Patología Pulmonar Recurrente de origen infeccioso

 

                                       

Santos Liñán

Neumología Pediátrica

Hospital Materno Infantil. Vall d’Hebron

Barcelona

            

 

 

 

Con frecuencia, nos enfrentamos al reto que supone, el niño que acude a nuestra consulta, con una historia de neumonías de repetición, múltiples ingresos hospitalarios y con  evidente repercusión sobre su desarrollo pondoestaural y psicológico. Se trata de un grupo de pacientes, frecuentemente subvalorados, en los que en muchas ocasiones solo se ha contemplado el momento agudo del problema y en consecuencia, han sido estudiados de forma parcial.

El enfoque diagnóstico debe de ser racional e individualizado. En un primer paso, valoraremos los datos de la historia clínica, la exploración física, los estudios radiológicos que aporta el paciente y la repercusión que todo ello ha tenido sobre su desarrollo. En una segunda fase estableceremos una hipótesis diagnóstica y finalmente nos plantearemos los exámenes necesarios para su confirmación

Recordemos que un niño normal, puede presentar a lo largo del año entre 5 y 8 episodios de infección respiratoria aguda, de los que solamente 1 ó 2 comprometen las vías aéreas bajas y sin que esto lleve implícito la existencia de una patología de base. Hemos de recordar que en algunos de estos procesos, las imágenes radiológicas, pueden mantenerse durante bastante tiempo, fundamentalmente  en los de origen vírico, como por ejemplo: el VRS (2-3 semanas) o el adenovirus (2 semanas a 3 meses) y en algunos de etiología bacteriana como es el caso de las neumocócicas que se pueden prolongar hasta los 2 meses. (1).  Los sujetos normales tienen unas vías aéreas estériles, por lo que la presencia de una población bacteriana estable en las vías respiratorias, sugiere una alteración estructural que determina una disfunción del sistema mucociliar, lo que comporta a su vez, mayor producción de  moco, estancamiento de estas secreciones y aumento de la adhesividad bacteriana con un  fácil anidamiento y muy difícil erradicación. Los mecanismos de defensa a nivel pulmonar, varían en función de sus diferentes localizaciones.(Tabla I)

 

1.- CONSIDERACIONES GENERALES.

            Ante una historia de procesos repetidos, nuestro proceso mental nos obliga a responder a una serie de preguntas. ¿Cuánto hay de verdad en la recurrencia/persistencia de los procesos?. La sola palabra “persistente” la asociamos a cronicidad. Algunos hallazgos de la exploración física, pueden ayudarnos a confirmar esta puntualización (acropaquia) mientras que otros nos permitirán la localización del problema (estertores subcrepitantes o ausencia del murmullo vesicular). La valoración de las imágenes que el paciente aporta, nos servirán para definir si se trata de un infiltrado persistente, es decir el que se prolonga más allá de lo esperado en una evolución normal del proceso, y que podemos cifrar en 3 meses, o si por el contrario se trata de un infiltrado recurrente, en el cual es preciso demostrar su resolución y su posterior reaparición. Podemos catalogar en este último apartado, los que presentan más de 3 episodios al año o bien, la presencia de más de 3, pero sin límite de tiempo. En muchas ocasiones puede ser difícil el separar una de otra, ya que la resolución de las lesiones observadas en la radiografía de tórax, con frecuencia no está documentada.

            Es difícil sistematizar una clasificación del gran número de procesos de origen infeccioso que pueden tener recurrencia a nivel pulmonar. Nosotros preferimos efectuarla en función de los hallazgos radiológicos.  De esta forma distinguiremos: si se trata de procesos con una localización siempre igual o por el contrario la localización es variable. Otros autores prefieren dividirlas en función de si la lesión afecta solo un lóbulo o a varios de ellos (2).  En la tabla II, podemos observar las causas más frecuentes de patología pulmonar recurrente.

