TUMORES DEL SISTEMA NERVIOSO SIMPATICO: FORMAS DE PRESENTACION, SOSPECHA DIAGNOSTICA.

           

Rodríguez Luis JC, Pérez Hernández R, Domínguez Suarez M.

Servicio de Pediatría. Hospital Universitario de Canarias.

 

 

      Además de  por  ser un tumor típicamente pediátrico , (el 97% de casos se diagnostica  antes de los 10 años; edad media al diagnóstico 22 meses , y picos de máxima incidencia en menores de 1 año y entre 2 -4 años ), de origen embrionario, ( posibilidad de diagnóstico ecográfico intrauterino, de afectación placentaria por invasión tumoral, de ocasionar síntomas en la madre gestante, … ), el neuroblastoma se caracteriza por lo polifacético de su semiología ;  en este sentido , también debemos recordar que este tumor puede sufrir regresión espontanea (“neuroblastoma  in situ”), o diferenciarse espontáneamente o  por inducción hacia neoplasias benignas ( Neuroblastoma — Ganglioneuroblastoma — Ganglioneuroma — Feocromocitoma — Neurofibroma ).

     El tumor primario puede originarse en cualquier lugar donde exista tejido cromafín derivado de la cresta neural  , tejido simpático  ( figura 1) o mas frecuentemente en suprarrenales ,dando signos y síntomas relacionados con tal localización  ; se describen caos excepcionales de localización primaria en hueso  , bulbo olfatorio , cerebelo , etc.   También la  forma de  presentarse, puede estar relacionada con las metástasis ( diseminación vías linfática y hematógena ), con aspectos hormonales ( tumor secretor de  catecolaminas ),  con fenómenos inmunológicos relacionados con las células neuroblásticas , o con manifestaciones sistémicas   de la propia neoplasia o de sustancias relacionadas con ella como  el péptido intestinal vasoactivo   “ VIP “. Por orden de frecuencia  , la localización mas habitual, es el abdomen (65%) , seguido  la torácica (19%) , pélvica (2%) , cervical (1%) y otras  (13%). 

      El pronóstico del neuroblastoma, además de otros factores, depende en gran parte de criterios clínicos ( edad,  localización del tumor primario, ….) , siendo el diagnóstico precoz de importancia vital, en tal  sentido, puesto que los programas de screening poblacional,  aún no han conseguido resultados satisfactorios, parece oportuno identificar como  niños de riesgo , a   los pertenecientes a familias con neuroblastoma familiar ( herencia autosómica dominante , con pico de máxima incidencia diagnóstica a los 9 meses de edad y mayor  tendencia a presentarse en ambas suprarrenales, ó como tumores primarios multifocales ), o los que presentan síndrome de Beckwith-Wiedman , enfermedad de Hirschprung , neurofibromatosis tipo I ;  ó  anomalias cromosómicas, en especial si afecta al brazo corto del cromosoma 2 ; también se ha sugerido la mayor incidencia de neuroblastomas en hijos de embarazadas expuestas a  fármacos ( hidantoinas , fenobarbital ), tóxicos (  alcohol ,  tintes del pelo , pesticidas , tabaco , … ), ó  a campos  electromagnéticos, pero tal relación no se ha podido demostrar.

      Cuando la presentación clínica  está relacionada con la localización primaria, ésta es variada y cambia con la edad. ( Fig.  2 ) . En  los primeros meses  de vida, el diagnóstico de  neuroblastoma con localización torácica y cervical es relativamente mas frecuente que en niños mayores de un año ,  siendo la relación con respecto  a los recién nacidos y lactantes menores de un año de  2/1 y 8/1 respectivamente;  mientras que la localización abdominal, se da con mayor frecuencia  en los niños mayorcitos,  siendo en este caso la relación  de 0.7/1.

