DENSIDAD
MINERAL OSEA EN LA HIPERCALCIURIA IDIOPATICA EN LA EDAD PEDIATRICA
VM.
García Nieto, Mª D. Rodrigo Jiménez*, M. Monge Zamorano**
Unidades de Nefrología Pediátrica del Hospital
Nuestra Sra. de Candelaria, Santa Cruz de Tenerife y del * Hospital Son Dureta,
Palma de Mallorca. ** Centro de Salud de Los Silos-Buenavista (Tenerife)
1.
Introducción
La hipercalciuria idiopática (HI) es un trastorno
autosómico dominante que se manifiesta en la edad adulta en forma de litiasis
renal(1) y en niños, además, mediante síntomas diversos como
hematuria, dolor abdominal, infección urinaria o síndrome miccional(2-3) .
A principios de los 70, se empezó a clasificar a los pacientes con
litiasis hipercalciúrica en absortivos (con PTH normal o inhibida) o renales
(con PTH elevada)(4). Más tarde se supo que, en realidad, la HI de
origen renal era mucho más infrecuente que la de origen intestinal. No
obstante, la comprobación de la existencia de hiperparatiroidismo secundario en
algunos pacientes con HI hizo sospechar, inicialmente, que podrían tener una
reducción de la densidad mineral ósea (DMO)(5) . En 1976, Alhava et
al. comprobaron la existencia de osteopenia en algunos pacientes adultos con
litiasis renal(6). Desde entones numerosos trabajos han descrito el
hallazgo de reducción de la DMO en pacientes con HI tanto adultos como niños.
2.
Patogenia de la osteopenia en pacientes con HI
La patogenia de la pérdida de DMO en pacientes con HI
es muy compleja de lo que es testigo el gran número de factores causales
implicados y la existencia de hallazgos divergentes en las biopsias óseas.
2.1. Hormonas relacionadas con el metabolismo del
calcio
Como se ha dicho más arriba, el hiperparatiroidismo
secundario es raro en la HI (5). Teóricamente, debe obedecer a un
balance negativo de calcio, bien por defecto de la reabsorción tubular renal
del mismo (quizás, asociado a pérdida renal de sodio) o bien, por una ingesta
reducida de alimentos ricos en calcio cuando se observan recomendaciones dietéticas
estrictas e inadecuadas. En ambos casos, la pérdida de DMO sería secundaria al
aumento de resorción ósea que favorece la PTH.
En la HI se ha descrito con frecuencia una elevación
de los niveles de calcitriol (7).. El calcitriol tiene un efecto
paradójico sobre el hueso, de tal modo que también tiene un efecto resortivo
al estimular la actividad osteoclástica. Nosotros, en niños con HI y
osteopenia, comprobamos una correlación negativa entre los niveles de
calcitriol y el valor Z de la DMO(8).
2.2. Factores nutricionales
Las
dietas inadecuadas en calcio, como se ha dicho anteriormente, pueden favorecer
la aparición de osteopenia(9). Además,
el exceso en la ingesta de proteínas también puede tener un efecto directo
sobre la DMO y favorecer la aparición de hipercalciuria. Ya
en 1968, Wachman y Bernstein sugirieron que una alta ingesta proteica podía
favorecer el desarrollo de osteoporosis. Unos años después, Walker y
Linksweiler observaron una relación directa entre una dieta rica en proteínas
y la aparición de hipercalciuria. Bataille,
Hess et al. han atribuido la reducción de DMO observada en algunos de sus
pacientes, al incremento en la acción buffer del hueso debido al intercambio de
los iones calcio por el exceso de iones hidrógeno que aportaría una dieta rica
en proteínas de origen animal(10,11). Finalmente, Krieger y cols.
han demostrado experimentalmente, además, que la acidosis metabólica no sólo
estimula la actividad osteoclástica
sino que también inhibe la actividad osteoblástica.