Algunos autores han aportado datos relativos a la frecuencia con la que se observan ciertos procesos. De los estudios revisados, en el de Owayed (3), sobre 2952 pacientes pediátricos hospitalizados por neumonía, 238 (8%) de ellos, tenían criterios de neumonía recurrente siendo diagnosticada una enfermedad de base en el 92%.  En su estadística, el mayor número correspondía a síndromes aspirativos (47,9%) secundarios a problemas de deglución, seguido de defectos inmunológicos (14,3%) y del asma bronquial  (8.1%) entre otros. Hemos de tener en cuenta que se trataba de pacientes hospitalizados. En este grupo de pacientes un dato interesante, lo constituye el hecho de que la enfermedad de base fue en el 81% de los casos, diagnosticada antes de la primera neumonía, el 11,4% después del primer episodio y solo el 7,7% después de contemplarse la recurrencia del proceso. En la serie de Regelman (4) sobre 81 pacientes de edades entre los 2 meses y los 15 años, la etiología primaria de mayor frecuencia fue el asma (40%), seguida de aspiraciones en un 10% y de problemas inmunológicos en un 5%., no evidenciándose una etiología en el 33% de los casos. En nuestra experiencia, en los pacientes en los que no se valoró la existencia de una enfermedad de base concreta, las secuelas de una neumonía, los trastornos aspirativos, y las malformaciones congénitas, fueron los de mayor frecuencia, mientras en los casos en los que se conocía la existencia de un patología de base, el asma ocupa más de la mitad de los casos. En un número elevado de pacientes no hemos encontrado un factor predisponente

 

2.- EVALUACIÓN DEL PACIENTE.

            La sistematización de la conducta a seguir en el estudio de estos pacientes, es siempre difícil, no obstante podemos considerar útil proceder de la siguiente manera:

2.1.- Evaluación clínica. En muchas ocasiones la historia clínica nos permitirá identificar una enfermedad de base. La edad del paciente ayuda a limitar las posibilidades de diagnóstico; como ejemplo podemos tomar la presencia de anomalías estructurales de las vías aéreas que aparecen con mayor frecuencia en los primeros meses de la vida. El momento del inicio, su duración, la frecuencia de los episodios y la sintomatología acompañante van a jugar un evidente papel. Si añadimos los datos de la exploración física y la posible repercusión de  la enfermedad sobre el desarrollo pondoestural del paciente, es muy posible que podamos concretar más, la hipótesis diagnóstica.

2.2.- Exploraciones complementarias.  En un intento de sistematizar nuestra actuación, podemos separarlas en tres escalones bien diferenciados.

2.2.1.- En un   primer escalón de evaluación, podemos incluir las exploraciones consideradas de rutina, estando constituido por una serie de exámenes, que por si solos pueden permitirnos de entrada descartar las causas más frecuentes de infiltrados recurrentes. Hemos de incluir: 1) La práctica de un PPD, de obligado cumplimiento para despistar una posible tuberculosis, que en alguna ocasión puede presentarse como un infiltrado persistente. 2) El hemograma, con recuento y fórmula, nos permitirá descartar entidades que cursen con anemia; el recuento de eosinófilos es útil cuando se sospeche un proceso de base alérgica. 3) Un estudio inmunológico básico, mediante el estudio de las inmunoglobulinas A,G,M y E y subclases de IgG  puede ser suficiente para descartar esta patología inmunológica. La determinación de las cifras de IgE puede apoyar el diagnóstico de atopia. 4) La práctica de un test del sudor, anula o apoya la posible existencia de una fibrosis quística. 5) Si el paciente es colaborante los estudios básicos de función pulmonar, que describimos más adelante, ayudan a determinar la naturaleza del problema. 6) La radiografía de tórax, permite constatar el momento actual del proceso (Fig.1). En una fase posterior expondremos el valor de esta exploración, fundamental en la mayoría de los casos. 7) La radiografía de cavum, útil para descartar problemas mecánicos que conlleven alteraciones de la ventilación de localización en vías altas

