CONTINUIDAD DE CUIDADOS. ATENCIÓN INTEGRAL. RELACIÓN ENTRE NIVELES.

 

Dr. Rafael Muriel Fernández.

 

 

     La  intervención del profesional de la atención infantil desde el punto de vista del resultado final, esto es, si realmente transmitimos o no salud, es el objeto central y a la vez apasionante de esta ponencia. Para desarrollarla se nos ha sugerido desde la organización que abordemos los siguientes aspectos conectados entre si: 1. El profesional como transmisor de salud. 2. La Atención Integral. 3. La Continuidad de cuidados. 4. Trabajar con otros sectores.

 

1.    El profesional como transmisor de Salud.

2.    La Atención Integral: Niveles de Atención.

3.    Continuidad de Cuidados.

4.    Trabajar con otros sectores en el nivel local.

 

 
 

 

 

 

 

La intención es prestar un análisis, que transportado al centro en que cada uno desarrollamos nuestro trabajo, nos pueda dar una medida y a la vez un instrumento de replanteamiento de nuestro quehacer cotidiano, fijando la meta en transferir salud.

 

1.     El profesional como transmisor de Salud

Realmente muchas han sido las exigencias que se han ido superponiendo en las dos últimas décadas ante los profesionales de la atención a la salud infantil en general, concretamente sanitarios: enfermería, medicina y específicamente a la pediatría.

Hemos comprobado como no bastaba con la función de curar ante las crisis de salud que nos presentaban los niños y niñas, lo que ahora denominamos atención a la demanda o nivel asistencial.  Es ya necesario adelantarse y prevenir en lo posible, o incluso trabajar para que la familia desarrolle hábitos saludables y procure las condiciones más positivas a su alcance para que niños y adolescentes crezcan y se desarrollen (la promoción de la salud) lo mejor posible.

Con la atención a aquellos que tenían un problema prolongado en el tiempo, una secuela o determinados hándicaps hemos comprendido que no sólo se nos pide "curar" sino "cuidar", aportar los cuidados necesarios, teniendo como objetivo la mayor autonomía de¡ niño y su familia, huyendo precisamente de la dependencia del sostén profesional.

 Por otro lado los límites de los centros de atención y la estructura de la consulta se nos han ido quedando pequeños, tenemos que desarrollar además nuestra profesión en otros espacios a los habituales, es preciso relacionar grupos de padres, de adolescentes con la escuela, las asociaciones, incluso con los medios de comunicación.

 Actualmente se añaden exigencias de evaluación de nuestra actividad y cada una de nuestras decisiones han de estar basadas en una alta o fuerte evidencia científica.

Lo que viene ocurriendo, y además en poco tiempo, es un de madurez profesional importante que se extiende análogamente a nuestro interlocutor que es la familia, y aunque la relación continua siendo asimétrica, ya no son válidos esquemas en los que el profesional decide y el paciente obedece.  Ni las soluciones son sencillas ni el paternalismo conduce a una ejecución a ciegas.

Hoy tenemos el reto de desarrollar una relación mucho más madura que exigen técnica y método, no solo para analizar y diagnosticar, ni siquiera para tratar terapéuticamente ... Actualmente tenemos que protocolizar la escucha, la valoración del nivel social de incidentes, tenemos que proponer argumentando, convencer, dar instrumentos para la decisión mas saludable.

El profesional nunca fue un fin, ni siquiera su capacidad y habilidad fueron metas en alguna etapa de la medicina, el profesional y hoy más que nunca, y con mayor dificultad que nunca, es un medio para que las familias puedan obtener mayor salud.

El profesional como medio es el alcance que hemos querido resaltar en esta intervención "El profesional como mediador para transferir salud". En este apartado se hablará de conceptos como, continuidad de la atención, e intersectorialidad en función de incrementar la capacidad de mediador, como las ocasiones anteriores a su lectura análisis y debate invitamos con la intención resultante de comprender mejor la función profesional que hoy hemos de desempeñar y que se nos reclama a nivel social.

  

2. Atención integral y niveles de atención

Una de las aspiraciones profesionales que se vienen planteando en esta última década es la de dar "una respuesta integral" a los problemas de salud.

