PAPEL DEL PEDIATRA ANTE LOS TUMORES DEL SISTEMA NERVIOSO SIMPATICO 

EPIDEMIOLOGIA

 

Rafael Ramos Prats

Departamento de Pediatría. Hospital Nuestra Señora de Candelaria. Santa Cruz de Tenerife

  

 

Los tumores neuroblásticos, que incluyen el neuroblastoma (NB), ganglioneuroma y ganglioneuroblastoma, derivan de las células primordiales de la cresta neural embrionaria, que en su migración y diferenciación normal, darán lugar en el feto a los ganglios simpáticos y la médula adrenal. Se trata del tumor infantil cuyo comportamiento evolutivo es el más sorprendente e imprevisible. La regresión espontánea y la maduración de las células tumorales, bién espontáneamente o inducida por el tratamiento quimioterápico, es particularmente frecuente en el lactante.

            En la última década, sin embargo, el estudio profundo de un numerosos grupo de factores entre los que se incluyen la edad, el estadío, el perfil secretor del tumor, el nivel sérico de algunos marcadores, el grado de diferenciación patológica, la expresión del oncogén N-myc, el contenido de DNA y las alteraciones citogenéticas de las células tumorales, han permitido avanzar grandemente en la valoración de los pacientes con esta patología 1. La toma en consideración de todos estos factores, ayuda a presumir a priori el  comportamiento evolutivo del tumor, pasando desde la sorpresa y la imprevisión de hace pocos años, a la asignación racional de cada paciente a un grupo de riesgo determinado, proporcionándole el tratamiento más adecuado.

 

Incidencia

            Después de los tumores del Sistema Nervioso Central, el neuroblastoma es el tumor sólido más frecuente en la infancia, y en el grupo de pacientes menores de un año es con mucho sin ninguna excepción la neoplasia más frecuente.

            Su incidencia anual relacionada con la población es de aproximadamente 9 casos por cada millón de niños de 0 a 15 años en los EEUU, con apenas diferencias raciales 2  , y tiene escasas variaciones geográficas, al menos en los paises industrializados. Esta tasa de incidencia hace que el neuroblastoma suponga en torno al 10% de todos los cánceres pediátricos.

            En Europa se puso en marcha en 1987 un estudio de tasa de incidencia relacionada con la población, con participación de 4 países (Francia, Austria, Alemania y Reino Unido), analizando la edad de presentación, el sexo, el estadío al diagnóstico y la tasa de mortalidad por neuroblastoma 3 .  Se recogieron 1672 casos en 4 años y la tasa de incidencia anual en niños de 0 a 15 años, osciló entre 10/millón en el Reino Unido y 12.5 en Francia. El estudio de los datos revela que la menor incidencia de presentación en UK se debe a la escasa proporción de niños que se diagnostican en fase inicial de la enfermedad y sobre todo a una tasa muy baja (8%) de diagnósticos realizados en exámenes de salud rutinarios a niños sanos. Este dato contrasta con Alemania, donde los diagnósticos incidentales asintomáticos ascienden al 34%. Sin embargo, el Reino Unido mostraba las tasas más elevadas de estadíos avanzados y de mortalidad porcentual, lo cual sugiere, probablemente, que el diagnostico se retrasa debido a un menor rigor de los programas de seguimiento del niño sano, y que casos no detectados en lactantes se diagnosticaban más tardíamente con enfermedad avanzada.

            El neuroblastoma es un tumor de niños pequeños, de tal forma que el 40% de las veces se diagnostica en menores de un año, y el 80% en menores de 4 años. Su presentación por encima de los 10 años no llega al 3%. Se recogen 2 picos de incidencia claros que corresponden a los menores de 1 año y a los pacientes de edades entre 2 y 4 años 4 .

