TÉCNICAS DE IMAGEN EN LOS TUMORES ABDOMINALES: RESONANCIA MAGNÉTICA

Congreso Nacional Ordinario de Pediatría. Tenerife.

María I. Martínez León, Purificación López Ruiz

Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Materno Infantil del Complejo Hospitalario Universitario Carlos Haya. Málaga.

         

 

          La Resonancia Magnética (RM) comenzó siendo el método de imagen más utilizado para la valoración de enfermedades neurológicas en pacientes pediátricos. Con los avances técnicos del aparato, especialmente con el desarrollo de nuevas secuencias más rápidas y métodos para suprimir artefactos, se ha mejorado la calidad de la imagen. El resultado es que la RM comenzó a aceptarse y ya está establecida como una técnica de imagen muy importante en la valoración de casi todas las partes del cuerpo. De hecho, la RM ha reemplazado al escáner (TC) como estudio primario en la evaluación de los tejidos blandos, las masas paraespinales y medulares y la afectación articular.

          Gracias a la seguridad y versatilidad de la RM, se considera en la mayoría de los casos la técnica ideal para el diagnóstico pediátrico. Una serie de impedimentos hacen que su uso no sea tan universal como debería esperarse. El primero es la necesidad de sedación de pacientes no cooperadores, pues aún es una exploración lenta que necesita la inmovilización a lo largo del estudio. El segundo impedimento es de tipo técnico, la mayoría de lo equipos de RM no tienen incorporados medios  adecuados de “hardware” (como bobinas específicamente pediátricas, dispositivos de monitorización del paciente pequeño) y “software” diseñados especialmente para los requerimientos y necesidades únicas de los niños, lo que hace que en algunos casos los resultados sean más difíciles de interpretar y menos óptimos de lo que se desearía.

Muchas son sin embargo las ventajas, por ejemplo la exquisita contrastación tisular que hace de ella la técnica específica para el uso en la valoración articular, de partes blandas y del SNC; permite la definición vascular sin necesidad de introducir contraste intravenoso; en el caso de ser necesario el contraste, el tipo de contraste intravenoso que utiliza es no yodado, lo que reduce a un valor casi inestimable la presencia de reacciones secundarias; y sobre todo, el ser una técnica no radiante, lo que la coloca en primer lugar, junto a la ecografía, en las técnicas preferenciales de diagnóstico en la edad pediátrica, en la que tan importante es la necesidad de evitar radiación a un organismo en crecimiento. El valor añadido de su capacidad multiplanar lo comparte con la ecografía y los nuevos aparatos de TC que realizan reconstrucciones en todos los planos.

Un último punto que según en el medio en que se desarrolle el radiólogo puede considerarse como desventaja o beneficio, es que el uso de las técnicas depende de la accesibilidad de las mismas en cada centro y el aparataje de la resonancia es caro y necesita de una constante renovación técnica y científica para estar al día tanto en su utilización como en la interpretación de las imágenes.  Así aplicaciones novedosas de la RM incluyen la RM angiografía, RM colangiopancreatografía, RM urografía, RM intestinal, técnicas que cada vez están mejor definidas y comienzan a formar parte de la batería de pruebas diagnósticas en uso en Pediatría.

          La utilización de la RM en la patología oncológica abdominal va a ser dividida en la imagen RM oncológica hepática, renal, retroperitoneal no renal e imagen pélvica.  En todas ellas la ecografía continúa siendo la técnica inicial de imagen y el TC y la RM corresponden al segundo escalón en el diagnóstico. Se comentarán características muy sugerentes de diagnósticos específicos tumorales en cada localización, indicando la RM con sutileza el carácter tisular de la lesión, la relación con los vasos adyacentes (sin necesidad de introducir contraste), la extensión tumoral en relación con órganos contígúos y a distancia. Además permite la valoración postratamiento de la patología oncológica , tanto en el seguimiento del curso de la cirugía, radioterapia y quimioterapia como para el despistaje de recidivas o restos tumorales.

 

 

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