El nivel asistencia¡ es el que incorporamos con mayor identificación, de ello se ocupa de forma especial la formación pregrado de todos los profesionales implicados en los servicios sanitarios.  Esta tendencia además se refuerza con la formación postgrado muy estructurado desde la concepción hospitalaria.

Pero ya reducirse a la acción de "curar y asistir" no basta y aunque inicialmente, también se nos hablaba de prevenir, no pasaba de la dimensión que se le dio entonces con el término profilaxis y que queda reducido a un pequeño párrafo al final de un dilatado desarrollo clínico.  Pues bien en los últimos tiempos, qué importancia ha adquirido el nivel de prevención, sobre todo a nivel colectivo y de la salud pública; determinadas enfermedades como el SIDA han situado este nivel de atención como prioritario en la historia de la enfermedad y en la evolución positiva de la epidemia.

A la prevención se le dieron distintas aplicaciones.  Al concepto de evitar que un hecho ocurra, por lo tanto que se dé la enfermedad, se le denominó prevención primaria y no todos los problemas de salud son susceptibles de prevención a este nivel.  Se emplea el término prevención secundaria para destacar la importancia de¡ diagnóstico precoz y las ventajas que supone para la eficacia de¡ tratamiento en las primeras etapas, y por último se utiliza la prevención terciaria para minimizar las secuelas y los efectos permanentes de un padecimiento concreto.  

Disponer de una relación ubicada de los recursos de la zona (mapa de recursos) puede ser un instrumento tan importante como el fonendoscopio, el talonario de recetas o de petición de analítica.  Conocer las guarderías, colegios, escuelas infantiles e institutos, sus consejos, las asociaciones de padres y de educación de adultos, los dispositivos de segundo nivel como los Equipos de Orientación Educativa, Centros de Educación del profesorado.

Tener identificados los trabajadores sociales de base en contacto con los recursos de¡ centro, así como relacionadas las asociaciones y los apoyos informales serán sin duda elementos que nos permitirá articular el sistema de cuidados más adecuado y óptimo, según la realidad organizativa de la zona donde trabajamos.

Establecer unos canales de comunicación más o menos reglados para concretar los circuitos de atención a determinados problemas: fracaso escolar con repercusiones en la salud, el ya citado problema de malos tratos, disfunciones conductuales tan frecuente en los motivos de consulta.  La planificación de la Educación para la Salud, la promoción, etc.

Trabajar conjuntamente con otros sectores -la intersectorialidad- no es derivación, inhibición de la intervención para pasar el problema a otros, tampoco es intromisión o voluntarismo -lo hacemos porque se nos apetece, nadie nos obliga-.  Frente a todo ello es corresponsabilidad y forma parte de nuestra respuesta profesional- en la actualidad, y condiciona fuertemente el nivel de calidad y satisfacción de los usuarios.  

Prevenir por lo tanto, supone actuar sobre los factores de riesgo para impedir que se enferme, como pretendemos hacer con los adolescentes.  También es diagnosticar e instaurar un tratamiento precoz como hacemos con el screening de fenilcetonuria e hipotiroidismo o disminuir la potencialidad de los riesgos en los RN de muy bajo peso.

Por otro lado el concepto de rehabilitación, también ha evolucionado- y además de significar la recuperación de ciertas habilidades reducidas por las consecuencias orgánicas de determinado problema de salud; hoy se habla de adaptación social para significar la compatibilidad de una discapacidad derivada de un determinado padecimiento con unos niveles de calidad de vida aceptables, que permitan las relaciones y la realización en los campos de la convivencia y el ejercicio de una tarea o trabajo.  De ahí la importancia de los aspectos de¡ seguimiento que resaltamos.

 

NIVELES DE ATENCIÓN  

 

 

 

 

 

   

Pero aún se añade otro nivel más en lo que hemos denominado una ATENCION INTEGRAL y es el nivel de Promoción de la Salud, que significa controlar los factores que influyen en la salud de uno mismo como ciudadano y como miembro de un colectivo o comunidad concreta.  Se habla entonces de hábitos saludables, de relaciones y realizaciones en positivo que nos permitan una calidad de vida lo más amplia posible.

