.,
McDonald D.I. Prevention of substance abuse in Children and adolescents.
Adolescent Medicine: State of the Art Reviews 1:1 Hanley and Belfus Filadelfia,
1990
Cornellà J. Técnicas
de entrevista con el adolescente. En J. Sasot y FA Moraga (eds): Psicopediatria
del adolescente. Prous Science. Barcelona, 1998
Mc Donald D.I.
Drugs, drinking, and adolescent. Yearbook Medical Publishers. Chicago (USA),
1984.
Neinstein, L.S.
Salud del Adolescente. J.R. Prous Editores. Barcelona, 1991.
Nuñez L.
Deterioro cognitivo tras consumo de cannabis. Congreso Virtual de Psiquiatria 1
de Febrero-15 de Marzo 2000 (citado 03.02.00); conferencia 3-C1-C: (18
pantallas). Disponible http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa3/conferencias/13_ci_c.htm
Nuñez L.
Psicosis cannabica. Estudio de seguimiento a los 5 años. Congreso Virtual de
Psiquiatria 1 de Febrero-15 de Marzo 2000 (citado 03.02.00); conferencia 3-C1-D:
(18 pantallas). Disponible http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa3/conferencias/13_ci_d.htm
Nuñez L. ¿Existe
el porro terapéutico?. Congreso Virtual de Psiquiatria 1 de Febrero-15 de Marzo
2000 (citado 03.02.00); conferencia 3-C1-F: (18 pantallas). Disponible http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa3/conferencias/13_ci_f.htm
Silber TJ, Munist MM, Maddaleno M, Súarez Ojeda EN (eds): Manual de
Medicina de la Adolescencia. Organización Panamericana de la Salud, Washington,
USA, 1992
Suárez R.G.,
Galván C, Oliva C, Doménech E. Adolescentes y hábitos tóxicos (tabaco,
alcohol y drogas). Rev Esp Pediatr 1999; 55 (6): 509-514
Terricabras JM. Aspectos éticos de la relación
médico-adolescente. 3ª Reunión Anual de la Sección de Medicina de la
Adolescencia de la AEP. Ponencias y Comunicaciones. Bitó Produccions. Girona,
1992
Wang MQ,
Fitzhugh EC, Green BL, y cols. Prospective Social, Psychological Factors of
Adolescent Smoking Progression Journal of Adolescent Health 1999; 24:2-9