2.2.2.- En una segunda fase, podemos completar el estudio, mediante una serie de técnicas dirigidas que incluyen: 1) Exploraciones radiológicas más complejas: proyecciones específicas, decúbitos, espiratorias y sobre todo, la tomografía computarizada fundamentalmente de alta resolución. Esta última exploración nos permite no solo la localización e identificación  de imágenes localizadas en el parénquima, pleura o mediastino, sino que también constituye un buen marcador de la evolución de las lesiones (Fig.2). En los casos de bronquiectasias, nos permite la catalogación del grado de severidad de las mismas. 2) Exploraciones alergológicas, mediante el estudio de la IgE específica, precipitinas y test de provocación. 3) Exploraciones digestivas, centradas en el estudio de la deglución, el tránsito esofago-gástrico y la pHmetria esofágica. Los estudios isotópicos del reflujo o la detección de microaspiraciones completan las posibilidades 4) Inmunológicas, mediante el estudio complementario de las células B, (número, anticuerpos específicos isohemaglutininas para la IgM, ASLO para IgG y anticuerpos previa vacunación), celúlas T (número, tipificación y función con pruebas de hipersensibilidad retardada y activación linfocitaria por mitógenos), la fagocitosis (pruebas de quimiotaxis y NBT) y la determinación cuantitativa del complemento (CH50 y C1q,C3;C3b,C4). 5) Estudio de los cilios, mediante  la practica de una biopsia nasal  comprobando el movimiento ciliar (10-13 hertzs), estudio de la ultraestructura por microscopia electrónica confirmando la ausencia de uno o dos brazos de dineina y como alternativa el conocido como test de la sacarina, observando el tiempo de tránsito (6-15 minutos)

2.2.3.- Finalmente, si no hemos podido a estas alturas del proceso diagnóstico, concretar el mismo, será necesario la práctica de exploraciones específicas de entre las que destacamos, la fibrobroncoscopia (5,6), resonancia magnética, angiografía y biopsia pulmonar entre otras. (Tabla III) .

Es muy probable, que en ocasiones no sigamos la cronología de estas exploraciones. La sospecha de una aspiración de cuerpo extraño, por ejemplo, daría prioridad a los exámenes endoscópicos.

2.3.- Evaluación radiológica. Aunque ya hemos comentado el valor de esta exploración, consideramos que un buen punto de partida, podría ser la valoración de los estudios radiológicos, practicados al paciente. Ante ellos nos debemos plantear dos cuestiones: ¿ Se consigue la normalidad radiológica en algún momento de la evolución?, ¿Tienen los procesos idéntica localización?. Las malformaciones congénitas, las secuelas de procesos anteriores, la patología aspirativa, la tuberculosis pulmonar y los quistes pulmonares adquiridos, suelen cursar con imágenes de idéntica localización, ya sea lobar o segmentaria. Por el contrario, la aspiración de cuerpo extraño, la fibrosis quística, el asma, las inmundeficiencias, hemosiderosis, aspergilosis broncopulmonar, etc, cursan en general, con imágenes de localización variable. (Tabla IV). Un dato a tener siempre en cuenta es la necesidad de efectuar tras un cuadro catalogado como neumonía y en un plazo que podríamos considerar no inferior a las tres semanas, una radiografía de control con el fin de constatar la normalidad de  la misma o bien ante la persistencia de la imagen, mantener una actitud de vigilancia. En  muchas ocasiones como ya hemos señalado, la falta de un control, impide la catalogación clara en persistente o recurrente. Hemos de señalar, que con frecuencia consideramos como neumonías, imágenes que se corresponden con atelectasias por tapones de moco, sobre todo en los pacientes asmáticos. La evolución de las mismas y la falta de síntomas acompañantes propios de la neumonía nos ayudarán a diferenciar ambas entidades. El que se trate de una u otra condicionará lógicamente gran parte de nuestra hipótesis diagnóstica.

2.4.- Estudios de la función pulmonar. La práctica de una espirometría forzada, nos ayuda a la catalogación de nuestros pacientes. El estudio de la curva volumen/tiempo, midiendo el FEV1 en una maniobra de espiración forzada es la prueba más eficaz y sensible para controlar en los casos de obstrucción bronquial, la evolución de nuestros pacientes, marcando una buena correlación entre sus valores y la gravedad del proceso en un momento determinado. Un patrón obstructivo, reversible o irreversible con fármacos, nos permitirá el despistaje de un paciente asmático, mientras que un patrón de tipo restrictivo es sugerente de una malformación congénita  o de la existencia de lesiones parenquimatosas. La pletismografía, permite el estudio de la resistencia de la vía aérea, así como el volumen residual (RV), el volumen de gas intratorácico (TGV), la capacidad pulmonar total (TLC) y los parámetros que de ellos se derivan, la relación RV/TGV y TGV/TLC.

      

3.- CAUSAS DE MAYOR FRECUENCIA.