Realmente todos estos conceptos se Í reflejan de cierta manera ya en las actividades cotidianas que estamos desarrollando en los servicios sobre todo al nivel de atención primaria.  Así entendemos cómo en los programas de seguimiento de la salud infantil es fácil poner ejemplos de promoción, prevención (la 2a y 3a), asistencia y adaptación social.

 

Promoción           Desarrollo psicomotor, aspectos nutricionales...

 

Prevención primaria Estrategia de riesgo, vacunas, accidentes domésticos...

 

Prevención secundaria    Diagnóstico precoz de metabolopatías Seguimiento de¡ crecimiento y desarrollo...

 

Prevención terciaria     Seguimiento de niños de alto riesgo......

 

Adaptación Social   Programas de Seguimiento problemas crónicos.  Consulta programada,

 

También se han comentado, cualquiera que sean las limitaciones y premisas organizativas de¡ momento, las tendencias de la gestión en cuanto a cumplimentación de indicadores y por lo tanto el establecimiento de prioridades.  En la mayoría de los casos se podrá construir una atención cercana a las necesidades de la población en el marco de la organización de una consulta y/o un programa a nivel local.  Ahora añadimos que limitar hoy esa respuesta al nivel asistencias, es cuando menos un reduccionismo, y desde luego un paso i atrás en los niveles de calidad de la atención sanitaria a nuestros ciudadanos: a los padres y a los niños y niñas.  

En conclusión cuando estructuremos u organicemos nuestra respuesta como profesional y/o equipo sanitario hemos de procurar integrar la asistencia y la prevención, la promoción y la rehabilitación psicosocial en los niveles adecuados al problema de salud que se nos presente, tanto individualmente como a nivel de colectivo o de comunidad.

Ya hemos comentado cómo para prestar una atención de calidad es necesario integrar la prevención, la rehabilitación social y la promoción de la salud con el nivel asistencial especialmente en las actividades dirigidas en la atención infantil en el marco familiar.

  Cada uno de estos niveles de atención se dan en mayor o menor medida en las consultas a demanda, en las visitas a domicilios, en el seguimiento del niño sano, en las consultas programadas...

 

3.   Continuidad de la Atención y Coordinación de niveles.

  Para poder realizar una actuación correcta en el enfoque de mejora de calidad de vida, debemos intentar satisfacer las necesidades de nuestros pacientes. ¿ESTAMOS SEGURO DE CONOCERLAS?. Cuando evaluamos globalmente necesidades, demanda y utilización de los servicios, sólo una pequeña parte de las necesidades son expresadas como demandas asistenciales y ni si quiera la totalidad de las mismas son atendidas por los servicios sanitarios. El primer paso de la atención a la infancia sería por lo tanto poder sacar a la luz aquellas necesidades no expresadas por el niño y su familia.

Para lograrlo debemos dar a la familia y al ni protagonismo de la relación, convirtiéndonos los profesionales en no sólo receptores de información, sino sobre todo emisores de la misma, esperando que con ella la familia pueda tomar una decisión.  Esta actuación conlleva un pacto profesional. familia para que ésta asuma y participe en las respuestas a los problemas.

Naturalmente, la calidad de vida depende de parámetros mucho más amplios de los que como profesionales de los diferentes sectores podemos abarcar de forma aislada. La actuación multisectorial y la continuidad de la atención son actuaciones que escapan del campo exclusivo del personal sanitario e implican a todos los profesionales que tienen relación con la Infancia con un objetivo concreto como el mejorar la calidad de vida del paciente.  Cada vez tenemos más pacientes con patología compleja en la cual la salida de la consulta o del centro sanitario no significa ni mucho menos el final de la asistencia.  Cualquier paciente, pero sobre todo el paciente con patología crónica, vive su problema de salud como un todo y busca una solución y respuesta integrada.  Su enfermedad no tiene parcelas que son atendidas en diferentes centros según el momento, sino que debe apreciarse que todos los niveles de atención tratan su enfermedad sin diferencias. Este concepto define "LA CONTINUIDAD DE LA ATENCIÓN".  Los pacientes son especialmente sensibles para detectar las diferencias que puedan establecerse según el nivel que atiende su solicitud, más aun para detectar las contradicciones que puedan producirse.  Parece claro que de conseguirse una correcta continuidad de la atención mejoraremos el grado de satisfacción del usuario.