Se ha sugerido que un exceso en la ingesta dietética de sal pudiera ser
la causa de la HI. Desde hace años se sabe que el sodio dietético incrementa
la excreción urinaria de calcio debido a
la íntima asociación entre los mecanismos tubulares renales
involucrados en la reabsorción de estos iones.
Se ha sugerido que el mecanismo responsable, en este caso, sería renal,
puesto que la expansión del volumen extracelular que favorece una dieta rica en
cloruro sódico, inhibiría consiguientemente la reabsorción tubular de calcio.
Por otra parte, se ha demostrado que variaciones extremas en la ingesta de sodio
pueden artefactar el diagnóstico del subtipo de HI.
2.3. Citocinas
En 1990, Pacifici et
al. demostraron la existencia de un incremento de la actividad de la
interleucina-1ß (IL-1ß)
de origen monocitario, que relacionaron, dado su efecto resortivo, con la
reducción de la DMO observada en pacientes con la variedad de HI que se
mantiene en ayunas (fasting hypercalciuria)(12).
Esos resultados han sido confirmados por otros autores. Weissinger et al. han postulado una
teoría patogénica de la HI y de la propia pérdida de DMO basada en esos
hallazgos(13). La síntesis de otras
citocinas como el factor de necrosis tumoral-a (TNF-a) y el factor estimulante de los granulocitos macrófagos
(GM-CSF) también está incrementada en la HI.
2.4. Varios
La eliminación urinaria de PGE2
está incrementada en la HI, de la que se ha comunicado que se trata de un fenómeno
primario en la enfermedad(14). La PGE2, puede estimular la síntesis de
calcitriol y tiene también un efecto resortivo directo a nivel óseo. El uso de
inhibidores de la síntesis de prostaglandinas reduce notablemente la calciuria
en pacientes con HI. En fin, el
déficit de fosfato que también puede existir en la HI, es otro factor que se
ha implicado en la reducción de DMO de estos pacientes.
3. Biopsias óseas
Varios de los factores implicados en la pérdida de mása ósea, indicados más arriba, tienen una acción resortiva(15). Por ello, en las biopsias óseas realizadas a pacientes con HI debe esperarse el hallazgo de un incremento de la actividad osteoclástica. No obstante, en algunas series se ha descrito la situación contraria, es decir, reducción de la actividad osteoblástica. Esta se ha atribuido al déficit de fosfato(16), aunque podría estar involucrado el “hipoparatiroidismo funcional” que tienen algunos de estos pacientes (niveles de calcemia cerca del límite alto de la normalidad). En todo caso, en los casos de osteopenia y HI existe un desacoplamiento entre la formación y la resorción de hueso(8,17).
4. Osteopenia en niños
En 1992, Perrone et al. presentaron la primera serie de niños con HI a los que se les realizó densitometría ósea(18). Comprobaron la existencia de osteopenia lumbar en el 20% de sus pacientes. Esos mismos autores, en un estudio de seguimiento de 5 años en el que participaron 46 niños, encontraron valores significativamente más reducidos del valor Z de la DMO a nivel lumbar y femoral en aquellos pacientes con hipercalciuria mantenida en relación con los que tenían hipercalciuria controlada o intermitente. En estudios posteriores, se ha estimado que la frecuencia de osteopenia en niños con HI es del orden del 30-40% (8,19,21).