En la Tabla II, podemos contemplar las patologías que hemos podido constatar con mayor frecuencia como causas de la patología pulmonar recurrente. Como podemos observar son el asma y el síndrome del lóbulo medio, las situadas en primer lugar, seguidas muy de cerca por las secuelas de infecciones anteriores.

            Tal y como hemos indicado al inicio de la exposición, describiremos algunas de las patologías que por su frecuencia o su interés se nos han presentado como causa del problema, separándolas en función de la localización radiológica de los procesos. Otros autores (2) prefieren comentar la etiología según el criterio de afectación de un lóbulo aislado o de varios lóbulos.

3. 1.- Procesos con idéntica localización:

3.1.1.- Malformaciones congénitas. Hemos podido observar que las malformaciones que afectan al árbol bronquial: enfisema lobar y atresia segmentaria o lobar, si pasan desapercibidas por asintomáticas, en las primeras etapas de la vida, con el tiempo ocasionan fenómenos compresivos sobre los lóbulos adyacentes comprometiendo su ventilación, atelectasiándolos y con mayor riesgo de infección. La presencia del mucocele en el interior de la zona aérea, ocasionado por la retención de las secreciones permite establecer el diagnóstico de una u otra entidad. En otras ocasiones son las propias malformaciones las que pueden infectarse, como ocurre en la malformación adenomatoidea quística o en el quiste broncogénico, con una clara tendencia a la abscesificación, siendo éste el principal motivo de diagnóstico, ya que en muchas ocasiones pueden pasar desapercibidas hasta la aparición de la primera infección. Lógicamente al tratarse de malformaciones quísticas los fenómenos compresivos son igualmente frecuentes.

3.1.2.- Secuelas de procesos anteriores. Bronquiectasias. Definidas como “dilataciones bronquiales e irreversibles de uno o más bronquios, con fenómenos inflamatorios de la pared bronquial, destrucción de los componentes elásticos y frecuente alteración de la capa muscular y de las arterias bronquiales”, este tipo de lesiones constituyen una de las principales patologías en el ámbito de la Neumología Pediátrica. Representan el estadío final de una serie de procesos que ocasionan lesión en el árbol bronquial. Todos ellos tienen en común la alteración de la función mucociliar, impidiendo la correcta eliminación del moco y favoreciendo el contacto prolongado de las bacterias con el epitelio bronquial. Este hecho, condiciona una importante respuesta inflamatoria local que puede ampliarse y cronificarse. Se produce la migración de neutrófilos capaces de liberar substancias oxidativas y enzimas proteolíticas ( elastasa), con un importante efecto lesivo directo tanto sobre el epitelio como sobre los mecanismos de defensa local, lo que facilita la perpetuación de la infección, sobrepasando la capacidad protectora de las antiproteasas. Se han descrito fundamentalmente dos escalones de gravedad; bronquiectasias cilíndricas de carácter reversible en su mayor número, cuando la agresión afecta solamente al tejido elástico y saculares cuando se afectan, cartílago, músculo y tejido elástico. En nuestra experiencia los gérmenes que habitualmente encontramos en nuestros pacientes, están delimitados al H. Influenzae, S.pneumoniae y en los casos de Fibrosis Quística la P.aeruginosa.  El 75% de los pacientes se diagnostica alrededor de los 5 años, siendo una de sus etiologías más frecuente la Fibrosis Quística (55%), seguidas por las secuelas de infecciones previas (35%).

Especial consideración merece el síndrome de Swyer-James (7), que conocemos está caracterizado por la presencia de un pulmón hiperlucente unilateral de tamaño disminuido o normal, asociado a una cierta hipoplasia de la arteria pulmonar, y secundario  como una forma  postinfeciosa  de la bronquiolitis obliterante. La incidencia de bronquiectasias en este síndrome  a sido motivo de discusión. En el estudio que efectuamos en colaboración con nuestro Servicio de Radiológía, sobre 13 de nuestros pacientes, pudimos observar que no todos los pacientes presentaban estas lesiones. Sólo fueron objetivadas en 9 de ellos (saculares en 5 y cilíndricas en 4), llegando a la conclusión que su presencia determinaba la evolucíón de los pacientes (8).