Es ya una realidad que debemos atender al niño desde diferentes niveles, por lo tanto tenemos que trabajar en la línea de mejorar esta continuidad y para ello hay que cambiar el enfoque de la situación que generalmente ocupaban los pacientes en nuestros sistemas sanitarios.  Históricamente, la relación que teníamos con nuestros pacientes colocaba a los Servicios Sanitarios en el centro de la relación.  El hospital-centrismo o ambulatorio-centrismo desplazaba al paciente hacía la perifería.  En el nuevo concepto de relación el centro de la atención es el paciente y su familia.  Todos los sectores que intervienen en los cuidados de los pacientes, sanitarios o no. deben tenerlo en cuenta.

Existen múltiples factores que parecen regular de forma negativa el correcto funcionamiento de los canales de comunicación entre niveles.  Algunos de estos factores podrían estar favorecidos por los siguientes puntos.  

n         Culturas profesionales diferentes.  Desde el punto de vista sanitario mientras la atención primaria, se centra más en el enfoque poblacional y aspectos globales como prevención de enfermedad, la atención especializada prioriza el enfoque individual, técnicas diagnosticas y terapeúticas.  Las Unidades de Salud Mental Infantil están poco implicadas en la actuación integral de¡ niño y estructuralmente se encuentran demasiado alejadas de los niveles primarios.  Hasta hace poco la Salud no entraba dentro de la formación curricular de los profesionales educativos.

 

n         Desconocimiento.  No me refiero de forma exclusiva al conocimiento personal entre los profesionales de los diferentes niveles, que será sin duda una de las bases más importantes a valorar sino al desconocimiento absoluto que por lo general se tiene sobre las funciones, capacidades y recursos de¡ otro nivel.

 

n         Escasa valoración de otro nivel.  Cuando se empieza a trabajar en común y se intentan establecer protocolos de actuación unificada, se cuestionan actitudes y procesos que ya se han convertido en rutinarios y se suelen cuestionar también supuestas parcelas de poder Sólo la correcta valoración del otro nivel asistencia¡, permitirá aceptar propuestas y reconocer errores.

 

Para conseguir superar estas barreras que se presentan entre los diferentes niveles de atención, tenemos que utilizar una escalera cuyos primeros peldaños serían los cambios de actitudes, la mejoría del conocimiento de los recursos y los cambios en las aptitudes.  Vamos a intentar ir desglosando estos conceptos punto por punto.

 

    Primer escalón: Actitudes.  La definición de actitud implica una manifiesta disposición del ánimo.  Para un cambio en el enfoque de la relación entre niveles, es fundamental que partamos de algo que nosotros mismos hemos valorado como un beneficio para el usuario.  Necesitamos extender un movimiento progresivo de sensibilización, para que cada vez sea mayor el grupo de profesionales que estemos en una disposición de ánimo positiva de cara a mejorar la relación entre niveles.

 

    Segundo escalón: Cuando nuestras actitudes hayan cambiado, llegará el momento de dar el segundo paso, es decir mejorar el conocimiento de recursos de los otros niveles. lmaginaros la situación como trabajadores de una agencia de viajes a la que llega un posible cliente con una idea aproximada de lo que quiere contratar pero que espera que seamos nosotros los que le guiemos en base a nuestros conocimientos. Está claro que nosotros deberemos tener el conocimiento más amplio posible de los destinos que podemos ofrecer a ese cliente para poder ir ofertando aquél que llegue a cumplir sus expectativas.

 

Cambiemos las tornas.  Ahora somos una agencia de salud y acude un paciente-usuario-cliente -como queráis definirlo- que ha decidido requerir nuestros servicios. Nosotros debemos poseer toda la información necesaria sobre los recursos con los que contamos en las diferentes niveles, atención primaria, hospitales etc.  Pero también, desde estos dos niveles se debe conocer cuáles son los recursos en el área de salud mental, dónde se encuentran los centros base de minusvalía en cada provincia, qué oferta tienen para el medio rural.  No quiero olvidarme de¡ desconocimiento absoluto que solemos tener acerca de los equipos de apoyo escolar, tan necesarios en cuanto nos referimos a población de edades superiores a los cuatro años.