5. Influencia de los alelos del receptor de la
vitamina D (VDR) en la DMO de niños con HI
Diversos estudios realizados en los últimos años han sugerido la existencia de una posible asociación entre los polimorfismos del gen del receptor de la vitamina D y la DMO(20). El genotipo se estudia en el DNA aislado de leucocitos periféricos utilizando la enzima de restricción Bsm I. Se ha descrito que el genotipo homocigoto BB se asociaría con mayor frecuencia con osteopenia, a la inversa que el genotipo homocigoto bb, con una influencia intermedia para el genotipo heterocigoto Bb(20). Nosotros, no hemos encontrado relación entre los alelos de VDR y la DMO en niños con HI. Aunque en los pacientes BB el valor Z de la DMO fue más reducido (-0,98±1,03; 46,1% con osteopenia), las diferencias no fueron significativas en relación con los grupos bb (-0,78±0,72; 40% con osteopenia) y Bb (-0,78±0,93; 40,4% con osteopenia) (19). Por otra parte, la excreción urinaria de calcio medida después de cinco días de exclusión de productos lácteos, fue más baja en el grupo bb (3,5±1,4 mg/kg/día; 31% de los niños con HI independiente de la dieta) en relación con el grupo BB (4,8±1,8 mg/kg/día; 70% con HI independiente de la dieta) (p<0,05). Los valores de calciuria en los pacientes Bb fueron intermedios (4,2±1,5 mg/kg/día). Estos datos sugieren que los subtipos de HI independiente y dependiente de la dieta son probablemente la misma entidad. La diferente respuesta a la exclusión de los productos lácteos estaría relacionada con los alelos del VDR(19).
6. Densidad mineral ósea en niños y en sus padres,
ambos afectos de HI
Aunque está bien documentado que los factores
ambientales contribuyen en la DMO, estudios familiares han demostrado que los
factores genéticos pueden tener también un importante papel en la masa ósea.
Estos hallazgos han conducido a la creencia de que la osteoporosis puede
ser atribuible no sólo a una excesiva pérdida ósea en la
postmenopausia y en la vejez, sino
también a la consecución de un pico de masa ósea relativamente bajo durante
el crecimiento y en edades medias de la vida. Nosotros, hemos determinado
la DMO a niños con HI y a sus padres de los que han heredado el trastorno(21).
Estudiamos a 95 niños (40V,55M) con una media de edad de
9,2±3,7 años (rango:
3,1 a 20,7) y a 95 padres (31V,64M) con una media de edad de 37,1±5,3 años (rango: 26,0 a 49,0). En el grupo de padres, únicamente se incluyeron a los varones con menos
de 49 años y a las mujeres con menos de 45. La mayoría de ellos eran asintomáticos
(73,7%) puesto que, salvo los que habían
expulsado cálculos, los demás fueron diagnosticados después que sus hijos.
Sin embargo, la mayoría de los niños eran sintomáticos (88,2%), siendo los síntomas
y signos más importantes dolor abdominal, infección urinaria y microlitiasis
ecográfica. En
los niños, el valor Z de la DMO a nivel lumbar fue –0,79±0,91 (rango: -2,55
a 1,39). En los adultos, el valor Z de DMO a nivel lumbar fue –0,53±0,97
(rango: -2.9 a 1.61) y a nivel femoral fue –0,75±1,09 (rango:-2,55 a 1,93).
Se detectó osteopenia en el 42,1% de los niños (20V,20M) y en el 40% de los
padres (12V,26M) (11 a nivel lumbar, 13 a nivel femoral y 14 en ambas
localizaciones). Después de
ajustar por la edad, el valor Z de la DMO a nivel lumbar fue significativamente más bajo en los niños y en los padres varones
comparados con las mujeres. Este
hallazgo no se observó a nivel femoral(21).
Puesto que la afectación ósea es una manifestación más
de la enfermedad, era esperable encontrar osteopenia tanto en los niños como en
sus padres de los que habían heredado el trastorno. Como muchos de éstos eran
asintomáticos, no se puede atribuir la reducción de DMO a una posible dieta
restringida en calcio, como se ha sugerido en algunas series de pacientes
adultos con litiasis(9). Es interesante discutir el hecho de que la
frecuencia de osteopenia haya sido similar en niños y adultos con HI y por
tanto, aparentemente, no progresiva. Por tanto, se podría formular la hipótesis
que la pérdida de DMO que se produce en la infancia no se recupera con
posterioridad. No obstante, hemos observado como algunos niños con HI y
osteopenia moderada normalizan la DMO al llegar a la adolescencia, seguramente,
por el efecto positivo de las hormonas sexuales sobre la masa ósea. A la
inversa, en un estudio horizontal realizado en niños y adolescentes con HI,
comprobamos una relación negativa entre el valor Z de la DMO y la edad(8).