3.1.3.- Sindrome del lobulo medio. Descrito ya en adultos en 1943,  Dees y Livingston entre otros, lo escriben en niños (9,10). Constituye una de las formas más frecuentes de atelectasia en la infancia. Podría definirse por los siguientes puntos: afectación selectiva y primaria de este lóbulo, con atelectasia total o parcial y acompañado de sintomatología que se prolongue más allá de 4 semanas. Otra definición, se concreta en episodios recurrentes en dicha localización, con intervalos o no de normalidad radiológica.

En la mayoría de los casos esta afectación no se acompaña de signos broncográficos ni broncoscópicos, pudiéndose casi siempre demostrar la permeabilidad del bronquio. Es por este motivo que la mayoría de los autores explican la elevada vulnerabilidad de dicho bronquio en función de su aislamiento anatómico. Separado del lóbulo inferior por la cisura mayor, tiene una contigüidad variable con el lóbulo superior según el desarrollo de la cisura menor. Las posibilidades de ventilación son prácticamente inexistentes. Ese dato tiene importancia en la infancia ya que la ventilación colateral se desarrolla en fases más avanzadas del crecimiento. La dificultad de drenaje comporta la fácil sobreinfección, (50% de los casos), que perpetuará los fenómenos inflamatorios de la pared bronquial, hasta ocasionar lesiones bronquiectásicas. El H.influenzae y el S.pneumoniae son los gérmenes que hemos observado con mayor frecuencia. En resumen se trata pues de un bronquio fácilmente obstruible  y con una limitada capacidad de reexpansión del lóbulo, lo que condiciona en los pacientes con tendencia a la hipersecreción de moco, como es el caso de los asmáticos entre otros, la presentación de  este síndrome.

Aunque ya sabemos que el asma puede presentarse bajo la forma de una afectación de localización variable, es muy frecuente constatar esta etiología en los pacientes con atelectasia persistente en dicho lóbulo. Springer en su trabajo publicado en 1992, informa sobre la presencia de dicha alteración en el 5-10% de los pacientes hospitalizados por una crisis de asma. No obstante es una patología que también con frecuencia observamos en los casos de aspiración de cuerpos extraños, ya que la verticalidad del bronquio comporta su fácil localización a dicho nivel.

            En nuestra experiencia en una revisión efectuada sobre una serie de 44 pacientes con criterios de este síndrome,  en el 65,9% de los casos, la etiología correspondió al asma y en el 27,3% a neumonías. El TC torácico, demostró la presencia de una atelectasia segmentaria en el 40,6% y bronquietasias cilíndricas en el 31,2%. 

3.1.4.- Obstrucciones de la luz bronquial. Tuberculosis. Conocemos que una de las formas más frecuentes de presentación de la tuberculosis en la infancia es la forma ganglionar. En ocasiones el aumento de tamaño de estas adenopatías hiliares, ocasiona fenómenos compresivos extraluminares, que en un plazo de tiempo no muy prolongado condicionan la aparición de lesiones de tipo bronquiectásico, irreversibles en algunos pacientes, como hemos tenido ocasión de observar.

Tumores. Algunas formas tumorales: Linfoma Hodgkin´s o no Hodgkin´s, pueden condicionar la aparición de los fénomenos descritos. (11)

3.2.- Procesos con localización variable.

3.2.1.-Aspiración de cuerpos extraños. Aunque podemos encontrarlos bajo diferentes formas de presentación, afectación uni o multilobular, idéntica o variable, consideramos que por su mayor frecuencia, se sitúan en este contexto.  Su máxima frecuencia se encuentra en niños entre los  6 meses y los 3 años, presentándose en la mayoría de los casos como un accidente súbito, con tos, cianosis, dificultad respiratoria, sibilancias y posible ausencia de ruidos respiratorios uni o bilaterales, cuando comprometen totalmente la vía aérea (12). No obstante en un 15-20% de los casos, no se presentan bajo esta forma; son los casos en que no se ha constatado un compromiso agudo y que han pasado desapercibidos. Se presentan  como manifestaciones respiratorias, días o meses después del accidente en forma de infecciones respiratorias recurrentes. El lapso de tiempo entre la aspiración y la confirmación de la neumonia puede en ocasiones ser superior al mes. La radiología en inspiración y espiración permiten comprobar la existencia de un mecanismo valvular que condicione atelectasia o enfisema. El material aspirado con más frecuencia es el vegetal (productos de ingesta común en la infancia); hay que recordar el carácter migratorio que tienen estos productos sobre todo cuando han sido deglutidos masticados. Los materiales de tipo plástico no tienen este carácter migratorio, pero en su lugar pueden producir por su enclavamiento, una neovasacularización con el riesgo de hemoptisis en una fase posterior.