Somos todos nosotros los que debemos tener estos conocimientos, que nos permitan volcar esta información sobre nuestros pacientes-usuarios-clientes.  Una vez que nosotros hayamos dado toda esta información, ellos estarán en condiciones de decidir donde van a cumplirse de forma más adecuada sus expectativas.

Demos por hecho que ya hemos cambiado nuestras actitudes y hemos mejorado nuestros conocimientos, estamos acercándonos al tercer escalón de la escalera.

 

    Tercer escalón: Mejorar nuestras aptitudes. La aptitud es la capacidad para realizar satisfactoriamente una tarea. Las culturas de actuación por sectores específicos sin contar con los otros tienen demasiada antigüedad en los sistemas sanitarios y no sanitarios.  Hay que conseguir mejorar nuestra capacidad para realizar un enfoque multisectorial en la relación de los profesionales con la Infancia.

Este proceso, debería llevar de forma progresiva a iniciar actuaciones multisectoriales, de forma regular Hasta el momento sólo el voluntarismo lleva a realizar actuaciones puntuales, que por lo general dejan de realizarse con el paso de tiempo y que en muchas ocasiones fallan por un incorrecto planteamiento de¡ seguimiento y de la transmisión de información.

El correcto feed-back de la información es básico para que las relaciones entre niveles se mantengan una vez iniciadas.  La existencia de una cartilla unificada en la que constasen todos los datos sanitarios de los pacientes creo que es fundamental.  La cartilla de salud no es un documento para nosotros, sino que se trata de un documento de] niño, donde van a constar todos los datos importantes de su biografía médica y que van a poder conocer y utilizar todos los niveles.  Por lo tanto, su correcta utilización, nos llevaría hacia una verdadera mejoría en la continuidad de la atención.

La coordinación entre los niveles de atención primaria y especializada, se plantea como una necesidad cada vez más evidente para gestores y profesionales.  Esta coordinación, que parece configurarse como un elemento clave para aumentar la calidad de la atención, (vinculada más a parámetros de tiempo de dedicación que de recursos), se baraja como un buen instrumento para mejorar la organización.

La investigación sobre organización de servicios, incorpora la reflexión de¡ propio trabajo como una obligación de cualquier profesional, a la hora de revisar la calidad de sus actividades y actuaciones.

El usuario de los servicios sanitarios, o si se quiere el cliente de los servicios de salud, es especialmente sensible para detectar las diferencias de la atención recibida en los distintos niveles, incluso las contradicciones que esto puede plantearle.  Los estudios de opinión de usuarios así lo demuestran, 01 sobre todo en la valoración que hacen de los procesos de asistencia, no sólo respecto a la calidad técnica sino con especial referencia al trato recibido y a la comunicación establecida.

Para la atención infantil, el instrumento continuidad, es especialmente importante desde el proceso de - nacer hasta- la atención a los problemas de salud del adolescente, puesto que requieren una estrecha coordinación entre los niveles sanitarios de atención primaria y especializada e incluso una frecuente relación con otros sectores como educación y asuntos sociales.

Hemos comprobado cómo los programas de seguimiento tanto para el desarrollo normal, como para aquellos que tienen problemas de salud que se prolongue en el tiempo, la coordinación entre los distintos niveles de atención es un requerimiento habitual de las familias de. los afectados y una exigencia cada vez más presente para las asociaciones de apoyo y autoayuda, siendo un elemento de peso en la cualificación que hacen de la calidad de la atención que se le presta.

Puntos útiles para el desarrollo práctico de la coordinación entre niveles/continuidad de la atención.

 

* Legitimación con los objetivos de los contrato-programa de los servicios y conexión con el Plan Andaluz de Salud.

* Conexión con las Comisiones del hospital de referencia y nombramiento de un grupo de trabajo  específico   para   la continuidad y coordinación bipartito: especializada/primaria.

* Objetivo priorizado por la dirección de distrito.

* Planteamiento de proyectos concretos para la investigación en organización de servicios.

* Comenzar por grupos y problemas concretos.

* Resaltar su repercusión en la calidad de la atención, su oración por el usuario y bajo costo en términos de recursos.

* Sintonía entre profesionales y gestores.

* Contar con los obstáculos tradicionales de la organización: resistencia al cambio, toma de decisiones participativas, delegación de funciones.

