XXIX
Congreso Nacional de Pediatria
MESA
REDONDA
PAPEL
DEL PEDIATRA ANTE LOS TUMORES DEL SISTEMA
NERVIOSO
SIMPATICO
ESTRATIFICACION
Y ENFOQUE TERAPEUTICO GLOBAL
Unidad
de Oncología Pediátrica
Hospital
Universitario Materno – Infantil de Canarias 8 Las Palmas de Gran Canaria )
Melwani
Melwani, K
Dominguez
García, A
Gago
García, C
K.
Melwani Melwani
Unidad
de Oncología Pediátrica
Hospital
Universitario Materno – Infantil de Canarias
Avenida
Marítima s/n
35016.
Las Palmas de G.C.
tlf:
928.444711
Fax:
928.444775
La
presencia de una clínica sugestiva de neuroblastoma nos obliga a poner en
marcha una bateria de exámenes complementarios que nos conduzca a la confirmación
diagnóstica y a la clasificación de los pacientes en estadíos, los cuales nos
pueden orientar hacia la modalidad terapéutica a elegir y al pronóstico de la
enfermedad.
PRUEBAS
DIAGNOSTICAS.-
Las pruebas diagnósticas a realizar para confirmar la existencia del
neuroblastoma y su extensión son las siguientes[i]:
1.-
Estudio hematológico completo. En el podemos detectar la existencia de diversos
grados de citopenias que nos orienten hacia una posible extensión medular de la
enfermedad.
2.-
Bioquímica completa en sangre y orina. Nos indica el grado de afectación de las funciones
renal y hepática básicamente.
3.-
Técnicas de imagen. Son fundamentales para conocer la localización y la extensión local
del tumor y variarán en función de la misma. Inicialmente se recomienda
realizar una radiografía de tórax y una ecografía de abdomen; a partir de
estas técnicas podemos decidir la realización de una tomografía computerizada
y/o resonancia magnética según la localización del tumor para conocer mejor
sus características topográficas.
Independientemente
de estas técnicas es conveniente realizar siempre un rastreo gammagráfico con
MIBG para detectar posibles metástasis a distancia; en caso de dudas con esta técnica
podemos realizar así mismo una gammagrafía con Tecnecio 99.
4.-
Marcadores tumorales. El neuroblastoma es uno de los tumores que nos ofrece mayor variedad de
sustancias, tanto en sangre como en orina, para confirmar el diagnóstico y en
muchos casos para detectar recidivas. Las más
importantes a utilizar en la práctica clínica son: LDH, Ferritina, Enolasa
neuronal específica y Catecolaminas urinarias ( Acido vanilmandélico, ácido
homovanílico y dopamina ).
5.-
Aspirado y biópsia de médula ósea. El estudio de la médula ósea es imprescindible
para conocer la infiltración medular tan frecuente en esta enfermedad.
6.-
Estudio anatomopatológico. Importante para confirmar el diagnóstico. Las
muestras se pueden obtener tanto a
través de una biopsia percutánea como a cielo abierto y en aquellos casos muy
localizados a partir de la pieza tumoral extirpada.
7.-
Estudios de biología molecular. En los últimos años se han estudiado numerosos parámetros
a nivel genético para intentar comprender mejor la particular biología de este
tumor. Quizás el más conocido y utilizado en la práctica clínica sea la
amplificación del gen N-Myc que se asocia a tumores refractarios al tratamiento
y de peor pronóstico[ii].
Otros datos como la delección del 1p o un bajo índice de DNA también se
asocian a enfermedades de peor evolución.
CRITERIOS
DIAGNOSTICOS.-
Una
vez completados los estudios antes citados podemos confirmar el diagnóstico y
así mismo encuadrar al paciente en los estadíos de extensión.
Los
criterios diagnósticos de neuroblastoma son[iii]:
1.-
Diagnóstico anatomopatológico del tumor con o sin aumento de la excreción de
catecolaminas fraccionadas o sus metabolitos en la orina, o
2.-
Un aspirado o biopsia de médula ósea positivo para células tumorales con
positividad simultánea de las catecolaminas o sus metabolitos en la orina o
suero.
ESTADIAJE.-
De
los numerosos sistemas para estadiaje del neuroblastoma utilizados a lo largo de
la historia, el más aceptado en la actualidad es el Sistema Internacional de
Estadiaje del Neuroblastoma (INSS), y que divide a esta enfermedad en cuatro
estadíos3,[iv]
Estadio
1: Tumor
localizado completamente extirpado con o sin enfermedad microscópica residual.
Ganglios linfáticos homolaterales negativos.
Estadío
2A: Tumor
localizado con resección quirúrgica incompleta. Ganglio linfáticos
homolaterales negativos.
Estadío
2B: Tumor
localizado con resección quirúrgica incompleta o completa con ganglio
homolaterales positivos.
Estadío
3: Tumor
primario unilateral que infiltra a través de la línea media con o sin adenopatías
regionales positivas. Tumor unilateral localizado con adenopatías positivas
contralaterales. Tumor de la línea media con extensión bilateral por
infiltración (irresecable) o con adenopatías positivas.
