“Caracterización de la ingesta de alimentos y nutrientes en la población escolar de Canarias”
Mónica
Ruiz Pons
A
lo largo de los últimos 50 años se ha producido un cambio importante en el
patrón de consumo alimentario en los países desarrollados, que si bien ha
significado una mejoría en la salud de los individuos y una mayor expectativa
de vida para la población en general, también ha dado lugar a un aumento
importante en la aparición de las enfermedades crónicas degenerativas, muchas
de las cuales se inician en la edad pediátrica, aunque se expresen clínicamente,
en la mayoría de los casos, a partir de la cuarta década de la vida. La
obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, diferentes tipos de cáncer,
son algunos ejemplos. Los cambios que ha experimentado la
dieta occidental son un consumo elevado de alimentos de origen animal,
una disminución de los alimentos de origen vegetal, fundamentalmente verduras,
tubérculos, legumbres y cereales, y la presencia de una gran cantidad de
productos refinados de alta densidad energética. Esto supone un aumento de la
ingesta energética a partir de grasa total, grasa saturada e hidratos de
carbono simples en una sociedad donde los cambios de estilos de vida han
conducido a una progresiva disminución de la actividad física y del gasto
energético derivado de la
deambulación, el trabajo y el mantenimiento del equilibrio térmico.
Paralelamente
a estos cambios, el patrón de mortalidad de nuestras sociedades también se ha
modificado, de manera que las principales causas de muerte en las sociedades
industrializadas son las enfermedades cardiovasculares y diversos tipos de cáncer.
Los
estudios epidemiológicos revelan que existe una estrecha relación entre el
tipo de dieta actual y la aparición de una serie de enfermedades crónicas,
como las enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, caries dental,
obesidad, osteoporosis, y diversos tipos de cáncer. Es difícil determinar
cuantitativamente en qué proporción la dieta es responsable de la aparición
de estos problemas de salud, pero lo que sí se está de acuerdo es que por
medio de modificaciones dietéticas pueden disminuirse algunos factores de
riesgo (1). En Estados Unidos se ha estimado que los patrones dietéticos y de
actividad física contribuyen a 1000 muertes diarias, en segundo lugar después
del tabaco. En estos momentos existe cierto consenso a nivel mundial
respecto al patrón de dieta que se asocia con un modelo más saludable y que
genera un menor riesgo de desarrollo de enfermedades crónicas (2-4).
Los metaanálisis sobre ensayos
clínicos demuestran que al disminuir los niveles séricos de colesterol
mediante dieta o fármacos, y mediante prevención primaria o secundaria, se
reducen los infartos de miocardio fatales y no fatales (2). La reducción del
colesterol sérico mediante modificaciones dietéticas constituye la estrategia
poblacional más importante para prevenir la enfermedad coronaria. Se ha
comprobado, que tanto en adultos como en niños, el mayor determinante
nuticional en los niveles séricos de colesterol entre los diferentes países es
la proporción de grasa saturada de la dieta. Los mecanismos bioquímicos y genéticos
involucrados en el desarrollo de las lesiones vasculares ateroscleróticas están
activos inmediatamente después del nacimiento, y los estudios realizados en
adultos demuestran que los beneficios de la reducción de los niveles séricos
de colesterol se relacionan con la edad a la que se redujeron éstos. Parece
razonable por ello introducir una dieta baja
en grasa saturada y colesterol durante la infancia precoz (5,6).
La
importancia de la fibra en la dieta ha sido reconocida por múltiples
organismos. La fibra dietética disminuye el riesgo de varias enfermedades crónicas,
incluyendo la enfermedad coronaria, obesidad, diabetes y cáncer de colon. En
los estudios epidemiológicos se ha comprobado una ingesta baja de fibra en
adultos y niños. Ninguna de las actuales recomendaciones sobre ingestas dietéticas
hace referencia a un consumo específico de fibra dietética durante la edad
pediátrica. El Comité de Nutrición de la AAP ha recomendado una ingesta de
0.5 g/kg con un tope de 35 g/día. El sistema de etiquetado de la F.D.A
recomienda unas ingestas de 10-12 g/1.000 kcal consumidas. En 1.995, La Fundación
Americana de la Salud ha propuestos unas recomendaciones mínimas de “edad en
años + 5” de fibra dietética al día en niños entre 3-20 años. Comparado
con las ingestas actuales de los niños americanos (con ingestas medias de 12
g/d) esto supone un aumento de un 25-50% para preadolescentes y un 70-100% para
la mayoría de los adolescentes (7). Esta última fórmula también ha sido
adoptada como recomendación para los niños españoles en la Conferencia de
Consenso sobre Lípidos en Pediatría 1.998(8).