      El 65% de los casos se localizan inicialmente en el abdomen, pudiendo ocasionar  malestar, dolor, distensión, o mas raramente disfunción gastrointestinal ó sintomatología urinaria. Lo mas frecuente es que se detecte en una revisión de puericultura o que sean los mismos padres o  cuidadores, los primeros en observar la tumoración, que suele ser indolora  y palparse en uno de los flancos, con tendencia a crecer hacia la línea  media del abdomen; en estos casos, el origen estará en la suprarrenal  o en ganglio simpático paravertebral ; en su crecimiento puede desplazar  y comprimir el ureter, debutando como hidronefrosis; si el origen es presacro  ( órgano de  Zuckerkandl ), dará síntomas urinarios o digestivos  por obstrucción . Cuando en su crecimiento el tumor pasa a través del agujero de  conjunción intervertebral hacia el canal raquídeo (tumor en reloj de arena ),  causará síntomas neurológicos  por compresión medular y/o radicular (parálisis, paresias, incontinencia, parestesias, …..) . Cualquier  neuroblastoma de localización  paraespinal ( abdominal, pélvico, torácico, cervical )  puede tener  el mismo comportamiento  , dando  sintomatología neurológica propia de cada localización.  La infiltración masiva del hígado,  puede ocasionar enorme hepatomegalia, que además de la evidente expresión abdominal,  puede llegar a producir compromiso  respiratorio franco; también puede  comprimir o invadir estructuras venosas y/o  linfáticas, dando lugar a trastornos del drenaje que se manifiestan con signos edematoso-congestivos en extremidades inferiores, escroto, …..

       El  origen  del neuroblastoma en  ganglios simpáticos del mediastino posterior, causará un  gran retraso en  el diagnóstico,  ya que pasará mucho tiempo antes de que el  tumor  cause sintomatología  respiratoria (tos , disnea   ,   infección  , …  )  ; frecuentemente  se diagnostica de forma incidental al hacer una  RX de  tórax por cualquier otro motivo  .  En éstos casos se  verá como una masa sólida  ,habitualmente  redondeada  que  con  frecuencia  se   asocia  a   erosión en la   superficie   de   los arcos  costales  adyacentes.  En pocas ocasiones el neuroblastoma torácico,  se manifestará  con fenómenos obstructivos de vías respiratorias o de  grandes vasos (P.  Ej.  Síndrome de la vena cava superior ).

            El neuroblastoma  cervical  puede  observarse a simple   vista  como   una  masa cervical posterolateral   ,  en   ocasiones acompañada  de síndrome  de Horner ( ptosis  palpebral ipsilateral con miosis y anhidrosis ). La localización torácica  apical, también puede manifestarse con dicho síndrome.

           La  heterocromía  iridis ,   puede ser   la primera   manifestación clínica   del   neuroblastoma  ,  cuando éste asienta  primariamente  en  el  nervio simpático oftálmico .    

          En casos  excepcionales  en niños  mayores y adultos  ,  el neuroblastoma se puede  presentar como   estesioneuroblastoma   , un tumor  originado en  el bulbo olfatorio   ,  localizado  en la parte  alta  de  la cavidad nasal , cerca  de  la lámina   cribosa  que  se va a manifestar por  obstrucción  nasal  unilateral   y  epistaxis    .

          Con mucha mas frecuencia de la  deseable  ( 75%  de los casos),   existen metástasis   en  el  momento del diagnóstico y  es  su  presencia  el primer hallazgo que   nos hace  sospechar  la existencia del  tumor. En aproximadamente la tercera parte de los neuroblastomas aparentemente localizados, existe afectación de  linfáticos regionales; mientras que la diseminación hematógena, se hace preferentemente a médula ósea, hueso , hígado y piel , siendo poco frecuentes las metástasis en pulmón y parénquima cerebral; cuando se detectan metástasis en éstas últimas localizaciones , la enfermedad se encuentra en un estado muy avanzado .  La existencia de enfermedad diseminada  en el momento del diagnóstico, es mas frecuente  a medida que es mayor la edad del  paciente; una forma especial de diseminación (el estadio IVs) es sin embargo, propia de los primeros meses de  la vida. 