3.2.2.- Inmunodeficiencias:

Con frecuencia se nos plantea una pregunta importante. ¿Hasta que punto son frecuentes las alteraciones de la respuesta inmune en la recurrencia de las infecciones pulmonares?  Conocemos que no es una causa frecuente, contemplada en su contexto general; sin embargo, predominan en el grupo pediátrico, constituyendo la clave diagnóstica de un problema inmunológico subyacente. La incidencia de patología respiratoria en estos pacientes ha sido motivo de diversos estudios, En la serie sobre 44 pacientes llevado acabo por el grupo de Málaga (13), observaron una incidencia de patología respiratoria en el 61% de los pacientes, precediendo los síntomas respiratorios al diagnóstico de inmunodeficiencia primaria (DIP), en casi el 70% de los casos. Nuestra experiencia al respecto es superponible a la de los autores citados, si bien en nuestro caso se trata de enfermos ya controlados por el servicio de inmunología, por lo cual los síntomas respiratorios precedieron al diagnóstico en una proporción más baja.

La participación  del Neumólogo Pediatra, la podemos concretar en: 1) Estudio de la inmunodeficiencia como causa directa en la evaluación en pacientes neumológicos.  2) Control neumológico de los pacientes con un diagnóstico previo de inmunodefiencia. Todas estas alteraciones inmunológicas van a tener como denominador común la presencia de neumonías recurrentes con lesiones bronquiectasicas a corto y medio plazo. Aunque pueden presentarse de forma repetitiva en diferentes localizaciones son las lesiones persistentes las que hemos observado con una  mayor frecuencia.

Inmunodeficiencias humorales. Dentro de este grupo; el déficit selectivo de IgA, la hipogammaglobulinemia transitoria, los déficits de subclases de IgG, la agammaglobulinemia de Brutton, la inmunodeficiencia común variable y el síndrome de hiper IgM. (14) entre otras, constituyen los grupos más representativos. En alguno de ellos, como es el caso de los déficit de IgA, es difícil valorar la responsabilidad del déficit sobre la presencia de patología pulmonar; la mayoría de estos pacientes no tienen patología asociada. En otros, como es el caso de la enfermedad de Brutton, la ausencia de IgG en el alveolo predispone a la las infecciones pulmonares recurrentes. En la actualidad los déficits de subclases de IgG, fundamentalmente los correspondientes a la fracción IgG2, probablemente la de mayor frecuencia, sí tienen una clara relación con los procesos infecciosos recurrentes pulmonares, ya que hemos de recordar que la respuesta a los gérmenes con antígenos polisacaridos en la pared corresponde a esta subclase.  

La afectación pulmonar en las inmunodeficiencias celulares, constituídos fundamentalmente por el síndrome de DiGeorge, el síndrome de inmunodeficiencia severa combinada y por el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, es prácticamente  constante, pudiéndose  presentar como una manifestación previa al diagnóstico de la inmunodeficiencia o en una fase posterior, ya sea como una complicación de la misma o en pacientes sometidos a trasplante alogénico de médula ósea. Algunos autores, han señalado hace varios años, que las infecciones respiratorias pueden constituir, la primera manifestación de un paciente con inmunodeficiencia celular subyacente (15,16). Las infecciones respiratorias suelen aparecer antes de la afectación de otros órganos frecuentemente involucrados (tracto gastrointestinal o piel). Las infecciones por CMV o por P.Carinii son comunes y con frecuencia letales, siendo el lavado broncoalveolar (BAL) la técnica diagnóstica de elección. (17).  

Los déficits de complemento, fundamentalmente debidos a la fracción C3, se relacionan con infecciones sinobronquiales.