La
obesidad es la enfermedad nutricional más frecuente durante la infancia y
adolescencia en los países desarrollados, y el factor etiológico de causa
nutricional de mayor morbilidad en Estados Unidos. La importancia de la obesidad
radica en el elevado número de trastornos patológicos que conlleva como
hiperlipemia, intolerancia a los hidratos de carbono, diabetes mellitus,
trastornos cardiovasculares, problemas ortopédicos, etc, y en general en una
expectativa de vida menor que la de los individuos no obesos. Actualmente
constituye un problema de salud pública pues es una enfermedad que tiende a
autoperpetuarse con graves repercusiones en la morbi-mortalidad durante la vida
adulta. El porcentaje de niños obesos que tienen riesgo de ser obeso en la edad
adulta es de un 40% si se es obeso a los 7 años, un 70% si se es obeso entre
los 10-13 años, y hasta un 80% si se es obeso durante la adolescencia (9). Además,
los estudios epidemiológicos realizados en los últimos años coinciden en
demostrar un aumento de esta incidencia: en Estados Unidos la prevalencia de
obesidad se ha duplicado en la última década.
Los
hábitos dietéticos definitivos se adquieren en etapas tempranas de la vida,
sobre todo durante la época del preescolar y escolar por imitación de los
patrones familiares. Además, la dieta en la infancia precoz
podría programar definitivamente las respuestas metabólicas a lo que
ingerimos. El entorno social y los medios de comunicación también influyen de
forma importante en la adquisición de hábitos alimentarios, los cuales una vez
establecidos son muy difíciles de modificar.
La
obtención de información fiable sobre los hábitos dietéticos y el consumo de
alimentos, energía y nutrientes en individuos y poblaciones nos permite valorar
la dieta como determinante cuantificable de la ocurrencia de enfermedad así
como estimar la distribución de la ingesta en grupos de población, identificar
grupos de población de riesgo de déficit nutricional, y planificar y evaluar
programas de intervención y de educación nutricional (10).
Desde
principios de siglo XIX se han realizado en Canarias algunas encuestas
alimentarias para evaluar el consumo de alimentos, pero se han empleado
metodologías muy variadas que dificultan la interpretación y comparabilidad de
los resultados.
Canarias
es la Comunidad Autónoma con la mayor tasa de
mortalidad por cardiopatía isquémica, así como la de mayor incidencia
de diabetes mellitus y obesidad del adulto.
Los resultados de la Encuesta Nutricional de Canarias (11,12) muestran
unos valores de colesterol total muy elevados con respecto a la media del país
(un 30% de los canarios entre 18 y 75 años muestran unos niveles de colesterol ³ 239 mg/dl), siendo la media de colesterol HDL
más baja. Asimismo la prevalencia de obesidad en la población canaria es
superior a la de otras comunidades autónomas con una prevalencia de
sedentarismo similar a la media del país. En la Comunidad Autónoma Canaria más
de la mitad (56.8%) de la población entre 18-75 años presenta exceso de peso,
ya sea en forma de sobrepeso o de obesidad. La prevalencia de obesidad (IMC >
30 Kg/m2) es de un 18.4% comparada con el 13.4% de la media nacional.
Caracterizar
la ingesta alimentaria y estilos de vida de los escolares y adolescentes
canarios, y valorar si existe una relación con la alta incidencia de
enfermedades crónicas de esta Comunidad, nos permitiría definir los objetivos
prioritarios de intervención nutricional, así como la elaboración de programas adecuados de educación nutricional en esta
población.
METODOLOGÍA
Muestra
El
universo del estudio lo constituyen todos los habitantes de Canarias de edades
comprendidas entre los 6 y los 17 años, siendo la población orígen todos los
habitantes de estas edades residentes y censados en los municipios de la
Comunidad Canaria. La técnica de muestreo es estratificada bietápica según el
habitat y aleatoria por conglomerados, siendo la unidad primaria de muestreo los
municipios de Canarias, y la última, los individuos censados en los mismos.
La
muestra se ha obtenido a partir de los 32 municipios seleccionados de forma
proporcional al número de habitantes y al peso específico de cada municipio en
la muestra, con el fin de evitar, en lo posible, ulteriores necesidades de
ponderación.
Método de encuesta alimentaria
Se
ha utilizado la combinación de tres cuestionarios dietéticos: dos
recordatorios de 24 horas en dos días no consecutivos (repetidos durante el año
1.997), y un cuestionario de frecuencia de consumo de 77 alimentos. Las
encuestas se han llevado a cabo en el domicilio del encuestado por encuestadores
que fueron sometidos a un riguroso proceso de formación y selección previos.
En los niños menores de 12 años, la encuesta se ha realizado con la ayuda de
la madre o responsable de la alimentación del niño. Para estimar los volúmenes
y las raciones se han usado medidas caseras utilizadas en el propio domicilio
del encuestado, anotándose el volumen de las mismas. En algunas ocasiones se ha
hecho uso de raciones estándar.
Estudio antropométrico
Las
variables antropométricas a estimar son: peso, talla, Indice de Masa Corporal
(peso/altura2), perímetro cintura, perímetro cadera, índice
cintura/cadera, perímetro del brazo y distancia intercondílea del húmero.
Para
su medición se han utilizado básculas de baño portátiles electrónicas de
una precisión de +/- 0.2 kg, pesándose descalzos y en ropa interior; tallímetro
(modelo Kawe), y cintas métricas inextensibles.