            En nuestro país, el informe estadístico del Registro Nacional de Tumores Infantiles (RNTI) correspondiente a un seguimiento de 18 años (Período 1980-1998), pone de manifiesto, que el neuroblastoma ocupa el cuarto lugar en frecuencia tras las leucemias y linfomas y los tumores del Sistema Nervioso Central. De 10.369 casos registrados, 1081 corresponden a NB, lo cual supone un 10.4% del total (Tabla 1).

            En España, la tasa de incidencia anual es de 9,9/millón de habitantes, con una distribución por edad y sexo similar a la encontrada en otros países (Tabla 2).

 

Despistaje en masas de población. Programas de screening

            En 1981 se inició en Japón, en la ciudad del Sapporo, un programa de screening para el NB, destinado a niños de 6 meses de edad, mediante la determinación en orina de metabolitos de las catecolaminas (vanilmandélico y homomanílico). Una valoración del estudio 5 pone de manifiesto la dificultad para justificar esta medida de despistaje. Cuando se evalúan los datos 10 años después de la puesta en marcha del programa, se constata un aumento de la incidencia en menores de 6 meses (97 casos detectados en 500.000 lactantes) pero no se encuentran diferencias significativas en la tasa de mortalidad acumulativa por NB en menores de 5 años entre la población sometida a screening y la no sometida. 6 de los 7 pacientes fallecidos en el grupo de screening habían resultado negativos para el mismo, y se presentaron posteriormente con enfermedad en estadío avanzado. Por tanto el screening a los 6 meses no disminuye el número de pacientes con neuroblastoma desfavorable que se diagnostican después del año de vida. En 1991 se inició un estudio adicional que tenía como población diana niños de 14 meses, utilizando como técnica la cromatografía líquida de alto rendimiento (HPLC). De 56.444 niños se identificaron 6 casos que habían resultado negativos a los 6 meses y 2 en la población que no había participado en el screening previo, mostrando una incidencia más alta de la esperada.

            Una comparación de la tasa de incidencia por millón entre una cohorte de niños sometidos a screening y otra que no lo fue, muestra una elevación cuantitativa de los diagnósticos en el grupo de pacientes menores de 1 año, que pasó de una tasa de 6,58 a 11,15 casos por millón. Sin embargo, en el grupo de pacientes entre 1 y 4 años no se encontró ningún incremento de los diagnósticos, manteniéndose estables en torno a 1,5 casos por millón.

            También en 1991 se puso en marcha un programa de screening en Texas 6 destinado a niños de 9 meses de edad nacidos en ese estado, que detectó 2 casos positivos de 14.046 niños analizados. Los propios autores indican que la muestra no permite conclusiones válidas.

            El estudio de screening de Quebec 7 tiene un interés particular porque realiza un análisis retrospectivo histológico, comparando los casos detectados por screening, con aquellos diagnosticados clínicamente que habían sido negativos para el mismo. Este, demuestra que el 97% de los casos detectados por screening eran de bajo riesgo, con histología favorable, y que todos sobrevivían. Por el contrario, los casos desfavorables no habían sido detectados.

            Desde 1992 a 1995 se realiza en Alemania un estudio encaminado a determinar que casos se pierden cuando se realiza un screening para NB al año de edad, partiendo de la base de que no parece tener ya validez el realizado a los 6 meses 8 . 10 niños con test negativos desarrollaron neuroblastoma entre 8 y 35 meses después y 7 de ellos fueron estadíos avanzados de mal pronóstico, además 37 niños fueron diagnosticados clínicamente antes de la edad del despistaje.

            Las conclusiones en relación con los programas de detección poblacional de neuroblastoma sugieren fehacientemente que esta práctica conduce a un sobrediagnóstico cuando se realiza a niños menores de 1 año, y sin embargo, tiene muy poca afectividad para disminuir la incidencia de casos graves entre 1 y 4 años y muy escaso impacto para modificar la mortalidad global por esta neoplasia 9 .