 

Aunque es una necesidad clara para los distintos sectores que puedan estar implicados (profesionales, gestores y usuarios), avanzar en la continuidad de la atención presenta obstáculos e inconvenientes importantes.

  Cualquier proyecto que amplíe la participación en las tomas de decisiones, que movilice y cuestione los procesos establecidos desde hace tiempo y que invite a un nuevo reparto y delegación de funciones, puede inquietar desde el punto de vista de gestores y profesionales.  Cuando además el objetivo central es el interés de¡ usuario y no el desarrollo profesional (en ocasiones no convergentes), y sugiere un replanteamiento en el terreno -siempre difícil- de las actitudes, es frecuente encontrar al principio resistencias al cambio, que más tarde se pueden diluir ante la evidencia de la obtención de mejores niveles de calidad y por lo tanto de profesionalidad.

  De manera que cualquier intento, referente a un problema concreto de salud, que pretenda mejorar la coordinación de niveles, tendrá que tener en cuenta un nivel de dificultades a la hora d e establecer una mejora en el circuito de atención y sobre todo precisará aumentar la comunicación directa y el consenso entre estamentos profesionales y servicios y niveles de cultura distinta en el enfoque de los problemas.

  Por último, hay que destacar para el planteamiento de avances en la continuidad de la atención la necesidad de vincular las propuestas con los instrumentos reales que la organización de la salud priorice en cada situación, como en la actualidad son el Contrato-Programa y el Plan Andaluz de Salud, en cuyos objetivos deben de quedar reflejados los proyectos propuestos a nivel local por puntuales que sean.

 

4. Intervención con otros sectores

En los primeros capítulos de esta guía se ha puesto de manifiesto el cambio que se viene dando en la importancia y en las prioridades de los problemas de la infancia y adolescencia.

El denominador común de este proceso acelerado de transformación, se esquematiza en los siguientes puntos:

 

1º. Los problemas tienen una base social cada vez más amplia.

 

2º. Están relacionados con hábitos de vida.

 

3º. Son problemas vulnerables, si se articulan las   estrategias necesarias.

 

De manera que los niños han pasado de plantear problemas agudos de infección o enfermedades nutricionales a presentar problemas más prolongados en el tiempo, las secuelas ocasionadas por el alto riesgo, las alteraciones del desarrollo psicomotor.. y problemas del ámbito de la convivencia y lo relacionar: malos tratos, accidentes domésticos... De igual manera los adolescentes se enfrentan a una etapa donde los riesgos para la salud del mundo juvenil son notables y los mensajes contradictorios: el SIDA, los accidentes de tráfico, alcohol y nuevas drogas y el suicidio... son causas prevalentes que precisan manejar respuestas adecuadas que conjuguen diversión y reducción de riesgos.

De forma que ante este panorama la respuesta de un solo sector -de los servicios de salud por ejemplo- resulta parcial e ineficaz, de modo que además, más recursos no determinan mejor atención, por lo tanto lo que realice un solo sector también tendrá mucho de ineficiente.

Todo ello nos conduce a conocer primero y a tomar contacto después con los recursos que a nuestro nivel tienen otros sectores, entre ellos destacaran siempre, dada la condición de la patología prevalente de niños/as y adolescentes, el sector educativo y el sector de asuntos sociales, al igual que otros de ámbito municipales, asociaciones, de autoayuda y afectados...

Una manera de comprobar la intersectorialidad prácticamente es seguir el esquema adjunto, respecto al papel de los actores profesionales que interaccionan a nivel local (comentar esquema adjunto).

Queda pues claro, a lo largo de toda esta intervención, la relación existente de un lado entre el profesional como transmisor de la salud con prestar una atención integral, y por otro el estrecho vínculo entre la continuidad de la atención para nuestros servicios y la intersectorialidad para prestar atención con otros sectores. Todos ellos deberían formar parte de la organización de nuestro trabajo como profesionales de la salud.

 

 

 


 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

Informe SIAS2 de Pediatría Social. Asociación Española de Pediatría 1.999. Ponce, Muriel, Terreros.

Guía de Salud Infantil y del Adolescente. Consejería de Salud. Junta de Andalucía. 1.999. García Muriel y Valls

 

 

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