Evaluación de los estilos de vida
Los
estilos de vida que se incluyeron en la encuesta fueron el consumo de tabaco y
de alcohol y la actividad física.
El
hábito tabáquico se valoró durante la segunda entrevista incluyendo una parte
del cuestionario utilizado en las encuestas periódicas el Consumo
de Tabaco, Alcohol y Drogas llevan a cabo distintas Instituciones en el
Estado Español.
La
actividad física se ha valorado mediante distintas preguntas, algunas de las
cuales han sido utilizadas en encuestas precedentes efectuadas en España y
otras son adaptadas del programa CINDI de la Organización Mundial de la Salud.
Informatización y análisis estadístico
La
informatización de los datos de la encuesta está concentrada en una base de
datos con el programa informático dBase IV, salvo los recordatorios de 24 horas
y los datos de evaluación antropométrica que están recogidos por separado en
una hoja de cálculo del programa Excel, tras haber sido revisadas por una
dietista.
El
análisis estadístico se llevó a cabo con el programa estadístico SPSS-PC
que, si bien no ha sido diseñado específicamente para estudios alimentarios,
se ha comprobado internacionalmente su utilidad y es uno de los más utilizados
con esta finalidad.
Tabla de
composición de alimentos
Como
fuente principal se utilizarán las tablas de composición francesas
(Favier y col., 1995) y como fuentes secundarias para algunos nutrientes,
las tablas españolas de Mataix (1.996), las tablas británicas de McCance y
Widdowson (5ª edición, 1.992) y las de Canadá y EEUU (Feinberg et al. ,
1.991).
RESULTADOS
En
la Tabla 1 se resumen los consumos medios diarios de los grupos de alimentos por
grupos de edad. La figura 1 representa la proporción con que cada principio
inmediato contribuye al aporte energético diario.
Con
respecto a la frecuencia de consumo de alimentos, los resultados más
destacables son que el 80% de la población estudiada consume pan blanco
diariamente, y un 14% lo consume integral. La pasta y el arroz se consumen con
una frecuencia semanal y además por un bajo porcentaje de la muestra. Estos
porcentajes son muy inferiores a los de ciertas zonas peninsulares mediterráneas,
pero el de pan es algo similar. El consumo de carne es semanal, y el pescado
blanco se consume más que el azul. La ingesta de frutas es destacable sobre
todo para cítricos, manzanas y plátanos,
aunque con un consumo inferior en general que en otras partes de España.
Con respecto a los lácteos, la leche entera es la más consumida, seguida de la
desnatada y la leche con grasa vegetal. El consumo de caramelos, golosinas y
chocolate es mucho más alto que en otros estudios, con un 30% de consumidores
diarios.
Existe
una relación inversa entre la clase social de la familia y el consumo de
cereales, papas y una relación directa con el consumo de pescado, verdura,
embutidos y quesos. El nivel de estudios se asocia positivamente con el consumo
de yogur, bollería, embutidos, huevos, verduras y bebidas no alcohólicas, y
negativamente con el de papas y legumbres.
CONCLUSIONES
En
una aproximación inicial podemos decir que los escolares canarios presentan un
consumo de lácteos alto, mientras que el de carne y pescado es más bien bajo.
El consumo de verduras y hortalizas es relativamente bajo comparado con el de
otras comunidades aunque el de patatas es el más alto.
BIBLIOGRAFÍA
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11.
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12.
Encuesta Nutricional de Canarias. Servicio Canario de Salud. Hábitos
alimentarios y consumo de alimentos. Volumen 1, 1999.
TABLA I. Consumo
medio diario de los distintos grupos de alimentos por grupos de edad
|
|
6-10 años (n = 138) |
11-17 (n = 242) |
|
Leche |
386.0 |
345.6 |
|
Quesos |
20.7 |
24.6 |
|
Yogur |
68.8 |
52.7 |
|
Otros lácteos |
28.3 |
21.8 |
|
Cereales |
118.8 |
148.2 |
|
Bollería |
46.4 |
52.7 |
|
Papas |
132.6 |
154.1 |
|
Pescado |
27.0 |
37.8 |
|
Carne roja |
35.8 |
43.6 |
|
Embutidos |
25.4 |
33.9 |
|
Vísceras |
0.1 |
0.6 |
|
Aves y conejo |
36.0 |
35.3 |
|
Grasas de adición |
27.6 |
31.8 |
|
Huevos |
22.6 |
30.8 |
|
Legumbres |
26.6 |
27.9 |
|
Frutos secos |
1.1 |
1.6 |
|
Fruta |
176.4 |
185.8 |
|
Verdura |
620 |
71.0 |
|
Dulces |
70.5 |
64.8 |
|
Bebidas sin alcohol |
380.9 |
471.6 |
|
Bebidas con alcohol |
0.1 |
4.4 |
|
Total ingesta sólida |
1328.0 |
1377.1 |
|
Total bebidas |
381.1 |
476.1 |
Los resultados están
expresados en media de consumo de alimentos: g o cc/persona/día
Figura 1.
DISTRIBUCION PORCENTUAL DE LA RACION ENERGETICA