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¿QUIÉNES DEBEN RESPONSABILIZARSE?
La sanidad tiene su razón de ser en la existencia de ciudadanos enfermos. Si las personas no sufrieran distintas patologías a lo largo de su vida, no serían necesarios los servicios de salud.
Del mismo modo, los políticos se justifican por la existencia de ciudadanos que les encargan, como “servidores públicos”, que aporten soluciones a los distintos problemas que surgen al estar organizados socialmente.
La eficacia se mide por los resultados que se consiguen, tanto en el primero como en el segundo postulado. ¿Quién creen que ofrece mejores logros? Desde luego, sí sabemos cuál de las dos profesiones está más reconocida.
En los últimos días, el Ministerio de Economía ha anunciado nuevos recortes en Sanidad. Por lo que ha trascendido, estos recortes van a recaer fundamentalmente en la cartera de servicios que el Sistema Nacional de Salud presta a los ciudadanos. Al parecer, se van a basar en evidencias de coste-efectividad, ignorando que la praxis médica tiene otros muchos aspectos, además de los económicos.
Mientras tanto, a las organizaciones profesionales que son las que poseen las claves del conocimiento de la salud, ni siquiera se las consulta. Los Colegios Profesionales de Médicos han propuesto soluciones de reformas estructurales para hacer viable, económicamente, el Sistema de Salud, pero tampoco los gurús de la economía quieren valorar estos puntos de vista. Y nosotros los médicos nos preguntamos: ¿Dónde está el Ministerio de Sanidad?
Luego pedirán nuestra colaboración después de ningunear nuestras propuestas y se quejarán si les damos la espalda a sus soluciones. ¿Es que acaso no se lo merecen?
¿Qué les parecería a los políticos si los ciudadanos propusieran que todas las decisiones, órdenes, decretos y leyes que aprobaran y que no se pudieran justificar por la eficacia de sus resultados fueran anuladas y respondieran personalmente de las mismas? ¿Por qué no se puede responsabilizar a los ministros, parlamentarios, alcaldes, concejales, etc. del coste de sus decisiones cuya efectividad económica no sea la adecuada?
Pero es más, nos conformaríamos con que pagaran económicamente por sus decisiones cuyo resultado ha sido un auténtico e innecesario derroche de recursos públicos.
Así, mientras vemos que se desvía el dinero que es de todos a otros fines quizá menos necesarios, tenemos que soportar todos los días en los medios de comunicación noticias de cómo se niegan a reducir sus prebendas o cómo invierten el dinero público en actuaciones que a nadie le parecen las más necesarias.
Sabemos que no podemos gastar más de lo que producimos. Esto tiene lógica. Pero, por favor, lo que tenemos, ¡gastémoslo bien!
Junta Directiva del COMTF |