 

Factores predisponentes ambientales

            La causa de la aparición del NB es desconocida en la mayoría de los casos. Se ha pretendido demostrar una mayor incidencia de NB relacionada con determinadas profesiones en los padres, como instaladores eléctricos, granjeros o trabajadores con pantalla de ordenador 10, sin embargo, los resultados son poco concluyentes y con escaso margen de confianza. Lo mismo ocurre cuando se trata de relacionar la incidencia de neuroblastoma con la ingestión por la madre embarazada de anticonvulsivantes (hidantoinas o carbamacepina) o con el síndrome alcohólico fetal 11 .

            Algunos estudios han pretendido confirmar la hipótesis de que el padecimiento de cuadros gripales durante la gestación incrementa el riesgo de determinados tumores en la descendencia, incluido el neuroblastoma. Esto no ha podido demostrarse y sólo se sugieren directrices para futuros estudios epidemiológicos más amplios 12 .

Cuando se trata de analizar las variaciones estacionales y la frecuencia del diagnóstico de tumores infantiles en determinadas épocas del año, tampoco se aprecian datos con significación estadística para el neuroblastoma.

A la luz de los conocimientos actuales, no se ha demostrado por tanto, que existan factores ambientales de cualquier índole que tengan interés epidemiológico en la incidencia del neuroblastoma.

La exposición prenatal a drogas, radiaciones ionizantes o agentes químicos, no incrementa la frecuencia de NB en la descendencia.

 

Alteraciones cromosómicas

            La presentación de casos familiares de neuroblastoma así como su aparición en gemelos monocigóticos apoya la hipótesis de una predisposición hereditaria para su padecimiento. Esta fracción de pacientes tiene una edad media al diagnóstico muy inferior a la edad de presentación del NB en la población en general y además un 20% de los casos se corresponden con tumores adrenales bilaterales o primariamente multicéntricos 13. Sin embargo, no han sido por ahora identificadas anormalidades cromosómicas que impliquen una predisposición al padecimiento de esta neoplasia.

            Por otra parte, niños portadores de anomalías cromosómicas constitucionales que afectan al brazo corto del cromosoma 1 han desarrollado neuroblastoma 14. Biegel 15 reporta un paciente con retraso mental y neuroblastoma que presentaba constitucionalmente una delección del cromosoma 1 (1p36) que coincide con la región más consistentemente alterada en las células del neuroblastoma.

            Los pacientes con neuroblastoma que además tengan retraso mental, hallazgos dismórficos u otras anormalidades genéticas deben ser examinados citogenéticamente de forma cuidadosa y quizás esto podría ayudar a identificar y secuenciar el gen responsable de la predisposición al NB, cuyo locus se encuentra situado muy probablemente en el cromosoma 1, entre 1p36.1 y 1p36.3.

 

Otras anomalías genéticas

            El síndrome neurocutáneo más frecuente (neurofibromatosis tipo I), con una prevalencia de 1:3500 sujetos, herencia autosómica dominante, y cuyo gen involucrado se sitúa en el cromosoma 17 16, se asocia con un incremento de la frecuencia de presentación de NB en estos pacientes. Por otra parte, prácticamente todos los afectados de NB que presentan delección del 1p en las células tumorales, tienen también anormalidades del cromosoma 17 en las mismas.

            En la enfermedad de Hirchsprung, donde se altera la migración de células del sistema nervioso simpático hacia algunos segmentos intestinales, también se ha referido en tres miembros de una misma familia, aparición de NB.

            Estos hallazgos sugieren que el NB puede formar parte de un espectro de síndromes que afectan al anormal desarrollo de las células de la cresta neural. Otras anormalidades congénitas y síndromes genéticos se han relacionado asociados a NB pero no se han podido identificar anomalías específicas que se correspondan con un incremento de su frecuencia de presentación.