La enfermedad granulomatosa crónica infantil, constituye la manifestación  más frecuente es en nuestro país de los trastornos de la la función granulocítica (18,19). Se caracteriza por la disminución en la capacidad de respuesta oxidativa de los fagocitos y como consecuencia una grave disfunción de los mecanismos de muerte intracelular. Tanto la inmunidad celular como la humoral están preservadas, manifestándose por una susceptibilidad aumentada a infecciones por microorganismos catalasa positivos (S.aureus,Serratia Aspergillus) La afectación pulmonar es la norma, cursando con infecciones graves y recurrentes de curso tórpido.

EL síndrome de hiper IgE, (20,21) representa un raro síndrome (cifras de IgE sérica >2000 UL/ml.) en el que coexisten una alteración de quimitotáxis de monocitos y neutrófilos, junto a una fagocitosis  preservada  y con frecuente asociación de alteraciones humorales y celulares. Su gravedad queda reflejada por la gravedad y repetitividad de infecciones respiratorias graves de origen estafilocócico, con formación de neumatoceles, aunque no es infrecuente observar infecciones por H.influenzae o S.pneumoniae.

3.2.3.- Fibrosis Quística

            Esta entidad merecería un capítulo exclusivo, pero es obvio que no podemos evitar el citarla. Como sabemos de trata de una enfermedad hereditaria de carácter autosómico recesivo, Recientemente se descubrió el defecto genético, localizado en el brazo largo del cromosoma 7. La mutación de mayor frecuencia en nuestro país es la Delta F508, que codifica la producción de una proteína relacionada con el transporte iónico. Cursa, entre otras, con importantes manifestaciones respiratorias bajo la forma de infecciones repetidas con tos, expectoración abundante, colonización crónica inicialmente por el H.influenzae y S.aureus y `posteriormente por la P.aeruginosa.  El deterioro progresivo del estado general y afectación del desarrollo pondoestatural son la regla. Radiológicamente se  nos puede mostrar bajo la forma de infiltrados recurrentes de localización variable, pudiendo afectar a un o más lóbulos; posteriormente las atelectasias por tapones de moco conducen a lesiones de tipo irreversible con lesiones bronquiectasicas importantes y tendencia a la fibrosis pulmonar (22).

3.2.4.- Alteraciones mucociliares. La discinesia ciliar o Síndrome de los cilios inmoviles, constituye un grupo de problemas clínicos, caracterizados por defectos ultraestructurales de los cilios que condicionan la presencia de infecciones recurrentes del tracto respiratorio inferior, incluyendo neumonías, bronquitis,otitis, sinusitis. Es una defecto hereditario autosómico recesivo y que se caracteriza por la disminución en el número o ausencia de brazos de dineína, dando como resultado defectos en el aclaramiento mucociliar. La tríada formada por sinusitis,dextrocardia y bronquiectasias constituye el denominado Síndrome de Kartagener (23).

3.2.5.- Anomalías estructurales.

El síndrome de Mounier-Kunh descrito ya en 1965, se caracteriza por una anormal dilatación de la traquea y porción de bronquios mayores, debida a un defecto congénito de las fibras elásticas y musculares. Ocasionalmente es familiar y se inicia en etapas muy tempranas de la vida (50%en los primeros días) bajo la forma de procesos infecciosos intercurrentes debidos al colapso espiratorio excesivo con la espiración forzada.

3.2.6.- Síndromes aspirativos. Se ha contemplado siempre, la aspiración de contenido gástrico como una causa frecuente de infecciones pulmonares recurrentes. La aspiración lleva a la irritación crónica de la vía aérea, con neumonitis química que daña el epitelio bronquial y predispone a la infección bacterina. El reflujo gastroesofágico, los trastornos de la deglución y las fistulas traqueoesofágicas con o sin atresia son las principales causas. Hemos tenido ocasión de observar cuadros similares en pacientes intervenidos de atresia de esógafo que han mostrado a lo largo de la evolución una especial tendencia a presentar neumonías recurrentes. Los infiltrados alveolares se localizan principalmente a nivel de los lóbulos superiores en los pacientes de corta edad, mientras que en los más mayorcitos la localización tiende a ser basal. Como ya hemos tenido ocasión de comentar existen una serie de exploraciones que confirman el diagnóstico.