Estadío
4: Metástasis
en ganglios linfáticos a distancia, huesos, médula ósea, hígado, piel y
otros órganos.
Estadío
4S: Tumor
primario localizado (definido según estadío 1, 2A y 2B) con diseminación
limitada a piel, hígado y médula ósea (menor del 10%) (sólo en niños
menores de un año).
ENFOQUE
TERAPEUTICO.-
La
valoración terapéutica de un paciente diagnosticado de neuroblastoma debe ser
multidisciplinar incluyendo las opciones de quimioterapia, radioterapia, cirugía
e inmunoterapia. Hoy en día para conseguir un enfoque terapéutico adecuado se
deben valorar diversos factores entre los que priman fundamentalmente el estadío,
la edad y la amplificación del gen N-Myc2.
GRUPOS
TERAPEUTICOS.-
Teniendo
en cuenta estos tres factores y siguiendo las recomendaciones, tanto de la
Sociedad Española[v] como de la Sociedad
Internacional de Oncología Pediátrica[vi],
podemos dividir a estos pacientes en los siguientes grupos terapéuticos1:
1.-
Enfermedad de bajo riesgo: Incluye todos los Estadíos 1, independientemente de
la edad y de la amplificación del N-Myc, así como los Estadíos 2 a cualquier
edad, pero con N-Myc negativo y los Estadíos 3 y 4 S en menores de un año así
mismo con N-Myc negativo. En los Estadíos 1 el tratamiento sera exclusivamente
la extirpación quirúrgica; el estadío 2 precisará quimioterapia estándar
postoperatoria y en cambio el estadío 3 en menores de un año con N-Myc
negativo precisará quimioterapia previa seguida de extirpación quirúrgica.
Por su parte el estadio 4S se puede ver beneficiado con una actitud
fundamentalmente expectante[vii]
ya que en un elevado porcentaje de casos se puede conseguir la remisión espontánea;
sólo algunos pacientes necesitarían la administración de quimioterapia y/o radioterapia para
disminuir el tamaño fundamentalmente en casos de infiltración hepática masiva
que ponga en compromiso la vida del niño.
2.-
Enfermedad de riesgo intermedio. Incluye al estadío 3 en pacientes mayores de un año
y al estadío 4 en pacientes menores de un año, pero con N-myc negativo6.
El abordaje va a ser multidisciplinar incluyendo tanto quimioterapia, cirugía
como radioterapia pero a dosis estándar.
3.-
Enfermedad de alto riesgo: Incluye a los estadíos 2 y 3 a cualquier edad con N-Myc
positivo2,5, el estadío 4 en menores de un año con N-Myc positivo6
y el estadío 4 en mayores de un año independientemente de la amplificación
del N-Myc5,6. En todos estos casos el abordaje debe ser así mismo
multidisciplinar pero utilizando quimioterapia a altas dosis seguido de
transplante autólogo de médula ósea o células progenitoras de la médula[viii];
en algún momento puede ser necesario utilizar así mismo las opciones de cirugía
y/o radioterapia.
PRONOSTICO.-
Va
a depender como ya hemos indicado de diversos factores; así en los pacientes de
bajo riesgo es esperable una supervivencia alrededor del 90%; en los de riesgo
intermedio la supervivencia varía entre el 25 y el 50%. En cambio los pacientes
encuadrados en el grupo de alto riesgo aún con los tratamientos intensivos
utilizados hoy en día siguen teniendo muy mal pronóstico2 siendo la
supervivencia esperada alrededor del 10%; es por ello que en la actualidad se
precisa continuar con los estudios que ayuden a identificar nuevas posibilidades
terapéuticas para conseguir mejorar el mal pronóstico de estos pacientes.
[i] López-Ibor, B, Moreno, L. Tumores de la cresta neural. En: Madero López, L, Muñoz Villa, A ( eds ). Hematología y Oncología Pediátricas. Madrid: Ediciones Ergon; 1997. P. 501 – 520.
[ii] Tonini, GP, Boni, L, Pession, A, et al: MYCN oncogene amplification in neuroblastoma is associated with worse prognosis, except in stage 4s: The Italian experience with 295 children. J. Clin. Oncol. , 1997; 15; 85 – 93.
[iii] Brodeur, GM, Seeger RC, Barret A, et al: International Criteria for diagnosis, staging and response to treatment in patients with neuroblastoma. J Clin Oncol,1988 ;6; 25 – 40.
[iv] Brodeur, GM, Pritchard, J, Berthold, F, et al: Revisions of the International Criteria for Neuroblastoma diagnosis, staging and response to treatment. J Clin Oncol, 1993; 11; 1466 – 1477.
[v] Grupo de Neuroblastoma de la Sociedad Española de Oncología Pediátrica: Protocolo para diagnóstico y tratamiento del Neuroblastoma de Alto Riesgo ( N- AR- 99 ). 1999.
[vi] Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica: Estudio Europeo del Neuroblastoma en lactantes. 1999.
[vii] Guglielmi M, De Bernardi B, Rizzo A, et al: Resection of primary tumor at diagnosis in stage IV-S neuroblastoma: does it affect the clinical course?. J Clin Oncol, 1996; 14; 1537 – 1544.