           En   piel se  presenta   como  pequeños  nódulos  azulados   subcutáneos.  Especialmente frecuentes  en  lactantes pequeños  y neonatos, en  los  que es mas  habitual   el neuroblastoma  en estadio IVs

            La  hepatomegalia rápidamente  progresiva,  puede  ser   el primer   signo  clínico  que nos   haga   sospechar  un  neuroblastoma  metastásico    . 

            La presencia de metástasis  óseas , tanto  en huesos largos   como en cráneo  ,  pueden ser intensamente  dolorosas  o pasar desapercibidas ,  descubriendo su  existencia al hacer  el  estudio de extensión  de la  enfermedad ,  sobre todo con  el  examen isotópico  con  MIBG – I        .  En algunas  ocasiones  se detectan  lesiones  óseas sin  que  se  pueda  objetivar   en  ese  momento el  tumor  primario, lo que se  atribuye  a  la  maduración  espontánea  de dicho  tumor primario  , aunque     algunos  autores consideran que  tales neuroblastomas     óseos pueden  ser   primarios.    La  localización  de  metástasis  en   órbita  ocular ,  causa proptosis y aspecto equimótico  de párpados y tejidos circundantes que si es monolateral, se habla de “ojo de boxeador” y si es bilateral , su aspecto es de “antifaz” , “ojos de mapache” u “ojos de oso panda” ; el   aspecto equimótico  periorbitario , se conoce  también  como signo de Racoom.

              La infiltración de la  médula ósea,  con   invasión     focal  o difusa, aunque   muy  frecuente,  raramente  llega   a causar  síntomas  hematológicos  por desplazamiento  de  los  progenitores  hematopoyéticos  , para   su  diagnóstico    tiene  especial  importancia  la   realización sistemática  de  mielograma  por aspirado y biopsia de  médula  óseo  bilateral así  como  la  gammagrafía   con  metil-yodo-bencil-guanidina MIBG -  I  en  todo   niño  con  neuroblastoma.

              Desde  un punto  de   vista   endocrinológico  e inmunológico  , al ser  un  tumor  secretor de catecolaminas,  el  neuroblastoma  puede debutar  con  signos   de labilidad vasomotora ,  crisis  de   “flash” eritematoso y/o  palidez  , hipertensión arterial  , taquicardia, fiebre ,….  que  pueden  verse   tanto  en el  niño  enfermo  ,  como  en  la embarazada  con feto afecto ;  la   hipertensión arterial ,  es  mas  frecuente en  niños con  neuroblastoma  (19%)   que  en  niños  sanos de  su  misma  edad   ,  pero la hipertensión  no guarda   relación  con  la   concentración  urinaria  de catecolaminas  ,  no obstante,  mejora   tras  la  extirpación  del  tumor  ; la semiología adrenérgica , es mas expresiva en el  feocromocitoma , tumor cromafín  con criterios de malignidad en el 10% de los casos y con presentación mas frecuente en niños mayores  , entre 6 y 14  años de edad.  La  diarrea  rebelde con  hipokaliemia y acloridia ,   es   otro  signo  atribuido   al   neuroblastoma  ,   relacionándola con  la  secreción   del  VIP  (péptido  intestinal  vasoactivo)  que se  secreta  sobre   todo  en  los  tumores  con   mayor   grado de  diferenciación  ,  ya que  se   observa   con  mayor  frecuencia   en niños con  ganglioneuromas   o ganglioneuroblastomas   .

               La   presencia  de   síndrome opsomioclóno ,  con  ataxia  de   tronco  ,  sin   hipertensión   endocraneal  ,   que  mejora despues de  extirpar  el  tumor o  con   tratamiento  esteroideo    ,  se   ha   relacionado  con   un   mecanismo   autoinmunitario ,  en  el cual  anticuerpos  anti-antígeno  de  neuroblastoma  ,  tendrían reacción    cruzada   con   antígenos de  células  cerebelosas.          

                

 

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Figura 1.- Distribución anatómica del Sistema Nervioso Simpático y frecuencia de localización del Neuroblastoma por regiones


 

Figura 2.- Localizaciones del Neuroblastoma según la edad de los niños

 

 

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