 

 

BIBLIOGRAFIA

1.     Katzenstein HM, Bowman LC, Brodenz GM, Thorner PS, Joshi W, Smith EI et al. Pronostic significance of age, MYCN oncogen amplification, tumor cell ploidy, and histology in 110 infants with neuroblastoma. J Clin Oncol 1998; 16:2007-2017

2.     Miller RW, Young JL Jr, Novakovic B. Childhood Cancer. Cancer 1995; 75:395

3.     Powell JE,  Esteve J, Mann JR, Parker L, Frappaz D, Michaelis J et al. Neuroblastoma in Europe: differences in the pattern of disease in the UK. Lancet 1998; 352:682-687

4.     Gurney JG, Severson RK, Davis S, Robinson LL. Incidence of cancer in children in the United States. Cancer 1995; 75:2186-2192

5.     Suita S, Tajini T, Akazawa K, Sera Y, Takamatsu H, Mizote H et al. Mass screening for neuroblastoma at 6 months of age: difficult to justify. J Pediatr Surg 1998; 33: 1674-1678

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7.     Kawakami T, Monobe Y, Monforte H, Woods WG, Tuchman M, Lemieux B et al. Pathology review of screening negative neuroblastomas: a report fron the Quebec neuroblastoma screening prjet. Cancer 1998; 83:575-581

8.     Berthold F, Baillot A, Hero B, Schurr P, Nerenz A, Hunneman DH et al. Wich cases aare found and missed by neuroblastoma screening at 1 year? Results from th 1992 to 1995 study in three Federal States of Germany. J Clin Oncol 1999; 17:1200-1206

9.     Ajiki W, Tsukuma H, Oshima A, Kawa K. Effects of mass screening for neuroblastoma on incidence, mortality, and survival rates in Oska. Cancer Causes Control 1998; 9:631-636

10.  Olshan AF, De Roos AJ, Teschke K, Neglia JP, Stand DO, Pollock BH et al. Neuroblastoma and parental occupation. Cancer Causes Control 1999; 10:539-549

11.  Baptista T, Araujo H, Rada P, Hernández L. Congenital neuroblastoma in a boy born to a woman with bipolar disorder treated with carbamazepine during pregnancy. Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry 1998; 22:445-454

12.  Linos A, Kardara M, Kosmidis H, Katriov D, Hatzis C, Kontzoglov et al. Reported influenza in pregnancy and childhood tumor. Eur J Epidemiol 1998; 14:471-475

13.  Kushner BH, Gilbert F, Helson L. Familial neuroblastoma: case report, literature review, an etiolgic considerations. Cancer 1986; 57:1887-1902

14.  Biegel JA, White PS, Marshall NH. Constitutional 1p36 deltion in a child with neuroblatoma. Am J Hum Genet 1993;52:176-179

15.  Upadhyaya M, Osborn M, Maynard J, Harper P. Characterization of six mutatuions in exon 37 of neurofibromatosis type 1 gene. Am J Med Genet 1996; 67:421-423

 

 

 

 

 

 

TABLA 1. Casos registrados por diagnóstico. Periodo 1980-1998  ( RNTI )

 

Grandes grupos

Casos

Porcentaje

Leucemias

2.415

23,3%

Linfomas

1.403

13,5%

T. Sistema nervioso

1.868

18%

Neuroblastoma

1.081

10,4%

T. Renales

663

6,4%

T. Hepáticos

110

1,1%

T. Oseos

804

7,8%

Sarcomas

768

7,4%

T. Germinales

311

3%

T. Epiteliales

201

1,9%

Retinoblastoma

280

2,7%

Otros

465

4,5%

Total

10.369

100%

 

 

 

  

 

Tabla 2. Distribución porcentual de NB por edades y sexo

 

Sexo

< 1 año

1-4 años

5-9 años

10-14 años

Varón

37,8%

45,7%

13,7%

2,2%

Mujer

35,2%

49,9%

10,6%

3,7%

Total

36,6%

47,5%

12,3%

2,9%

 

 

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