 

A sido nuestra intención con esta exposición, llamar la atención sobre lo complejo que puede llegar a ser, el diagnóstico de pacientes que acuden a nosotros con una historia de neumonías recurrentes. Las diversas hipótesis diagnósticas que hay que considerar, pueden complicar nuestra actuación sino mantenemos una sistemática de estudio correcta. Debemos valorar cuidadosamente los datos de la historia contemplándola en toda su extensión, ya que la repercusión que puede tener a la larga, la recurrencia de los procesos, con lesiones irreversibles en muchos casos, nos obliga a mantener la atención sobre esta problemática.

 

 

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22.- Liñán S, Gartner S. Fibrosis quística y otras neumopatias intersticiales. Libro de ponencias II Curso sobre función pulmonar en el niño.De.Ergon.1999:48-53

23.- Teknos TH, Metson R, Chasse Th, et al. New developments in the diagnosis of Kartagener’s syndrome. Otolaryngol Head Neck Surg.1997;116.68-74

 

 

TABLA I.

 

MECANISMOS DE DEFENSA DEL APARATO RESPIRATORIO

 

Vías respiratorias altas

Nasofaringe:

Pelo nasal

Aparato mucociliar

Propia anatomía de las vías altas

Secreción de IgA

 

Orofaringe:

Movimiento ciliar

Saliva

PH

Producción de complemento

 

Traquea y bronquios principales

            Reflejo glótico

Aparato mucociliar

Producción de inmunoglobulinas (Iga,IgG,IgM)

Morfología bronquial

 

                                    Vías respiratorias bajas

                                                Surfactante

I                                              Inmunoglobulinas

                                                C5a

                                                Fibronectina

Citoquinas (IL-1TNF,IL-8)                       

                                                Macrófagos alveolares

                                                Polimorfonucleares

Inmunidad celular

 

 

 

TABLA II

 

Patologia pulmonar recurrente

Causas de mayor frecuencia

____________________________

 

Síndrome del Lóbulo Medio - Asma

Secuelas de infecciones anteriores (Bronquiectasias)

Fibrosis Quística

Déficits inmunológicos

Malformaciones congénitas

Síndromes aspirativos

Traqueobroncomalacia

Discinesia ciliar

Cardiopatías congénitas

 

 

 

 

 

 

Tabla III .- Evaluación del paciente con patología recurrente

 

Historia clínica

Exploración física

Exploraciones de rutina

Hemograma completo

 

Determinación de inmunogobulinas

 

Determinación de subclases de IgG

 

Determinación de IgE

 

Tests del sudor

 

Exploración funcional respiratoria

 

Estudio radiológico básico

Rx. de tórax

Rx de cavum

Rx de senos

 

Exploraciones dirigidas

Radiológicas:

Proyecciones especiales

Decúbitos

Rx.espiratoria

TC. Torácica

 

Alergológicas:

Determinación de IgE específica

Estudio de precipitinas

Tests cutáneos

Test de provocación

 

Digestivas:

Estudio de la deglución

Transito gastroesofágico

Estudio del pH esofágico

Estudio isotópico del reflujo

Detección isotópica de microasp.

 

Inmunológicas:

Estudio de células B

estudio de células T

Estudio del complenento

estudio de la fagocitosis

 

Estudio de los cilios

 

Exploraciones específicas

Fibrobroncoscopia

Broncografía (?)

Gammagrafia Perf.- Vent.

Resonancia magnética

DIVAS

Angiografía

Biopsia pulmonar

 

 

 

 

 

Tabla IV

 

Procesos de idéntica localización.

 

            Malformaciones congénitas

            Secuelas de procesos infecciosos anteriores

            Síndrome del Lóbulo Medio

            Tuberculosis pulmonar

            Quistes pulmonares adquiridos

Aspiración de cuerpos extraños (accidente agudo)

 

           

Procesos de localización variable.

 

            Aspiración de cuerpo extraño (formas tardías)

            Inmunodeficiencias

            Fibrosis Quística

            Asma

            Alteraciones digestivas

            Transtornos mucociliares

            Síndromes aspirativos

            Cardiopatias congénitas

Aspergilosis broncopulmonar

Hemosiderosis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FIGURAS.

 

 

FIGURA 1.-

 

Rx.de Tórax: Infiltrado de localización basal izquierda (retrocardíaca) en paciente con historia de neumonías de repetición de idéntica localización, sugestivas de bronquiectasias

 

 

FIGURA 2.-

 

Bronquiectasias saculares de localización basal izquierda.

 

 

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