Son necesarios estudios longitudinales a largo plazo, a partir de la infancia,
en pacientes con HI que no reciban tratamiento farmacológico, para que se pueda
definir el comportamiento de DMO a lo largo de la vida. Es llamativa la
observación de que los niños y los padres varones tienen valores de DMO más
bajos comparados con las mujeres con HI. En pacientes varones, tanto la
osteoporosis idiopática juvenil como la osteoporosis primaria del varón joven
se acompañan con mucha frecuencia de hipercalciuria. Puestos que ambas
entidades son de etiología desconocida, nosotros planteamos la hipótesis de
que en realidad algunos de esos pacientes deben estar, en realidad, afectos de
formas extremas de HI. No obstante, mientras no se descubran las anomalías genéticas
causantes de la HI no se podrá demostrar esa hipótesis.
La cuestión de si la osteoporosis del adulto se inicia
en la infancia no está resuelta, pero nuestros datos sugieren que algunos
pacientes con HI tienen una alta tendencia a la osteopenia probablemente porque
alcanzan un bajo pico de masa ósea. En algunos casos, ésta se recuperaría en
la adolescencia. En cambio, en otros pacientes se mantendría o se incrementaría
la pérdida de DMO con lo que se podría alcanzar una osteoporosis
“prematura” en edades posteriores de la vida. La identificación de
individuos con riesgo genético de osteoporosis podría ofrecer oportunidades
para influir en la DMO antes de
llegar a las consecuencias irreversibles de la osteoporosis.
7. Tratamiento de la osteopenia
Inicialmente,
los pacientes deben ser sometidos a tratamiento dietético,
especialmente con una dieta baja en sal y en proteínas de origen animal(10,11), que
pueden tener una acción negativa sobre la masa ósea. Además, deben ser
estimulados a incrementar el ejercicio físico, sobre todo deportes en los que
se salta y ejercicios de carga.
Las tiazidas constituyen el
tratamiento farmacológico mas habitual en niños con HI. Estos fármacos tienen
un efecto positivo en el balance cálcico y reducen
la calciuria al favorecer un aumento en la reabsorción tubular renal
distal de calcio(22).
Además, se ha descrito un efecto positivo sobre la DMO al inhibir la
resorción ósea(23). La dosis a
usar es la mínima necesaria para normalizar la calciuria (1-2 mg/Kg/día de
hidroclorotiazida en una sola dosis, por las mañanas). No obstante, además de
las complicaciones bioquímicas observadas en el tratamiento prolongado con
estos fármacos (hipopotasemia, hiperuricemia, hipomagnesemia, elevación de los
niveles de colesterol total y LDL), se ha descrito una
atenuación de su efecto sobre la calciuria en pacientes con HI,
especialmente en aquellos con el subtipo absortivo, que es el mas frecuente en
niños. Aunque nuestra experiencia es distinta, en algunas series no controladas
se ha observado un incremento de la DMO en niños con HI tratados con tiazidas(24).
Recientemente, se han empezado a
ensayar los bisfosfonatos en adultos con HI y pérdida de masa ósea. Estos fármacos
son potentes inhibidores de la resorción ósea. Con alendronato, se ha descrito
reducción de la calciuria y mejoria de la densidad mineral ósea a nivel
lumbar, aunque no a nivel femoral(25).
En otra serie, el etidronato mejoró la masa ósea a nivel lumbar, aunque sin
modificar la calciuria ni la densidad mineral ósea femoral. No está aprobado
el uso de bisfosfonatos en niños, aunque se ha empezado a utilizar el
pamidronato en pacientes con hipercalcemia o con osteogénesis imperfecta y en
adolescentes con osteoporosis idiopática juvenil.
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